domingo, 14 de octubre de 2007

El Secuestro Express

Me dice “la Juli” que por qué no cuento aquí lo de aquella vez que la secuestré. Pobre, no tuvo bastante con el secuestro sino que encima quiere que lo cuente.

No soy ninguna delincuente (o si?), ni tampoco de la mafia (seguro?) pero tengo que reconocer que una vez secuestré. Fue algo rápido, un secuestro express, pero no hubo denuncia y tampoco me arrepiento. Es más, repetiría, aunque tal vez del otro lado, siendo la secuestrada.

Una mañana de primeros de marzo recibí una llamada en la que se me proponía cometer un delito. Inconsciente de mí, acepté. Se trataba de secuestrar a Julia durante un fin de semana completo. Quien reclamaba mis servicios de “sicaria-secuestradora” me ofrecía un apartamento en la playa donde llevar a la secuestrada e incluso dinero, pagaba todos mis gastos y los del rehén. Rechacé el dinero sólo a cambio del placer de ver la cara de Julia al verse secuestrada, pero me quedé con el apartamento.

Sábado por la mañana, 8:00 a.m. Me presento en casa de Julia, a la que había engañado con no se cuantísimas mentiras que aún no entiendo cómo no descubrió, porque yo no sé mentir (me crece la nariz y se me nota a la legua). Ella cree que vamos a pasar el día de compras en Xanadú (repito, no sé cómo me creyó… yo ODIO ir de compras) y que después iremos a mi casa a cambiarnos de ropa, saldremos a cenar fuera y quizá de marcha. Mientras otra amiga cómplice la distrae yo pongo su pequeña bolsa en mi maletero, junto con otras dos maletas que ella no alcanza a ver. Es entonces cuando su marido me entrega a hurtadillas un sobre que escondo sin poder disimular una sonrisa, un tanto perversa, lo se.

8:15. Nos subimos en el coche y salimos rumbo a… a Xanadú pensaba ella, pero cuando me pasé voluntariamente la salida sonó su voz de alarma:

- Oye Patri, no es por nada, pero te acabas de pasar la salida.
- Si, lo sé, ¿no te lo he dicho? Vamos a otro centro comercial enorme que han abierto nuevo en la A3, ¿no lo has visto en la tele?
- Ahhh, pues no, pero bueno, vamos.

Santi, la otra amiga, me mira de reojo divertida. Ha tragado.

Conduzco entre charla y charla tratando de no dejarle tiempo ni espacio para pensar en que nos alejamos bastante de su casa, incluso de la comunidad de Madrid. Llevo el acelerador a fondo: tengo que estar lo más lejos posible de Madrid antes de que se percate que algo va mal. Empiezo a sentirme como una fugitiva. En eso iba pensando cuando Julia se pone seria y, a la altura de Tarancón, me dice:

- Oye Patri, ¿no crees que está un poco lejos el centro comercial?

Silencio. No puedo aguantar más. Mi amiga me mira y se ríe. Julia empieza a mosquearse.

- Patricia, me estás mosqueando. ¿Me quieres decir donde coño vamos?
- Julia, tranquila… ¿tu te fías de mi? – le dije muy seria.
- NO.
- ¡Haces bien! – Santi, echando leña al fuego.

Sonó tan rotundo su “no” que me eché a reír. Hacía bien en no fiarse, cierto; la estaba secuestrando.

Entonces tuve que darle el sobre en cuyo interior había una carta de su marido explicándole todo, unas llaves de un apartamento en Torrevieja y dinero, y no precisamente el del rescate, así que yo debía seguir con el secuestro.

Julia lloró, me gritó y si la hubiera valido me hubiera matado allí mismo, de no ser porque yo conducía y si me mataba a mí nos mataba a todas. Pero yo, fría y calculadora, seguí con el pedal a fondo. Al fin y al cabo no estaba mal el secuestro, ¿no? Fin de semana a gastos pagados en Torrevieja… ¡así me dejo yo secuestrar cuando quieran!

El tema es, que además Julia y yo tenemos una amiga común en el mismo Torrevieja, y yo, ya puesta a urdir planes, planeé llegar a su casa antes de que se marchara al trabajo y sorprenderla, sin avisar, claro. No me bastaba un secuestro, yo quería más, triple salto mortal con tirabuzón y de espaldas, el más difícil todavía. Aún no se cómo pero llegamos a casa de Lidia media hora antes de que se tuviera que marchar a trabajar. Llamamos a un timbre cualquiera para que nos abrieran el portal y subimos a la puerta de su casa. Allí nos escondimos y llamamos al timbre. Un toque… dos toques…tres… Nadie abría. Empezamos a mosquearnos…¿se habría largado ya? Y entonces salimos del escondite para marcharnos escaleras abajo cuando de pronto se abrió la puerta:

- ¡¡¡La madre que os parió!!! ¡¡¡ Esta noche nos vamos de marcha!!!

Ni “hola, qué hacéis aquí”, ni “pero bueno, esto qué es”. La buena de Lidia se sorprendió tanto al vernos que sólo supo decir eso. Pero lo mejor fue cuando le pregunté el por qué de su tardanza al abrir la puerta.

- Joder tía, suena el timbre, me asomo a la mirilla y no veo a nadie, y he pensado “Seguro que son los testigos de Jehová; no abro.”

Jajajajaj que me perdonen todos los testigos de Jehová, pero yo hubiera hecho lo mismo que Lidia (reconozcamos que dan bastante la brasa de puerta en puerta).Aún me da la risa cuando recuerdo ese momento. No, no éramos los testigos de Jehová… éramos peor que eso: Cuatro mujeres jóvenes, solas, sin hombres, un fin de semana completo en un apartamento en la playa, y con muchas, muchas ganas de marcha.

No voy a contar que les di un concierto en la playa (con lo mal que canto), no voy a contar que bailamos borrachas hasta la saciedad, no voy a contar que de aquello hay fotos censuradas por ser de escándalo público, no voy a contar que dormí 3 horas en todo el finde, no voy a contar que nos ligamos a un viejo guía de un submarino, no voy a contar que a la vuelta las muy putas se durmieron todo el camino y yo como venganza no paré para que mearan por más que me rogaron, y no voy a contar mil cosas más de aquellos dos días. Pero sí contaré que repetiría, que fue uno de los mejores fines de semana de mi vida y que si he de delinquir de nuevo, lo haré, secuestraré cuantas veces haga falta. ¡¡Y si me tienen que llevar a la cárcel, que me lleven, y que me quiten lo bailao!!

jueves, 11 de octubre de 2007

El abuelo

Salió de casa como de costumbre. Desde que se jubiló tenía por norma pasear y en las mañanas soleadas de invierno. Iba al parque, charlaba con otros abuelos, incluso a veces se llevaba a su pequeño nieto para jugar con él y disfrutarlo.
Pero aquella mañana iba solo. Hacía meses que su hija le ponía excusas para que no se llevara al pequeño y él no lo entendía. Le echaba de menos.
Caminaba lento, con pasos cortos marcados por el sonido de su también viejo garrote. La huella de los años era ya imborrable. Hacía frío aquella mañana y se abrochó bien la pelliza, como él llamaba a aquella desgastada chaqueta de piel. Su gorra de cuadros siempre ladeada, cubriendo sus blancos y escasos cabellos.
Tomó la misma ruta que siempre. Caminó calle abajo hasta la esquina, cruzó el semáforo hacia la gran avenida donde a veces descansaba en algún banco al sol. Después quiso ir a casa de su hija para ver a Bruno, su nieto, y llevarlo al parque con él. Hacía una mañana espléndida y a pesar del frío de enero, el sol era cálido. Pero a mitad de camino pensó que se había perdido. Aquella calle no era la misma por donde paseaba todos los días, ni los comercios, ni los bares… “Debo haberme confundido de calle”, pensó. Dio la vuelta para deshacer sus pasos pero no encontró el camino por donde había llegado. Dio vueltas buscando la gran avenida pero cada vez estaba más desorientado.
De pronto le pareció ver a alguien que le resultaba familiar, conocido. Caminaba en su dirección un hombre joven, de unos 20 años. Al llegar a su altura el abuelo levantó los brazos en señal de asombro. ¡¡No lo podía creer!! Era su primo Paco, el mismo que en su juventud vino a Madrid desde el pueblo en busca de un futuro más próspero. Cuántas aventuras habían vivido juntos. Quiso abrazarlo pero Paco se apartó confuso. No le reconocía y le hablaba de usted. “Oiga señor, yo no soy Paco, déjeme en paz” y siguió con paso acelerado hasta desaparecer por una boca de metro. El abuelo se quedó helado, no podía creer que Paco, su primo del alma, no le hubiera reconocido. Habían pasado años sí, muchos años, pero no podía haberle olvidado así. Triste y cabizbajo el abuelo recordó que justo antes de que Paco apareciera, él se dirigía a algún sitio. Miró calle arriba y recordó que había salido de casa para buscar a Irene, su novia. Aquella muchachita de cabellos rojos y ojos verdes le traía loco. Cortó unas flores de una jardinera y encaminó hacia su casa, recordaba perfectamente el camino. Estaba nervioso, quería tanto verla que le temblaba el pulso. Llegó a la verja del portal de Irene y se dispuso a esperar mientras se atusaba el pelo y sacudía las pelusas de la pelliza.
De pronto escuchó que alguien bajaba las escaleras y estaba a punto de salir del portal. Irene, tenía que ser ella, su amor. Dibujó la mejor de sus sonrisas mientras miraba ilusionado la puerta. Pero no fue Irene quien apareció, aunque se le parecía. Una mujer en torno a los 40 años salió a su encuentro. Le miraba sorprendida y pensó que quizá sería por las flores… o que quizá era la madre de Irene a la que, tenía entendido, no le gustaba que rondaran a su hija. La mujer se dirigió directamente a él y le besó dulcemente en la mejilla preguntándole qué hacía allí. Llevaba de la mano un niño, de unos 3 años que le sonreía y le agarraba el pantalón. Se extrañó. Era la primera vez que veía a esas personas y en cambio ellos le trataban como si le conocieran de toda la vida.
- Disculpe señora. Estoy esperando a alguien, a Irene. ¿Sabe usted si está en casa?
María le miró sorprendida. Luego sus ojos se llenaron de incredulidad para vaciarse después y dejar hueco a la tristeza.
- Papá… mamá murió hace ya dos años.
El abuelo la miró fijamente y después soltó una sonora carcajada.
- Señora, me ha debido usted confundir. Yo estoy esperando a Irene, una muchacha de ojos verdes y pelo rojizo, preciosa. Es mi novia y vengo a invitarla al cine.
A María se le inundaron los ojos mientras Bruno miraba con curiosidad a su abuelo. Se llenó de angustia e impotencia, de rabia y dolor… cómo explicarle a su padre que ya no tenía 20 años, que ella era su hija y aquél pequeño su nieto… cómo explicarle que Irene había muerto hacía dos años, cómo explicarle que Paco no era Paco, cómo explicarle que su realidad era una ficción, un recuerdo en su memoria.
Y cómo mirar a los ojos del abuelo sin temer su vacío, su lejanía, cómo aprender a tener un padre, un abuelo… sin tenerlo.
Volvió a mirarle y entonces él sonrió, y como si no recordara que hace un momento creía hablar con una desconocida, exclamó:
- ¡¡Hija!! ¡Qué casualidad! Venía a buscar a Bruno para llevarlo a jugar un ratito al parque con el abuelo.
- A eso íbamos papá… ¿Vamos los tres? – dijo María secándose las lágrimas y tratando de sonreír con muchísima ternura a su padre.
- Si, vayamos los tres… cuánto echo de menos a tu madre éstos días…
- Lo sé papá, lo sé.



*** Este relato es ficción en cuanto a nombres, lugares, etc… pero es tan real como la vida misma. Quiero dedicárselo a todos aquellos ancianos o no tan ancianos que padecen Alzheimer, por esas miradas perdidas que tanto duelen, por esas sonrisas vacías que tanto hieren. Pero sobre todo a sus familias, porque el Alzheimer se lo diagnostican al enfermo, pero la realidad es que lo padecen todos sus seres queridos.
Y por supuesto quiero dedicárselo a ella, a mi abuela.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Un problema de VIDA o MUERTE :S

Basado en hechos reales.

Patricia y Silvia trabajan en una gestoría. Silvia es veterana y se supone que supera con mucho en conocimientos y experiencia a Patricia (de hecho cobra bastante más). Pero he dicho “se supone”… mucho suponer.

Un día antes de que Patricia empiece sus vacaciones:

- Oye Silvia, te dejo todo cerrado, no hay nada pendiente por mi parte para estos días así que no tendrás ningún problema. Eso sí, son mis vacaciones: no me llames si no es cuestión de vida o muerte; necesito descansar.
- Vale tía, tu no te preocupes, tía, que te dejo descansar y no te llamo para nada, tía, te lo juro por snoopy.

Dos días después, Patricia duerme plácidamente tras un largo día de playa. 9:00 a.m. : suena el móvil. En la pantalla aparece “Oficina”, por lo que Patricia rechaza la llamada y se da media vuelta para seguir durmiendo. Cinco minutos después un “bip bip” vuelve a incordiarla; un sms:

“Patri tía, por favor, en cuanto puedas llámame a la oficina, es urgente, es algo de VIDA O MUERTE, TE NECESITO”

Con mucha, muchísima resignación Patricia se despereza y sin salir de la cama busca en la agenda del móvil “Silvia Curro” y tras respirar hondo pulsa “Llamar”.

- ¿Si?
- Qué pasa .
- ¡¡Patri, tía, menos mal que me llamas!! Tengo un problema súper gordo…
- ¿Qué ha pasado? ¿Otra vez inspección? ¿No encuentras algún documento importante? ¿Se quema la oficina? Ya puede ser importante Silvia…
- Nooo tía, peor… es que… tía yo creo que me he cargado la impresora.

Patricia no sale de su asombro. La impresora. Dejó bien claro que sólo la llamaran si era cuestión de vida o muerte… y la impresora. Respira hondo de nuevo.

- Silvia, no me toques los cojones eh. Si te has cargado la impresora llama a un técnico, compra otra, ¡¡pero no me levantes de la cama en mis vacaciones!!
- Ya tía lo siento, perdóname por favor, pero es que yo creo que si tu me ayudas, no está rota….¡¡seguro que tu la arreglas!!
- ¿Y qué puedo hacer yo si estoy a 400 km de allí? No me jodas Silvia ehhh ¡¡no me jodas!!

Patricia se alteraba por momentos. Tumbada en su cama y haciendo alarde de paciencia intenta calmar a su compañera y trata de ayudarla.

- A ver, ¿qué es lo que le pasa a la impresora exactamente?
- Pues que no imprime, tía.
- Vale. ¿Está encendida? – pregunta tonta, pero viniendo de Silvia, muy posible que ni tan si quiera la hubiera encendido.
- Sí tía, si he estado imprimiendo hasta hace un momento ¡y ahora no imprime!
- Ok, cálmate que te estás alterando y como me altere yo te cuelgo. ¿Tiene papel? – siguen las preguntas tontas…
- Sí, si que tiene tía, pero lo saca en blanco.
- Ok. ¿Y tienes como predeterminada esa impresora o la otra?
- ¿Predetermi qué?
- Vale, no he dicho nada. Ve a inicio, panel de control, impresoras. ¿Tiene el dibujito de la impresora que quieres usar una marquita?
- Sí tía.
- Vale. Vamos a ver, ¿y dices que te saca la hoja en blanco?
- Sí, tía si, en blanco, te lo juro.
- Ok. No creo que tú solita sin ayuda de nadie hayas sido capaz de cambiar el color de impresión, pero comprobémoslo.
- Ah… ¿es que se puede imprimir en otros colores?
- Si hija, si.

Siguiendo paso a paso las indicaciones que Patricia le daba, Silvia comprueba que la impresora está configurada para imprimir en blanco y negro. Perfecto.

- ¿Has mirado que tengas todos los cables conectados?
- Espera que lo miro, tía.

Patricia se imagina a Silvia tirada en el suelo de la oficina tratando de buscar qué cable es el que va de la impresora al Pc y no puede evitar sonreir.

- Sí tía, están todos enchufados.
- Yo si que te voy a enchufar a ti buena hostia en cuanto te pille.
- Jo tía no me digas eso.
- ¿Me quieres explicar qué coño has hecho, paso a paso, antes de que la impresora dejara de funcionar?
- Pues nada tía, que se me acabó el cartucho, lo cambié, y se rompió.
- Espera espera… ¿cambiaste el cartucho?
- Sí tía, yo solita… te dije que me lo cambiaras antes de irte, por si acaso, pero se te olvidó.

No… no puede ser tan tonta, eso pensó Patricia justo cuando se le encendió la lucecita y supo cuál era el problema.

- Silvia, dime una cosa… ¿has quitado el precinto del cartucho?
- …..
- ¿Silvia?
- …………… ¿qué precinto?


Problema solucionado. ¡¡Y que cobrara más que yo!!... Se me llevan los demonios.

PD: Decir que Silvia ya había avisado al técnico de las impresoras. Suerte que era muy temprano y aún no estaba operativo… No me puedo imaginar la cara del chaval al descubrir que el problema tan gravísimo era que no había quitado el precinto del cartucho de tinta.

Dos días más tarde volvió a sonar el teléfono de Patricia: la jefa, abogada de profesión y no precisamente de las malas.

- Oye Patri… ¿cómo se ponía un fax?

Sin comentarios.
Fin.

martes, 9 de octubre de 2007

La Parabólica

Hace tres meses mi padre compró un amplificador de esos para ver nosecuantos mil canales de televisión y una antena… trastos que han estado muertos de risa todo este tiempo en el garaje, porque no tenía ni puta idea de ponerlos. Aún recuerdo el día que llegó emocionado porque su compañero Alberto le había pasado unas “flores” o códigos para ver la Champion League enterita enterita y gratis (qué emoción…). Y claro, teníamos que instalar el aparatito de inmediato. He dicho bien, teníamos, él y yo; él subido en el tejado haciendo equilibrios con la parabólica y yo, mando en mano, buscando canales en el televisor, porque claro, según él yo tenía que saber hacerlo.
No le culpo… en mi casa soy yo quien programa cualquier tipo de aparato: televisores, videos, dvd, pc, termostato de la calefacción, lo que sea. Me toca siempre la instalación y configuración. No tengo otra salida… o eso, o se devuelve el aparato en cuestión porque no funciona (eso es lo que dice mi padre si lo instala él y no va, “este chisme no funciona”… ¡¡hombres!!) El tema es que una cosa son los televisores y videos y tal, y otra una antena que más que para ver la tele parece que sea para sintonizar con la NASA, y claro, yo no soy ni informática, ni ingeniera, ni Dios, y no tenía ni puta idea de instalar el dichosito aparatito.
Aparcado quedó durante las vacaciones y demás movidas, esperando a que nosequién trajera otro aparatito que te daba las coordenadas para orientar la antena. El tema es que se lo prestaron ayer. De nuevo movida:

- Patri, ¿puedes venir un momento?
- Si dime papa, qué pasa.
- Que vamos a instalar la antena, venga, ponte con la tele.
- ¿Qué? ¿Otra vez? Ya te dije en su día que yo no se.
- ¡¡Cómo que no sabes!! Si instalas siempre todo, lo que pasa es que no te da la gana.

Conclusión I: tengo que saber hacerlo todo en esta vida… y si no es así es porque no me da la gana. Es decir, que sepáis que no vuelo no porque no sepa, sino porque no quiero. Y tampoco acierto los números de la lotería porque no pueda… es que no quiero. ¡¡No te jode!!

De nada me sirvió negarme, así que por no oirle (que le tuve que oir igual) me puse a toquetear el mando de la tele y del aparatito mientras él bailaba con la parabólica en el tejado. Todo un espectáculo.

- ¿Ahí?
- Nada.
- ¿Ahora?
- Nada, no se ve nada.
- Joder, ¿pero estás haciendo algo? ¡¡Seguro que lo estás haciendo mal!!
- ¿Otra vez te lo explico? ¡¡Que no sé como coño se instala!!
- Mecawendios, contigo no se puede, no lo instalas porque no te sale de los cojones…… bla bla y mucho mucho bla.

Conclusión II: soy mala, mala persona, además de una ignorante suprema. No sé instalar una parabólica y por ello he de fustigarme con un látigo de 7 puntas y después ir al paredón.
Al borde del ataque cardiaco se acordó de su primo Pedro, que es electricista y polivalente: lo mismo te pone un enchufe que te hace una tele con el bombo de una lavadora y una radio. Vamos, parecido a Mc Giver.

Pedro ha venido hoy a mi casa a hacer lo mismo que yo ayer, pero con conocimiento. Toca un par de cables y un par de botones y le dice a mi padre que se suba al tejado a colocar la antena. Tras una hora de maniobras la “Operación antena” parece que va tomando color: hay señal. De hecho ya estoy emocionadísima sabiendo que voy a poder ver todos los partidos de futbol del universo… qué alegria.

- ¿Lo ves? Súper fácil, lo que pasa es que no te ha dado la gana de instalarla tu o no tenías ni puta idea. Yo no sé para qué cojones tanto estudiar, si luego no tienes ni idea de instalar una mierda de antena.
- Mira papa… no me toques las palmas, que me conozco ehhhhhh.

O debería haber dicho….

- Si, tan fácil que por eso la has instalado tú, tan fácil que por eso lleva tres meses en el garaje, tan fácil que tu primo Mc Giver se ha tirado dos horas solamente para orientarla y aún queda buscar y organizar los 7000 canales… Y si, tienes razón, no he sabido instalarla, pero el próximo aparatito que te compres más vale que aprendas a programártelo tu o que venga con servicio técnico, pero a mi me olvidas!

¿Pero para qué me hubiera servido decirle eso si sé cual hubiera sido la siguiente frase?

- Oye Patri, tú que sabes más y que se te da bien todo esto… ¿buscas los canales y los organizas?

Y yo, en lugar de mandarle a la puuuuuuta mierda diré:

- Claro, ya mismo. Y espera que luego te hago unas pequeñas instrucciones y las acompaño de unas clases prácticas para que sepas como buscar todos los canales de futbol del mundo mundial. (Dicho con ironía... pero después me tocaría hacerlo realmente)

Conclusión III: Odio, Ooooooooooodio todas y cada una de las nuevas tecnologías que entran en mi casa! Cada vez que entra alguna acabo primero de los nervios, después ninguneada, y más tarde reclamada para ponerla en marcha!

Tulsa

Siempre estoy con música, no lo puedo evitar. Y siempre abierta a música nueva o vieja, desconocida para mi, y que cualquiera me aconseja.
La semana pasada un compañero me dejó un cd asegurándome que me iba a gustar. Pleno al 15. Me ha descubierto a Tulsa, un grupo de folk rock que me ha enganchado desde la pista 1 de su cd “Sólo me has rozado” hasta la última.
Su vocalista, la guipuzcoana Miren Iza, tiene una voz super especial y personal. He leído por ahí de su voz que es “muy suave y dulce, arrastrando cierta pesadumbre y nostalgia en lo que cuenta”. Exacto… eso me transmite “Oviedo”, uno de los temas de Tulsa que se a apoderado de mi y que no puedo dejar de escuchar:

Son las 7 de la mañana, me tengo que levantar,
compruebo que mi cabeza está en su sitio habitual.
Salto a la ventana buscando el mar
y lo único que veo es una enorme y triste catedral.


Me pongo cualquier cosa y bajo a desayunar,
en el camino encuentro caras que no pueden ni mirar.
Una vieja desdentada me pregunta “¿qué tal?”
yo lo pienso y digo: “que estoy lejos, lejos de mi hogar”.


Lleva razón, al decir que el mundo no se acaba en esta habitación.
Pero yo miro hacia el jardín y solo espero a que el mundo… caiga sobre mí.


Abro el periódico por la página central
y veo que el Sr. Smith se ha clavado un puñal,
me viene el olor a muerto y no puedo respirar,
pienso en mi vida y voy corriendo al baño a vomitar.


Y lo mismo que una rata que se quiere refugiar,
corro al plan destino en busca de un poco de paz
y allí conozco a un loco que se ríe sin parar,
me llama “princesa” y yo le juro que siempre le voy a amar.


Lleva razón, al decir que el mundo no se acaba en esta habitación.
Pero yo miro hacia el jardín y solo espero a que el mundo… caiga sobre mí.


¿Quién no se ha sentido alguna vez así? Describe perfectamente lo que siento en esos dias grises en que no te levantarías de la cama. Lástima no encontrar al loco que ríe sin parar, que te llame princesa en esos días y poder jurarle amor eterno.


Aquí os dejo otro enlace, de otra de las canciones que me tiene enganchada, “Estúpida”. Merece la pena escucharlo.

http://www.youtube.com/watch?v=FKaBYIy7UXo

lunes, 8 de octubre de 2007

Una foto





Me he encontrado esta foto por ahi en algun lugar de internet, y me ha encantado. Aprovecho mi falta de inspiracion hoy para ponerla. Y de paso, algo nuevo e interactivo: ¿Que os sugiere?

domingo, 7 de octubre de 2007

La Felicidad

¿Qué es la felicidad? Resulta que todos la buscamos o la esperamos, pero ¿sabemos lo que es? ¿sabemos lo que buscamos? ¿sabemos si lo que hemos encontrado lo es? Debe ser una de esas cosas relativas, una duda existencial, algo dependiente del punto de vista de cada persona.
Dice la Wikipedia que felicidad es “una situación involuntaria en la que los factores internos y externos interactuan activando el sistema límbico, que estimulado adecuadamente, informará de este estado anímico” y se lía a explicarte un montón de cosas sobre la Amígdala cerebral, el Hipotálamo, el Neocortex y mil cosas más. Y yo, que no soy tan cerebral, sino que tiendo a lo sentimental me quedo igual que estaba con tanta explicación técnica. Así que pongo en San Google la palabra “felicidad” y llego a una página llena de citas sobre ella y lo que es, citas de filósofos, escritores, novelistas, dramaturgos y literatos, citas al fin y al cabo de personas que bajo mi punto de vista son como yo, tienden mas al sentimentalismo que a lo meramente científico.
¿Qué es la felicidad?¿Cómo se consigue? ¿Cuánto dura?:

- La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

- Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

- El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

- Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.


¿Dónde buscar la felicidad?:

- La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
Sören Aabye Kierkegaard (1813-1855) Literato y filósofo danés.

- ¿Por qué buscais la felicidad, oh, mortales, fuera de vosotros mismos?
Boecio (480-524) Filósofo y estadista romano.

- La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor estadounidense.

- Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.



Y por último, algo que debemos tener muy claro:

- ¡La felicidad! No existe palabra con más acepciones; cada uno la entiende a su manera.
Cecilia Bohl de Faber (1796-1879) Escritora española.

¿Y qué saco yo de todo esto? ¿Qué es para mi la felicidad?
La felicidad es algo efímero que sólo dura un instante. Es cuando estás en paz contigo mismo y tu mente, alma y corazón van de la mano de tus actos. Felicidad es conocerte a ti mismo y aceptarte, y quererte. Es cuando no esperas nada a cambio y se te ofrece un regalo. Tan simple como que unos ojos te sonrían, sencillo como recibir un abrazo. Puedo ser feliz por un instante poniendo mi mano sobre un vientre y sentir la vida dentro. Y puedo ser feliz estando sola en mi silencio. Felicidad es también subir a una montaña rusa y gritar desenfrenada, sentirte en caída libre o creer que estas volando. Felicidad es tener la capacidad de transformar tus ojos en los de un niño y seguir sorprendiéndote día a día, conservar unas migajas de inocencia que llenen tu mirada de ilusión. Felicidad dura un momento, como el tiempo en que el mimo se mueve tras el repiqueteo de una moneda en su cesto para después volver a estar quieto.

Eso es… la felicidad para mi son aquellos pequeños momentos en los que sonríes desde dentro. Vienen solos, no hay que buscarlos. Son regalos que recibes sin venir a cuento.

jueves, 4 de octubre de 2007

Soy un DvD

Me siento un dvd. Es una sensación rara... estoy en Standby. No estoy en Off, sigo viva y funcionando, pero me siento como en “modo espera”, ahí, latente, esperando que alguien o algo pulse el On y reanude la película que se quedó en Pause.

El caso es que mientras estoy en Standby me da por rebobinar el video-cd de mi vida y darle al Play a la vez que escucho el mp3 de mi banda sonora. Suena Elefantes, “Al olvido”: “al olvido todo cuánto he aprendido, si ha de hacerme tanto daño lo que guardo en el cajón yo se lo regalo al olvido...” Y le voy dando al botón de borrar justo al pasar por las secuencias que algún día dolieron, o que aún duelen. Voy dejando espacio libre en el disco para poder grabar más cosas. Suelto lastre.

El disco ya está listo para poder grabar de nuevo en él. He dejado mucho espacio libre... nunca se sabe cuántas cosas encontraras que te gusten tanto que las quieras inmortalizar, así que más vale que el espacio me sobre, y no me falte. Me quedé solo con lo bueno, siempre con lo bueno.

Y así estoy, con el video-cd dentro, listo para utilizar, y con la lucecita del Standby haciendo señas para que alguien pulse el On.

martes, 2 de octubre de 2007

Ver la vida pasar

Hoy se ha reincorporado Angelines. Angelines es la mujer que limpia en la empresa donde trabajo. Tenemos buena relación, nos llevamos bien.
Angelines tuvo un accidente de tráfico el día antes de irme de vacaciones. Retomaba la marcha tras parar en un semáforo en rojo y cuando a penas había metido segunda la embistió un coche a más de 120 km/h. Tuvieron que sacarla los bomberos, y el otro conductor se dio a la fuga. No tuvo daños físicos importantes, prácticamente salió ilesa, pero ¿y los daños morales? Me contaba con lágrimas en los ojos que sólo recuerda que tras sentir el golpe vio su vida pasar por delante: su madre, su marido, sus hijas, sus nietecitos…

¿Cuántas veces ha pasado la vida por delante de mis ojos? Me he preguntado eso, tras darle un abrazo y ánimos para empezar de nuevo la rutina. ¿Y qué se siente? He hecho memoria y son tres las veces en que he visto mi vida escaparse y pasar por delante de mí sacándome la lengua.

La primera vez fue graciosa, a la par que arriesgada. Trabajaba en un comercio de alimentación y me llevaba muy bien con Jose, carnicero. Todos los días bromas, colegueo, risas… y aquél día también. Había venido el afilador y Jose salió con todos sus cuchillos y hachas. A la vuelta me vio cerca de la puerta y quiso gastarme una broma… broma que nos pudo salir cara a los dos, bastante cara. Levantó su brazo derecho, con un hacha en la mano, e hizo como que me iba a dar con él en la cabeza… pero se escurrió. En décimas de segundo vi su cara cambiar, de la risa a la tragedia… y yo sólo sé que cerré los ojos y pensé “Me ha matado”. Fueron instantes, pero en mi cabeza aparecieron cientos de secuencias de mi vida, una a una, como si de una película se tratara. Teníamos compañeros alrededor, pero no podían hacer nada… si le sujetaban podían cortarse ellos, así que creo que todos contuvieron el aliento esperando lo peor. Cuando abrí los ojos Jose estaba en el suelo. No sabemos cómo lo hizo, pero logró caerse, sin hacerlo sobre mí, y sin cortarse ni él, ni a mí, ni a ninguno de los presentes. Le tendí una mano para levantarse… temblaba, él, no yo. Yo estallé en una carcajada, no se si nerviosa o de alivio, pero reí con tanta fuerza que todos se echaron a reir, nerviosos, excepto Jose. Recogió los cuchillos y se fue a la carnicería. Me esquivó durante toda la mañana, ni me miraba, ni me hablaba. Y en cuanto tuve un rato fui a él y le pregunté si estaba bien. Entonces me miró con los ojos llenos de lágrimas contenidas y me pidió perdón, me dijo que jamás se hubiera perdonado haberme hecho algún daño, que pensó que me mataba. Yo le sonreí y pasé mi brazo por sus hombros “No te preocupes Josete, aunque me hubieras matado no te hubiera guardado rencor, hubiera sido un accidente” y me eché a reir, y él también. Lo dije sinceramente.

La segunda vez fue en una consulta médica. Un “señor” con bata blanca y muy poco tacto me leyó un diagnóstico lleno de palabras técnicas de carácter bastante grave. Y a pesar de no ser para nada una persona aprensiva, de nuevo un torrente de imágenes vino a mi mente, pasaban rápidas, a penas me daba tiempo a observar esas escenas y guardarlas en mi retina. Pensé en si debía elegir la caja en pino o caoba… y luego pensé que era una tontería, al fin y al cabo prefería la incineración. Afortunadamente hay “señores” de bata blanca, y Médicos. Yo tuve la suerte de hablar acto seguido con una Señora Médico que dejó a un lado los tecnicismos y tuvo la delicadeza de explicarme que la misma palabra en un contexto distinto no es tan grave como parece, y que me fuera olvidando del traje de madera, que mi hora aún estaba lejos. Aquella vez no me sentí tranquila y sincera como cuando Jose pudo matarme. Aquella vez hubiera sido yo misma la que empuñara el hacha y hubiera cargado contra el “señor” de la bata blanca.

La tercera vez fue en un sillón apartado del resto, en una sala de velatorio. Acababa de perder a una de las personas mas importantes de mi vida, si no la que más. Hasta aquél momento me había mantenido firme, roca, bastón de apoyo de los demás. Pero me senté en aquél sillón y vino la sucesión de fotogramas con las imágenes de nuestra vida juntas. Primero en blanco y negro, después a color, y al final tan emborronadas por mis lágrimas que a penas podía verlas. Esta vez no era mi vida la que estaba en juego, sino la suya, que había perdido para siempre. Entonces me derrumbé. Ninguna de las dos otras veces en que vi mi vida acabarse y pasar por delante de mis narices burlándose de mi me había derrumbado. En cambio sí lo hice al saber que era su vida la que jamás volvería a ver.

Dice Angelines que su jefe no entiende cómo sin haber sufrido daños físicos ha estado dos meses de baja. Yo si la entiendo. Es duro ver frente a ti tu vida pasar y pensar que quizá nunca más vayas a verla… pero sobre todo es duro saber que nunca más verás la vida de los que más quieres. Estuvo más de una hora encajada en el coche mientras los bomberos la sacaban, totalmente consciente, pero viendo la película de su vida pasar y sabiendo que había estado a punto de no ver nunca más a sus nietos correr, ni a sus hijas ir tras ellos, ni a su marido caminar a su lado…

Pero estamos vivos, y es lo que cuenta. La película no ha terminado.

Banda sonora: Mi coco (Los Piratas)

Y me quedo con una frase de ésta misma canción:
“LA PENA DURA TANTO COMO QUIERAS TU SEGUIR LLORANDO”

lunes, 1 de octubre de 2007

Documental: El cortejo.

Hacía tiempo que no veía un documental de Félix Rodríguez de la Fuente, pero el sábado por la tarde pude ver uno sobre el cortejo de los animales de dos patas: el ser humano. Se produjo a un par de metros de mí, en directo y con público.
(Que suene en tus oídos la música de los documentales de Félix y lee lo siguiente con su voz)
Nos encontramos en uno de los lugares de reunión entre los seres de la especie humana: una plaza de toros, fiestas de un pueblo, llamémosle V. De entre tantos machos y hembras mi atención repara en un grupúsculo distinto a los demás. Son los llamados “munipas”, machos guardianes de la manada. Y cercana a ellos una hembra, no perteneciente a su clase social. Lejos de llevar a cabo su labor como guardianes e impedir que cualquier cosa distrajera su atención y les impidiera cumplir su función, me encontré con que iba a presenciar en primera fila todo un ritual de cortejo.
Allí estaba el macho Alpha, el más alto y esbelto, el mas machote de todos los munipas, pose seria, interesante, piernas bien abiertas y espalda erguida, mano en la porra. Rodeándole dos machos inferiores, también de la casta de los munipas, misma pose, misma actitud. Y muy cerca de ellos la hembra. No era ni mucho menos la hembra mas bella, pero sí debió ser la más valiente (o la más ignorante) para acercarse así a semejante grupo de machos-munipas. Lo que sí tenía era un objetivo fijo: el macho Alpha.
Observé como poco a poco la hembra se adentraba disimuladamente en el círculo formado por los machos-munipas, iniciando contacto verbo-gestual con los de rango inferior. Intercambiaban sonidos guturales, hacían gestos con sus manos pero no se tocaban; aún era una extraña entre la manada de machos-munipas y debía ganarse su confianza... sólo así podría acercarse al macho Alpha, que seguía con su pose de jefe de la manada, sin mirarla, parecía ignorarla. Pero poco a poco ella fue ganando terreno. Los pequeños machos-munipas parecían aceptar su compañía y entonces ella se soltó la melena lista para empezar el cortejo hacia el macho Alpha. Comenzó acercándose más directamente a él, sin tocarle aun, pero sí hablándole:
- ¿Y tu eres de aquí? No te había visto antes, debes ser nuevo.
El macho Alpha se irguió más aún, orgulloso, sacando pecho. Parecía haber ignorado a la hembra hasta ese momento, pero nada más lejos de la realidad. Eso formaba parte de su ritual de cortejo. Se había estado haciendo el interesante provocando más aún la curiosidad de la hembra y lo había conseguido; allí la tenía, delante de él... pero no se lo iba a poner tan fácil. Él era el macho Alpha y no podía mostrar debilidad tan rápido, así que se mantuvo firme, serio, hablaba sin mirarla:
- Si, vivo aquí.
El primer contacto se había hecho efectivo. El cortejo daba comienzo. Ella inició un baile de acercamientos y alejamientos, acompañándolo de sonidos y roces con sus manos o con alguna parte de su cuerpo. Él pareció ir relajando su pose de machito y cediendo ante los envites de la hembra. Comenzaron los cruces de miradas; lascivas las de ella, mientras lamía sensualmente las pipas de girasol que se estaba comiendo, interesadas las de él, que abandonando ya por completo su pose machito, había dejado de la mano de los pequeños machos-munipas las labores de la guardia para centrar toda su atención en la hembra y su cortejo.
Estaban listos para pasar a la fase siguiente: el ritual de apareamiento. Pero aquí acabó el documental, porque acabó el concurso de recortes que estábamos viendo en la plaza de toros y se nos citaba a todos en la plaza del pueblo a tomar un vermouth, así que el macho Alpha tuvo que dejar de un lado el ritual del apareamiento y postponerlo... aunque no se yo si acabarían en los baños portátiles de la plaza....
Me encanta ver estos documentales en directo y narrárselos en “voz en off” a los que tengo alrededor . Puedo asegurar que no me enteré de la mitad del concurso, yo estaba al loro del ritual, radiándolo... y poniendo la banda sonora del documental con mis comentarios, mis risas y las de mis amigos. Qué bien se lo tenía que pasar don Félix Rodríguez de la Fuente...

jueves, 27 de septiembre de 2007

Relax

Ruido, luces, imágenes yendo y viniendo... me quiero evadir. Hoy es el día, hoy lo necesito. Conduzco hacia el refugio como un autómata y al llegar salgo del coche casi en marcha. Una vez dentro y tras cerrar la puerta estoy a salvo.

No hay tiempo para más, necesito evadirme ya. Lanzo mis ropas al suelo, suelto la goma que anuda mi pelo y caigo desnuda en la cama. Es el momento.

Mi espalda reposa perfectamente, mi cuello se acomoda en la almohada. Me estiro y relajo... cierro los ojos.

Respiro, profundo, escucho cada respiración, cada vez más lenta, más acompasada. Mentalmente relajo cada músculo... la frente, los párpados, la boca.... relajo el cuello, los hombros...Imagino cómo unos dedos presionan mi espalda, mis brazos, mis manos... esos dedos imaginarios masajean cada rincón...el pecho, abdomen, pubis...sigue bajando y finalmente relaja mis piernas, mis pies, todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Es entonces cuando empiezo a sentir el peso. A través de los dedos de mis pies algo fluye y entra por ellos, noto como va adentrándose en mi, llenándome, haciéndome más y más pesada.

Uno... dos... tres... cuatro.... sigo respirando a la vez que relajo mi mente centrándome en la imagen visual de los números para no pensar en otra cosa, y mi cuerpo pesa tanto que ya no lo siento. Me dejo llevar por esa sensación hasta que finalmente resurge lo que buscaba.

Empiezo a oírlo...oigo el mar. Estoy tumbada en la arena, igual que ahora en la cama. Mis manos se clavan en ella y dejo deslizar cada grano por ellas. Siento la caricia que produce el roce de la arena en mis dedos y escucho la brisa, la siento en mi cara, en mi pelo. Escucho el suave murmullo de las olas, las gaviotas.... No tengo voluntad, no soy yo quien lleva las imágenes a mi cabeza, no soy yo quien domina el recuerdo. Yo sólo me dejo llevar.

Y ahora noto el agua mojando mis pies. Camino lentamente dejando que el agua me cubra, poco, muy poco a poco, saboreando cada instante, dejando que el agua saboree lentamente cada centímetro de mi piel. Avanzo y avanzo, y cuando el agua me llega al cuello me dejo caer.

Estoy dentro, el agua me cubre completamente, mi cuerpo se encoge, se abraza y se deja mecer. Siento que el agua me acoge en su seno y que estoy a salvo. No hay nada mas que el sonido del silencio en el agua y mi propio latir. No hay oxígeno, pero me mantengo ahí, serena y tranquila, protegida, hasta sentir la necesidad de respirar. Entonces mi cuerpo deja de abrazarse y se vuelve a estirar. Emerge de las aguas en posición horizontal. Respiro flotando sobre ellas. Sigo oyendo el silencio y mi latir, sigo sintiéndome segura, y respiro, lenta y profundamente. No siento mi cuerpo porque ahora es ligero. Me siento libre, limpia, relajada. No pienso en nada. Ya estoy lista.

Me incorporo despacio y avanzo esta vez hacia la orilla, dejando que el agua resbale por mi cuerpo arrancando de mí todo lo que no quiero, y una vez allí me siento y observo la puesta de sol. Medito un tiempo, me concentro en el sentir... He de guardar bien en mi recuerdo estos momentos porque puedo volver a necesitarlos. Una vez los pongo a salvo en algún lugar recóndito de mi mente, vuelvo a tumbarme. Acaricio por última vez la arena antes de marcharme, y sonrío. Sin apenas darme cuenta mi cuerpo va despertando, el peso que antes fluía hacia arriba ahora lo hace hacia abajo. Despiertan mis labios, despiertan mis brazos, mi torso, mis piernas...todo vuelve a su ser, y entonces abro los ojos y aunque sé que no me he movido de mi cama ni de mi cuarto, que ni tan si quiera he movido un párpado, también sé que he estado allí.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

El principio del fin

“¿Estoy loca si te digo que te quiero?”

Aquellas palabras salieron de mi boca como dardos lanzados desde algún lugar recóndito, muy adentro, y resonaron en el silencio de tus sábanas. Acabábamos de amarnos. Apoyada la cabeza en tu pecho, acariciaba tus brazos, respiraba en tu cuello. Tu mirabas al techo con los ojos abiertos; tu mano en mi espalda rozaba mi cuerpo.
Yo rompí el silencio y las palabras se elevaron por encima de nosotros para que las viéramos. Cerré los ojos, no quise verlas. No quise ver cómo cada letra de mi frase se adentró en tu cabeza convirtiéndose en minas que estallarían a cada paso que yo diera.
“Es demasiado pronto para eso” fue lo único que acertaste a decir, y entonces supe que era el principio del fin.


No estaba loca, ni tampoco te quería como tu pensabas. Pero las palabras me traicionaron, atrincherándose en letras incorrectas que ocultaban su verdadero significado. Quizá debí haber preguntado si estaba loca por querer congelar el tiempo en ese instante, si lo estaba por querer quererte, por querer que me quisieras. Pero pregunté si estaba loca por quererte, y obviando el si rotundo que pensabas, me dijiste que era pronto.

Sé que después de aquello, cada mirada, cada caricia, cada susurro, cada beso, todos y cada uno de aquellos que te di, fueron haciendo estallar las minas que sembré aquél día convirtiendo todo en un desierto; y yo, sedienta de ti me aferré a un espejismo, que se esfumó con la última explosión.

martes, 25 de septiembre de 2007

Ultimos avances tecnologicos

Por si no os habíais enterado acaba de llegar al mercado algo que revolucionará el mundo: el Tampax Falda.

Sí sí sí, leéis bien. Parecía imposible que la ciencia pudiera llegar a avanzar tantísimo, hasta tal punto que aún hoy no somos conscientes, pero de aquí a un par de reglas las mujeres no podremos vivir sin él. Es como cuando se inventó la rueda, ¿te imaginas los coches sin ruedas? NO. Pues eso.

Y es que yo me parto cuando voy con mi madre a la compra y se queja porque dice que hay que hacer un master en yogures para saber elegir bien lo que te llevas: que si naturales, que si sabores, que si con trozos de fruta, que si con la fruta batida, que si con bífidus activo, con soja, macrobióticos, y un largísimo etcétera de variedades (huelga decir que dada tu ignorancia en el tema y tu falta de estudios yogurteros acabas llevándote las natillas danone de toda la vida, o como mucho unas gelatinas de fresa). ¿Pero ahora con los artículos de higiene femenina qué, ehh ehhh?

Aún me acuerdo cuando mi abuela me contaba que ellas en sus tiempos se ponían un trapo que iban lavando a diario. Hombre, afortunadamente las señoras Ausonia, y Eva (de los Fina Segura de toda la vida) inventaron la compresa. Pero de ahí a lo que hay ahora en el mercado, va un trecho: compresas normales, light, ultra o super ultra. Eso para empezar. Después elige si la quieres con alas o sin alas. Me temo que dentro de poco las inventarán con motor… no se si para que las alas vuelen o para que drenen nuestras “fugas”.

Mas tarde llegó él, tan fino, tan ligero, tan adaptable… todo un caballero dispuesto a salvarnos de tantas y tantas pérdidas incómodas: el señor Salva Slip. Siempre listo para salvaguardarnos de todo tipo de situaciones, por lo que tan pronto puedes encontrarlo en versión Maxi, como Mini, con o sin alas, depende del momento, y en los últimos tiempos hasta versión Tanga. Sólo tiene una pega: dada su ligereza y a su falta de apego hacia la ropa interior, suele acabar perdido en cualquier sitio menos donde debe estar… así son los hombres y él no iba a ser menos.

Y después llegó la revolución. Alguien (no se quién, pero alabado sea) inventó un pequeño artilugio de celulosa y algodón (creo) con un cordoncito en un extremo. Aquello, cuentan, sirve para nadar, montar en bici, montar a caballo, correr, reir, jugar… vamos, que te da la felicidad… eso sí, te lo tienes que meter en tu chumi, si no, no surte efecto (hay que ver cómo somos las mujeres… siempre metiéndonos “algo” en al chumi para pasar un rato alegre). Pero no se crean que ahí se quedó el invento… no, no, la ciencia avanza señores, y sus caminos son inescrutables. Al invento inicial se le añadió un aplicador que consta de dos tubos de cartón que con un movimiento rápido y firme encajan uno dentro del otro cual muñecas rusas, empujando al tampón (que así se llama la fuente de la felicidad) hacia el interior de nuestros chumis. Pero claro, en vista de que tal aplicador aumentaba el tamaño del kit de la felicidad algún ingeniero (¡por lo menos debió ser un ingeniero!) se sacó de la manga el Tampax Compac, de la misma utilidad que el anterior, pero de tamaño reducido.

Llegado este punto, y no contentos con tanto avance tecnológico, hoy día se ha inventado el Tampax Falda. De momento está un poco en rodaje, y nos es un tanto desconocido… pero yo tengo por ahí fuentes fidedignas que afirman que al tampón original le han añadido una minifalda en los bajos, en el extremo donde se encuentra el cordón; falda que recogerá posibles pequeñas fugas que el tampón en sí no logre absorber. Y no como pensaba mi compañero Chema, cuyos conocimientos en higiene femenina deben ser nulos, por lo que pensaba que Tampax Falda era una muñeca recortable y coleccionable llamada Tampax, cuya primera entrega era la falda. Supongo que en los meses sucesivos esperará ver anunciados el Tampax Camiseta, Tampax Bufanda, Tampax Cazadora y quién sabe cuántos modelos más.

Una Sonrisa; Un Mundo

¿Dicen que no se puede cambiar el mundo? Falso, eso no es cierto. ¿Y qué puede cambiar el mundo? Yo lo tengo claro: Mi mundo lo cambia una sonrisa.

Una sonrisa propia, una sonrisa ajena, una sonrisa que regalas o una que te regalan. Una sonrisa abierta, una sonrisa triste, una sonrisa vertical u horizontal. Una sonrisa muda, una sonrisa ruidosa, una sonrisa sincera, una sonrisa tímida. Una sonrisa pícara... y una sonrisa agradecida.

Piénsalo y dime que no es verdad. Dime si alguna vez en tu vida una sonrisa cambió tu mundo, ese mundo momentáneo, ese que dura un segundo o que es eterno.

Un día cualquiera, tal día como hoy, te levantas de la cama con más sueño que otra cosa y con más bien pocas ganas de currar. Pero de pronto un “anónimo” te regala una sonrisa. No una suya, sino tuya. Te entrega una caja con lazo, la abres y ¿dentro que hay? Tu sonrisa, esa que te acaba de arrancar. Y de pronto no hay sueño ni pereza. Cambia tu mundo, tu momento.

Piénsalo. Un día triste, cruzas la calle, camino de ningún sitio. Vas cabizbajo siguiendo con los ojos las líneas que dibujan los adoquines del suelo. Levantas la vista y ahí está. Una sonrisa, en la cara de aquella persona que cruza tus pasos. Da igual hombre o mujer, niño o anciano. Tu sólo ves la sonrisa y automáticamente te conviertes en espejo, y la haces tuya. Acaba de cambiar tu mundo y hasta los adoquines grises que antes pisabas con desgana ahora te sonríen.

¿A cuántos momentos has dado la vuelta completamente con tan sólo una sonrisa? Qué fácil es...

“Sonríele a la vida; te devolverá la sonrisa”(y si no lo hace, sácale la lengua). Es mi frase, mi lema. Y a veces hay gente que te demuestra que así es. ¿Acaso no me está sonriendo la vida cuando alguien me dice que al acordarse de mí sonríe? No es la primera vez que me dicen algo así, pero no por ello deja de ser especial cada vez que lo escucho (o lo leo). Es genial saber que despiertas esa simpatía y que con tu sonrisa puedes cambiar momentáneamente el mundo de alguien.

Sólo por eso, y porque sonreír es gratis, ¿por qué no lo hacemos un poquito más a menudo?

lunes, 24 de septiembre de 2007

Premio Solidario a La Sonrisa del Picaro Angel Caido



Cuando empecé a escribir en este blog jamás pensé que fuera a recibir ningún tipo de premio. De hecho, creo que no lo merezco.
Angel ha sido quien me lo ha otorgado, y acepto de buen grado su regalo. Pero no por el premio en sí, sino por los motivos por los que me lo da. Él dice que lo que escribo suele provocarle dos cosas: una sonrisa, o pensar. Ese es mi verdadero premio, el que gente que me conozca o no, piense a partir de lo que yo escribo y sobre todo el mayor premio de todos es dibujar una sonrisa en una cara, anónima o no.
Y según la “tradición” de este premio solidario a los bloggeros (o blogueros, o blogeros…) ahora soy yo quien debe otorgar premios (7 dice la norma, no?). Muchos de mis favoritos ya han sido premiados, pero no por ello voy a dejar de nombrarlos.
De todas formas las reglas están para saltárselas y yo lo voy a hacer, porque además de a los blogs que más me gustan quiero premiar a alguien que no tiene blog ;)

And the winner is………………¡¡tacháaaaaaaaaan!!

PABLITO, comentarista donde los haya. Todo un genio en cuerpo de niño (me perdone usted, don Pablo). Sus citas célebres son dignas de una mente privilegiada. No lo olvides Pablito: “No cambies. Evoluciona”.

POLVO ERES, maestro ;). Si lo lees una vez, no puedes dejar de hacerlo. Cada post apasiona un poquito más y siempre te sabe a poco. Una vida muy intensa para ser tan corta.

LA ROSA NEGRA, compartiendo blog con POLVO ERES. Todo un descubrimiento. Derrocha ironía y sarcasmo en sus letras. No apto para gente sin sentido del humor y de mente cerrada.

ANGEL, y que conste que no te estoy devolviendo el premio. Uno de mis favoritos por su sencillez y naturalidad, por su sinceridad y su sentido del humor… siempre hablando de lo que muchos no se atreven a pronunciar en voz alta.

LENITA, o Ele, como a mi me gusta llamarla. Maldita donde las haya. Directa y sincera cuando habla del día a día.

PUNCH, mi Punchi, que no me olvido. Primer comentarista en mi blog y por tanto especial. Buenísimo en esos escritos que él dice “difíciles de entender” o “raros”, pero que a mí son los que más me gustan.

Y el último pero no menos importante… es un guiño a Mr KABEKA, por su “cutreblog” como yo le digo, que en realidad no es cutre, sino descuidado, pero con cosas con mucho sentido. Ahí queda eso, hasta con cutreblog recibes premio :P (a ver cómo me pagas esto jajajajja)

Y premiaría a todos aquellos ,blogeros o no, a los que comentan o no, pero que meten de vez en cuando su curiosa nariz en el rinconcito del Pícaro Ángel Caído….premio merecido por leer lo que escribo. Y a todos los blogeros en general, porque no es fácil escribir siempre lo que uno quiere y mucho menos agradar.

Sólo decir

¿Todos los caminos van a Roma?

No deja de parecerme curioso cuando alguien que me conoce desde que ambas nos chupábamos el dedo se sorprende cuando nos encontramos ahora. ¿Acaso ya no me conoce? ¿Cambié yo? ¿Cambió ella? ¿Quizá ambas? ¿O tal vez no me conocía como debiera?
El sábado estuve en un concierto en las fiestas de mi pueblo, con Lenita, la presidenta de las malditas. Bebimos cerveza, botamos y bailamos al ritmo de las guitarras eléctricas, los violines y la batería de Mago de Oz. Al salir nos encontramos con una vieja amiga mía. Nos conocemos desde que tenemos uso de razón, se puede decir que crecimos juntas, pero hace unos años la relación se enfrió.
A veces dos personas van juntas por un mismo camino durante mucho tiempo y de repente aparece ante ellas una bifurcación. Yo elegí un camino muy distinto al suyo y nos separamos. Lo típico, al principio te llamas de vez en cuando, luego lo vas dejando pasar, y al final te acabas viendo tres veces al año: en Noche Vieja, a tomarte las cañas de rigor, en las fiestas del pueblo, y cuando te la encuentras una noche de verano al azar.
Así que cuando te ves tienes que resumir tu vida en cuatro frases y entonces es cuando se sorprende.
Todo viene a raíz del cruce de caminos. Cuando nos separamos ella sólo quería fiesta. Fines de semana eternos y llenos de excesos, gente que se salía demasiado del ambiente que habíamos tenido hasta entonces... y drogas, sobre todo drogas. Yo tenía otras prioridades. Quería acabar mis estudios cuanto antes y con la mejor nota posible aplicando el mínimo esfuerzo, trabajaba para arrimar un hombro en casa y pagarme mis “caprichos”, y a nivel anímico lo que menos necesitaba era entrar en un mundo oscuro. Bastante oscuridad había llegado a mi vida con el inicio de la larga enfermedad de mi abuela y yo, la verdad, no estaba para fiestas.
Lejos de encontrar su apoyo me vi sola. Ella siguió su camino y yo el mío.
Dicen que la distancia hace el olvido, ¿pero qué tipo de distancia? Yo tengo amigos a cientos de kilómetros y me acuerdo a diario de ellos, hablamos a menudo por una vía u otra. En cambio vivo a menos de 300 metros de ésta amiga y sólo me acuerdo de ella cuando la veo.
Y ahora cuando nos vemos parece que nos hemos olvidado. Ya no me conoce. Se sorprende cuando le cuento mi vida, mis batallas, mi “ahora”. Dice que cómo he cambiado. Y yo no lo creo; no he cambiado, soy la misma... pero he evolucionado. Y lo he hecho acorde con mis pensamientos, acorde con mi forma de ser y de vivir, acorde con mis principios y acorde con el tiempo. Ella quiso vivir deprisa, yo preferí el paso lento pero firme.
Pensó que su camino era mejor, pero ahora que de vez en cuando nuestros caminos se cruzan noto en su mirada que le hubiera gustado tomar el mismo que yo y que en parte me envidia. ¿Por qué? No lo se, pero quizá sea porque su vida se ha frenado después de correr tanto y se encuentra con que tiene un novio traficante que la tiene anulada como persona, que acaba drogándose para evadirse de su realidad, que no hay ninguna de sus amistades de siempre que mantenga relación con ella, que a pesar de tener aún tan sólo 28 años ya no sale de fiesta, a bailar, a tomarse unas copas, a echarse unas risas con amigos... su vida social se limita a juntarse con los cuatro coleguitas de su novio en su casa, fumarse unos petas, ponerse unos tiritos y jugar a la play. Del curro a casa, de casa al curro, y los domingos por la mañana el señorito a pescar con los colegas y ella encerrada en casa planchándole la ropa. ¿Quién cambió, ella o yo? Yo sigo siendo libre, libre de elegir lo que quiero hacer en cada momento, sigo disfrutando la vida, mi vida, día a día. Sigo siendo yo, evolucionada, no involucionada como lo está ella.
¿Y tu te sorprendes cuando me ves? Soy yo la que se sorprende de ver en lo que te has convertido.
Luego dicen que todos los caminos van a Roma...

domingo, 23 de septiembre de 2007

Lección para seres unicelulares

Queridos seres Unicelulares y Penemonos, es hora de aprender algo que os sirva de provecho en vuestra vida sexual, y sobre todo les sea de provecho a todas aquellas mujeres malditas que se crucen en vuestro camino o en vuestras camas, o encimeras de cocina, o sillones, o ascensores...(largo, larguísimo etc).
Para la clase teórica de hoy contamos con la letra de una canción de la fantástica y genial Rakel Winchester: El Orgasmo Vaginal.

Si tocas tu entrepierna y encuentras un bulto, escucha mi mensaje y el que avisa no es traidor. Que escuche el ignorante, que escuche el inculto; contaré por qué tus polvos ya no tienen color.

Tu chica no finge, simplemente se calla. Yo sé la causa de que lo hagas fatal. Cinco palabras, la clave que no falla. Repite: NO EXISTE EL ORGASMO VAGINAL.

Te gritó que le gustaba, mira que eres inocente; confiabas en tu rabo apetitoso. Y te enteras de repente que tu novia miente. ¡¡MUERTE AL MIEMBRO, VIVA EL DEDO HABILIDOSO!!

Te crees Lorenzo, el rey de las camas. Tu cultura sexual nos parece de chiste. Te has equivocao, te lo juro por mi mama; EL ORGASMO VAGINAL NO EXISTE.

Tu la metes, tu la sacas, tu lo pasas genial, y terminas dejando mi chumi escocío. Tu te crees que he tenío un orgasmo vaginal y yo creo simplemente que es que no me he corrío.

Me preguntas si me gusta; te grito que si, pero no es suficiente si no tocas mi botón. Está un poco más pa arriba de donde hago pipí. Al principio es pipetilla y al final es pipetón.

Quién pudo inventar semejante pegolete, el orgasmo vaginal quién pudo pregonar. Saca mete, mete saca, mete saca, saca mete ES TEOREMA DE UN SER UNICELULAR.

Tu chica no finge, simplemente se calla. Yo sé la causa de que lo hagas fatal. Cinco palabras, la clave que no falla. Repite: NO EXISTE EL ORGASMO VAGINAL.

Quién pudo inventar semejante pegolete, el orgasmo vaginal quien pudo pregonar. Saca mete, mete saca, mete saca, saca mete ES TEOREMA DE UN SER UNICELULAR.


Asimilen bien lo que se les acaba de descubrir y por favor, no duden en ponerlo en práctica.

Les esperamos en próximas lecciones.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Un precio demasiado caro

Hoy estoy tranquila y me apetecía música relajada, así que me he puesto Il Divo. Acaba de empezar a sonar el Ave María y me he estremecido.
Yo no soy lo que se dice una persona creyente, y mucho menos católica, pero el Ave María me ha hecho emocionar bastantes veces.
El cuadro mental que acompaña a esta oración en el día de hoy es muy triste. Me ha hecho pensar en una situación que se debe estar viviendo en este preciso instante tan sólo a unos kilómetros de mí.
El lunes antes de irme a Francia hubo un accidente de tráfico en mi recorrido hacia el trabajo. Recuerdo haberlo comentado en un post. Días después supe detalles sobre él. El coche que provocó el siniestro y que llevó la peor parte circulaba en dirección a mi pueblo. Lo conducía un chaval de 16 años y con él iba algún amigo de edad parecida, ninguno mayor de edad y mucho menos con carnet, todos ellos de donde yo vivo, alguno incluso amigo de mi hermana. Ahorraré en los detalles pero he de decir que fue una chiquillada, que no había autobuses a esas horas (el accidente fue a las 5 ó 6 de la madrugada), que no tenían dinero para taxis y se les ocurrió la “feliz” idea de robar un coche para volver a casa. No les justifico, estuvo mal, muy mal. Consecuencias: chocaron contra un coche de frente en el que viajaban una madre y un hijo que aún hoy están recibiendo cuidados hospitalarios. Los menores de edad, ilesos... salvo el que conducía. Lo tuvieron en coma inducido entre operación y operación.... parecía recuperarse, pero... ayer murió. Ayer se fue, dejando a su hermano destrozado, porque una hora antes de que robaran el coche les había dicho que él les subía al pueblo, y no quisieron. Dejando a unos padres desolados, porque no sólo pierden a su hijo, sino que les deja con toda seguridad un juicio contra el otro vehículo implicado y unos gastos que pagar a los afectados. Dicen que el propietario del coche que robaron no ha denunciado, que ha sentido tanta lástima por los padres que no ha podido hacerlo. Deja también a sus amigos, niños, como él, jugando a ser mayores. Para algunos el adios a J (llamémosle sólo J) será su primer enfrentamiento con la muerte, su primer encontronazo con la realidad de los adultos.
¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué juventud es ésta que con tan sólo 16 años se juega la vida en una chiquillada?
No le excuso, J hizo mal, muy mal... pero morir es un precio demasiado caro. Tan solo era un niño jugando a ser hombre.
Yo no rezo, pero el Ave María que está sonando es para él, para su hermano, para sus padres y para sus amigos.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Conjunto

- Buenos días Patricia.

Lo ha pronunciado poniendo bastante énfasis en la primera “i” y en la “c”. Su tono de voz ha sido serio. Suele ser serio, si, sobre todo hablando de trabajo, pero aún no lo he visto en plan duro, y ese “Patrízzzzzia” ha sonado muy seco.
Me he girado y me he encontrado con una cara que para nada encajaba con el tono de voz. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y también estaba sorprendido de cómo había sonado su “Buenos días Patricia”.

- Jolin, cómo ha sonado... Ha sonado muy duro, ¿no?
- Pues si, ha sonado como cuando mi madre se mosquea y me llama por mi nombre completo, así como con “z”, Patrizzzzzia.
- Pues si. Mejor “Patri”. Buenos días Patri.
- Buenos días Jorge.

A veces hace falta ver el conjunto para tener una impresión fiel de la verdadera realidad. Quiero decir que, si no le hubiera visto la cara al Gerente tras darme los buenos días, ahora probablemente estaría pensando que me lo ha dicho de manera dura, que no le caigo bien, que he hecho algo mal en mi trabajo y que próximamente tendré una carta de despido en mi mesa (dicho todo esto exagerando, por supuesto).

Pues esto mismo nos pasa en muchos otros aspectos de la vida. A veces no vemos el conjunto, sino sólo parte de las unidades que lo forman, y en base a ellas juzgamos, y en consecuencia nos equivocamos.

martes, 18 de septiembre de 2007

Metamorfosis

Mitad Ángel, mitad Mujer.
Aquella noche entró en la cama sin sueño. Cansada de batir las alas y no levantar el vuelo, quiso cambiar su rumbo y huir del Cielo. Sin querer pensó en Él y comenzó a hablarle. Entre susurros se durmió.
Horas mas tarde, en la madrugada, algo la despertó. No sentía sus alas. Sobresaltada se levantó y sorprendida vio como los bellos apéndices de plumas blancas se quedaban prendidos entre las sábanas. Desorientada quiso tocarlas y fue entonces cuando descubrió atónita la imagen que le devolvía el espejo. Creyó que el sueño le jugaba una mala pasada y se acercó a él poniéndose frente a frente para comprobar que lo que había visto era una sólo su imaginación.
No fue así. Frente a ella tenía la imagen de una mujer exuberante. Su piel desnuda parecía seda y su cuerpo…su cuerpo no podía ser cierto. Se llevó las manos a los pechos, ahora turgentes y rectos. Recorrió con la yema de los dedos su abdomen, ahora duro y firme. Bajó por el monte de Venus y se acarició el sexo. Las manos comenzaron a recorrer sus piernas, ahora esbeltas y eternas. Se giró. Una larga melena rubia le acariciaba el cuerpo llegando a donde la espalda pierde su nombre, dejando paso a un culo perfectamente moldeado.
Volvió a enfrentarse al espejo y observó sus ojos. No había restos de la mirada angelical que aún conservaba hacía unas horas, antes de pactar con Él. Ahora sus ojos desprendían un fuego sólo digno de un alma maldita.
Eso había hecho. Había pactado con el Diablo, le había vendido su alma perdiendo su mitad Ángel, y ahora era sólo una Mujer. Una Mujer Maldita.
En ese momento recordó su parte del trato y una sonrisa fría y pícara le llenó el gesto. Cumpliría el pacto.
Sobre la silla encontró unas ropas y sin perder de vista el espejo empezó a vestirse. Comenzó por aquel tanga negro minúsculo. Una vez puesto no pudo evitar contemplarse. Era realmente imponente. Sonrió de nuevo y cogió el mono de cuero negro que, una vez puesto, se adaptó perfectamente a su cuerpo. Subió despacio la cremallera, recreándose en el momento, observando como aquella piel envolvía la suya propia y realzaba aún más sus tremendas curvas. Se calzó las botas, de cuero negro también y finísimo tacón de aguja. En un solo movimiento las abrochó, subiendo la cremallera que las recorría desde el tobillo a las rodillas. Una vez más se observó y pensó en el Ángel, aquél que la noche anterior aún era… jamás se hubiera atrevido a enfundarse tal modelo, ni mucho menos lo hubiera lucido como lo hacía ella ahora.
Sobre la mesilla encontró una barra de labios roja y algún que otro objeto de maquillaje. Los usó, dejando para el final los labios. Cuando empuñó aquella barra, lo hizo muy lentamente, recorriendo con deleite sus labios,cubriéndolos de un rojo brillante que hacía de su boca todo un pecado. De nuevo sonrió, cada vez más maliciosamente, cada vez más cómoda en su nuevo papel.
Aireó su pelo con los dedos y se dispuso a dar el toque final. En la mano izquierda tenía un pequeño tubito de cristal que había encontrado allí al despertar, y que contenía un líquido transparente y denso. Recordó que Él le había dicho que debía usarlo en su nueva vida como Mujer Maldita, aquello sería la llave que abriría las puertas necesarias a la hora de cumplir su pacto. Destapó el frasquito y puso tres gotas de aquél fluido en su cuerpo: dos en el cuello, bajo ambos lóbulos de las orejas y una en el escote de vértigo que aquel traje de cuero dejaba ver.
Era hora de partir; tenía un pacto que cumplir. Cogió unas llaves que encontró sobre la mesa y las gafas de sol. Estaba amaneciendo. Al abrir la puerta la luz del día brilló más que nunca sobre ella, y ella… ella sonrió. Un deportivo negro la esperaba en la puerta. Entró en él, bajó la capota y puso la llave en el contacto. Lo accionó y fue entonces cuando una guitarra eléctrica llenó sus oídos. Subió el volumen y pisó el acelerador, sin soltar el freno. El motor de aquella máquina rugió bajo sus pies como una fiera desbocada. Aquello la excitaba, se sentía poderosa. Permaneció así, con el pié derecho pisado a fondo hasta que oyó aquella frase entre los acordes eléctricos.

I’m On The Higway To Hell

Soltó el freno de golpe y una estela de fuego salió de sus ruedas dejando olor a azufre y una carcajada en el aire.



NdA :
*** Y luego me desperté, claro, porque todo era un sueño. Ni cuerpazo, ni cueros, ni descapotable, ni hostias!! ¡¡Yo que ya me estaba frotando las manos porque mi parte del trato era ser muy muy Maldita con los hombres y llevármelos conmigo al infierno!! Grrrrrrrrrrrrrr jajajajajajaja Eso sí, llevo todo el día con AC/DC y su Highway To Hell, cojonuda letra que adopto como himno de las malditas y que es la causante de mi post de hoy***

Living easy, living free
season ticket on a one-way ride
asking nothing, leave me be
taking everything in my stride
don't need reason, don't need rhyme
ain't nothing i would rather do
going down, party time
my friends are gonna be there too

I'm on the highway to hell
Highway to hell
I'm on the highway to hell
Highway to hell

No stop signs, speed limit
nobody's gonna slow me down
like a wheel, gonna spin it
nobody's gonna mess me round
hey satan, paid my dues
playing in a rocking band
hey momma, look at me
i'm on my way to the promised land

I'm on the highway to hell
Highway to hell
I'm on the highway to hell
Highway to hell

(don't stop me)
And i'm going down, all the way down
i'm on the highway to hell

lunes, 17 de septiembre de 2007

SPV

Tengo un manojo de nervios en el estómago. ¿Por qué? No lo sé, pero llevo todo el día así.
Analizo las posibles causas y no encuentro nada que me preocupe, ningún tema importante que cerrar o abrir, nada que me robe el sueño, ningún acontecimiento importante a la vista... No encuentro nada que pueda producirme esa sensación, y odio tenerla sin saber los motivos.
Creo que además colabora el día. Es lunes, primer lunes post vacacional. El viernes tuve reunión de departamento... ligero tirón de orejas general a todos y reorganización del sistema de trabajo, lo cual conlleva que se me exime de alguna que otra tarea digamos que sencilla, pero me aumentan la cartera de clientes y otras cargas de trabajo. El reparto no me pareció del todo mal (y eso que en mi caso más clientes no es igual a mayor sueldo, como en el caso de los comerciales propiamente dichos). El tema es que hoy ya he notado este incremento en mis tareas habituales y he tenido menos tiempo de relax.
Esta mañana cuando venía de camino al trabajo también he tenido un ligero “sustillo”. Iba conduciendo, bajando el pequeño “puerto de montaña” que hago a diario, cuando he notado que los coches de delante mía esquivaban algo en la carretera, a la misma altura que el accidente que hubo la semana antes de las vacaciones... instintivamente he pensado que era un policía regulando un poco el tráfico, pero antes de darme a penas tiempo a frenar me he encontrado de frente con un peatón. Un hombre de unos 30-35 años, con aspecto desaliñado, un brazo vendado y no se si borracho y/o drogado, en medio de una carretera con bastante tráfico a esas horas, y en un lugar en el que, para esquivarle, tienes que invadir el carril contrario, con bastante tráfico también. Estaba en medio de la carretera, jugándose el tipo, y la vida de todos los que circulábamos. Afortunadamente lo he esquivado sin problemas, pero no sin llevarme un buen susto.
Además en el curro me ha tocado tomar un par de decisiones mas o menos importantes... y esas cosas me suelen poner nerviosa cuando afectan al trabajo.
En fin... que no se si llegar a casa y ponerme una tila, irme a casa de mi primo y fumarme un canuto (cosa que no suelo hacer, pero en estas vacaciones si que he hecho...), irme a dar un paseo por las eras, encerrarme en mi cuarto a leer a Coelho, ponerme música cañera tipo Marea y gritar un poco, o simplemente tirarme en el sofá y no hacer nada en absoluto.
Odio estos días... ¿será esto lo que llaman el Síndrome Post-Vacacional? Si es así, prefiero el famoso SPM, por mucho que me joda que sobre todo los tíos le achaquen a él los cambios de humor en las mujeres.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Carta a una estrella.

Echo en falta tu ausencia. Qué extraño es.

Tuve mucho tiempo tu presencia; después tuve tu ausencia. Dolía. Dolía verte y saberte ausente, pero al menos te tenía, estabas ahí.

Después te fuiste. Te llevaste para siempre tus ojos, tus manos, te llevaste tu voz muda en los últimos años. Te llevaste tus caricias y las mías y se que nunca más las sentiré.
Pienso poco en ti. Quizá sea porque cuando te fuiste, sin irte, yo ya me despedí y sentí la pena del abandono, la angustia de perderte, aun sabiéndote conmigo, pero ausente. Será porque mi corazón te guardó luto en vida. No lo se.

Y es extraño que habiéndote querido tanto, que aún queriéndote ahora, piense tan poco en ti. No me siento culpable por ello. Sé que no te he olvidado, y aunque quisiera hacerlo no podría, porque has dejado escritas huellas en mi misma que ni el tiempo ni el olvido podrán borrar. Pero es difícil explicar cómo los demás añoran tu presencia y tu ausencia, y yo parezco haber olvidado el paso de esos años que tan difíciles nos resultaron.

Yo no pienso en tu cuerpo postrado en una cama ni en tus ojos ausentes. Yo no pienso en las veces que puede perderte antes de que fuera para siempre. No pienso en los golpes que di por la rabia que me provocaba el así verte.

Tampoco pienso en tus brazos, tus gestos. No pienso en las veces que acaricié tu pelo ni en las veces que te robé un beso. No, no lo pienso. Yo sólo siento.

Siento que estás en mí y conmigo. Siento a veces que no te he perdido. Siento que todo tuvo un porqué y que todo fue por enseñarme un camino.

Me quitaste la fe. Cuando todo empezó dejé de creer, en Dios, en mí, en ti, en todos. Dejé de creer en que la vida tenía un sentido. Abandoné el camino. Ilusa de mí, eso creí. Creí que perdiendo la fe en la vida y encerrándome en mi misma me aislaba de seguirlo. Cuán equivocada estaba. Eso sólo era el comienzo del viaje, la preparación. Tú llenaste mis maletas con lo que me enseñaste, consciente de ello o no. Metiste en ellas lo que me haría fuerte, lo que me daría valor y decisión, y poco a poco fuiste abriéndome los ojos al camino. Sin yo saberlo estabas abriéndome las puertas hacia mi propio interior.

Nunca he sentido tantísimo dolor y admiración como el día en que te fuiste para siempre. Aun recuerdo como sentí desgarrarse mis entrañas en el penúltimo adiós. Fue en el último cuando cerré los ojos y te di las gracias, llena de admiración por ti y por tu sacrificio. Ya era consciente del por qué de tus días. También tú me devolviste la fe, sobre todo la fe en mi misma y la decisión de avanzar en mi camino día a día.

Se que seguiré mi camino y sé que llegaré a destino, y en el fondo habrá sido gracias a ti.

Soy lo que soy gracias a ti.
Soy como soy gracias a ti.
Soy, gracias a ti.

viernes, 14 de septiembre de 2007

2ª mitad del viaje a Francia: Paris y Bretaña

Pirámides de Cristal del Louvre

La Torre Eiffel (pa' Pablito, por preguntar ;))

Vista de Vitre

Calles de Vitre

Castillo de Vitre

Molinos del Castillo de Fougeres

Castillo de Fougeres (1)

Castillo Fougeres (2)

Castillo Fougeres (3)... se nota que me gustó jajaja

Patio Interior de la Abadía de St. Michel

St Michel

St Michel... es una maravilla o no?

St. Michel La nuit...ohhhhh

Bois du l'amour (bosque del amor) en Josselin

Puerto de Quiberon

Megalitos en Quiberon y Carnac (1)

Megalitos en Quiberon y Carnac (2)

Costa Salvaje de Bretaña

Atardecer en la Costa Salvaje de Bretaña

jueves, 13 de septiembre de 2007

1ª mitad del viaje a Francia: Valle del Loira.


Vista desde abajo de las Dunas du Pilat


Vista panoramica desde la cima de las Dunas


Castillo de Nantes


Castillo de Champtoceaux


Vista del rio Loira


Castillo de Chenonceaux


Casa-cueva (caves) en Chaumont


Castillo de Blois


Castillo de Cheverny


Vista del interior del Castillo de Cheverny


Castillo de Chambord


Castillo de Chambord (2)

Vuelta a la realidad... pero soñando aún con La France

Tras 11 días de vagar por la France hoy tristemente he vuelto a la realidad.
Hoy es mi primer día de curro después de las vacaciones y pensé que podría ser bastante duro. Una vez más la vida me sonríe (si no lo llega a hacer le hubiera sacado la lengua!) y me está ofreciendo un día de lo mas grato, a pesar de que aún son solo las 12 de la mañana.
Pensé que tendría mucho curro atrasado y amontonado, pero la Perra Vieja se ha portado y me ha sacado todo adelante. Esta mañana a penas tenía un par de cosas pendientes en mi mesa y para nada urgentes. Así que como si del colegio se tratara me estoy tomando el día de “periodo de adaptación”, es decir: hago un par de pedidos, me relajo. Cojo un par de llamadas, me relajo. Salgo a tomar un café y un piti, me relajo... vamos, que me estoy tocando un poco el higo, vulgarmente hablando jajajaja.
Además he tenido un buen recibimiento por parte de mis compañeros. Se ve que me han echado de menos jajjajajaja y llevo media mañana contando mis aventurillas por la France. Me han pedido que traiga fotillos. Las traeré, y también colgaré alguna por aquí. Creo que esta tarde las tendré así que es probable que mañana las cuelgue.
Pero a pesar de que el recibimiento ha sido bueno, que el día está relajado y que estoy a gusto.... mi mente aún vuela.
El viaje ha sido una gozada. Primero que nada, la experiencia de viajar en autocaravana, como si de un caracol se tratase, con la casa a cuestas, ha sido una pasada. Siempre he sido campista y siempre me ha gustado ese rollo, pero jamás había hecho un viaje así en autocaravana. Quiero repetir. Además el ambiente ha sido genial entre nosotros los compañeros de viaje, de hecho me felicitaron por cómo me había portado jajajajja. Reconozco que pasar 11 días en un cubículo tres adultos y una niña de 3 años, viajando continuamente, pasando horas conduciendo y horas visitando lugares, etc etc, puede llevar a tener pequeños “roces” o pequeñas discursiones. No ha sido el caso y siendo sincera completamente he de decir que parte de la “culpa” de que así haya sido la he tenido yo. Y es que quien me conoce lo sabe, soy de las personas que se adaptan bastante bien a cualquier plan o tipo de gente y que hace agradable el viaje, no me suelo molestar con facilidad, y procuro que todo el mundo esté lo más cómodo posible. A parte de mi sentido del humor... que en este viaje ha hecho mella jajajaja. Ayer al despedirnos mis compañeros de viaje me dijeron: “Todo un placer, contigo da gusto. Repetimos cuando quieras. Nos lo hemos pasado genial. Muchas gracias”. Para nada, gracias a ellos por acordarse de mí para este viaje, que hasta el momento, es el mejor que he hecho en mi vida (aunque espero superarlo jajaja todo es mejorable).
Francia es la ostia. Me ha encantado desde el mismo momento en que crucé la frontera y entré por el país Vasco-Francés. Todo tan verde, todo tan limpio, todo tan ordenado... y sus gentes bastante amables, en contra del mito de que los franceses son un tanto estúpidos. A mi no me lo han parecido.
Para no ser pesada contando las mil y una historias intentaré resumir lo que más me ha gustado del viaje.
Empezamos visitando toda la zona del valle del Loira. Es una zona de praderas verdes, campos de maiz (en los que nos paramos a robar jajajaja que buenas están las mazorcas de maiz asaditas jajajajja) un tanto húmeda por el río. Está plagada de pequeños pueblos con casas de piedra y madera, todo lleniiiito de flores, en cada rincón... y castillos, castillos de ensueño, de cuentos de hadas y princesas. No pudimos verlos todos, pero si algunos de los más importantes y mejor conservados. Me quedo con el de Chenonceaux y el de Chambord.
El castillo de Chenonceaux está construido completamente sobre el cauce del río Loira. Es una pasada imaginar cómo hace tantos años pudieron construir algo así sobre un río y que aún se mantenga casi intacto. Tiene unos jardines preciosos. Fue el primero que vi, y desde luego costó superarlo. Pero el castillo de Chambord... joder qué castillazo. Enorme, grandioso, espectacular. Recorrerlo por dentro fue una pasada, poder ver esos pedazo de muros y columnas de piedra, el mobiliario que aún queda dentro, los pasadizos... subir a lo alto y contemplar los jardines y el bosque que lo rodean... Fácilmente puedes transportarte a siglos atrás y sentirte la princesa del cuento.
Vimos más, pero estos dos me encantaron. Después de estar varios días recorriendo esa zona, por fín llegamos a París, la ciudad del amor.
No es que me defraudara, nada mas lejos de la realidad. Me encantó. Pero venía tan fascinada de los pueblos del Loira que encontrarme de repente con una gran ciudad me descolocó. No lo vimos todo, ni mucho menos... me hubiera gustado perderme por el barrio bohemio (a cambio me perdí en el metro jajajajjaa) pero si vimos lo más significativo. Lo comparé bastante con Madrid: El Arco del Triunfo (la Puerta de Alcalá), los Campos Elíseos (Paseo de Recoletos), los edificios tan grandes que podías ver, las tiendas enormes... no se, me recordaba a Gran Vía y zonas parecidas de Madrid.
Me sorprendió la historia del Obelisco, pues no la conocía. Es enorme, con inscripciones egipcias, muy bonito. Pero no sabía que los gabachos se lo habían cambiado a los egipcios por un reloj que nunca funcionó... ¡qué listos! Y por fin... el Louvre. No lo ví por dentro (hubiéramos “perdido” al menos un día) pero ví lo que quería ver. Las pirámides de cristal. Para mi son algo especial por razones que no vienen al caso y cuando las ví me sentí en paz conmigo misma. El edificio que alberga el museo del Louvre es immmmmmmmpresionante, enorme, no se, no te cansas de admirar las fachadas. Después bajamos por la orilla del Sena viendo los puestos de los comerciantes hasta Notre Damme. La esperaba más grande, mas grandiosa... me gustó, sobre todo sus vidrieras y el gran órgano. Me encanta visitar iglesias a pesar de no creer en el Dios que nos venden los curas. Pero esa paz, ese silencio que se siente allí dentro, los olores a madera e inciensos... admirar el trabajo de tantísima gente que colaboró en su construcción.... me maravilla. Y cómo no, la Torre Eiffel... sinceramente, un amasijo de hierros, pero una pasada ver desde allí Trocadero y todo lo que la rodea. Balance positivo de París, pero me queda pendiente pasear por la ciudad del amor enamorada jajajja y verla de noche, y perderme por el barrio bohemio.
Después pasamos a Bretaña... costa salvaje. Subimos hasta St. Maló y St. Michel. Éste último me atrevería a decir que lo más bonito e interesante de todo el viaje. No tenía ni idea de lo que iba a ver allí, preferí no informarme y que fuera una sorpresa... y vaya si lo fue. St. Michel es una abadía levantada en una pequeña isla que actualmente se comunica con tierra por una pequeña carretera, pero que no hace tantos años no existía. La curiosidad del tema es que allí sube y baja la marea bastante: cuando baja la marea (que sin exagerar puede bajar como unos 500 metros) se retira completamente el mar de los muros de la abadía, tanto así que rodeamos a pie toda la isla caminando sobre el fango que el mar había dejado. Cuando sube, las olas azotan los muros de la fortaleza aislándola de tierra firme. Por ello fue utilizada como prisión bastantes años (de hecho aún conserva dentro artilugios de tortura usados con los presos). Es, sencillamente, una pasada. Verla iluminada de noche fue impresionante... y recorrer sus calles de día, increíble. Visitamos la abadía por dentro, y me encantó todo, pero lo que más fue un patio con arcos (que por cierto me recordó al patio de los leones en la Alambra de Granada), patio situado en una de las zonas más altas de la abadía, con ventanales enormes al exterior, desde donde casi se podía ver St. Malo en los días claros. Pensaba en los monjes que allí habitaban... fácilmente podría permanecer allí entre aquellos muros días y días respirando esa paz. Tras el patio, una especie de capilla enorme, donde había unos monjes y monjas rezando y cantando a St. Michel (o San Miguel, que precisamente es uno de los patrones de mi pueblo y cuyas fiestas se celebran ya mismo, a finales de septiembre). Cantaban fascinantemente bien. Me senté en uno de los bancos y me quedé allí un rato escuchando... lo mejor del viaje, sin duda.
Después Quiberon y los yacimientos de megalitos. ¡Qué pasada! Kilómetros y kilómetros de megalitos alineados perfectamente, levantados por vete tu a saber qué hombres prehistóricos, y aún allí en pié. Taludes, túmulos... había de todo, y todo tan impresionantemente bien conservado y respetado.
Ese día hicimos noche en la cima de un acantilado, después de ver como el sol se metía en el Atlántico y daba paso a una luna hermosísima y a un cielo llenito de estrellas. Es una costa preciosa... sus piedras escarpadas y nacaradas (no pude evitar echar en mi bolsillo unas cuantas, como recuerdo). Gaviotas, albatros... las rocas llenas de mejillones y ostras... joder, aquello parecía un paraíso. Y los puertos de la zona... llenos de veleros, catamaranes... me repito, pero IMPRESIONANTE.
Seguro que se me olvida alguno de los sitios que me impresionó, pero es que hay tantísimo que ver y tantísimo que contar que podría tirarme días escribiendo. Es mejor verlo. Yo desde luego pienso que repetiré, quiero ver más.

Joder!! Claro que se me olvidaba algo jajajaj qué imbécil!! Los castillos de Bretaña!! Nada que ver con los del valle del Loira, tan señoriales, tan de cuento de hadas... Los de Bretaña eran castillos de defensa, fortalezas militares. Esos si que eran una pasada, tanto los que estaban medio en ruinas (que eran los menos) como los que estaban en pie casi como el primer día. Y lo verdaderamente impresionante era verlos rodeados del pueblo y todo ello amurallado... allí si que te sentías en el medievo completamente. Las casas parecían ser completamente medievales (de hecho supongo que alguna lo sería, eran de piedra, como el propio castillo, con lo cual entiendo que llevarían levantadas allí mismo siglos). Me encantó recorrer las calles y los castillos de Fougueres, Vitre y Joselin. Sobre todo en Fougueres, donde el castillo estaba un tanto derruido y la visita era libre (sin guía, pero si te cobraban la entrada). Allí si que me metí por todos los recovecos posibles jajajaja en cada torre, mirando por cada rincón, entrando por cada pasadizo... que pasada.

Estoy deseando tener las fotos y colgar unas cuantas para que veáis por qué estoy tan flipada jajajaja.
Espero no haberos aburrido con tanto rollo, pero tenía que contar algo de las vacaciones, no?? Dadme también unos dias de periodo de adaptación para volver a escribir como el Pícaro Angel Caído... de momento sólo puedo escribir como La Sonrisa (flipada, pero la sonrisa) ajjajajajjaa

Besos, y salud!