martes, 27 de noviembre de 2007

Paseando por Madrid

Me gusta inventar historias.

¿Nunca lo has hecho? Párate un momento, siéntate conmigo en un banco del parque y observa cómo lo hago. Puedo perderme por horas estando aquí plantada mirando el devenir de la gente. Juego a ponerles vida a esas caras que vienen y van o que simplemente se paran, como yo, a observar las miradas.

Aquella señora de verde, ¿la ves? Fíjate bien. A pesar de sus años tiene un porte elegante. Su moño rubio bien peinado, su abrigo cepillado, tacones bajos... de joven debió ser muy guapa y aún lo es. Yo creo que fue bailarina, ¿no te parece? Observa cómo pasea el bolso, cómo camina por la acera, casi como si la acariciara. Seguro que va a recoger a su nieta a la academia de ballet. La niña heredó sus artes.

¿Qué me dices de ese chico? Si, justo aquél que está sentado en el respaldo del banco con los pies en el asiento. Pantalones caídos, sudadera con capucha, alto... Tiene cara de llamarse Pablo. Mira cómo fuma... al echar el humo se queda absorto en los dibujos que se forman en el aire. Está claro, está enamorado. Está esperando a su chica, que vendrá, carpeta en mano, de la academia de inglés, se besarán y darán un paseo alrededor del lago.

¿Damos un paseo? Vayamos por las calles. Me gusta mirar los ojos de la gente que se cruza conmigo y seguir inventando historias. Bajemos de Sevilla hasta Sol. Me encanta ese bullicio y esa mezcla de gentes... es lo que más me gusta de Madrid, o casi debería decir que es de las pocas cosas que me gustan de esta ciudad.

¿Has visto esos ojos? Los de la chiquilla que subía corriendo. Miraban rápido arriba y abajo, a un lado y a otro. Llega tarde. Se entretuvo fumando el último porro con las amigas y se olvidó de la hora. Corre porque sabe que si no coge el bus a tiempo y llega tarde a casa mamá se enfadará, no le comprará esa camiseta tan sexy que quiere estrenar para el cumpleaños de Jon y además papá le reñirá. Le asusta su padre cuando se enfada.

Me encanta esa mirada, ¿lo ves? ¿Ves a ese niño en brazos de su padre? Mira embelesado las luces que cuelgan de todos lados. ¡¡Fíjate cómo sonríe!! Le gustan más las que se encienden y se apagan. Seguro que piensa que son estrellitas guiñándole un ojo. Su mirada es aún tan inocente...

Subamos por esta otra calle hacia la plaza. Siempre hay mimos aquí. Me gusta mucho esta calle por eso. ¿Te has parado alguna vez a mirar los ojos de un mimo? Ven, parémonos aquí. Mírale a los ojos...¿no notas su calma? A penas si respira... creo que ni piensa. Es una mirada tan vacía...alguna vez me recuerda a la de... Bueno, echémosle una moneda y sigamos.

A veces siento que alguna mirada inventora se cruza con la mía. Si, inventora de historias, como yo. Y entonces me pregunto qué inventará sobre mí, qué le sugerirá mi propia mirada, mis gestos, mi modo de moverme entre la gente. ¿No te lo has preguntado nunca? ¿Acertarán? ¿Sabrán tan sólo con una mirada quién soy? ¿O será su imaginación tan libre que verán en mi una vida que no tengo?

Mira esa mujer. No es muy mayor, pero hay algo en su mirada que le hace parecer anciana. ¿Y sus ropas? Son harapientas, debe vivir en la calle. Lleva una bolsa de tela a cuadros, llena de cosas viejas... deben ser fotos, quizá del pasado. Fíjate en sus ojos, está como ida... incluso habla sola. Ya se: perdió al amor de su vida trágicamente y con él la cordura. Se volvió loca y ahora vaga por las calles de Madrid arrastrando sus recuerdos en una bolsa y hablando con él. Triste, ¿no es cierto? Pobre muchacha...

Parece que empieza a llover. ¿Nos vamos a casa? Si... estaremos mejor en casa, por hoy paseamos bastante. Ya volveremos mañana.



Comenzó a llover y las gotas mojaron el cristal de aquél escaparate donde ella se miraba, desdibujando su silueta, la silueta de una loca que vagaba sola por las calles de Madrid inventando vidas a partir de miradas y hablando con unos ojos que tan sólo ella veía.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cuento de invierno

Érase una vez una fugitiva en una tarde de invierno. Escondida – que así se llamaba – huía de sí misma por no encontrarse. Tuvo miedo ,así que buscó un escondite en el que refugiarse por unas horas bajo el abrigo del anonimato.

Así llegó a casa de Perdido. Entró sin llamar y se coló en su cuarto, buscó un rincón y se escondió. Perdido no daba crédito, pero intrigado esperó a que ella hablara.

- ¿Puedo esconderme aquí? Sólo por unas horas...
- ¿Eres una fugitiva? Habrás hecho algo malo para esconderte...
- No hice nada... sólo quiero que me ocultes por unas horas...
- Está bien. ¿Te gusta el mar?
- Si, pero me queda lejos.
- Desde mi cuarto, si abres la ventana se puede ver... y en las noches claras en las que el viento sopla incluso se oye y se huele.
- Entonces...¿podrías dejar abierta la ventana? Me gustaría sentirlo.
- Claro... ¿Qué quieres de mi? No te conozco. Has llegado, te has colado en mi cuarto y... y no sé qué buscas. ¿Sexo quizá?
- No exactamente. Sólo quiero una tarde, una mentira. Puedes aceptar el juego y regalarme tu tarde... o puedes pedirme que me vaya ahora mismo y lo haré. De todas formas cuando el juego acabe me iré y no te molestaré más. Ya te he dicho que sólo quiero esconderme una tarde.
- Pues... no entiendo muy bien el juego... pero me intrigas. Algo me dice que debo jugar. ¿Y qué pasa si te gusta tanto esconderte que no quieras luego marcharte?
- Puede pasar... y si pasa, quizá siga la partida.
- Acepto. Quiero jugar. ¿Puedo sentarme a tu lado?

Estaba sentada en un rincón, oculta en la sombra, en el suelo, encogida sobre sí misma. Ni tan si quiera podía verse su cara. Perdido se sentó a su lado, con las piernas estiradas. Atardecía y la luz del sol de invierno se colaba por la persiana débilmente dejando ver a penas los rasgos de un joven de aspecto tranquilo, seguro.

- Me intriga saber quién eres.
- Soy Escondida, sólo eso.
- ¿Y por qué te escondes?
- Para que me encuentren. Ni tan si quiera yo logro hacerlo.
- Pues yo te he encontrado, estás aquí.
- Pero no sabes quien soy.
- ¿Y tu si?... ¿Me dejas adivinar quién eres?
- Inténtalo.
- Vale... pero te pido una cosa: no me interrumpas. Voy a ser muy sincero y no quiero perder el hilo. Sólo déjame cerrar los ojos y te diré quién creo que eres.
- De acuerdo.

Se quedó en silencio, observando cómo él cerraba los ojos y relajaba su mente. Pensó que era buena persona...de hecho había dejado colarse en su cuarto a una fugitiva. Pero no le creyó capaz de describirla tal cual era, estaba segura de que erraría en cada una de sus palabras, pero no le importaba. Sólo quería una tarde a su lado, allí, en el suelo de su cuarto, escondidos como niños.

- No es lo físico lo que nos hace ser quien somos. No describiré cómo es tu cuerpo o tus gestos, da igual cómo seas porque tu esencia es mucho más. Sé quien eres. Eres esa chica inteligente, divertida... sencilla y compleja a la vez. Te gusta el mar, nadar, bañarte desnuda...

Era fácil. Hasta ese momento no se sorprendió, pues suponer todo aquello era sencillo. Pero llegado ese punto Perdido dejó de hablar de ella para hablar de los dos, como en trance. Lo que decía dejó a Escondida inmóvil en el sitio, sin pestañear, casi sin respirar.

- Me gusta verla reír. Tiene esa mirada que sólo tienen aquellos que cuando se miran se hablan sin palabras. Y cuando ella me mira...cuando lo hace quiero abrazarla. Es muy risueña, pero a veces llora. Me gusta hacerle reír cuando llora, o secar sus lágrimas con un beso. Es entonces, al llorar, cuando demuestra que tiene un gran corazón y que es sensible... y yo... yo sólo quiero cuidarla. A veces se esconde, y otras juega a ser Amelie. A veces le toco la guitarra hasta que se duerme, le canto canciones bajitas al oído... Otras veces me pide un cuento bajo la manta y yo me lo invento... Le gusta soñar. Se enfada poco... pero cuando lo hace le hago reír para que se le pase.

Escondida estaba perpleja. No podía entender cómo un extraño acababa de describirla por completo sin saberlo. Perdido habló más, describió incluso los rincones mas ocultos de Escondida. Había descrito lo que ella siempre había buscado.

- Esa eres tú.
- Cómo sabes todo eso... dime, quién eres tú.
- Yo sólo soy un vagabundo que anda perdido. Así me siento últimamente, vagando sin encontrarla... sin encontrarte.
- Hace poco vi uno... un vagabundo. Quise darle mi manta, pero tuve miedo. Me prometí que la próxima vez no lo tendría.
- Hiciste bien... nosotros también estamos asustados y nos da miedo que se acerquen, aunque sea para arroparnos, porque no sabemos las intenciones de esa mano que se nos brinda.
- Pero no hay de qué tener miedo... yo sólo quiero regalarle mi manta y que no tenga frío.
- Quizá un día vaya a tu portal y me siente en el suelo, pelado de frío.
- Entonces te bajaré mi manta.
- Gracias, me vendría bien una taza de caldo caliente.
- Pues llevaré un termo, y me sentaré contigo bajo la manta y te pediré que me cuentes un cuento. Pero te pido un favor... que no sea un cuento de príncipes y princesas, ni de duendes y hadas.
- Hay luna llena...Entonces te leeré las manos con luz de vela... y lo que lea en ellas será más bonito que todos esos cuentos. Está escrito en tus manos.
- ¿Por qué me cuentas todo esto? Sólo era un juego... pero creo que se está volviendo en mi contra.
- Sólo quiero que sepas que no estás sola, que hay mucha gente como tú, y como yo, y que aunque a veces no te encuentres, yo te he encontrado. ¿Sabes dónde te habías escondido?
- No...
- En mi, te escondiste en mi.
- Pues entonces guárdame. Así cuando no me encuentre sabré dónde buscar.
- Lo haré, te guardaré y esperaré a que vuelvas a buscarte...y entonces yo te encontraré de nuevo.
- Gracias.
- Tengo que marcharme, pero antes quiero regalarte una canción. Escúchala. Espero verte pronto... quizá en enero.
- ¿Enero?
- Escúchala.
- Vale. Gracias por regalarme esta tarde y por jugar conmigo.
- La partida no ha hecho mas que empezar.
- Te propongo un trato. Un abrazo por una sonrisa.
- Te propongo un trato mejor. Tu sonrisa por un beso en la mejilla.
- Hecho.
- Volveremos a vernos... quizá en enero.



“Enero en la playa” – Facto Delafe.

http://www.youtube.com/watch?v=Bvy0988-x78

Negociando gasolina

Hoy me he levantado dando un salto mortal... no, no soy de Hombres G jajajajjaa simplemente se acabó estar de baja, y aunque no estoy al 100%, prefiero estar activa a estar en casa.

Y como siempre subo al coche, calefacción a tope, pongo mi cd... esta mañana el elegido ha sido uno variadito que pedí a mi cuñado que me grabara con unos temas en concreto, bastante....digamos que rockeros, y que el cabronazo ha titulado “El rock de mi cuñáaaaa-aaaaaaaaaaaa”.

Pista 9. Banda sonora del día: La fuga. Tema: “Buscando en la basura”.

Triste,
Como el perro en la autopista;
Como una tortuga con prisa;
como una monja en un burdel.

Solo,
Como cuando tu te fuiste:
Como cuando no te rozan
Unos labios de mujer.

Hoy me he vuelto a ver...

Absurdo,
Como un domingo por la tarde;
Como las balas por el aire;
Como el puto despertador.

Inútil,
Como los besos que no diste;
Como un cuerpo que se viste
Cuando me desnudo yo.

Y ahora que voy mas solo que la luna
Negociando gasolina para este amanecer.
Ya ves, voy buscando en la basura
Unos labios que me digan: "esta noche quédate".

Como un borracho en el desierto;
Como una princesa en el metro;
Como un reo sin voz.

Como una navidad sin techo;
Como un delfín en el mar muerto;
Como la lagrima que moja tu colchón.

Vacío,
Como el corazón del rico;
Como el bolsillo del mendigo;
Como los besos de alquiler.

Confuso,
Como una noche sin abrigo;
Como las frases que ya no te escribo
Pa´ que vuelvas otra vez.

Y ahora que voy mas solo que la luna
Negociando gasolina para este amanecer.
Ya ves, voy buscando en la basura
Unos labios que me digan: "esta noche quédate".





Negocio gasolina pa seguir rodando. Razón Aquí.
Buenos días! :D

sábado, 24 de noviembre de 2007

Harta

Harta. Estoy harta de tener que ser siempre la comprensiva, de tener que estar pendiente de todo y de todos, de tener que ser yo la que siempre ceda. Harta de que me vean insensible, la chica dura que nunca sufre, harta de no poder tener un día tonto, de no poder estar sensible sin que me digan “qué rara estás”. Harta de necesitar mimos y por el contrario encontrar echaos en cara del por qué de mis rarezas. Harta de sentirme sola, harta de tener que callarme mi lado tierno, de tener que mostrarme siempre dura, de ser yo quien de abrazos y no los reciba. Harta de no poder soltar una lágrima sin tener que explicarla. Harta.

Porque yo también sufro, porque yo también tengo días tontos, porque yo también necesito que estén pendiente de mi, porque yo también lloro con o sin razón, porque a veces ni yo misma me comprendo, porque a veces sólo quiero sentirme acompañada sin tener que pedirlo a gritos, sin preguntas, sin palabras, sólo eso.

Pero no, nunca lo entienden, siempre está ahí la sombra de la chica valiente, la decidida, la fuerte. Siempre la ven a ella y no miran más allá, y estoy cansada de que la ignoren, de que no la vean, porque ella, la fuerte, es la sombra proyectada por la luz que se refleja en la otra, la sensible. Tan sólo es la sombra… pero no, no lo entienden.

Y como dice Raquel: cualquier parecido con la realidad es producto de vuestra imaginacion.



11:00 de la mañana. Gota que colma mi vaso de la semana (Pabliño, lo siento, no pude echarme un trago antes para que no rebosara) Esa amiga a la que siempre estás llamando para sacarla de su casa porque si no, no sale; esa misma que te dice que no a la mitad de los planes, esa que no te llama si no la llamas y que si no lo haces te lo echa en cara; esa de la que siempre estas pendiente, con la que cedes mil y una vez, con la que te has bajado los pantalones tantas veces que te escuece el culo de pensarlo; esa que hoy agotó mi paciencia y se ha encontrado con todos los demonios que han ido desatando el resto de personas que me rodean a lo largo de estos días; esa, mensaje al movil:

- ¿Vamos al cine?
- No, estoy mala, llevo tres días de baja y la verdad, sigo sin encontrarme bien.
- Joder! Podías avisar con tiempo!
- Si, el próximo día te pongo un telegrama desde la cama, con 40 de fiebre, o entre vómito y vómito te llamo por teléfono… o mejor, la próxima vez que me vaya a poner mala te llamo antes, a ver qué día te viene mejor, mas que nada para no joder tus planes… Ah, y gracias por preguntar al menos qué me pasa. Hoy estoy algo mejor.

Claro, luego que si soy borde… ahí si soy borde, pero borde a conciencia y con mala leche… y aun así me estaba mordiendo la lengua, podría haberlo sido muchísimo mas, pero me ha podido la hijadeputa de mi conciencia.

Me estoy dando cuenta de que mi vaso cada vez se llena antes...no se si es que es menos profundo o que los chorros son mas caudalosos... no se.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Tarde de Vargas

Hoy me siento en el diván de los sueños perdidos. Me acomodo y voy sacando una a una aquellas de mis ilusiones que di por vencidas. Las guardé poco a poco en un cajón para no olvidarlas del todo. Fueron tantos los versos que tuve en mis labios y jamás pronuncié. Fueron tantas las noches que quise regalar y que nadie aceptó. Cuántas lágrimas, cuántas sonrisas, cuántos besos y caricias… todos ellos perdidos u olvidados en el cajón que nadie quiso abrir. Y allí quedaron casi olvidados, esperando a que alguien se sentara y tuviera el valor de sacarlos.

Hoy sentada en el diván y me he acordado de Chavela, por ese boulevard de los sueños rotos, con su poncho rojo, su pelo plata y su carne morena…gata valiente de piel de tigre, mestiza ardiente de lengua libre, con voz de rayo de luna llena … hoy me he sentido la Vargas, con un tequila por cada duda, con un trago por cada pena… como dijo el gran Sabina, quién supiera reír como llora Chavela.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Me has invadido...

Llegaste a mi a penas sin avisar… de un plumazo invadiste mis sentidos, me llenaste de ti. Recorriste mis venas y te adentraste en lo más profundo de mí ser. Ahora yo soy tu y tu eres yo, uno sólo. El calor nos invade y nos hace iniciar una lucha cuerpo a cuerpo mientras jadeamos, sudorosos, bailando esta danza en la que uno de los dos debe vencer.

Vamos… que en realidad lo que quiero decir es que ya me ha cogido el puñetero virus de la gripe (otra vez) y que tengo un trancazo del copón. Que mañana voy al médico a por la baja y me voy a chupar jueves, viernes, sábado y domingo de relax, debajito del nórdico… lástima, sola.

Menos mal que mala hierba…

Salud! (la que a mi me falta)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Promesas en precampaña

Acabo de ver las noticias y vengo negra, muy negra. Nunca he escrito aqui un post politico, aunque me he posicionado bastante claramente a la izquierda siempre. Pero hoy vengo encendidita.

Dicen los señores Rajoy y Aceves en su precampaña que si les votamos y ganan las elecciones nos quitan los impuestos a los mileuristas y a los pensionistas. Y claro, va la gente y dice: “qué bien, de puta madre… gano una mierda pero no tengo que hacer declaración de la renta. Algo es algo, no¿?”……… ¡¡Por los cojones!!

¡¡Pero a quién coño se creen que engañan!! Vamos a ver señores peperos: Yo quiero pagar impuestos. Con mis impuestos se supone que ustedes van a mejorar mi calidad de vida, mejorarán la sanidad pública, el transporte público, las carreteras, la enseñanza, etc etc…en definitiva, creceremos. Pero si no hay impuestos no hay dinero, y si no hay dinero ¿con qué coño piensan hacerlo? Yo lo que quiero es que me suban el sueldo. Yo lo que quiero es que igual que comparan los precios con los de países europeos, comparen nuestras nóminas y vean que lo que yo gano aquí en España no lo gana nadie en Francia, en Suecia… ¿O me van a contar que para que no bajen las arcas del Estado van a poner ustedes de su bolsillo los impuestos que otros vamos a dejar de pagar? Y he dicho de sus bolsillos, pero de los de ahora… que nos vamos conociendo, y lo primero que hacen en cuanto llegan al poder es subirse la nómina y eso no vale señores, no vale.

Métanse sus promesas electorales por el culo y no nos traten de tontos, porque pa tontos ya están ustedes. Que yo no tendré ni puta idea de política, ni tendré un primo tan listo como el del señor Rajoy … pero gilipollas no soy.

Si aún quedan meses para las elecciones y ya estamos escuchando payasadas de este tipo no me quiero ni imaginar cuando entren de lleno en campaña. Me crispan señores, me crispan.

¡¡He dicho!!

Dicen que la distancia es el olvido...

Dicen que la distancia es el olvido y yo no me lo creo. Sólo tengo que recordar éste fin de semana. Valencia, Alicante, Murcia, Córdoba y Madrid. Cinco lugares tan distantes en el mapa y cinco personas tan cercanas a pesar de los kilómetros que nos separan.

Ayer volvía desde Alicante sola en mi coche; mucho tiempo para pensar con tantas horas al volante. Ha sido un fin de semana largo y corto a la vez... largo por las casi 10 horas de viaje entre el viernes y el domingo, las pocas horas de sueño, la resaca... corto porque estas pequeñas reuniones siempre me saben a poco, porque tantos besos y abrazos nunca son suficientes para aguantar hasta la próxima. Aun así siempre merece la pena.

Parece mentira que puedas tener tantísima conexión con gente a la que sólo ves cara a cara un par de veces al año, quizá tres, o incluso a quienes sólo has tenido delante 24 horas. Parece mentira que podamos decir de corazón cosas como “mi casa es tu casa, ven cuando quieras”, o “lo que necesites; ya sabes donde estoy”, o un sencillo pero grande “te quiero”.

Y entonces pienso que en mi vida ha habido gente que he tenido cerca por mucho más tiempo, que incluso viven a menos de 20 metros de mi casa, con los que se supone que he compartido muchos mas momentos, muchas mas cosas, muchísimas más horas... y en cambio han pasado sin pena ni gloria, no me han aportado nada. O quizá si. Me han aportado la experiencia para valorar tanto lo que ahora estas otras personas me dan.

La distancia nos une más que si estuviéramos cerca. ¿Por qué? Pues porque es la misma que hace que cuando te ves aproveches las horas al máximo. Es la que hizo que Alicante y Madrid no durmiéramos a penas el viernes porque Murcia y Córdoba llegaban de madrugada. Es la que nos hizo sentarnos a las 6 de la mañana alrededor de 4 tazas de café y no dejar de charlar hasta las 10. Es la que nos hizo no parar de reír mientras tomábamos unas cañas en una terracita al sol. Es la misma que nos llevó con ilusión a recoger a Valencia a la estación. La misma que nos hizo llenar cada momento con mil besos y abrazos sinceros, con tantas y tantas sonrisas abiertas y llenas de corazón. La misma distancia que nos emborrachó y nos hizo bailar hasta casi el amanecer. La misma que ayer en la despedida nos hizo llorar y reír a la vez, mezcla de pena por separarnos y de alegría porque ya queda menos para la próxima... Con nosotros nunca se sabe cuándo ni dónde será, pero será.

¿La distancia hace el olvido? No, al menos no la distancia kilométrica, quizá si la distancia de corazón. Pero nosotros no estamos lejos, sino cerca, muy cerca.

jueves, 15 de noviembre de 2007

El hada y el álamo.

Nunca creyó en las hadas ni en los cuentos. Escéptico de nacimiento no creía en nada que no se pudiera demostrar.

- No insistas; si no veo, no creo. ¿Acaso has visto algún hada en tu jardín? No, ¿verdad? Porque no existen.
- Muy bien. Cierra los ojos.
- ¿Para qué?
- ¿No dices que sólo crees en lo que ves? Pues cierra los ojos, confía en mi.
- Estás loca.

Pero cerró los ojos y esperó. Ella siempre le volvía loco con sus intrigas y sus locuras... pero le encantaba y se dejaba hacer. Entonces se acercó y en susurros le dijo:

- Sólo cierra los ojos y siente... concéntrate en el resto de tus sentidos, respira profundamente y huele... siente su tacto... óyelo... siente su sabor... shhhht....
- No siento nada.
- Calla... concéntrate... confía en mi.

Una vez más le hizo caso. Se dejó llevar por las sensaciones, algo que pocas veces acostumbraba a hacer. Se centró en los sonidos.... estaban de pié bajo un álamo. Su espalda se apoyaba en el tronco y ella estaba a su lado, la sentía cerca. Notó el tenue calor del sol de otoño colarse entre las hojas de aquél árbol, sintió la brisa acariciarle las mejillas, escuchó el trino lejano de algún pájaro que no logró identificar, respiró el olor a tierra mojada y a hierba que se abría paso bajo sus pies. Se relajó completamente y ella lo notó.

- Shhhhht.... muy bien.... sigue así.... sólo siente... siéntelo.

Sus susurros sonaban lejanos, distintos. Notaba que entraban en él como una caricia.... Y entonces lo sintió.



Aun con los ojos cerrados su gesto cambió imperceptiblemente, pero ella lo percibió y se le escapó una sonrisa. Él parecía no respirar intentando atrapar esa sensación que acababa de tener, pero no logró retenerla. Ella le tomó la mano y lo sacó de su trance.

- Abre los ojos... mírame...

La miró desconcertado. Seguían solos; en cambio él...

- ¿Dónde está?
- ¿Dónde está quien?
- Yo... eh... me ha besado...
- ¿Quién?

La miraba entre curioso y desorientado mientras ella sonreía.

- Aquí no hay nadie más que tú y yo, ¿no lo ves?
- Si pero... es que... ¡¡me ha besado!! ¡¡Yo lo he notado!! Y ha sido... real. Ha sido real.

No podía creer lo que había sentido tan vívidamente. No lo había visto pero estaba seguro de que había sucedido realmente. Lo sabía, lo había visto en su mente. ¡¡Tenía que ser real!!

- Si, es real... te ha besado, pero...¿acaso lo has visto?
- No... pero...
- Pero lo has sentido y sabes que ha sido real.
- Si.
- Entonces, ¿crees ya en que exista aquello que no ves?

Asintió sin atreverse a pronunciar su afirmación.

- ¿Tú la viste?
- Aham.... – asintió.
- ¿Era un hada?
- Quizá... pero tu no crees en las hadas...


Algunos meses después, una mañana de primavera, los dos volvieron a pasear por aquél sendero, y al llegar junto al álamo él se detuvo. La tomó de la mano y la llevó bajo la sombra del árbol, como aquella vez. Se apoyó sobre el tronco y la atrajo suavemente. Entonces por primera vez la besó. Besó sus labios en un leve roce, los ojos cerrados, la respiración contenida... sintió el sol, sintió la brisa, los pájaros, el olor a flores inundar sus sentidos... y lo sintió. Sintió su beso, el mismo que aquella vez. Abrió sus ojos para contemplarla... sonreía.

- Fuiste... eres.... eres tu. Eres un...

Asintió... lo era.


Porque todo lo que sientes existe, lo veas o no.

martes, 13 de noviembre de 2007

Simulacro

9:00 de la mañana. Suena el teléfono y en la pantalla aparece la extensión de mi compi de almacén.

- ¡Dime guapa! ¡Buenos días por la mañana!
- ¡¡Simulacro de emergencia!! ¡¡Pon en marcha el plan!!
- ¿Queeeeeeeeeeeeeeee? No jodas Maitechu, que tengo mucho sueño y acabamos de empezar... ¿qué pasa?
- ¡¡Se quema el almacén!! – me dice muerta de la risa... cojones, menuda credibilidad.
- OK, pongo en marcha el plan.

Hace unos días nos dieron un curso de prevención y riesgos laborales, y nos informaron sobre nuestros puestos en caso de emergencia... y a mi me ha tocado Centro de Control, tócatelo! Vamos, que si pasa cualquier cosa me tienen que avisar a mi y yo tengo que empezar a mover los hilos y encima, como el capitán del barco, soy la última en abandonar el puesto, así que estoy pensando en pedir un plus de peligrosidad jejeje.

Sabía que haríamos un simulacro... pero coño, anda que avisan, y menos tan pronto con las legañas.

- JR, simulacro de emergencia – le digo por teléfono al gerente.
- ¡¡No jodas!! ¿qué ha pasado?
- El almacén... se nos quema – tratando de aguantar la risa...
- ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaayyyyyy madre mía que se nos quema!! ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! – gritando como una loca.

Me quedo flipada y muerta de la risa a la vez ajjajaja ¡será cachondo! ¡¡Se estaba partiendo la caja!! Entre sus risas y las mías logramos entendernos, me da instrucciones y sale al almacén a ver si pueden extinguirlo. Aviso al Jefe de Fábrica y sale echando hostias al almacén.

Un minuto después se abre la puerta que tengo a mi espalda y entra éste último como un energúmeno:

- ¡¡Llama a los bomberos, rápido!! ¡¡No podemos controlarlo nosotros!! ¡¡Hay que desalojar inmediatamente toda la empresa!!

Me moría. Literalmente me moría de la risa. Rápidamente avisé a los dos encargados de la evacuación. Uno de ellos pasaba por aquí en ese instante, así que salió corriendo a evacuar la zona de taller y la otra nave, mientras yo avisaba al encargado de evacuar oficinas.

- Rafi al habla.
- Rafa... simulacro de emergencia. Evacuación inmediata. Está ardiendo el almacén.
- ¿Qué? Déjate de coñas ehhh, que yo hoy estoy muy liado.
- ¡¡Coño Rafa que es verdad!!
- ¿Nos quemamos?
- Noooooooooooooo, pero tienes que evacuar, ¡¡es un simulacro!!
- A mi no me jodáis eh, que yo hoy no tengo ganas de circo.
- Rafaaaaaaaaaa, que si fuera verdad que ardemos, el fuego no te pide cita previa para ver si estás muy liado ehhhhh. Evacúa coño, evacúa que nos quemamos!!
- Mecawentó....su puta madre...

Me colgó jajajajaja no supe si se había quedado en su despacho tranquilamente o había seguido el plan... hasta que le oí gritar en medio del pasillo:

- Simulacro de evacuación. Salgan todos ordenadamente hacia el punto de encuentro. Las escaleras están al fondo del pasillo. Si miran a la izquierda verán la Renault...


Jaaaaaaaaaaaaaaaaajajajja ¡¡el muy cabrón parecía una azafata!! ¡¡y eso que no tenía ganas de circo!! Casi me meo... y lo peor es que, muerta de risa era difícil hacerme entender por los walkis.

- Atención, simulacro de emergencia. Abandonen inmediatamente la nave. Corto y cambio.

En esas entre medias sonó el teléfono... un cliente, y de los gordos. Pongamos que hablo de una marca de coches con muchas ventas en este país.

- Buenos días Patricia – con esa voz tan interesantísima que tiene el tío, y yo, negra de la risa...
- Hola Paco, cómo estás – sonó a afirmación, y no a pregunta ;)
- No tan bien como tu. Por tu voz hoy debes estar muy contenta y de buen humor... como siempre...
- Hombre, pues si... pero si tengo esta voz es porque me pillas en medio de un ataque de risa.
- ¿Ah si? Cuéntame... – cómo puede tener ese hombre una voz tan sugerente diooooooooos, ¡si parece que te llama desde un 906!
- Pues... es que estamos en medio de un simulacro de emergencia.
- Ayyyy pues entonces te llamo luego y me cuentas, que ahora debes tener las líneas desocupadas.
- Claro... venga, luego hablamos. Ciao Paco.
- Ciao Patri.

Según colgaba sale el compi de diseño en dirección al WC, como si no pasara nada.

- Pero tío, ¿qué haces aquí?
- ¿Trabajar? Joder Patri, estás un poco tonta hoy, no?
- Ya joer, pero tenías que estar corriendo hacia el punto de encuentro. ¿No te has enterado?
- ¿De qué?

Muerto. Si en lugar de simulacro hubiera sido una emergencia real está demostrado que nos olvidaríamos de esa sala perdida en un ala del edificio donde se ocultan los de diseño jajajajjaaaaaaaaaaa

Cuando todos se pusieron a salvo (excepto yo, que por lista me quedé sola en la empresa casi 10 minutos mientras el resto se lo pasaba bomba en la calle), se dio orden de volver a los puestos de trabajo. Y aquí estaba yo cuando llegó el gerente con unos cuantos compañeros, algunos de ellos sudorosos. Se habían tomado el simulacro muy a pecho y corrieron como alma que lleva el diablo a salvar al personal. Al verlos entrar tan cansinamente me dirigí al gerente.

- Bueno, ¿y ahora qué?
- Ahora todo el mundo a currar.
- ¿Así sin más? Pero hombre, mira qué cansados vienen.... Yo pensé que esto era como cuando vas a donar sangre. ¿No nos vas a dar un bocadillo y un bote de coca cola?
- Pues va a ser que no. Lo que tienes que hacer es llamar a los bomberos y decirles que era una broma – me dice el muy capullito, partido de risa.
- No hombre nooooooooooo, por lo menos que vengan y así nos recreamos la vista...

Na, que ni bocadillo ni bomberos ni nada de nada. Encima a medio día voy a fichar para irme a comer y mi ficha ha desaparecido. Culpo a mi compi de diseño, pensando que era su represalia por haberle dejado morir en el incendio, pero no, no había sido él. Así que me voy al Jefe de Fábrica a darle parte de la desaparición de la ficha. Cuando se lo digo se dibuja instantáneamente una sonrisa en su cara, mete la mano en el bolsillo y saca dos fichas.

- Las he sacado yo de los casilleros. La del chaval de diseño y la tuya. Habéis sido bajas de guerra. Muertos en el incendio.

¡¡Qué cabrón!! No si... currar no curraremos, pero ojo qué bien nos lo pasamos.

Y claro, luego cachondeito con que si había que hacernos los primeros auxilios, que si masaje cardio-qué?... vamos, que no era en el pecho, sino en los pechos. Que si el boca a boca... y lo mejor, un comercial, que dice que me suba con él en el ascensor que me reanima en un periquete (dicho en tono pícaro y con mirada sucia... qué joio).

En fin... que mola esto de los simulacros... Estoy pensando que el día menos pensado digo que hay un paquete bomba y nos echamos otras risas jajajajjajaa

lunes, 12 de noviembre de 2007

Trece de Noviembre

Un trece de noviembre de hace ya muchos años cayó una estrella del cielo. Yo no la vi caer pues no había nacido, mas me contaron que el viento sopló despacio haciendo que su llegada fuera lenta y suave. La Tierra abrió los brazos y la cubrió con su manto; nació entre algodones... lástima que su vida aquí no fuera tan dulce.

Hace unos meses emprendió el viaje de vuelta. Se elevó como una hoja de otoño, solo que era primavera, y en lugar de volar roja y seca en el aire, se esparció con el polen evaporándose en el tiempo. Llegó al cielo esa noche y desde allí nos guiñó un ojo. De nuevo en su verdadero hogar, brilló mas que nunca.

Mañana es tu cumpleaños y por primera vez no estás. Mañana quisiera peinarte como tantas otras veces y ayudarte a elegir qué ponerte. Mañana quisiera hacer un lazo en tu pañuelo y después darte un beso. Mañana quisiera ir de tu brazo y dar un paseo. Y quisiera poner música y que bailáramos, aunque otra vez fuera El agua del avellano. Quisiera verte soplar la vela y darte un abrazo cuando tus ojos se humedecieran, mezcla de alegría, mezcla de tristeza, recordando a los que no están. Y cómo hacerlo, si mañana eres tú quien no está.

No tengo nada que regalarte; mis manos son pobres para darte lo que mereces. En cambio tú, como siempre, tienes la solución. Llevas tres noches regalándome tus recuerdos. Me has dejado verte sonreír, verte bailar, verte abrazarme y hasta jugar. Me has bañado de recuerdos olvidados o quizá dormidos... Llevo tres noches soñándote y mañana tu no estás. No estás aquí, pero sí en todo lo que me rodea y en lo que llevo dentro. Estás en la estrella que esta noche me tirará un beso de buenas noches y a la que una vez más diré aquello que tanto te hacía reír: Te quiero, te quiero mucho... hasta el infinito, ida y vuelta. Y en secreto, sola tras la ventana, te cantaré cumpleaños feliz. Y dirás que no es hoy, sino mañana... pero es que mañana no sé si podré cantártelo, no sé si podré soñarte, no sé si podré sonreír. Mañana quizá esté demasiado ocupada intentando no estar triste, procurando que los demás no lo estén, porque sé que tu lo preferirías así.

Muchas felicidades... allá donde estés.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Saeed



Aspiró la última calada su cigarro liado mientras miraba aquellas luces a lo lejos, mas allá de el mar, en la lejanía. Catorce kilómetros le separaban de ellas. Un abismo muy estrecho separando dos mundos tan distintos.

En noches como aquella en que el cielo mostraba su manto de estrellas le gustaba mirar el mar desde su ventana, pero a veces le angustiaba la idea de tener que cruzarlo alguna vez.

Saeed nació en Tánger. Su familia siempre fue, puede decirse, acomodada. Su padre emigró a Bélgica cuando él a penas tenía 2 años. El pequeño de cinco hermanos, nunca sintió la falta de la presencia paterna de la que sólo disfrutaba un mes al año, cuando su padre llegaba con el viejo coche cargado hasta arriba de maletas con ropas, juguetes y libros para sus hijos. Moulay, su padre, siempre le enseñaba cosas de Europa y de sus gentes, despertando en él una curiosidad que marcaría su camino.

El dinero que Moulay enviaba siempre a casa hizo que Saeed pudiera permitirse estudiar cuanto quisiera. Culminó sus años de primaria en un colegio inglés donde aprendió a la perfección el idioma. Años mas tarde, tras la secundaria, se matriculó en el “Institut Superieur Internationale de Tourisme” dando así un paso mas en su camino. Quería enseñarle al mundo su país, quería enseñar las riquezas de Marruecos, del mundo árabe, de sus tierras… quería enseñar aquello que él tanto amaba: sus orígenes. Hablaba árabe, francés e inglés a la perfección, además de castellano, idioma que había aprendido en las plazas y mercados de Tánger y en sus cortos viajes a Ceuta. Le gustaba aprender idiomas y comunicarse con los extranjeros que visitaban a su país y no era difícil encontrarlo en plena calle intentando entablar conversación con viajeros de cualquier lugar del mundo.

Trabajó unos años como guía turístico, pero la economía empezó a ir a peor. Varios de sus hermanos partieron hacia Bélgica con su padre, en busca de trabajo y de un futuro mejor. Él siempre había evitado la idea de tenerse que marchar. Amaba tanto su ciudad…

Pero la cosa fue a peor. Cada día veía en los noticiarios como centenares de compatriotas intentaban salvar sus vidas y sus sueños a bordo de embarcaciones de mala muerte, pateras y cayucos. Buscaban un futuro para sí mismos y para sus familias, y ese futuro estaba tan solo a catorce kilómetros de distancia. Su hermano Habib fue uno de ellos. Una noche llegó a casa, preparó un atillo con algunas cosas y marchó. Supieron de él meses después gracias a una carta del consulado Marroquí en España. Se lo devolvían en una caja de madera, muerto. Lo habían golpeado hasta morir al grito de “moro de mierda, sal de nuestro país”. Recordaba como aquél día su madre lloró desconsolada durante horas mientras él, como en ese mismo momento, miraba el mar desde su ventana oteando esos catorce kilómetros que le separaban de otra vida, preguntándose el por qué de tanta hostilidad a pesar de la cercanía.

Corrió la cortina y volvió a sentarse delante de su portátil. La cosa estaba mal, pero aún lo conservaba de su antiguo trabajo en el hotel. No sabía por cuanto tiempo lo conservaría, ni tan si quiera por cuanto tiempo aguantaría sin tener que seguir los pasos de sus hermanos. No quería pensarlo… sólo buscaba distraerse así que entró en un lugar donde puedes ser lo que quieras ser. Allí me encontró y le sonreí, y entonces él dijo:

- Soy moro. Lo siento.
- ¿Qué es lo que sientes?
- Pues que soy moro.
- ¿Y por qué dices que lo sientes?
- No lo se…


No entenderé jamás cómo seres de igual condición (porque todos somos iguales) podemos hacer sentir a otros vergüenza de sus orígenes. No entenderé jamás cómo tanta barbarie racista y xenófoba puede hacer sentir a alguien miedo de ser lo que es. No entenderé jamás como podemos permitir que los países se empobrezcan cada vez más y gente que ama sus tierras tenga que abandonarlas en busca de un paraíso prometido que lo es todo menos paraíso, donde además se les niegue una mano amiga, donde se les culpe de venir a “invadirnos” cuando en realidad ellos jamás hubieran querido venir así.


A Saeed, por contarme su historia. Ojala nunca tengas que cruzar esos catorce kilometros por necesidad, y ojala nunca nadie te haga avergonzarte ni sentir miedo de ser musulman.

- Pareces un angel - me dijo.
No soy un angel. Solo soy Persona

miércoles, 7 de noviembre de 2007

De celos y vasos

Alguna vez dije aquí, y muchas otras veces lo digo fuera de esto, que me conozco casi a la perfección, pero que no por ello dejo de sorprenderme a mi misma a veces.

Anoche me sorprendí reconociendo tener un sentimiento que pocas veces he tenido. Un sentimiento positivo y negativo a la vez, pero que ahí está, y que puede ser destructivo en potencia... o muy al contrario, puede unir más aún. Pero los celos son algo que jamás entendí, un sentimiento que siempre me pareció irracional, algo que había sentido en pequeñas dosis, pero nunca hasta llegar a hacerme perder los estribos... y eso no me gusta. Así que he analizado la causa de mis celos y aunque anoche la vislumbré, hoy la veo mucho mas clara. No son más que un reclamo de atención. Un reclamo de atención que se disfraza de celos, de sentimiento de posesión, de rabia... pero en realidad sólo es eso, necesidad de atención.

Cuando quieres a alguien (y hablo de todo tipo de “quereres”) necesitas sentir y saber que esa persona también te quiere a ti. Pero todos no tenemos la misma manera de expresar nuestros sentimientos, o no somos capaces de hacerlo... o simplemente la otra persona no sabe interpretarlos. Y entonces es cuando surgen los llamados celos. En realidad lo que sientes es necesidad de que esa persona te preste atención, que te acompañe, que te hable, que esté ahí, y no que no vea a nadie más y sólo tenga ojos para ti, que es lo que se suele interpretar de los celos.

Pienso en esas personas celosas enfermizas que acosan tanto a sus parejas con los celos que la relación se hace insostenible. En el fondo reclaman atención pero de tal manera que son capaces de hacer que la otra persona se sienta encerrada entre cuatro paredes, y en lugar de obtener mas atención lo que consiguen es que la persona que quieren busque huir de tanto control.

Yo no quiero llegar a eso jamás con nadie, no quiero cegarme de celos ni ser tan irracional a veces. Si necesito atención por parte de alguien he de aprender a pedirla de otra manera y en el momento, y no callarme y amontonar necesidades que me angustien y se agolpen en la boca del estómago hasta saturarme y tener que vomitarlas de un golpe. Porque cuando dejas el grifo abierto y te marchas, no te das cuenta... pero cuando vuelves a casa y todo está inundado sin previo aviso te sorprendes, no sabes qué ha pasado y no entiendes nada. Eso es lo que me pasa a mí. Yo voy guardando las gotas en mi vaso sin avisar a nadie de que el grifo está abierto, y cuando el vaso rebosa y se derrama todos se sorprenden porque no sabían que el agua estaba cayendo.

Me he prometido a mi misma dejar de hacer eso. Dejar de callarme las cosas con la excusa de que no tienen importancia, cuando en cambio si son gotas que llenan mi vaso. Así tal vez antes de que se llene, alguien cierre el grifo y no tenga que rebosar.

martes, 6 de noviembre de 2007

Gigantes de Viento

Como en la escena final de una película, ella iba sentada en la parte trasera de un coche mirando la lejanía a través de la ventanilla. Iba abstraída en su mundo, quizá sin pensar en nada, sólo viendo pasar la vida tras el cristal. El sol se colaba hacia el interior del coche y comenzó a sentir el calor suave de otoño sobre su cuerpo. Bajó la ventanilla y una bocanada de aire azotó suave pero firmemente su cara y cabellos. Satisfecha cerró los ojos disfrutando de aquella sensación que tanto le gustaba. Pero la quietud duró un instante; abrió los ojos sin saber muy bien por qué. Alzó la vista y los vio.

Allí estaban, en medio de la nada y del todo, grandes, enormes; parecían vigilar el llano desde lo alto. Sus grandes brazos se movían bailando al son del viento acariciando el cielo. Sus giros le trajeron un recuerdo y sonrió. Eran molinos de viento, pero no los gigantes que atemorizaron a Don Quijote de la Mancha, sino grandes moles de acero y hormigón levantados siglos después de que éste luchara contra ellos. Y allí, sobre éstos, le pareció verle, siempre tan serio, pero con un brillo en la mirada de hombre satisfecho. Estaba en lo más alto disfrutando del trabajo bien hecho. El cielo en sus manos y el mundo en el suelo. Allí se sentía en paz abrazado por el viento.

Ella recordó que una vez le invitó a subir a uno de aquellos molinos: “Tengo vértigo”, le dijo. “Mírame a mi, no mires al suelo”... y le miró, y vio ilusión y sueños, pero después le vio marchar en silencio.

Dejó los molinos atrás, pero no su recuerdo. Se preguntó qué sería de aquél viajero que un día le regaló sueños. Cerró los ojos de nuevo y le habló a los molinos. Molinos, llevadle un beso y dadle las gracias por devolverme el deseo. Un día lo perdí y él rompió mis muros para devolvérmelo; después se fue con el viento. Decidle que en mi memoria queda siempre lo vivido, que siempre recordaré a ese amigo que un día fue sueño para después ser olvido.

Quizá vimos gigantes donde sólo había molinos; quizá la locura, como al Quijote, nos hizo delirar. Quizá fue mejor así y evitar una lucha contra muros de piedra que nos hubiera dejado cuerpo y alma maltrechos. Quizá aquél viajero haya encontrado su destino. Quizá la tabernera siga esperando en aquél bar. Quizá todo fuera un sueño y quizá todo fuera real. Pero lo que sí sé es que me devolviste las ganas y eso... eso no lo voy a olvidar. Gracias.

domingo, 4 de noviembre de 2007

De vuelta del puente

El otoño es una de las épocas del año que más me gusta, si no la que más. Dicen que es triste, melancólico, gris… y sí, tienen razón, pero nos regala placeres que ninguna otra época del año nos dan.

Acabo de aterrizar en casa después del puente y aun tengo en mi retina y en mis oídos los regalos de este otoño. Y es que es un placer dejar el coche y los atascos de lado, los ruidos mundanos, y hasta la cobertura del móvil y perderte en cualquier lugar del planeta bañado de otoño. Yo me he perdido en Albacete, esa Castilla enorme y llana en su mayoría… cómo me gusta, tan austera en sus construcciones, tan aparentemente humilde, y a la vez tan grande y rica en todo su ser. Y qué decir de sus campos y montes, sus sierras… me encanta ese terreno tan rojizo, tan arcilloso, tan agradable a la vista. Y esas sierras escarpadas con cortados de vértigo. Sé que hay a quien pueda no gustarle, pero a mí me encanta.

Me perdí en la Sierra de Alcaraz, más concretamente en el término de Riópar. Y digo en el término porque ni tan si quiera nos alojamos en el pueblo, sino en una cabaña en medio de la sierra, en plena naturaleza, a la que accedíamos por un camino rural. Perdidos del mundo, sin televisión, sin radio, sin internet, sin cobertura… Rodeados de agua que brota por cualquier sitio, de hayas, álamos, enebros, chopos, pinos…Qué regalo es ver tan variado tipo de vegetación en otoño. Qué lindas se ven las laderas de las montañas con tantos tipos de ocres, marrones, rojizos, amarillos y verdes. Qué placer es caminar por la montaña oyendo el crujir de las hojas bajo tus pies, tu respiración agitada por la caminata, el agua brotando entre cualquier roca o siguiendo el cauce de un río… simplemente escuchar el silencio siendo invadido por la naturaleza, y sólo por ella…merece la pena. Sólo en otoño puedes disfrutar de semejante paseo y volver a la cabaña con un tenue frío en el cuerpo y la cara, encender la chimenea y seguir regalándote con el chisporrotear de la leña, ¡qué delicia! Ese olor, la suave luz que el fuego desprende, ese agradable calor… Y regarlo todo con una buena compañía… en mi caso esta vez ha sido familiar.

He caminado muchísimo por senderos en plena montaña hasta llegar a chorros y cascadas impresionantes, me he asomado a balcones sobre el río Mundo surcando valles con precipicios inmensos, me he sentado a comer un bocadillo en una pradera dándome cuenta quince minutos después que 100 metros mas allá había una manada de reses bravas (casi me muero, lo juro, me metí en el coche echando hostias jajjajaja), he reído (mucho, muchísiiiiiiiiiiiiimo), he probado la gastronomía de la tierra (mmmm sin palabras), y sobre todo he disfrutado, de mi gente, del entorno, del paisaje, de la naturaleza, y cómo no, de estos días soleados de otoño que tanto tantísimo me gustan.

Fotos? Pues yo no llevé la cámara, pero tenemos fotógrafa oficial en la familia que sí que la llevó… así que en cuanto me las pase prometo colgar algunas. Aunque doy fe que todas las fotos que salen en internet de la zona son reales y verídicas, incluso diría que no hacen justicia: aquello es mucho mas bonito en vivo y en directo.

Balance: Muy positivo, y esperando repetir.

PD: ¿y ahora como coño voy a trabajar yo mañana? jajajajaja poquitas ganas ehhh

miércoles, 31 de octubre de 2007

Puente

Dice la Wikipedia que puente es "una construcción, por lo general artificial, que permite salvar un accidente geográfico o cualquier otro obstáculo físico como un río, un cañón, un valle, un camino, una vía férrea, un cuerpo de agua, o cualquier obstrucción".

Pues no!!!! está mal puesto!!! jajajjaja Puente es lo que cojo yo desde hoy a las 3 de la tarde hasta bien entrada la noche del domingo!!

¡¡QUE ME VOY DE PUENTE!!

Destino: Riópar, provincia de Albacete. Nacimiento del río Mundo. Cabañita en medio de la naturaleza.

¿Y qué hay allí?....... ESTO:




No se si prefiero que nieve como en ésta última foto y quedarme incomunicada y no volver el lunes... o que no nieve y poder caminar al sol y sentarme cerca de las cascadas y concentrarme en su sonido... ainsss ainssss ¡¡que me voy ya mismo!!

Feliz puente a quien lo tenga... y si no feliz fin de semana ;)

martes, 30 de octubre de 2007

La Maldición

En verdad estoy maldita.

Hace poco, hablando con el maestro, él me dijo: “quizá sea cierto que estéis malditas”. Y la frase se quedó dando vueltas sobre mi cabeza. ¿De veras estoy maldita?

He buscado el nexo común entre los pocos “hombres” que han pasado por mi vida y lo he encontrado. También he hallado la razón de mi maldición... y yo misma la provoqué.

Hace más de doce años conocí a alguien. Yo era una adolescente risueña, habladora, bastante dicharachera... vamos, muy parecida a lo que soy ahora, pero con unos cuantos años menos. J era del pueblo de mi padre y sólo coincidíamos de vez en cuando en fiestas, puentes o algún fin de semana. Estábamos en la misma pandilla y nos llevábamos genial, siempre hablando, riendo, jugando... me gustaba. Buscaba cualquier excusa para estar un rato con él a solas, y siempre me resultaba fácil conseguirlo... debí caer en la cuenta de que me resultaba tan fácil porque él también lo buscaba, pero no supe verlo.

Aquél día de verano llegué con maleta; me iba a quedar una semana en casa de los abuelos y de paso tener unos días de risas con los amigos, y con J. Pero nada mas llegar al parque donde siempre nos veíamos una de las amigas me cogió del brazo y me apartó para comentarme algo... J había hablado con ella y le había dicho que yo le gustaba, y que iba a aprovechar que yo me quedaba una semana para declararse y ver qué pasaba. Lo que debía ser un motivo de alegría para mi se convirtió en un malestar incomprensible. Me asaltaron los miedos, el desasosiego... me acojoné. Fui cobarde, muy cobarde y muy imbécil, y dejé que el miedo obrara por mí, cogiera la maleta y me llevara de vuelta a casa... sin ni tan siquiera verle, sin hablar con él, sin dejarle que me hablara. Nunca más nos vimos de igual forma. Yo dejé de ir al pueblo, él conoció a otras... Hace siglos que no he cruzado una palabra con J. Ya no sirve de nada arrepentirse, además ha pasado mucho tiempo, los dos hemos cambiado y no sería para nada lo mismo. Pero ¿y mi actitud? ¿Por qué hice eso? ¿Por qué me marché justo cuando iba a pasar lo que yo quería que pasara? ¿Por qué coño tuve miedo y no me permití vivir el momento? Incomprensible.

Esa es mi maldición. Eso es lo que me pasa con los “hombres”, pero justo a la inversa. Mi actitud de aquél día se ha vuelto contra mí y lo estoy pagando con cada tío que se cruza en mi camino. Cuando intuyen que “algo puede pasar” se me acojonan y salen corriendo en dirección opuesta.

He repasado uno por uno todos aquellos con los que he tenido algo, o he podido tenerlo, los importantes y los pasajeros, a los que les he mostrado mis sentimientos y a los que no lo han sabido nunca... y no falla. Nexo común: se acojonan y huyen. ¿Por qué? No lo sé, igual que no sé por qué yo huí de J. En cuanto notan que sus sentimientos o los míos, o ambos, pueden ir a más, el príncipe se convierte en rana, o lo que es peor, en avestruz.

Prefiero a los “ranas”, que al menos dan sus razones de huida, por muy absurdas que sean: “eres demasiado buena para mí, te mereces algo más”, “temo no estar a tu altura”, “no quiero hacerte daño”, “no se lo que quiero”, “es perfecto, pero tengo miedo”... me ha resultado difícil encajar estas frases, pero al fin y al cabo he de entenderlas... son sólo excusas de cobardes, inseguros, seres con complejo de inferioridad... lo sé, fue exactamente lo que me pasó a mi con J... solo que yo fui “avestruz”, mucho peor.

Nunca más he sido avestruz, ni rana. Ya sé lo que es estar de los dos lados y ahora entiendo qué pudo pensar J cuando llegara al parque y le contaran que me había marchado... seguramente nunca pensó que me entró miedo, que yo también quería estar con él pero que yo misma me negué la oportunidad de vivirlo por falta de valor, de seguridad en mi misma, de absurdos complejos de inferioridad que él borraba con sólo mirarme. No, seguramente no pensó eso, sino que yo era una gilipollas por haberle hecho creer que me gustaba, una cobarde por huir sin ni tan si quiera dar la cara y hablar con él.

Nunca más he huido... pero la maldición me persigue y ahora son ellos los que huyen. Y mientras yo sigo aquí luchando contra ella, mi maldición personal, sabiendo que justo cuando parece llegar el que la rompa, el miedo puede con él y se evapora. Unos antes, otros después; unos ranas, otros avestruces. Y yo ahí, impasible a veces, desconcertada otras... pero siempre sabiendo que la maldición volverá y se cumplirá.

¿Acaso alguna vez alguno de ellos tendrá valor para romperla? No lo sé... tiempo al tiempo. Seguiré siendo maldita, Mujer Maldita, hasta que Él rompa el maleficio.

Y vosotras... el resto de las malditas... ¿cuál es vuestra maldición personal? Pensadla... creo que todas la tenemos y el maestro supo verla.

lunes, 29 de octubre de 2007

De Maldita Sentimental a Maldita Pura sólo hay un giro de moneda ;)

La semana pasada estaba yo muy “maldita sentimental”... Bajonadas ocasionales de esas típicas que todos tenemos, que no sabemos a qué son debido, y si lo sabemos preferimos no pensarlo ni decirlo. Quería dar de lado todo ese sentimentalismo pasteloso y dejar de llorar para volver a reír, pero la moneda había caído de ese lado. Y digo la moneda porque a veces soy una moneda: por una cara está la maldita sentimental, y por la otra... la maldita pura y dura. Pero a veces una simple frase hace que la moneda salte y se voltee en el aire cayendo del lado heavy jajajaja y eso ha pasado.

Leí hace unos días un artículo escrito por una mujer (mujer tenía que ser... y no dicho con tono despectivo, sino todo lo contrario) sobre el sexo; follar y hacer el amor. Cosas que yo creí tener bien delimitadas, y en el fondo lo están. Pero la opinión de esta congénere fue el golpe que volvió la moneda.

Dice la amiga que nadie folla, que el sexo siempre es hacer el amor. Yo siempre digo que hacer el amor implica sentimiento, y follar no. Pero en opinión de esta buena mujer, cuando follamos en realidad hacemos el amor, solo que nos lo hacemos a nosotros mismos. Practicar sexo nos dispara las hormonas, la libido, la adrenalina, la moral, y un largo etcétera de cosas positivas, y por ello cuando follamos nos sentimos bien... En realidad nos estamos haciendo el amor a nosotros mismos, queriéndonos, deseándonos, dándonos placer y elevando nuestro ego. Implica sentimiento, claro, pero hacia nuestra propia persona.

Llevo (llevaba...) sin hacer el amor conmigo misma o con otro desde que M me dejó. Diez ¡¡DIEZ!! largos, larguíiiiiiiiiisimos meses sin una caricia, sin un abrazo piel con piel, sin un buen polvo, para qué engañarnos. Hubo momentos en que ni tan si quiera me apetecía (en otros, me tiraba por las paredes, está claro)... soy demasiado sentimental para follar por follar... o eso creía, hasta que leí la teoría de la amiga.

El sábado la moneda se giró... y por allí pasaba J, con el que llevo hablando meses y meses y cuyas insinuaciones siempre me tomo a coña. El sábado de nuevo se me insinuó, más directo si cabe (o yo más dispuesta, que también puede ser)... y por enésima vez me propuso quedar el domingo:

- Joder tía... a ti te apetece, a mi también...¡¡quedemos!!
- Ok.

Dije que sí... accedí, pero aún con la moneda un poco de canto. El plan era quedar a comer... y si la cosa iba bien y nos apetecía, ir al postre... El domingo mientras me vestía recordé aquél post en el que perdí las alas y me vestí de cuero convirtiéndome en Maldita, con mayúsculas... y en mi cabeza sonaba AC/DC, Highway to hell. Ayer pasó lo mismo. I’m on a highway to hell... highway to hell… las medias se deslizaban por mis piernas y me sentía muy maldita… maldita me vestí, maldita me peiné, maldita me maquillé, maldita me perfumé, malditamente me excité. Subí en mi coche, seguí con AC/DC, necesitaba sentirme Maldita, muy maldita y de hecho lo conseguí... No comimos. Nos saltamos los entrantes, los primeros, los segundos y pasamos a los postres. Fui maldita pura y dura, la más maldita entre las malditas, y me sentí malditamente bien.

Ayer me hice el amor a mí misma tantas veces que perdí la cuenta de los orgasmos. Ayer me quise hasta gritar “basta” para después susurrar “más”. Ayer acabé de un golpe con una temporada en dique seco demasiado larga, puse fin a la sequía con un diluvio universal orgásmico.

Y hoy... hoy me duelen los brazos, las piernas, la espalda... y otras zonas más sensibles jajajaja. Pero no me duele el alma, ni el corazón, ni la cabeza de pensar en cosas imposibles e irreales. Hoy sigo sintiéndome maldita y mi sonrisa es más maldita que nunca. Hoy me siento DE PUTA MADRE, llena de energías renovadas, de positividad, de alegría, satisfecha, llena de placer. Ni tan si quiera me acuerdo de J que fue quien me lo proporcionó, al fin y al cabo fue “favor por favor” y los dos lo sabemos. Hoy me quiero a mí, toda, entera, me amo, me deseo, ¡¡coño, que me quiero mazo!! Jajajaja Y se nota se nota... ya son tres l@s que a estas horas de la mañana me han dicho “qué bien te ha sentado el finde, hoy estás guapísima!”... malditamente guapísima he pensado yo, con una sonrisa pícara malditamente maldita.

¡¡Muy buenos días!!

jueves, 25 de octubre de 2007

Luna Llena


Esta mañana la he visto... tan bella, tan grande, casi plena. Era la luna. Estaba enorme y claro, me he acordado: ¡¡esta noche es luna llena!!

Pero no sé por qué me ha parecido que a pesar de que esta noche será luna llena como tantas otras veces, la de hoy parecía que iba a ser especial. Esta mañana aún no estaba en su máxima expresión y ya me parecía distinta... no sabía por qué. Pero lo he averiguado, claro:

Este jueves, la luna llena más grande del 2007

La próxima Luna llena que se producirá el jueves 25 de octubre será la más grande y brillante de todas las del 2007,, debido a que la fase de plenilunio coincidirá con el perigeo o distancia mínima de nuestro único satélite natural a la Tierra, cumpliendo así con la creencia popular acerca de que la Luna de octubre es la más hermosa.
La luna aparecerá en el cielo 14% más grande y 30% más brillante que todas las lunas llenas del 2007.
El fenómeno se produce debido a que la órbita que describe la Luna alrededor de la Tierra no es circular, sino elíptica, obligándola a acercarse o alejarse periódicamente siguiendo la llamada primera ley de Kepler; "La Luna en su desplazamiento alrededor de la Tierra describe una elipse, con la Tierra ubicada en uno de sus focos."


No os la perdáis, de verdad. Esta noche merece la pena mirar al cielo, aunque sea tan sólo durante los 5 minutos en los que te fumas un cigarro en la ventana. Y pedid un deseo... no sólo las estrellas fugaces los conceden; la luna también (y ésta si que no se mueve rápido como para que no os dé tiempo a verla... eso para los despistados que nunca han visto una estrella fugaz o que no les da tiempo a pedir deseos)

Esta noche ésta que está aquí se va a salir a la calle a ver la luna... lunática que es una XD


B.S.O. del día

No lo puedo evitar... un post para ponerle banda sonora al día de hoy. Acabo de escucharla y siempre acabo haciendo lo mismo: subo el volúmen y se me ponen los pelos de punta cuando empieza a sonar la guitarra, y me pongo a cantar. NOOO LOO PUEDOOOO EVIIITAAAAR! ¡¡Me encanta esta canción!!

Os la regalo! http://www.youtube.com/watch?v=P-AYAv0IoWI

¡¡MUY BUENOS DÍASSSSSSSSSS!!

Guns.N.Roses
Sweet child o'mine

She's got a smile that it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything
Was as fresh as the bright blue sky
Now and then when I see her face
She takes me away to that special place
And if I stared too long
I'd probably break down and cry

Sweet child o' mine
Sweet love of mine

She's got eyes of the bluest skies
As if they thought of rain
I hate to look into those eyes
And see an ounce of pain
Her hair reminds me
of a warm safe place
Where as a child I'd hide
And pray for the thunder
And the rain
To quietly pass me by

Sweet child o' mine
Sweet love of mine

Where do we go
Where do we go now
Where do we go
Sweet child o' mine

miércoles, 24 de octubre de 2007

La vengaza se sirve templada

Aún colea el tema Parabólica en mi casa. El desenlace está por llegar, pero adelanto que ha habido que llamar a un antenista, por lo que mi queridísimo padre debería reconocer que no es que yo no quisiera ponerla en funcionamiento, sino que resulta difícil de cojones coger la orientación exacta de semejante artefacto digno de la NASA; pero no, no lo reconoce y el tema está aún templadito, y yo reclamo venganza… por eso el título de este post “La venganza se sirve templada” y no fría, que es lo que se suele decir.

Recordemos: “No pones en marcha la antena porque no te sale de los cojones, no porque no sepas”. Eso era lo que decía mi padre… pero hoy, hoy se la he devuelto justo a la inversa, que jode más jajajajaj ¿o no jode que te digan que NO SABES hacer algo cuando en realidad si sabes?. Lo explico:

Antes de ayer se me fundieron dos luces en el coche: luz de freno izquierda y luz corta izquierda también. Ya es casualidad que se me jodan las dos a la vez, pero bueno… El tema es que yo llevaba un juego de repuesto en el maletero, se lo comenté y me dijo:

- No te las tenía que cambiar… igual que tú no quisiste ayudarme con lo de la antena.

¡¡Mecawentó!! Qué puta manía con que no quise ayudarle. ¡¡QUE NO SE, HOSTIAS!!. Pues nada, el tío erre que erre. No me las cambió, pero hoy… hoy se la he metido doblada:

- ¿Me vas a cambiar las luces o llamo al taller mañana?
- Eso tenías que hacer, llamar al taller, igual que yo he llamado al antenista.
- Ahh… perfecto… que no tienes ni puta idea de cómo cambiarme las luces, no??? – dicho con muchísimo sarcasmo e ironía, claro.
- Si se, pero no me da la gana – algo picado, jeje.
- NO SABES, eso es lo que te pasa, que mucho “soy un manitas y hago de todo” pero no tienes NI PUTA IDEA de cambiarlas, con lo fácil que es.

Aquí podría haberme dicho que si tan fácil era, las cambiara yo, pero le había encendido tanto con eso de “no sabes” y “no tienes ni puta idea” que se ha levantado algo alterado y me ha dicho:

- ¡¡Trae las llaves!!
- ¿Qué llaves?
- ¡¡Las del coche, coño!!
- ¿Para qué? – jajajaja si, sabía para qué, estaba consiguiendo lo que quería, pero además quería hacerle sufrir… soy mala, muuuuuy mala jur jur jur.
- ¡¡Para qué coño va a ser!! ¡¡Para cambiarte las puñeteras luces!! Prefiero cambiártelas antes de que te mates por ir sin ellas… o peor, que te multen – jaaaaaaaaa quería ir de duro dando a entender que prefería que me matara a una multa!
- ¿Pero no has dicho que NO SABES cambiarlas? – ahí ahí, tocando un poquito los cojones jajajaja
- Mira eh… no me toques los cojones…
- ¿Yo? Perdona bonito, pero aquí el único que toca los cojones eres tú con la antenita.

Le he dado las llaves, claro, y nos hemos mirado desafiantes… en el fondo le mola el jueguito jajajaja

Ahí ha empezado lo divertido. Primero me ha hecho subirme en el coche e ir probando todas las luces para ver cual era la fundida. Hemos empezado por la trasera de freno… la localiza, desmonta el cuadro y la cambia. Arranco el coche, doy las luces y piso el freno.

- Uy, pues hay algunas que no lucen.
- Papa, pero cómo no van a lucir, si sólo estaba fundida la de freno y la acabas de cambiar.
- ¡¡Que sí hostias que sí, pero que no lucen!! Mecawentó…

Yo ya sé de qué luces me habla, pero le dejo calentarse un poquito…

- Mecawenlahostiaputa, a ver ahora, seguro que algún cable he tocado que no era… joder la puta madre que lo parió… a ver si apretando aquí…. A ver, dale otra vez.

Misma operación. Siguen sin lucir.

- Mecawendios…

Ya me ha dado la risa y le he dado la solución, por lisssssssssto.

- Papa… relájate… que las que no ves lucir son los antinieblas traseros, las de emergencia/intermitentes y la de marcha atrás.
- ¡¡Hostias!! Pues es verdad.

Jajajaja perfecto, estaba tan calentito ya que no pensaba con claridad. Y todo porque al final me había salido con la mía y me las estaba cambiando. Pasamos a la luz corta delantera. No sé qué puñetas ha hecho que no había manera de meterle mano a los faros… el tema es que, desde dentro del coche, le empiezo a oir rugir.

- Su puta madre… mecawenmivida… hijos de la gran puta…
- ¿Qué pasa? – muerta de la risa, graduando la voz para parecer seria… no me veía.
- ¡¡Pues que aquí no hay quien meta las manos!!
- Claro… si tuvieras manos de antenista…ups, digo de oficinista… pues te entrarían perfectamente en ese huequito – se estaba rifando una hostia y yo llevaba todas las papeletas ajajajajja pero me daba igual, me estaba divirtiendo de lo lindo.
- ¡¡No me jodas que te dejo sin luces eh!!
- Vale vale…ya me callo – se me caían las lágrimas de la risa, y más cuando le volvía a escuchar.
- Su puta madre… mecawenlavirgen y en to los santos…joder joder… serán hijos de la grandísima puta…
- ¿Pero qué pasa?
- No me jodas que voy a tener que desmontar todo el lateral para cambiar una puta bombilla… estoy currando aquí más que en toda esta semana en el trabajo, no me jodas.
- ¿Pero no decías que SABIAS?
- ¡¡Tira de aquí a tomar por culo antes de que te tragues los dientes!!

Jajajjaaaaaaaaaaaaaaaaa, no lo puedo evitar, cuanto más se calienta más risa me da. Claro, que me da la risa porque mi padre es mucha boquilla, pero no me ha levantado la mano ni tocado un pelo en su vida. ¡¡Que se joda!! Ahora él de mala hostia y yo partiéndome de la risa. Esto le pasa por tocarme los ovarios con la antena.

Total, que una hora se ha tirado con la “operación bombillas”, pero me las ha cambiado, y cuando ha terminado no ha podido evitar un “¿ves como SI SE?” jajajajaj ¡¡picotas!!

- ¿Has visto cómo te has puesto?
- Si, de mala hostia por tu culpa.
- Si, ¿verdad? ¡¡PUES ASI ME PONES TU CON LA ANTENA DE LOS COJONES!!


No se yo si no se pensará pedirme el próximo día que le ayude con la antena… me temo que sospecha que soy capaz de pinchar las cuatro ruedas para tenerle cambiándomelas media tarde mientras le puteo con comentarios irónicos.

La venganza está servida.

martes, 23 de octubre de 2007

Tan sencillo como eso

- ¿Y qué puedo hacer yo?
- Simplemente estar ahí. No lo sé.
- Pero eso no es suficiente.
- No, no lo es. Quizá puedas hacer algo más.
- Pero… ¿qué?
- Pues algo fácil, muy fácil. Sólo tienes que ponerte de frente y abrir un poco los brazos, luego te acercas y los vuelves a cerrar. Aprietas, aprietas fuerte. Ni si quiera tienes que hablar.

A veces hay estados que se pasan con tan sólo un abrazo… algo tan sencillo y tan difícil de encontrar.


Es un hecho cierto y comprobable que el tocarse, la caricia, el "achuchón", son actos reservados prácticamente a las relaciones más intimas y familiares, o situaciones eróticas. Con todo este tabú, nos privamos de algo que puede ser perfectamente natural también en otros ámbitos y resultar milagrosamente sanador, pues está comprobado que el contacto físico, mucho más allá del contenido sexual, tiene poderes curativos y amplia nuestro bienestar emocional. Cuando nos acariciamos o nos abrazamos, llenamos de vida nuestros sentidos y nos reafirmamos como seres vivos.
[…]
La principal barrera que nos impide ser más generosos con las caricias y los abrazos es que ello implica exponer nuestros sentimientos y hacer gala de una sensibilidad que, ni esta de moda ni nos gusta mostrar. Así es que el primer paso para llegar a ser unos buenos "abrazantes" (nótese el parecido con "amantes"), sería abrir nuestro corazón y nuestro cuerpo a todas las sensaciones, olvidándonos un poco de esos molestos sentimientos de vergüenza, timidez, ridículo... que nos coartan y nos alejan del bienestar, y lanzarnos a la aventura de la experimentación.
[…]
Para abrazar solo se necesita, una persona dispuesta a recibir y a mostrar su vulnerabilidad-abrazado y otra, preparada para aventurarse a entregar una pequeñísima parte de si mismo.
Y además...
Estar dispuestos a sacar el niño que llevamos dentro.
Explorar y ponerse en contacto con la parte divina que todos poseemos.
Honestidad y sinceridad.
El abrazo precisa valentía para ser vulnerable, y conlleva el riesgo de que nuestro abrazo sea rechazado o mal interpretado.
El abrazo es asexual, cuidado con abrazar indiscriminadamente a cualquiera.
Afirma y aumenta nuestra capacidad de compartir.
Armoniza los corazones de los amigos.
El abrazo crea cierto tipo de adicción al cariño, al altruismo, la alegría...
Al igual que la risa, ¡es altamente contagioso! Y puede provocar fuertes reacciones de celos en quien nos ve abrazándonos y no se atreve a participar del abrazo.
Un abrazo cariñoso, consolador o juguetón, no es lo mismo ni debe ser empleado igual que el abrazo del amante. El abrazo íntimo es otro tema.
Sea cual sea tu abrazo, que brote siempre del corazón, no de la mente.
Invéntate nuevas y variadas formas de abrazar.
Busca nombres curiosos o divertidos a tus abrazos.
Conviértete en abrazoterapeuta a tiempo completo.
Ten siempre un abrazo "a mano" para ofrecérselo a alguien.
Se observador y prudente con los límites físicos del otro.
No trates de imponer tu visión o tu filosofía a nadie.
Prueba a abrazar del mismo modo, a aquellos que no te caen tan bien, que a los que te resulte más fácil.
Adereza tus abrazos con sonidos, risas, palabras...
Aprende a pedir abrazos para ti siempre que los necesites o desees gozar de ellos.
El alma encuentra muchas formas de expresar lo que uno siente, haz del abrazo una de ellas...

¿¿HACE FALTA DECIR MAS??


*** Raquel, no te arrimes mucho, que me has pegado la sensibilidad ajjajajaa ainssssss ¿sera el otoño o que? ;)

Montaña Rusa

O te comes el mundo o el mundo te come a ti.

Es una montaña rusa... sube, baja, tan pronto me tiene arriba como me lanza de pronto contra el suelo. Así está mi ánimo últimamente. ¿Razones? Todas y ninguna.

Esta mañana sentí que el mundo me mordía los talones, me quería comer. No pienso dejarme, si me quiere comer tendrá que luchar... o al final me lo comeré yo a él.

Esta mañana sonaba Bebe en mi cabeza, “hoy ha calzado tacones para hacer sonar sus pasos...” y me los he calzado. Hoy me he vestido de guerra y estoy dispuesta a ganar la batalla.

Pero tanta decisión se cae al suelo cuando pongo un cd y suenan violines... y luego vuelve a levantarse con la guitarra eléctrica. De nuevo en la montaña rusa. Subo, bajo... río, lloro.

¡¡Qué incontrolables son las emociones a veces!! Intentas controlarlas y cuanto más lo intentas, más te controlan ellas a ti.

Necesito descargarlas. Llevo tiempo diciendo que necesito soltar adrenalina a mansalva, necesito gritar, reír a carcajada, saltar, hacer piruetas en el aire, volar. Quizá subirme en una montaña rusa pero de verdad, de esas con 30 loopins en las que te montas ya cardiaca perdida y de las que te bajas pidiendo una vuelta más. Así es la vida, como montarse en una montaña rusa: te acojonas en la cola y dudas si dar un paso al frente... te pueden las ganas y entonces lo das; te subes al carro. Después empieza el viaje rápido, frenético, gritas, ríes, lloras, te emocionas, subes, bajas, a veces mas rápido, otras mas lento. Y cuando para tienes dos opciones: te arrepientes de haber subido y te juras que nunca más te subirás... o pides otra vuelta más.

¡¡Otra vuelta, por favor!!

PD1: qué lío de post jajajaja hoy no me entiendo ni yo!
PD2: ¿Alguien me puede explicar por qué hoy todo me huele a naranja y a jazmin?
PD3: definitivamente, me estoy volviendo loca :S

domingo, 21 de octubre de 2007

Un deseo

El sábado conducía hacia Madrid. La noche había caído sobre la ciudad, estaba despejado y se veían muchas estrellas. Me gusta mucho conducir de noche y ver la mezcla de luces en cielo y tierra; estrellas, faros de coches, farolas en las calles… A falta de noche estrellada en el mar por ejemplo, pues me conformo con un bonito cielo sobre la ciudad. En eso iba pensando cuando de pronto…



Exacto, una estrella fugaz. Era tan grande que al principio pensé que era un avión, que tan cerca pasan de la A2 a la altura de Barajas, que era por donde yo circulaba. Pero no lo era, era una estrella fugaz. Hacía mucho, mucho, que no veía ninguna y mucho menos tan bonita.

Muchas veces digo que no creo en los cuentos… pero lo digo con la boca pequeña, porque en el fondo soy una romántica empedernida y una inocente e ilusa, así que siempre que veo alguna, pido un deseo. Y lo pido de verdad, me lo creo, cierro los ojos y pido con fuerza lo que deseo poniendo mis esperanzas en esa estrella que cae del cielo. El sábado también lo hice… a pesar de ir conduciendo cerré los ojos un instante y deseé con fuerza lo primero que me vino a la mente. Cuando los abrí aún se veía el rastro que había dejado la estela de la estrella.

No diré qué pedí… dicen los cuentos y leyendas que si lo cuentas no se cumple, y yo quiero que se cumpla. Seré inocente, seré ilusa, seré idiota… pero soñar es gratis, y los sueños a veces se cumplen haciendo realidad el mas fantástico de los cuentos.

Claveles blancos


Hoy, otra foto. Hace unas semanas colgué una foto otoñal y os pregunté sobre lo que os sugería mirarla. Repetimos, me gustaron las respuestas y quiero saber qué os sugiere; pero esta vez la foto tiene un significado especial para mi:Es un pequeño homenaje a alguien a quien jamas conocere ya, pero a la que guardo un cariño muy especial. Claveles blancos para Blanca.


* Sé que no te has olvidado de llevarle hoy el clavel de mi parte, pero quería dejárselo aquí también ;)

jueves, 18 de octubre de 2007

Impulsos

Esta mañana sentí un impulso que no seguí por... pues no se si fue porque Miedo se sentó a mi lado, o quizá fue Prudencia, o Estupidez. Pero debí haber seguido mi impulso, porque ahora es Conciencia la que me está ladrando al oído.

Estas mañanas de octubre empiezan a ser frescas... por no decir frías. Conduzco por una ciudad casi desierta de personas pero plagada de coches. Oscuridad y luces rojas y naranjas. Y frío, hoy tenía frío.

Rojo. Paro. El semáforo de la esquina de siempre. Mientras escucho en la radio que no se qué científico (James Watson se llama el elemento) ha soltado una memez por su boca que no voy a repetir (y que luego tenga un premio Nobel...hay que joderse), mi mirada se pierde en el parque de la izquierda. Sin mirar el bolso, meto la mano en él y saco un cigarro. Abro la ventanilla y mi primera calada sale disparada hacia el frío de la mañana... Y entonces le veo.

Se mueve continuamente buscando una postura cómoda sobre el banco de madera, intentando resguardarse del frío otoñal lo mejor posible. Para. Se vuelve a mover. Se hace un nudo sobre si mismo y se queda inmóvil. Debe haber pasado la noche ahí, a la intemperie, muerto de frío... y de soledad.

Entonces ha surgido mi impulso. He parado el coche y he salido hacia mi maletero. He sacado la manta que siempre llevo en él y he cruzado la calle. Al llegar a su improvisada cama simplemente le he dado los buenos días y con una sonrisa le he entregado mi manta. Me ha mirado, ha sonreído y me ha dado las gracias. Entonces he vuelto a mi coche con mi calefacción y llena de satisfacción. Eso, eso es lo que debí haber hecho, pero no ha sido así. Me he quedado bloqueada sabiendo qué es lo que quería hacer pero sin hacerlo. Me he sumido en un mar de pensamientos, de preguntas, ¿y si no acepta el regalo? ¿y si me ataca? “Me ataca”. Por qué iba a atacarme... no es un perro, sólo es un indigente, una persona como yo, que vete tú a saber por qué ha acabado con sus huesos en la calle. Quizá mañana sea yo la que termine algún día así, y quizá yo también necesite un día una mano que me tienda una manta.

Verde. Avanzo hacia el curro... pero mi cabeza se ha quedado a los pies del mendigo que sin hablar me ha suplicado una manta. Y yo, imbécil de mí, como tantas otras veces en lugar de seguir mis instintos me he dejado invadir por el miedo y por la estupidez.
Mañana, como todos los días, volveré a pasar por allí. La próxima vez que le vea intentaré dejar la mente a un lado y usaré sólo mi instinto, al menos así callará un poco Conciencia.

Sólo una cosa más... una frase que quizá no tenga nada que ver con el post, o quizá sí:

“Nunca me tapa los pies esta maldita manta”

martes, 16 de octubre de 2007

Mis "amigos"

La gente habla de sus “otros yoes” y de su lado femenino o masculino... yo lo que tengo son “amigos” que van y vienen en mi vida diaria.

Resulta que hay veces que Paciencia me deja sola; la muy puñetera siempre me acompaña, pero a veces se va sin avisar y entonces es cuando viene a hacerme compañía Genio, ese que siempre aparece cuando menos te lo esperas. Me saca de quicio, me llena de rabia y mala leche. Yo intento echarle, que se vaya, le doy portazos y el muy cabrón sigue ahí, justo en el espacio que ha dejado libre Paciencia. Le grito y no se va... y entonces me voy yo; me doy media vuelta y salgo a buscar a Paz. La busco, la busco, y nunca la encuentro; debe haberse ido a visitar a quien más falta le haga, sin tener en cuenta que a veces soy yo quien la reclama.

Luego está Conciencia, esa puta que me grita al oído y no me deja dormir por las noches, sobre todo cuando he pasado un rato con Genio. Habla y habla, a veces a gritos, otras en susurros, así hasta que le hago caso. Algunas veces por su culpa tengo que dar de lado a Orgullo para irme con Valor... y entonces el primero me lo tiene en cuenta y se enfada, se siente pisoteado. Pero luego viene Comprensión, habla con él y me lo perdona. Valor, por otro lado es muy puñetero... a veces sale solo, disparado, es incontrolable... y otras veces se queda dormido y llega tarde, porque Miedo le entretiene.

Hoy había quedado con Alegría a desayunar y hemos pasado una muy buena mañana, pero esta tarde voy con Genio... tenemos que vérnoslas con los de la tienda de muebles a los que encargué mi habitación, que se han confundido en las medidas del armario... Paciencia me ha llamado, que se apunta y se trae a Calma... a ver si llegan a tiempo antes de que la sangre llegue al río...

domingo, 14 de octubre de 2007

El Secuestro Express

Me dice “la Juli” que por qué no cuento aquí lo de aquella vez que la secuestré. Pobre, no tuvo bastante con el secuestro sino que encima quiere que lo cuente.

No soy ninguna delincuente (o si?), ni tampoco de la mafia (seguro?) pero tengo que reconocer que una vez secuestré. Fue algo rápido, un secuestro express, pero no hubo denuncia y tampoco me arrepiento. Es más, repetiría, aunque tal vez del otro lado, siendo la secuestrada.

Una mañana de primeros de marzo recibí una llamada en la que se me proponía cometer un delito. Inconsciente de mí, acepté. Se trataba de secuestrar a Julia durante un fin de semana completo. Quien reclamaba mis servicios de “sicaria-secuestradora” me ofrecía un apartamento en la playa donde llevar a la secuestrada e incluso dinero, pagaba todos mis gastos y los del rehén. Rechacé el dinero sólo a cambio del placer de ver la cara de Julia al verse secuestrada, pero me quedé con el apartamento.

Sábado por la mañana, 8:00 a.m. Me presento en casa de Julia, a la que había engañado con no se cuantísimas mentiras que aún no entiendo cómo no descubrió, porque yo no sé mentir (me crece la nariz y se me nota a la legua). Ella cree que vamos a pasar el día de compras en Xanadú (repito, no sé cómo me creyó… yo ODIO ir de compras) y que después iremos a mi casa a cambiarnos de ropa, saldremos a cenar fuera y quizá de marcha. Mientras otra amiga cómplice la distrae yo pongo su pequeña bolsa en mi maletero, junto con otras dos maletas que ella no alcanza a ver. Es entonces cuando su marido me entrega a hurtadillas un sobre que escondo sin poder disimular una sonrisa, un tanto perversa, lo se.

8:15. Nos subimos en el coche y salimos rumbo a… a Xanadú pensaba ella, pero cuando me pasé voluntariamente la salida sonó su voz de alarma:

- Oye Patri, no es por nada, pero te acabas de pasar la salida.
- Si, lo sé, ¿no te lo he dicho? Vamos a otro centro comercial enorme que han abierto nuevo en la A3, ¿no lo has visto en la tele?
- Ahhh, pues no, pero bueno, vamos.

Santi, la otra amiga, me mira de reojo divertida. Ha tragado.

Conduzco entre charla y charla tratando de no dejarle tiempo ni espacio para pensar en que nos alejamos bastante de su casa, incluso de la comunidad de Madrid. Llevo el acelerador a fondo: tengo que estar lo más lejos posible de Madrid antes de que se percate que algo va mal. Empiezo a sentirme como una fugitiva. En eso iba pensando cuando Julia se pone seria y, a la altura de Tarancón, me dice:

- Oye Patri, ¿no crees que está un poco lejos el centro comercial?

Silencio. No puedo aguantar más. Mi amiga me mira y se ríe. Julia empieza a mosquearse.

- Patricia, me estás mosqueando. ¿Me quieres decir donde coño vamos?
- Julia, tranquila… ¿tu te fías de mi? – le dije muy seria.
- NO.
- ¡Haces bien! – Santi, echando leña al fuego.

Sonó tan rotundo su “no” que me eché a reír. Hacía bien en no fiarse, cierto; la estaba secuestrando.

Entonces tuve que darle el sobre en cuyo interior había una carta de su marido explicándole todo, unas llaves de un apartamento en Torrevieja y dinero, y no precisamente el del rescate, así que yo debía seguir con el secuestro.

Julia lloró, me gritó y si la hubiera valido me hubiera matado allí mismo, de no ser porque yo conducía y si me mataba a mí nos mataba a todas. Pero yo, fría y calculadora, seguí con el pedal a fondo. Al fin y al cabo no estaba mal el secuestro, ¿no? Fin de semana a gastos pagados en Torrevieja… ¡así me dejo yo secuestrar cuando quieran!

El tema es, que además Julia y yo tenemos una amiga común en el mismo Torrevieja, y yo, ya puesta a urdir planes, planeé llegar a su casa antes de que se marchara al trabajo y sorprenderla, sin avisar, claro. No me bastaba un secuestro, yo quería más, triple salto mortal con tirabuzón y de espaldas, el más difícil todavía. Aún no se cómo pero llegamos a casa de Lidia media hora antes de que se tuviera que marchar a trabajar. Llamamos a un timbre cualquiera para que nos abrieran el portal y subimos a la puerta de su casa. Allí nos escondimos y llamamos al timbre. Un toque… dos toques…tres… Nadie abría. Empezamos a mosquearnos…¿se habría largado ya? Y entonces salimos del escondite para marcharnos escaleras abajo cuando de pronto se abrió la puerta:

- ¡¡¡La madre que os parió!!! ¡¡¡ Esta noche nos vamos de marcha!!!

Ni “hola, qué hacéis aquí”, ni “pero bueno, esto qué es”. La buena de Lidia se sorprendió tanto al vernos que sólo supo decir eso. Pero lo mejor fue cuando le pregunté el por qué de su tardanza al abrir la puerta.

- Joder tía, suena el timbre, me asomo a la mirilla y no veo a nadie, y he pensado “Seguro que son los testigos de Jehová; no abro.”

Jajajajaj que me perdonen todos los testigos de Jehová, pero yo hubiera hecho lo mismo que Lidia (reconozcamos que dan bastante la brasa de puerta en puerta).Aún me da la risa cuando recuerdo ese momento. No, no éramos los testigos de Jehová… éramos peor que eso: Cuatro mujeres jóvenes, solas, sin hombres, un fin de semana completo en un apartamento en la playa, y con muchas, muchas ganas de marcha.

No voy a contar que les di un concierto en la playa (con lo mal que canto), no voy a contar que bailamos borrachas hasta la saciedad, no voy a contar que de aquello hay fotos censuradas por ser de escándalo público, no voy a contar que dormí 3 horas en todo el finde, no voy a contar que nos ligamos a un viejo guía de un submarino, no voy a contar que a la vuelta las muy putas se durmieron todo el camino y yo como venganza no paré para que mearan por más que me rogaron, y no voy a contar mil cosas más de aquellos dos días. Pero sí contaré que repetiría, que fue uno de los mejores fines de semana de mi vida y que si he de delinquir de nuevo, lo haré, secuestraré cuantas veces haga falta. ¡¡Y si me tienen que llevar a la cárcel, que me lleven, y que me quiten lo bailao!!

jueves, 11 de octubre de 2007

El abuelo

Salió de casa como de costumbre. Desde que se jubiló tenía por norma pasear y en las mañanas soleadas de invierno. Iba al parque, charlaba con otros abuelos, incluso a veces se llevaba a su pequeño nieto para jugar con él y disfrutarlo.
Pero aquella mañana iba solo. Hacía meses que su hija le ponía excusas para que no se llevara al pequeño y él no lo entendía. Le echaba de menos.
Caminaba lento, con pasos cortos marcados por el sonido de su también viejo garrote. La huella de los años era ya imborrable. Hacía frío aquella mañana y se abrochó bien la pelliza, como él llamaba a aquella desgastada chaqueta de piel. Su gorra de cuadros siempre ladeada, cubriendo sus blancos y escasos cabellos.
Tomó la misma ruta que siempre. Caminó calle abajo hasta la esquina, cruzó el semáforo hacia la gran avenida donde a veces descansaba en algún banco al sol. Después quiso ir a casa de su hija para ver a Bruno, su nieto, y llevarlo al parque con él. Hacía una mañana espléndida y a pesar del frío de enero, el sol era cálido. Pero a mitad de camino pensó que se había perdido. Aquella calle no era la misma por donde paseaba todos los días, ni los comercios, ni los bares… “Debo haberme confundido de calle”, pensó. Dio la vuelta para deshacer sus pasos pero no encontró el camino por donde había llegado. Dio vueltas buscando la gran avenida pero cada vez estaba más desorientado.
De pronto le pareció ver a alguien que le resultaba familiar, conocido. Caminaba en su dirección un hombre joven, de unos 20 años. Al llegar a su altura el abuelo levantó los brazos en señal de asombro. ¡¡No lo podía creer!! Era su primo Paco, el mismo que en su juventud vino a Madrid desde el pueblo en busca de un futuro más próspero. Cuántas aventuras habían vivido juntos. Quiso abrazarlo pero Paco se apartó confuso. No le reconocía y le hablaba de usted. “Oiga señor, yo no soy Paco, déjeme en paz” y siguió con paso acelerado hasta desaparecer por una boca de metro. El abuelo se quedó helado, no podía creer que Paco, su primo del alma, no le hubiera reconocido. Habían pasado años sí, muchos años, pero no podía haberle olvidado así. Triste y cabizbajo el abuelo recordó que justo antes de que Paco apareciera, él se dirigía a algún sitio. Miró calle arriba y recordó que había salido de casa para buscar a Irene, su novia. Aquella muchachita de cabellos rojos y ojos verdes le traía loco. Cortó unas flores de una jardinera y encaminó hacia su casa, recordaba perfectamente el camino. Estaba nervioso, quería tanto verla que le temblaba el pulso. Llegó a la verja del portal de Irene y se dispuso a esperar mientras se atusaba el pelo y sacudía las pelusas de la pelliza.
De pronto escuchó que alguien bajaba las escaleras y estaba a punto de salir del portal. Irene, tenía que ser ella, su amor. Dibujó la mejor de sus sonrisas mientras miraba ilusionado la puerta. Pero no fue Irene quien apareció, aunque se le parecía. Una mujer en torno a los 40 años salió a su encuentro. Le miraba sorprendida y pensó que quizá sería por las flores… o que quizá era la madre de Irene a la que, tenía entendido, no le gustaba que rondaran a su hija. La mujer se dirigió directamente a él y le besó dulcemente en la mejilla preguntándole qué hacía allí. Llevaba de la mano un niño, de unos 3 años que le sonreía y le agarraba el pantalón. Se extrañó. Era la primera vez que veía a esas personas y en cambio ellos le trataban como si le conocieran de toda la vida.
- Disculpe señora. Estoy esperando a alguien, a Irene. ¿Sabe usted si está en casa?
María le miró sorprendida. Luego sus ojos se llenaron de incredulidad para vaciarse después y dejar hueco a la tristeza.
- Papá… mamá murió hace ya dos años.
El abuelo la miró fijamente y después soltó una sonora carcajada.
- Señora, me ha debido usted confundir. Yo estoy esperando a Irene, una muchacha de ojos verdes y pelo rojizo, preciosa. Es mi novia y vengo a invitarla al cine.
A María se le inundaron los ojos mientras Bruno miraba con curiosidad a su abuelo. Se llenó de angustia e impotencia, de rabia y dolor… cómo explicarle a su padre que ya no tenía 20 años, que ella era su hija y aquél pequeño su nieto… cómo explicarle que Irene había muerto hacía dos años, cómo explicarle que Paco no era Paco, cómo explicarle que su realidad era una ficción, un recuerdo en su memoria.
Y cómo mirar a los ojos del abuelo sin temer su vacío, su lejanía, cómo aprender a tener un padre, un abuelo… sin tenerlo.
Volvió a mirarle y entonces él sonrió, y como si no recordara que hace un momento creía hablar con una desconocida, exclamó:
- ¡¡Hija!! ¡Qué casualidad! Venía a buscar a Bruno para llevarlo a jugar un ratito al parque con el abuelo.
- A eso íbamos papá… ¿Vamos los tres? – dijo María secándose las lágrimas y tratando de sonreír con muchísima ternura a su padre.
- Si, vayamos los tres… cuánto echo de menos a tu madre éstos días…
- Lo sé papá, lo sé.



*** Este relato es ficción en cuanto a nombres, lugares, etc… pero es tan real como la vida misma. Quiero dedicárselo a todos aquellos ancianos o no tan ancianos que padecen Alzheimer, por esas miradas perdidas que tanto duelen, por esas sonrisas vacías que tanto hieren. Pero sobre todo a sus familias, porque el Alzheimer se lo diagnostican al enfermo, pero la realidad es que lo padecen todos sus seres queridos.
Y por supuesto quiero dedicárselo a ella, a mi abuela.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Un problema de VIDA o MUERTE :S

Basado en hechos reales.

Patricia y Silvia trabajan en una gestoría. Silvia es veterana y se supone que supera con mucho en conocimientos y experiencia a Patricia (de hecho cobra bastante más). Pero he dicho “se supone”… mucho suponer.

Un día antes de que Patricia empiece sus vacaciones:

- Oye Silvia, te dejo todo cerrado, no hay nada pendiente por mi parte para estos días así que no tendrás ningún problema. Eso sí, son mis vacaciones: no me llames si no es cuestión de vida o muerte; necesito descansar.
- Vale tía, tu no te preocupes, tía, que te dejo descansar y no te llamo para nada, tía, te lo juro por snoopy.

Dos días después, Patricia duerme plácidamente tras un largo día de playa. 9:00 a.m. : suena el móvil. En la pantalla aparece “Oficina”, por lo que Patricia rechaza la llamada y se da media vuelta para seguir durmiendo. Cinco minutos después un “bip bip” vuelve a incordiarla; un sms:

“Patri tía, por favor, en cuanto puedas llámame a la oficina, es urgente, es algo de VIDA O MUERTE, TE NECESITO”

Con mucha, muchísima resignación Patricia se despereza y sin salir de la cama busca en la agenda del móvil “Silvia Curro” y tras respirar hondo pulsa “Llamar”.

- ¿Si?
- Qué pasa .
- ¡¡Patri, tía, menos mal que me llamas!! Tengo un problema súper gordo…
- ¿Qué ha pasado? ¿Otra vez inspección? ¿No encuentras algún documento importante? ¿Se quema la oficina? Ya puede ser importante Silvia…
- Nooo tía, peor… es que… tía yo creo que me he cargado la impresora.

Patricia no sale de su asombro. La impresora. Dejó bien claro que sólo la llamaran si era cuestión de vida o muerte… y la impresora. Respira hondo de nuevo.

- Silvia, no me toques los cojones eh. Si te has cargado la impresora llama a un técnico, compra otra, ¡¡pero no me levantes de la cama en mis vacaciones!!
- Ya tía lo siento, perdóname por favor, pero es que yo creo que si tu me ayudas, no está rota….¡¡seguro que tu la arreglas!!
- ¿Y qué puedo hacer yo si estoy a 400 km de allí? No me jodas Silvia ehhh ¡¡no me jodas!!

Patricia se alteraba por momentos. Tumbada en su cama y haciendo alarde de paciencia intenta calmar a su compañera y trata de ayudarla.

- A ver, ¿qué es lo que le pasa a la impresora exactamente?
- Pues que no imprime, tía.
- Vale. ¿Está encendida? – pregunta tonta, pero viniendo de Silvia, muy posible que ni tan si quiera la hubiera encendido.
- Sí tía, si he estado imprimiendo hasta hace un momento ¡y ahora no imprime!
- Ok, cálmate que te estás alterando y como me altere yo te cuelgo. ¿Tiene papel? – siguen las preguntas tontas…
- Sí, si que tiene tía, pero lo saca en blanco.
- Ok. ¿Y tienes como predeterminada esa impresora o la otra?
- ¿Predetermi qué?
- Vale, no he dicho nada. Ve a inicio, panel de control, impresoras. ¿Tiene el dibujito de la impresora que quieres usar una marquita?
- Sí tía.
- Vale. Vamos a ver, ¿y dices que te saca la hoja en blanco?
- Sí, tía si, en blanco, te lo juro.
- Ok. No creo que tú solita sin ayuda de nadie hayas sido capaz de cambiar el color de impresión, pero comprobémoslo.
- Ah… ¿es que se puede imprimir en otros colores?
- Si hija, si.

Siguiendo paso a paso las indicaciones que Patricia le daba, Silvia comprueba que la impresora está configurada para imprimir en blanco y negro. Perfecto.

- ¿Has mirado que tengas todos los cables conectados?
- Espera que lo miro, tía.

Patricia se imagina a Silvia tirada en el suelo de la oficina tratando de buscar qué cable es el que va de la impresora al Pc y no puede evitar sonreir.

- Sí tía, están todos enchufados.
- Yo si que te voy a enchufar a ti buena hostia en cuanto te pille.
- Jo tía no me digas eso.
- ¿Me quieres explicar qué coño has hecho, paso a paso, antes de que la impresora dejara de funcionar?
- Pues nada tía, que se me acabó el cartucho, lo cambié, y se rompió.
- Espera espera… ¿cambiaste el cartucho?
- Sí tía, yo solita… te dije que me lo cambiaras antes de irte, por si acaso, pero se te olvidó.

No… no puede ser tan tonta, eso pensó Patricia justo cuando se le encendió la lucecita y supo cuál era el problema.

- Silvia, dime una cosa… ¿has quitado el precinto del cartucho?
- …..
- ¿Silvia?
- …………… ¿qué precinto?


Problema solucionado. ¡¡Y que cobrara más que yo!!... Se me llevan los demonios.

PD: Decir que Silvia ya había avisado al técnico de las impresoras. Suerte que era muy temprano y aún no estaba operativo… No me puedo imaginar la cara del chaval al descubrir que el problema tan gravísimo era que no había quitado el precinto del cartucho de tinta.

Dos días más tarde volvió a sonar el teléfono de Patricia: la jefa, abogada de profesión y no precisamente de las malas.

- Oye Patri… ¿cómo se ponía un fax?

Sin comentarios.
Fin.