martes, 18 de diciembre de 2007

( I )

A penas había recorrido un par de kilómetros desde que dejó el cruce en Avilés, cuando llegó al pueblo. No había estado allí nunca pero el amigo que le había prestado la casa le había indicado el camino perfectamente. “En el cruce coges la carretera que sale a tu izquierda, la recorres en paralelo a la ría y cuando el asfalto se vuelve pedregal encontrarás una senda que sube hacia la pequeña aldea. Solamente hay dos calles. La casa está en la calle que queda pegada al barranco. Sabrás cual es porque es la mas antigua de todas y por su gran portón de madera”.



Miguel subió con el coche por aquellos caminos estrechos hasta llegar a la casa que sería su lugar de descanso durante unos días. La noche ya había caído y la suave lluvia que le recibía amenazaba con tornarse aguacero. Cogió su maleta y sacó de sus bolsillos la llave del portón. Una vuelta, dos… y la puerta se abrió dejando escapar una bocanada de vacío y humedad que le llenó los pulmones de soledad. Buscó la luz a tientas palpando la pared, pero su mano tropezó torpemente con un cuadro que cayó al suelo de inmediato. El ruido de los cristales ahuyentó al silencio y aceleró su corazón. Por fin encontró el llavín y la estancia se iluminó.

Un viejo sillón, una alfombra roída, muebles oscuros llenos de polvo, una vieja radio colgada en la pared… Desde donde estaba podía ver tres puertas más que daban a aquel pequeño cuarto. Se dirigió a una de ellas y encontró un reducido aseo, suficiente para él. Al lado encontró una pequeñísima cocina con viejos cacharros y un fogón, y en la tercera puerta la que iba a ser su habitación: un camastro, una mesilla, un armario y una silla. Aquello era todo lo que había en la casa.

Abrió las ventanas buscando oír el mar. Lo dejó entrar e invadir cada rincón del que iba a ser su hogar. Desde su cuarto podía verlo, eso le había dicho su amigo, pero la noche cerrada aún no le dejaba disfrutar de tan bello paisaje. Se resignó, deshizo la maleta y encendió el fuego. Sentado en el viejo sillón al calor de una manta se durmió. Esa fue su primera noche en algún lugar recóndito de Asturias.

A la mañana siguiente el alba le despertó. Abrió los ojos lentamente, adaptándose a la luz, intentando familiarizarse con aquel lugar tan desconocido para él y como una visión volvió a verla a ella, sentada a su lado. Sacudió la cabeza como si así pudiera quitarla de su mente y la imagen desapareció. Alicia lo había dejado hacía meses pero él no superaba su ausencia. Desde entonces vagaba por la vida, mendigaba el aliento que lo mantenía vivo, había perdido toda esperanza de ser feliz. Pensaba que sin ella no podía seguir viviendo. Esa era la razón de su escapada, necesitaba buscarse a si mismo y encontrase, necesitaba hallar un rayo de esperanza que le ayudara a continuar su camino.

Recordó entonces que desde la ventana podía ver el mar. El sol ya despuntaba y seguro que le ofrecería un paisaje inigualable. Así era. Delante de él un barranco impresionantemente verde seguido de unas pequeñas dunas y detrás, una playita salvaje que acababa a los pies de grandes riscos de piedra oscura. Aquello era un paraíso, vaya si lo era. Quiso salir de inmediato a la calle; nada quedaba de las lluvias que en la noche lo recibieron y el sol prometía un buen día, pero al salir hacia la puerta el ruido de cristales le frenó...

NdA: foto real del lugar; camino que lleva a la aldea. Mayo de 2007.

lunes, 17 de diciembre de 2007

El ataque de la Perra Vieja

Hoy tenía pensado terminar el relato largo que estoy escribiendo y empezar a colgarlo, pero me ha pasado algo en el curro y no tengo ganas, ni me concentro. Y es que una de dos: o ser legal es ilegal, o es de ser gilipollas y yo lo soy.

Vamos a ver, que me explico. Mi empresa está certificada y sigue la norma ISO9001/2000. No voy a entrar demasiado en materia al explicar esto para quien no lo sepa, pero en resumen: la empresa redacta un procedimiento en el que dice que hace ciertas cosas, y cada cierto tiempo la empresa certificadora te audita para ver que “haces lo que dices que haces”. Esto implica un huevo de formularios y de protocolos a seguir a la hora de hacer cualquier tontada. Y si no lo haces o descubren que no lo haces, te quitan la certificación, sello imprescindible para trabajar con muchos clientes/proveedores. Uno de los protocolos a seguir es abrir No Conformidades cuando algo va mal, y no a modo de acusación para la persona que ha hecho algo incorrecto, sino para ver qué es lo que se hace mal, tratar de corregirlo y que no vuelva a pasar. De abrir las No Conformidades se encarga quien detecta el fallo y luego lo pasa al departamento de Calidad, que es quien lo gestiona, departamento con el que yo guardo una estrecha relación y no sólo laboral, ya que colaboro con él por motivos de exceso de trabajo y falta de tiempo, sino que también de forma personal, pues me llevo genial con la responsable.

Por otro lado, a diario nos reunimos todos los departamentos para ver las entregas del día siguiente y gestionar los problemas que puedan haber surgido, si es que los hay. En mi departamento somos tres y nos turnamos, es decir, una semana cada una asiste a dicha reunión. Ni la semana pasada ni ésta me tocaba ir, así que yo debía estar despreocupada a no ser que la compañera que si que asiste me dijera que había algún tipo de problema con mis clientes/pedidos.

El tema es que hoy ha saltado la liebre con uno de mis clientes. Un pedido con fecha 12/12/07 no ha sido entregado, y esta mañana tenía un mail del cliente en cuestión reclamándomelo. Yo no había sido informada por nadie, así que primer paso: preguntarle a la compañera que se había reunido toda la semana anterior qué es lo que había pasado. Me cuenta que ella si que sabía que había un problema pero que se le había olvidado comentármelo. Bien, vale, de puta madre. ¿Y cual ha sido el problema? Almacén no encontraba uno de los útiles para elaborar el pedido y había tardado ocho días en ponerlo en marcha. ¡¡Ocho días!! De puta madre. Me pongo a tirar del hilo y ahí está implicado hasta el apuntador, incluida yo, por no haber sido constante en “perseguir” mis pedidos pendientes de entrega. Bien, vale, pues hay que seguir el protocolo: abrir una No Conformidad o una Reclamación de Cliente. Como tenía mis dudas sobre abrirlo de una u otra forma, le pregunto a la responsable de Calidad. Cuando se lo cuento, pone el grito en el cielo porque es la enésima vez que no se sirve a un cliente por falta de comunicación interdepartamental. Me pide que le pase la reclamación con carácter urgente y la gestiona ella. Media hora después viene con la compañera olvidadiza y me dice que quiere que entremos las tres a interrumpir la reunión para tratar el tema. Ok, a mandar. Y allí entramos, expone el problema y como siempre, la Perra Vieja (para más información retroceder en mi blog unos meses…) se siente atacada. Esta tipa no entiende la mecánica de lo que implica tener un departamento de calidad, no entiende que exponer el problema no significa una bronca por inútiles (que también), sino poner sobre la mesa lo que hacemos y darnos cuenta de que algo falla y hay que corregirlo. Tensión, mucha tensión… Yo asumo mi parte de culpa y tomo nota para no dejar que vuelva a pasar; la olvidadiza hace lo propio, es decir, lo mismo que yo. A Planificación ni tocarlo, porque ha sido el único que lo ha hecho bien, y Almacén, como siempre, se queja de que no tiene ni tiempo ni personal. Punto pelota, cada uno a lo suyo y todo solucionado. Yo me arrodillo ante el cliente – metafóricamente hablando - , le hago la mamadita de turno y todo solucionado.

Pero claro, para la Perra Vieja no está todo solucionado. Después de la reunión sube a su/nuestro departamento (aunque yo no tenga mi puesto dentro del mismo) y le comenta a nuestra superior que quiere que nos reunamos las cuatro. Me lo olía…la conozco como si la hubiera parido. Nada mas entrar empieza su ataque y me dice irónicamente que “los trapos sucios hay que lavarlos en casa”, es decir, que según ella yo me tenía que haber metido la lengua en el culo y no haber pasado reclamación alguna, ya que era echarnos tierra a todos, en particular a nuestro departamento. Alego que es mi obligación dar parte de la queja del cliente, sea tan importante como los suyos o no. Nuestra jefa me da la razón y ella se empieza a calentar. Pincha un poquito a la olvidadiza para que se ponga en mi contra, y sorprendentemente para mi (porque también es un poquito arpía) me da la razón y asume su culpa delante de las otras dos. Se calienta más: ni la jefa ni su chupaculos le dan la razón, y ella centra su ataque en mí. La olvidadiza/chupaculos, como no quiere cabrearla y que el ataque se vuelva también en su contra, tira una puntadita insinuando que todo ha sido un complot entre la compañera de Calidad y yo para echar tierra sobre todos. La jefa parece no pillar la directa, pero ya se encarga la Perra Vieja de hablar claro y decir con toda frialdad y con todas las letras lo que la otra hijadeputa insinuaba. Casi sin darme tiempo a abrir la boca la jefa les ha cortado en seco – gracias al cielo. No les ha consentido seguir por ese camino ni dejar que pusieran en tela de juicio nuestra profesionalidad. Es mas, les ha echado en cara que los temas personales que tengan con Calidad los dejen de lado (por alguna extraña razón que no viene al caso no soportan a la compañera de calidad). He querido defenderme de la acusación, pero mi jefa no me lo ha permitido. No ha querido que me explique porque considera que no debo hacerlo, ya que lo que he hecho está bien hecho y punto. He sido legal con todas las consecuencias aun perjudicándome y no se me puede juzgar por ello. Charlote de la jefa para ellas, morros, y cada una a su puesto, en mi caso al comedor, que era mi hora de comida. Cinco minutos después aparece mi jefa en el comedor y me dice que quiere que esté tranquila, que no quiere que me afecte el ataque y que no le haga ni caso, que he obrado bien y que no le de vueltas. Que va a hablar con ella a nivel personal porque últimamente está al ataque con todos (obviando que lo está particularmente conmigo por no lamerle el culo como la otra).

Uno de los compañeros con los que como a diario me pide que le cuente todo el lío y se repite el mismo consejo que me da mi jefa: no le des vueltas, ni puto caso y tu a tu rollo. Hablo con mi compañera de calidad, y mismo consejo.

Y tranquila estoy, se que he obrado bien y he sido legal, como siempre. He solucionado el problema con el cliente y todo arreglado. Y también he sabido defender mi postura, mi trabajo y mis errores, a pesar de que mi jefa no me ha pedido que lo hiciera. Pero si ya sabía que no era del agrado de la Perra Vieja el que yo no cayera en sus redes, ahora tengo claro que me va a querer “hacer la cama” y va a ir a por mí. Pero la estoy esperando. Le voy a dar en los morros con cada cosa que busque, con cada trampa, con cada púa que quiera hacerme. Lo lleva claro. A la que estuvo en mi puesto antes que yo consiguió echarla. Conmigo no lo va a conseguir.

Es una puta injusticia que por ser legal se te acuse de hacer las cosas de mala fe, y en cambio ella, que está enfrentada con más de media empresa, siga ahí como si nada, generando mal ambiente y sin que nadie se digne a pararle los pies.

Lo dicho, que ser legal es ilegal, o de gilipollas, pero yo prefiero ser gilipollas y dormir por las noches, o ser legal y hacer mi trabajo bien aunque con ello a veces tenga que echarme tierra encima, o sufrir ataques de perras rabiosas. Me da igual, estoy vacunada contra perras malfolladas.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Navidad

No, no voy a quejarme otra vez de la Navidad. Ahora toca la cara B de mi cassette para estas fechas. La cara que SI me gusta en estos dias.

He estado viendo fotillos por la red y me han encantado muchas de ellas que curiosamente reflejan lo que me gusta en Navidad. Alla voy:


Me gusta la mirada de los niños cargada de ilusion, y sentirme una de ellos.









Me gustan los arboles de navidad, sobre todo si son originales.





Y me gusta la alegria que se respira en las calles.




¡¡Me encanta el Cagane en el Belen!!




Y soñar que me toca la loteria el dia 22, para celebrar la mejor fiesta de cumpleaños al dia siguente :D




Me emociona ver como un año mas nos reunimos todos y ellos estan... aunque eche de menos a los que faltan.



¡¡Me divierten las fotos tontas que nos hacemos!! Este año me comprare una peluca!!




Me hipnotizan las luces en las calles... solo en Navidad vuelvo a creer en los cuentos...


Muchas velas encendidas... ilusiones, esperanzas... luz.






Me envuelven esas tardes o noches sentada en el sofa con la luz apagada mientras bailan las bombillas del arbol. Tardes nostalgicas, tal vez, pero bonitas... quiza sea en esas tardes cuando creas en los Reyes, o en Papa Noel, y les pidas tus deseos mas ocultos...







Me gustan los villancicos, las zambombas y panderetas, que haga frio mientras paseo por el centro de Madrid, salir la noche de reyes, tener vacaciones, abrir regalos ¡¡y hasta ir a comprarlos!!, ver la sorpresa en los ojos de quien los recibe, las cenas con la familia, o con los amigos y compañeros, los reencuentros, volver a casa como "el Almendro", las pelis eternas que nos ponen por las tardes, felicitar el Año Nuevo, atragantarme con las uvas o comerlas en los cuartos, brindar, poner mensajitos a los que quiero, desear que esten cerca los que estan lejos... me gusta adornar la casa, poner el belen, iluminar el arbol...y reir.

Dicen que tal vez el mejor adorno de navidad sea una gran sonrisa...
Creo que esta, mi casa, ya esta adornada.

Quiza sea pronto para hacerlo, pero deseo que tengais una muy Feliz Navidad (y todas esas cosas cursis que se dicen, y que en el fondo, nos gustan ;) )

Besos

jueves, 13 de diciembre de 2007

Noche Vieja: la noche ¿perfecta?

31 de Diciembre...todos los años la misma canción, que si la noche mágica, que si la mejor noche del año, que si las mejores galas, que si los mejores manjares...todo perfecto no?? ¿¿Seguro que sale todo perfecto?? Ya…

Primero hay que elegir lo que uno se va a poner, porque claro, es la noche mas especial del año, y hay que ponerse muy guapa, aunque para ello haya que pasar casi por el quirófano. Un día cualquiera a finales de noviembre resulta que por casualidad vas a una tienda y encuentras un vestidito monisimo, negro, tu talla…Aun queda mucho para Noche Vieja pero tu te lo pruebas, ¿y si se acaban que, eh? Te miras y te remiras en el espejo y como que no te ves… claro, tu siempre tan sencilla y discreta que hoy que te vistes de princesita ¡¡ te parece que vas disfrazada!! Peeeeero, siempre está esa amiga majetona que te dice eso de "tía, que bien te queda, tía llévatelo, tía" y tu, como es tu amiga, le haces caso y te lo llevas…y es que si no lo haces corres el riesgo de que llegue el 31 de diciembre por la mañana y no hayas encontrado aun nada que ponerte, y sería mucho peor, porque acabarías plantándote unos vaqueros...y claro, esa noche, como marca la sociedad – y casi hasta la ley - hay ponerse de gala.

Ya tienes vestido; ahora solo te queda el bolso, los zapatos, la ropa interior, algún complemento tipo pendientes, collar, y pedir hora en la pelu...¡¡ vamos, que no te queda nada!!

Otro día al azar encuentras unos zapatos ideales...pero ¡¡ohh, caspita!! ¡¡no los tienen de tu número!! Recórrete todos los Zaras de la comunidad de Madrid para encontrarlos; total, para luego acabar con ellos en la mano… o se te rompan según bajas del coche para entrar en el garito a donde te vas de copas (hecho real, le paso a una servidora…)

Ya te queda menos: tienes vestido y tienes zapatos. Decides que bolso no vas a llevar porque si vas a una fiesta con barra libre no vas a necesitar llevar monedero ni nada, al menos a mano. Pero somos mujeres, no lo olvidemos, y no sabemos ir sin bolso, así que concluyes que o tu amiga o tu llevareis uno, ¡pero uno solo, y para las dos!! Le dices a tu amiga que se lleve el suyo, que es muchísimo mas mono y le ha costado un pastón, hay que lucirlo. En realidad solo estas pensando en librarte de ir cargada toda la noche con un bolso… ¡¡Ilusa!! Lo lleve quien lo lleve, cargaras tu con el.

Y ahora ya si que lo tienes todo, porque nosequien te deja sus pendientes y un collarcito que te van como anillo al dedo con el vestido. ¿Lo tienes todo? ¿Seguro? ¡¡Las medias!! Yo soy un caos con las medias, así que el día 30 me suelo dar cuenta que no tengo medias... Ala Patricia, hija, corre y vete a por medias, y cómprate un par de ellas, porque conociéndote, te las cargas antes de salir de casa (en la ultima Noche Vieja en la que salí, tres pares ¡¡tres!! me cargue antes de salir de casa… me fui sin medias)

Todo listo y al armario, a la espera de que llegue el día 31, la dichosita noche perfecta...
Del menú no hablo, pero vamos, siempre pasa lo típico, algo tipo “se me ha quemado un poco el asado”, “se me ha olvidado sacar del congelador los langostinos”, “esta mayonesa nos ha dado diarrea”…

Por otro lado esta la fiesta… porque habrá que ir a alguna, no? ¡¡Por algo te has comprado el disfraz de cenicienta!! Iras, si, a que te claven un puñado de euros y te metan garrafón, pero no te vas a quedar jugando al parchis o viendo a Ramón García, ¿no?... pues no se yo si no será mejor…

Y después de tanto preparativo te puede pasar lo que me paso a mí hace dos años:
31 de diciembre de 2005: siete y pico de la tarde y suena el teléfono. Tu amiga, llorando, que la ha dejado el novio…capullo, al menos se podía haber esperado a Reyes, para que fuera un regalito no?? Tratas de animarla y te sale la vena picara. ¿Nos va a joder ese tío la noche perfecta? ¡¡Y una mierda!! Le damos dos horas de luto, te pones tu disfraz y las pinturas de guerra, ¡y esta noche es nuestra!... Eso le dices a tu amiga, pero en el fondo piensas “con lo poquito que me gustan a mi estas parafernalias, encima me va a tocar “noche consoladora”... y con “bebercio” de por medio la borrachera puede ser llorona…mecawento”.

Cenas y todo eso y te plantas en las once de la noche; a la ducha. Al final con tanto lío no pediste hora en la pelu, así que tú que eres una apañadita te vas a hacer un recogido. Pinza pa acá, pinza pa allá… ¡¡no me sale!! ¿A que me voy con una coleta? Grrrrrrrrrrr.

Doce menos 4 minutos y tu en tanga y sujetador (rojos, hay que seguir la absurda tradición). Y tu hermana dándote por saco diciendo "vaaamos chicaaaa, que es la hora, que no llegas". Y tu piensas en matarla allí mismo con el cuchillo jamonero, pero luego recapacitas, porque si la matas tienes que ir de entierro, que venga la Guardia Civil y todo eso… y claro, no llegas a la fiesta. “Patri, matala otro día”, y te lo apuntas con las cosas que te has propuesto hacer en el año que entra.

Doce menos 2 minutos... y no me abrocha la cremallera del vestido. Se ha atascado porque se ha pillado la tela. Te recuerdas a ti misma a Brigett Jhones y no sabes si reír o llorar. Primero mi madre, luego mi padre, mi tía, mi prima... y no habia manera de subirla. Sacas la vaselina a ver si untándola un poco corre “no puedo, no puedo, Houston, tenemos un problema”. Al final no sabes como, pero sube. Justo a tiempo, doce menos 15 segundos. Pero ya es demasiado tarde; estas tan atacada de los nervios que ni sabes lo que haces, así que, como todos los alelaos de España, te empiezas a comer las uvas en los cuartos. Brindis, besos y todo eso, lagrimillas y arreando a la fiesta disfrazada de cenicienta, sin medias y con mas frío que otra cosa, porque hace -3 grados y tu vas con un escote de infarto.

Se te olvida la entrada, te das la vuelta, la coges… Llegas al barrio de tu amiga y aquello es peor que una guerra civil. Toda la calle a oscuras y dos grupos, uno a cada punta, con bengalas, correpies, tracas, y yo creo que hasta lanzamisiles y torpedos tomahawk. Intentas llamar a tu amiga al móvil para que baje al portal y no tener que salir del coche con tanta traca… peeeeeeeero no hay red, y te cagas en movistar, amena, vodafone y la mare que los parió.

Media hora después baja tu amiga y sales rumbo a la fiesta… Aquel año fuimos a una disco de Torrejón, y al coger la salida de la A2 nos equivocamos y salimos por la de la Base Aérea del Ejercito… solo digo que 50 metros mas y acabamos celebrando la Noche Vieja con los militares en la garita… pero finalmente llegamos donde queríamos llegar, y en el parking, saliendo del coche ¡¡zas!! se me rompe el zapato, como a la cenicienta. Si si, el mismo zapato que tuve que buscar por todos los Zaras de la comunidad de Madrid… grrrrrrrrrrrrrr ¡¡sin pisar el suelo a penas y se rompe!! Te dan ganas de llorar, de irte a tu casa a jugar al parchis o a dormir… pero tu amiga tiene el mismo estado de animo, recordemos que hace a penas unas horas su novio la ha dejado. ¿Y que haces? Pues volar hacia casa para ponerte otros zapatos y volver a la fiesta.
Al final te emborrachas con el garrafón, bailas hasta no poder mas, te quitas los zapatos, sales sin chaqueta, te vas a desayunar a un bar y cantas villancicos… y llegas de día a casa, con las gafas de sol y un careto diviiiiiiiiiiiiiiiiiiino como para empezar el año… Pero al final no lo has pasado tan mal… o eso piensas hasta que te empieza a arder el estomago, a doler la cabeza, los pies… ainssss noche perfecta...noche perfecta...¡¡ mecawen to los 31 de diciembre!!

Encima luego esta esa sensación absurda que se me pone en el estómago todos los primeros de enero, de haber terminado algo y tener por delante un año en blanco que hay que llenar... esa inquietud por lo que pasará el año próximo... Una gilipollez, la verdad, pero no lo puedo evitar...se me pone una mala ostia que pa que!! Y acabas pensando que, como no te va mucho la Navidad, el año que viene vas a pedirle a los Reyes que borren del calendario desde el día 23 de diciembre a las 12 de la noche hasta el día 6 de enero a la misma hora, o si no que me den un golpe en la cabeza y me dejen inconsciente todos esos días, porque acabo hasta el mismísimo higo de tanta Navidad.

PD: este año creo que voy a pasar de tanto estrés y me voy a quedar viendo a Ramón García y jugando al parchis.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Mis "modos" 1.1

A veces soy un mero espectador de la película. Lo pensaba esta tarde en el coche cuando volvía a casa: me parezco a mi cuñado cuando se queda embobado con la tele y ni dándole codazos se entera de que le estás hablando a él. Conducía, como siempre, enfrascada en mi música y en el atasco. Sin quitar la vista del coche que tenía delante he metido la mano en el bolso, he sacado un pitillo de la cajetilla y lo he sujetado con los labios. Después he vuelto a hurgar en el bolso buscando el mechero… puto mechero, siempre se esconde. Dos metros mas adelante – cuatro minutos después – he logrado encontrarlo y por fin he encendido el cigarrillo. Sin mirar al salpicadero he pulsado el botón que baja la ventanilla e inmediatamente el humo ha escapado de mi boca y de mi coche, mezclándose con el humo que también huía del coche de delante. A todo esto ya ni oía música, ni oía el tráfico, ni tan si quiera veía las luces de freno frente a mis ojos. Autista, me he quedado autista en mis pensamientos quizá, o tal vez no, porque creo que tampoco pensaba en nada. Simplemente estaba existiendo y asistiendo a un momento más de mi vida, sin ser protagonista de ella, sin ser secundario o figurante… solamente estaba delante de la pantalla de cine viendo escenas pasar.

Me pasa a veces. De pronto salgo de la secuencia para sentarme en la butaca. Me teletransporto en un instante y allí me quedo unos segundos, unos minutos o tal vez horas. Hoy fue conduciendo, peligroso, lo se, alguna vez me ha costado tener que dar un frenazo, pero es algo que no puedo controlar. El “modo autista” se conecta solo, por control remoto, y yo no tengo el mando a distancia. Otras veces me pilla en el asiento trasero de un coche mientras hago un viaje, largo o corto. Apoyo la cabeza ladeada en la ventanilla y “on”, modo autista de nuevo. La gente habla y habla y yo simplemente desconecto. Me concentro en las vallas de la carretera y las veo pasar… su imagen se difumina igual que me difumino yo en esos momentos. “¿Estás?”, me dice alguien. No, no “estoy”, sólo “soy”. En esos momentos no sé donde estoy, o si lo sé pero prefiero ignorarlo y envolverme en mi burbuja.

Me molesta sobremanera que me saquen de mi burbuja. Me suele generar agresividad, no física, pero sí verbal. Y eso también me molesta. Me jode esa agresividad que surge de la nada y lo llena todo. Los de afuera de la burbuja no tienen por qué sufrirme ni padecerme cuando despierto de mi letargo. He de controlarlo.

Por otro lado pienso en si será bueno esto de tener un modo autista, esto de tener una burbuja en el bolsillo para sacarla de vez en cuando y meterme en ella, si no será malo evadirse a veces de la realidad desenchufando algún cable de mi cabeza. Y pensándolo bien creo que no hace daño a nadie – siempre que aprenda a controlar la agresividad post vuelta a la realidad – y pienso también en los aparatos eléctricos. Si siempre tuviéramos funcionando el pc, o la lavadora, la televisión, la radio, etc… acabarían quemándose. Por eso los apagamos de vez en cuando. Mi madre me dice “hija, apaga un poco el pc, déjalo descansar”; yo la digo “mamá, ya no plancho más, que se va a recalentar la plancha”; le digo a mi hermana “quita ya un poco la cadena de música, que va a reventar de tanto poky y chuntachunta”… dejamos a los aparatos descansar y los desconectamos. Pues eso hago yo ¿no? Me desconecto, pongo el modo autista, que debe ser parecido al standby, y descanso, al menos mi mente.

¿No soy tan rara ni estoy tan loca, no? Vale… mejor no respondáis ésta pregunta, que debe ser de esas que se llaman retóricas.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Ella... el faro de los perdidos.

Aquella noche desperté sobresaltada y envuelta en sudor. Una presión sobre el pecho me dificultaba respirar y algo en mi cabeza daba vueltas sin cesar impidiéndome conciliar de nuevo el sueño.

Cogí mi abrigo y mi bufanda dispuesta a salir a tomar el aire; me abrigué cuanto pude y empujé la pesada puerta hacia la calle. Inmediatamente me envolvió una oscuridad tremenda tan solo aliviada por una tenue luz que procedía de detrás de la montaña. Hacía frío y el silencio era inmenso, tan inmenso que inundaba mis oídos nublándome incluso el entendimiento. No sabía lo que hacía, como autómata comencé a ascender por la ladera entre álamos y helechos. Sentí la humedad colarse en mis huesos, pero nada me detuvo. Subí montaña arriba siguiendo aquél reflejo; me sentía perdida pero aquella luz parecía guiar mis pasos hacia algún tipo de consuelo. Conforme me acercaba a la cima noté cómo mi caminar era más ligero, cómo la oscuridad ya no se cernía sobre mí y se abría ante mis ojos un rayo de esperanza.

Allí estaba ella, faro en la noche de los perdidos. Me pregunté cuántas veces le había mirado, cuántas le había preguntado qué había en su cara oculta, cuántas veces le había gritado, cuántas rogado y suplicado que me hiciera una señal para no sentirme tan a la deriva.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Un corazon... de neon

Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared… ¿Y quién quiere tiza habiendo neón? Hace años que dibujo el mapa del tesoro con señales de tiza. Hace años que llueve y me borra las marcas o que el viento sopla y esparce el polvo emborronando el camino. Con razón no me encuentras.
Pues bien, ahora te vas a enterar. He comprado pintura de neón y voy a llenar tu cielo de estrellas. Voy a pintar un corazón enorme en una nube y entonces querré que el viento sople y la lleve hasta ti, y querré que llueva para que las gotas se impregnen de la pintura y marquen la senda. Y entonces, siguiendo las huellas, me encontrarás…

…Sigue el camino de baldosas amarillas y te espero al final, golpea los zapatos rojos de charol y bailemos un vals, haz una mueca con la nariz y te besaré, abre la puerta del árbol hueco y escondámonos, subamos a una alfombra y surquemos el cielo, vayamos a dar la vuelta al mundo en 80 días en globo, regálame las mil y una noches, déjame ser la Cenicienta por un día, vivamos en la casa de caramelo, tengamos siete enanitos, huyamos juntos del lobo, conviértete en mi Juan sin Miedo, comámonos las miguitas y perdámonos en el bosque, pidámosle al hada madrina que nos haga invisibles o que nos convierta en ratones al dar las doce, cántame bajo el balcón de palacio que yo te tiro mis trenzas, subámonos en un unicornio y vayamos a Nunca Jamás, llenemos de polvo de estrellas el cielo…

Cuéntame un cuento… dime que existen, auque sea mentira y no hayamos salido de esta habitación. Pero antes… antes abre bien los ojos y busca el corazón de neón.

viernes, 7 de diciembre de 2007

NO Puente

6.15 a.m. Suena la charanga (mi despertador...soy así de cañí jajajaja). Anoche me acosté tarde, estoy durmiendo temporalmente en un colchón de 80cm en el que si me doy la vuelta me pego una ostia del 15, hace un frío que pela y hoy encima es puente ¡¡pero yo trabajo!!. Lo retraso, “cinco minutos más por favorrrrrrrr”... me hago una bola bajo el nórdico y me acurruco un ratito más... un ratito más... un ratito mas... ¡¡menos veinte!! Tengo que saltar casi directamente de la cama a la ducha, sin desayunar, me malseco el pelo, me visto, pillo la mochila y... y en la escalera ya me cruzo con mis padres. ¿Y estos dónde van a estas horas? Ya... mecawentó... van con maletas, no me acordaba. Qué vida más injusta,¡¡qué mal repartido está el mundo!!: 7 a.m. de la mañana y yo metiendo la mochila con el tupper ware de la comida (albóndigas con tomate jajajaja) en mi coche mientras ellos meten sus maletas en el suyo. Yo rumbo al curro. Ellos rumbo a Asturias. Se me empieza a agriar el desayuno que NO he tomado.

Frío de cojones, niebla del copón, y el coche que no entra en calor. Me enciendo un cigarro y me meto en el coche mientras se calienta, envuelta en mi megasuperhiperbufanda y acurrucadita en el asiento... casi me duermo, con el cigarro en la mano y la ventanilla abierta. Menos mal que hoy no me ha pasado lo que el otro día, que estaba en la misma posición cuando llegó Charly y me dio los buenos días, con el consiguiente susto. Se puso a darme palique y yo dándole largas porque no llegaba al curro. No quería ser muy borde porque, como todos en el pueblo, le tengo cierto cariño y mucho respeto. Charly es uno de los... no se si usar la palabra “disminuido”.... mejor digamos que es uno de los “seres especiales” que viven por allí. El tema es que el otro día me dio un buen susto, pero hoy por suerte no ha sido así.... claro, él si tenía puente (mecawentó) y no ha bajado por mi calle.

Me pongo en marcha y en carretera cero coches. ¡¡Qué pasa!! ¡¿soy la única gilipollas que curra hoy?! Camiones y autobuses vacíos, sólo eso he visto. De hecho hasta los semáforos estaban de puente, porque me han pillado todos en verde. Quince minutos he tardado en llegar al curro, cuando normalmente los tres cuartos de hora no hay quien me los quite.

Entro al polígono y se va acrecentando mi mala leche. No trabaja nadie, todas las calles que habitualmente suelen estar hasta la bandera de coches, hoy vacías. Bueno, miento; también trabajan los de la panificadora, pero por razones obvias... En mi empresa también faltan coches... algunos están de puente. Afortunados ellos... mecawentó...

Voy a fichar, y como siempre atravieso por fábrica. Allí está Esteban, que tampoco tiene puente, pero hoy no me ha dado el susto de todos los días. Hoy se ha limitado a partirse el culo de mi cara de perro cabreao y claro, ya me ha hecho reir. Tendremos que hacer de tripas corazón y reirnos, aunque nosotros no tengamos puente, no? Va a ser que sí....

Menos mal que me ha dicho el cliente de “la voz” que hoy también trabaja y que me va a llamar. Jatetú-jomío qué ilusión. Vamos, que sólo por eso vengo con otra alegría a currar... no te jode.... con lo a gusto que se está en la cama!!!!

7:45 a.m. Se supone que aún no estoy aquí, puesto que entro a las 8, pero ya está “la Pili”dando por culo por teléfono. Bueno, me consuelo, porque si está dando por culo es porque ellos también trabajan hoy. Mal de muchos...consuelo de tontos.

Creo que va a ser un día muuuuuuuuuy largo. ¡Qué digo día! ¡Va a ser un puente muy largo! Sin planes, sola en casa... me va a dar algo.

Diosssssssssssssssss dame paciencia, ¡¡dame paciencia!!... porque como me des fuerza puede ser peligroso...

¿Alguien pringa también el puente? Decidme que si, aunque sea mentira :(

jueves, 6 de diciembre de 2007

It looks like love

It looks like love… así se llama una de “mis” canciones… y ésta no he sido yo quien la ha hecho mía. Alguien me dijo una vez que cuando la escuchaba se acordaba de mi, que parecía describirme, y no sólo por la letra, sino por la música. Sinceramente, me agrada mucho saber que un tema que me gusta tanto como éste haga que alguien se acuerde de mi. Os aconsejo que lo escuchéis… leer la letra no basta.

PD: mi silencio de éstos días nada tiene que ver con algo que no sea falta de tiempo o de inspiración. No todos los días una tiene cosas que contar. Aun así, gracias por vuestra preocupación a aquellos que me habéis interrogado pensando que me sucedía algo.

Josh Rouse – It looks like love.
She sends a little photograph
That she shot in the nude
She doesn't wear a conscience
She doesn't play by rules
She turn me on with it every night
And in the daytime too
I'm flying at her like I never played
Like some clueless fool

There goes that melancholy feeling again
It looks like love is gonna find a way
And just when you stop believing in it
It looks like love is gonna show its face
Hey hey hey

I got some things to show her
Take her to my room
She likes to eat that chocolate
She likes to sit on me too, yes, yes
She got me coming, baby, every night
And in the daytime, too
I'm flying at her like I never played
Like some clueless fool

There goes that melancholy feeling again
It looks like love is gonna find a way
And just when you stop believing in it
It looks like love is gonna show its face
Hey hey hey

And just when you stop believing in it
It looks like love is gonna show its face
Hey hey hey

lunes, 3 de diciembre de 2007

Balance final...

3 de diciembre... joder, parece mentira que ya estemos terminando el año.

Yo soy mucho de hacer balances (debe ser defecto profesional, aunque nunca me gustó demasiado la contabilidad...) y llegando final de año, aun sin querer, lo hago. Este año voy con adelanto, aún queda casi un mes y ya estoy cerrando el balance anual. Resultado: Cero, lo que no quiere decir que esté cuadrado a la perfección, sino que no ha sido ni positivo, ni negativo, ni todo lo contrario. No se si usar la palabra “neutro”. No diré que ha sido un año perdido, ni tampoco que haya sido malo. Pero me deja un sabor de boca un tanto raro, insípido quizá. Y eso que he hecho y me han pasado mil cosas.

Recibí el 2007 entre champán y sábanas calientes en una noche larga de besos y caricias. Aquella primera mañana del año fue de las mas bonitas de mi vida. El calor de sus brazos no me dejó sentir el frío de enero, que se colaba a través de las ventanas y que finalmente llegaría a mí misma y me invadiría tres días después. Qué contraste: el mejor 1 de enero y el peor día de Reyes de toda mi vida. Me había dejado dos días antes y se había llevado toda la ilusión que me quedaba... ni si quiera pude sonreír mientras veía como mi primilla abría los regalos. Así empezó el año, gris, muy gris. Y gris siguió muchos meses... se me juntó todo. Mi abuela en el hospital por enésima vez, él me había dejado y encima me quedaba en paro. ¿Has sentido alguna vez que el suelo se abre bajo tus pies? Así me sentí. Sentí mucho vértigo, tuve mucho miedo de no poder sostenerme en el aire, de no poder sujetarme a nada ni a nadie. Me costó mucho... los primeros meses del año no fui yo. Disimulaba, si, parecía que estaba igual, que era la misma... pero la procesión va por dentro y yo llevaba una penitencia dura, muy dura.

Por la mañana buscar curro, por la tarde al hospital y por la noche... por la noche intentar olvidarle, sacarle de mi cabeza... pero cuanto más lo intentaba, más me perseguía su presencia. Y así durante meses, noches, días enteros... No tardé en encontrar trabajo y eso me aliviaba, mente ocupada hasta llegar la tarde y vuelta al hospital. Empecé a asimilarlo, a entender sus razones para dejarme, incluso a agradecérselo... pero en semana santa viajé a Asturias... y le eché de menos tanto que lloré mares. Creo que no he llorado jamás tanto por nadie como por él... qué tonta. Ahora sé que no merecía la pena derramar tantas lágrimas por nada. Pero aquello fue el comienzo del punto y aparte. Me dije a mí misma que no podía – no debía – dejarme caer, no podía vivir siempre sumida en la pena, en el sentimiento de culpa... si, culpa. Me había dejado, no? Acaso no era mi culpa? No, no lo era, pero en aquel momento sí que yo misma me la echaba.

Me centré en el curro, en la abuela... la abuela. Tantos años esperándolo, tanto tiempo pidiéndolo, pensando estar preparada para el momento... y en mayo me dejó. Recuerdo perfectamente el instante en el que se fue, recuerdo el calor de su mano, su último suspiro... mi último beso. Contraste también, porque sentí pena, dolor... lo típico ante la pérdida de una de las personas más importantes de tu vida. Pero también sentí mucho alivio, incluso alegría. Sé que es difícil de entender, tendría que contar muchas cosas aquí que no quiero contar, pero con su muerte el suelo se volvió a cerrar y pude volver a pisar tierra. Toqué fondo y tomé impulso para empezar el ascenso.

El verano pasó sin mucho que hacer, sólo trabajo, trabajo y trabajo. Comencé este blog y conocí gente. De entre las personas que pasaron en esos meses por mi vida hubo una que sin quererlo fue importante, porque me devolvió las ganas de soñar y la ilusión que había perdido una tarde negra de enero. De la manera mas tonta se convirtió en alguien importante para mí... y de la misma manera, desapareció sin dejar rastro, pasando a ser una historia más en mis líneas. No me siento triste por ello; creo que cumplió su función y no hay nada mas que hacer o que decir. Me hizo querer sentir de nuevo, y aún hoy sigo queriendo sentir gracias a él.

Viajé a Francia. Primera vez en mi vida que traspasaba las fronteras y quizá no sólo las del país, sino las mías propias saliéndome de mi misma para observarme desde fuera y ver que ya caminaba firme, que ya no se movía el suelo debajo (aunque a ratos sigue quebrándose... solo a ratos).

Llegó el otoño, y el invierno... y en eso estamos. Pasando frío por fuera y a veces por dentro. Pero hoy que lo pienso todo esto me ha influido, cómo no. Siento – y quiero decirlo aunque no deba hacerlo aquí, porque quiero verlo escrito y saber que es verdad – que la coraza que hoy me pongo cuando salgo de casa, es un tanto mas fuerte, y las flechas no la traspasan tanto como antes. Pero siento también que lo que la coraza protege es un tanto mas frágil, que ahora lloro con cualquier cosa, que me emociono, que cada vez saco más la niña que llevo dentro, que me dan locuras y ataques de celos, que tengo los sentimientos a flor de piel siempre... que a veces descontrolo. Inestabilidad emocional, que dicen algunos por ahí... será eso.

Y un año mas llega Navidad... no es una época que me guste especialmente, y eso que además coincide que en estas fechas cumplo años. 26 toca cumplir este año, y no se si decir que “aun soy joven” o que “ya me estoy haciendo mayor”. Creo que ambas cosas. 26 años y sin vender una escoba, diría mi abuela...

En fin. Un año más... o uno menos, según se mire. Un año con cosas buenas y no tan buenas. Un año de superación. Un año de autoafirmación, de autoreconocimiento. Creo que este año forma parte del primer tramo de la escalera. Ha sido duro de subir, si, pero sé que si sigo subiendo, quizá desde el próximo tramo ya aviste la puerta al final, y tras la puerta... tras la puerta un sueño. Veremos qué tal se sube la escalera el año que viene.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Friki

Resulta que el otro día alguien que –supuestamente- me quiere me dijo –así a lo disimulado- que soy un poco friki.

Me ha dado por mirar en la wikipedia el significado de friki y me he encontrado con esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Friki. No lo voy a copiar todo, que es un coñazo, pero vamos, que yo no soy eso jajajajaja. Un poquito friki lo somos todos, no nos engañemos... pero de ahí a tanto, no señor, no.

El tema es que no me lo llamó con mala intención, sino que casi me lo tuve que tomar como un halago, porque lo hacía para “venderme”. Pero para entenderlo hay que entrar más en materia.

Resulta que tengo un don, aunque ciertamente no sé yo si no será una maldición. Este don/maldición se ha manifestado muy a menudo en los últimos años y cada vez me hace mas gracia. Consiste en que todos mis amigos y/o familiares tienen siempre a su vez un amigo y/o familiar que me quieren colocar... o a quien quieren colocarme, que también puede ser.

He pasado por encerronas de todo tipo, citas a ciegas, encuentros “casuales”, mensajes y llamadas de teléfono donde ni el que me llamaba ni yo misma sabíamos quien era el otro... en fin, un jaleo divertido a veces... comprometedor otras.

Bueno, pues esto de friki viene a cuento de la última movida de este tipo.

Mi primo tiene un amigo de toda la vida que está sin pareja ahora, y me lo está vendiendo:

- Qué majo es Lozano (llamémosle así), ese si que es un tío de puta madre. Fíjate, que me gusta para ti y que yo creo que os llevaríais genial.
- Vaya, ya me quieres vender la moto ehhhh. ¿Cuánto dices que hace que lo ha dejado la novia y está con depresión? Porque no nos engañemos, tu quieres que le quite las penas a base de risas y ...
- ¡¡Qué no boba!! Que te lo digo en serio. Lo llevo pensando mucho tiempo. Es que sois súper parecidos, los dos tenéis el mismo humor, el mismo carácter, os gustan las mismas cosas... ¡¡si hasta os parecéis físicamente!!
- ¿Ah si? ¿Tiene tetas?
- Qué tonta eres... no, pero es asi grandón como tu... bueno más. Mide mas de metro noventa.
- Menudo armario, si señor.
- Además está forrao.
- Sabes que a mi eso no me importa.
- Ya ya, pero está forradísimo.
- Bien por él.
- A ver si un día le engaño, viene a casa, y así como quien no quiere la cosa estás tu allí y os conocéis. Seguro que hacéis buenas migas enseguida... Vamos, me encantaría. Sabes que yo para mi prima no quiero cualquier cosa, y el Lozano es un tio de puta madre. Es que me encantaría que estuvieras con él - me lo decía el pavo con una cara de ilusionado tremenda, como si ya diera por hecho que Lozano y yo nos vamos a conocer, a gustarnos, a empezar a salir, a casarnos y tener hijos, y ser felices y comer perdices.
- Vale vale. No me líes más. Tu haz que coincidamos un día y así te quedas más tranquilo.

He pasado por conversaciones como ésta mil veces, así que me lo tomo con calma y un poco a guasa, porque se que luego o nunca coincidiremos, o coincidiremos y no pasará na de na.

Esta conversación la tuve en Francia mientras nos comíamos un croissant jamon/queso sentados al sol de la mañana, hace ya casi dos meses. Aún hoy no conozco al que según mi primo es el hombre de mi vida. Pero conversaciones parecidas se han sucedido en este tiempo. La última, en la que me llamaron friki, fue el domingo:

- Bueno que! Cuándo quedamos con el Lozano? – mi prima, la mujer de mi primo... mirándome a mi.
- ¿A mi me dices? Tu sabrás, que es tu amigo.
- ¿Quién es ese? – mi madre... no es cotilla, sabes.
- Pues un amigo de tu sobrino, que queremos liarle con la Patri.
- Anda, si? Y cómo es él? – y en qué lugar se enamoró de ti...no te jode.
- Pues es... pues así como ella, es que se parecen mucho. Y además es un poco friki también.

En ese momento, mi prima, que era la que había soltado esa lindeza por la boca, se quedó tan ancha, y acto seguido mi primo y yo nos miramos alucinando y movimos la cabeza negando... “no hay quien pueda con ella, siempre tiene que meter la zarpa” pensamos al unísono. Ella nos miró como diciendo “¿por qué me miráis asi? No he dicho nada malo”. Automáticamente, mi primo gruñó:

- Te has quedado a gusto ehhhh – tono irónico total jajjaaj cómo nos parecemos.
- ¿Pero qué he dicho? – cara de alucinada de la prima.
- Hombre, que me has llamado friki por to la cara jajajajjaajaja
- ¡Que noooo!
- ¿¿Cómo que no?? – los dos buldog a duo...
- Hombre... si... pero que era porque como te gusta eso de estar con el Pc liada, internet, el msn y todo eso... ¡¡pues como al Lozano, un poco friki!!
- Lo estás apañando, guapa...

La entendí perfectamente. Sé que no lo hizo con ninguna mala intención, ni que tampoco usaba el término friki en tono despectivo. De hecho me hizo mucha gracia y lo primero que pensé fue: “me llama friki... y eso que no sabe que tengo un blog en el que voy a colgar toda esta conversación jajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

Sepan ustedes que somos frikis. Si si, usted que me lee, el que va a comentar ahí un poquito mas abajo. Pero no somos los frikis de la definición que da la wikipedia (al menos, no yo). Somos unos frikis mu salaos a los que nos gusta el internete y pulular por él.

Lo del Lozano ya... eso es otra historia que dejaré para próximos capítulos, si es que los hay... que me temo que si.

martes, 27 de noviembre de 2007

Paseando por Madrid

Me gusta inventar historias.

¿Nunca lo has hecho? Párate un momento, siéntate conmigo en un banco del parque y observa cómo lo hago. Puedo perderme por horas estando aquí plantada mirando el devenir de la gente. Juego a ponerles vida a esas caras que vienen y van o que simplemente se paran, como yo, a observar las miradas.

Aquella señora de verde, ¿la ves? Fíjate bien. A pesar de sus años tiene un porte elegante. Su moño rubio bien peinado, su abrigo cepillado, tacones bajos... de joven debió ser muy guapa y aún lo es. Yo creo que fue bailarina, ¿no te parece? Observa cómo pasea el bolso, cómo camina por la acera, casi como si la acariciara. Seguro que va a recoger a su nieta a la academia de ballet. La niña heredó sus artes.

¿Qué me dices de ese chico? Si, justo aquél que está sentado en el respaldo del banco con los pies en el asiento. Pantalones caídos, sudadera con capucha, alto... Tiene cara de llamarse Pablo. Mira cómo fuma... al echar el humo se queda absorto en los dibujos que se forman en el aire. Está claro, está enamorado. Está esperando a su chica, que vendrá, carpeta en mano, de la academia de inglés, se besarán y darán un paseo alrededor del lago.

¿Damos un paseo? Vayamos por las calles. Me gusta mirar los ojos de la gente que se cruza conmigo y seguir inventando historias. Bajemos de Sevilla hasta Sol. Me encanta ese bullicio y esa mezcla de gentes... es lo que más me gusta de Madrid, o casi debería decir que es de las pocas cosas que me gustan de esta ciudad.

¿Has visto esos ojos? Los de la chiquilla que subía corriendo. Miraban rápido arriba y abajo, a un lado y a otro. Llega tarde. Se entretuvo fumando el último porro con las amigas y se olvidó de la hora. Corre porque sabe que si no coge el bus a tiempo y llega tarde a casa mamá se enfadará, no le comprará esa camiseta tan sexy que quiere estrenar para el cumpleaños de Jon y además papá le reñirá. Le asusta su padre cuando se enfada.

Me encanta esa mirada, ¿lo ves? ¿Ves a ese niño en brazos de su padre? Mira embelesado las luces que cuelgan de todos lados. ¡¡Fíjate cómo sonríe!! Le gustan más las que se encienden y se apagan. Seguro que piensa que son estrellitas guiñándole un ojo. Su mirada es aún tan inocente...

Subamos por esta otra calle hacia la plaza. Siempre hay mimos aquí. Me gusta mucho esta calle por eso. ¿Te has parado alguna vez a mirar los ojos de un mimo? Ven, parémonos aquí. Mírale a los ojos...¿no notas su calma? A penas si respira... creo que ni piensa. Es una mirada tan vacía...alguna vez me recuerda a la de... Bueno, echémosle una moneda y sigamos.

A veces siento que alguna mirada inventora se cruza con la mía. Si, inventora de historias, como yo. Y entonces me pregunto qué inventará sobre mí, qué le sugerirá mi propia mirada, mis gestos, mi modo de moverme entre la gente. ¿No te lo has preguntado nunca? ¿Acertarán? ¿Sabrán tan sólo con una mirada quién soy? ¿O será su imaginación tan libre que verán en mi una vida que no tengo?

Mira esa mujer. No es muy mayor, pero hay algo en su mirada que le hace parecer anciana. ¿Y sus ropas? Son harapientas, debe vivir en la calle. Lleva una bolsa de tela a cuadros, llena de cosas viejas... deben ser fotos, quizá del pasado. Fíjate en sus ojos, está como ida... incluso habla sola. Ya se: perdió al amor de su vida trágicamente y con él la cordura. Se volvió loca y ahora vaga por las calles de Madrid arrastrando sus recuerdos en una bolsa y hablando con él. Triste, ¿no es cierto? Pobre muchacha...

Parece que empieza a llover. ¿Nos vamos a casa? Si... estaremos mejor en casa, por hoy paseamos bastante. Ya volveremos mañana.



Comenzó a llover y las gotas mojaron el cristal de aquél escaparate donde ella se miraba, desdibujando su silueta, la silueta de una loca que vagaba sola por las calles de Madrid inventando vidas a partir de miradas y hablando con unos ojos que tan sólo ella veía.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cuento de invierno

Érase una vez una fugitiva en una tarde de invierno. Escondida – que así se llamaba – huía de sí misma por no encontrarse. Tuvo miedo ,así que buscó un escondite en el que refugiarse por unas horas bajo el abrigo del anonimato.

Así llegó a casa de Perdido. Entró sin llamar y se coló en su cuarto, buscó un rincón y se escondió. Perdido no daba crédito, pero intrigado esperó a que ella hablara.

- ¿Puedo esconderme aquí? Sólo por unas horas...
- ¿Eres una fugitiva? Habrás hecho algo malo para esconderte...
- No hice nada... sólo quiero que me ocultes por unas horas...
- Está bien. ¿Te gusta el mar?
- Si, pero me queda lejos.
- Desde mi cuarto, si abres la ventana se puede ver... y en las noches claras en las que el viento sopla incluso se oye y se huele.
- Entonces...¿podrías dejar abierta la ventana? Me gustaría sentirlo.
- Claro... ¿Qué quieres de mi? No te conozco. Has llegado, te has colado en mi cuarto y... y no sé qué buscas. ¿Sexo quizá?
- No exactamente. Sólo quiero una tarde, una mentira. Puedes aceptar el juego y regalarme tu tarde... o puedes pedirme que me vaya ahora mismo y lo haré. De todas formas cuando el juego acabe me iré y no te molestaré más. Ya te he dicho que sólo quiero esconderme una tarde.
- Pues... no entiendo muy bien el juego... pero me intrigas. Algo me dice que debo jugar. ¿Y qué pasa si te gusta tanto esconderte que no quieras luego marcharte?
- Puede pasar... y si pasa, quizá siga la partida.
- Acepto. Quiero jugar. ¿Puedo sentarme a tu lado?

Estaba sentada en un rincón, oculta en la sombra, en el suelo, encogida sobre sí misma. Ni tan si quiera podía verse su cara. Perdido se sentó a su lado, con las piernas estiradas. Atardecía y la luz del sol de invierno se colaba por la persiana débilmente dejando ver a penas los rasgos de un joven de aspecto tranquilo, seguro.

- Me intriga saber quién eres.
- Soy Escondida, sólo eso.
- ¿Y por qué te escondes?
- Para que me encuentren. Ni tan si quiera yo logro hacerlo.
- Pues yo te he encontrado, estás aquí.
- Pero no sabes quien soy.
- ¿Y tu si?... ¿Me dejas adivinar quién eres?
- Inténtalo.
- Vale... pero te pido una cosa: no me interrumpas. Voy a ser muy sincero y no quiero perder el hilo. Sólo déjame cerrar los ojos y te diré quién creo que eres.
- De acuerdo.

Se quedó en silencio, observando cómo él cerraba los ojos y relajaba su mente. Pensó que era buena persona...de hecho había dejado colarse en su cuarto a una fugitiva. Pero no le creyó capaz de describirla tal cual era, estaba segura de que erraría en cada una de sus palabras, pero no le importaba. Sólo quería una tarde a su lado, allí, en el suelo de su cuarto, escondidos como niños.

- No es lo físico lo que nos hace ser quien somos. No describiré cómo es tu cuerpo o tus gestos, da igual cómo seas porque tu esencia es mucho más. Sé quien eres. Eres esa chica inteligente, divertida... sencilla y compleja a la vez. Te gusta el mar, nadar, bañarte desnuda...

Era fácil. Hasta ese momento no se sorprendió, pues suponer todo aquello era sencillo. Pero llegado ese punto Perdido dejó de hablar de ella para hablar de los dos, como en trance. Lo que decía dejó a Escondida inmóvil en el sitio, sin pestañear, casi sin respirar.

- Me gusta verla reír. Tiene esa mirada que sólo tienen aquellos que cuando se miran se hablan sin palabras. Y cuando ella me mira...cuando lo hace quiero abrazarla. Es muy risueña, pero a veces llora. Me gusta hacerle reír cuando llora, o secar sus lágrimas con un beso. Es entonces, al llorar, cuando demuestra que tiene un gran corazón y que es sensible... y yo... yo sólo quiero cuidarla. A veces se esconde, y otras juega a ser Amelie. A veces le toco la guitarra hasta que se duerme, le canto canciones bajitas al oído... Otras veces me pide un cuento bajo la manta y yo me lo invento... Le gusta soñar. Se enfada poco... pero cuando lo hace le hago reír para que se le pase.

Escondida estaba perpleja. No podía entender cómo un extraño acababa de describirla por completo sin saberlo. Perdido habló más, describió incluso los rincones mas ocultos de Escondida. Había descrito lo que ella siempre había buscado.

- Esa eres tú.
- Cómo sabes todo eso... dime, quién eres tú.
- Yo sólo soy un vagabundo que anda perdido. Así me siento últimamente, vagando sin encontrarla... sin encontrarte.
- Hace poco vi uno... un vagabundo. Quise darle mi manta, pero tuve miedo. Me prometí que la próxima vez no lo tendría.
- Hiciste bien... nosotros también estamos asustados y nos da miedo que se acerquen, aunque sea para arroparnos, porque no sabemos las intenciones de esa mano que se nos brinda.
- Pero no hay de qué tener miedo... yo sólo quiero regalarle mi manta y que no tenga frío.
- Quizá un día vaya a tu portal y me siente en el suelo, pelado de frío.
- Entonces te bajaré mi manta.
- Gracias, me vendría bien una taza de caldo caliente.
- Pues llevaré un termo, y me sentaré contigo bajo la manta y te pediré que me cuentes un cuento. Pero te pido un favor... que no sea un cuento de príncipes y princesas, ni de duendes y hadas.
- Hay luna llena...Entonces te leeré las manos con luz de vela... y lo que lea en ellas será más bonito que todos esos cuentos. Está escrito en tus manos.
- ¿Por qué me cuentas todo esto? Sólo era un juego... pero creo que se está volviendo en mi contra.
- Sólo quiero que sepas que no estás sola, que hay mucha gente como tú, y como yo, y que aunque a veces no te encuentres, yo te he encontrado. ¿Sabes dónde te habías escondido?
- No...
- En mi, te escondiste en mi.
- Pues entonces guárdame. Así cuando no me encuentre sabré dónde buscar.
- Lo haré, te guardaré y esperaré a que vuelvas a buscarte...y entonces yo te encontraré de nuevo.
- Gracias.
- Tengo que marcharme, pero antes quiero regalarte una canción. Escúchala. Espero verte pronto... quizá en enero.
- ¿Enero?
- Escúchala.
- Vale. Gracias por regalarme esta tarde y por jugar conmigo.
- La partida no ha hecho mas que empezar.
- Te propongo un trato. Un abrazo por una sonrisa.
- Te propongo un trato mejor. Tu sonrisa por un beso en la mejilla.
- Hecho.
- Volveremos a vernos... quizá en enero.



“Enero en la playa” – Facto Delafe.

http://www.youtube.com/watch?v=Bvy0988-x78

Negociando gasolina

Hoy me he levantado dando un salto mortal... no, no soy de Hombres G jajajajjaa simplemente se acabó estar de baja, y aunque no estoy al 100%, prefiero estar activa a estar en casa.

Y como siempre subo al coche, calefacción a tope, pongo mi cd... esta mañana el elegido ha sido uno variadito que pedí a mi cuñado que me grabara con unos temas en concreto, bastante....digamos que rockeros, y que el cabronazo ha titulado “El rock de mi cuñáaaaa-aaaaaaaaaaaa”.

Pista 9. Banda sonora del día: La fuga. Tema: “Buscando en la basura”.

Triste,
Como el perro en la autopista;
Como una tortuga con prisa;
como una monja en un burdel.

Solo,
Como cuando tu te fuiste:
Como cuando no te rozan
Unos labios de mujer.

Hoy me he vuelto a ver...

Absurdo,
Como un domingo por la tarde;
Como las balas por el aire;
Como el puto despertador.

Inútil,
Como los besos que no diste;
Como un cuerpo que se viste
Cuando me desnudo yo.

Y ahora que voy mas solo que la luna
Negociando gasolina para este amanecer.
Ya ves, voy buscando en la basura
Unos labios que me digan: "esta noche quédate".

Como un borracho en el desierto;
Como una princesa en el metro;
Como un reo sin voz.

Como una navidad sin techo;
Como un delfín en el mar muerto;
Como la lagrima que moja tu colchón.

Vacío,
Como el corazón del rico;
Como el bolsillo del mendigo;
Como los besos de alquiler.

Confuso,
Como una noche sin abrigo;
Como las frases que ya no te escribo
Pa´ que vuelvas otra vez.

Y ahora que voy mas solo que la luna
Negociando gasolina para este amanecer.
Ya ves, voy buscando en la basura
Unos labios que me digan: "esta noche quédate".





Negocio gasolina pa seguir rodando. Razón Aquí.
Buenos días! :D

sábado, 24 de noviembre de 2007

Harta

Harta. Estoy harta de tener que ser siempre la comprensiva, de tener que estar pendiente de todo y de todos, de tener que ser yo la que siempre ceda. Harta de que me vean insensible, la chica dura que nunca sufre, harta de no poder tener un día tonto, de no poder estar sensible sin que me digan “qué rara estás”. Harta de necesitar mimos y por el contrario encontrar echaos en cara del por qué de mis rarezas. Harta de sentirme sola, harta de tener que callarme mi lado tierno, de tener que mostrarme siempre dura, de ser yo quien de abrazos y no los reciba. Harta de no poder soltar una lágrima sin tener que explicarla. Harta.

Porque yo también sufro, porque yo también tengo días tontos, porque yo también necesito que estén pendiente de mi, porque yo también lloro con o sin razón, porque a veces ni yo misma me comprendo, porque a veces sólo quiero sentirme acompañada sin tener que pedirlo a gritos, sin preguntas, sin palabras, sólo eso.

Pero no, nunca lo entienden, siempre está ahí la sombra de la chica valiente, la decidida, la fuerte. Siempre la ven a ella y no miran más allá, y estoy cansada de que la ignoren, de que no la vean, porque ella, la fuerte, es la sombra proyectada por la luz que se refleja en la otra, la sensible. Tan sólo es la sombra… pero no, no lo entienden.

Y como dice Raquel: cualquier parecido con la realidad es producto de vuestra imaginacion.



11:00 de la mañana. Gota que colma mi vaso de la semana (Pabliño, lo siento, no pude echarme un trago antes para que no rebosara) Esa amiga a la que siempre estás llamando para sacarla de su casa porque si no, no sale; esa misma que te dice que no a la mitad de los planes, esa que no te llama si no la llamas y que si no lo haces te lo echa en cara; esa de la que siempre estas pendiente, con la que cedes mil y una vez, con la que te has bajado los pantalones tantas veces que te escuece el culo de pensarlo; esa que hoy agotó mi paciencia y se ha encontrado con todos los demonios que han ido desatando el resto de personas que me rodean a lo largo de estos días; esa, mensaje al movil:

- ¿Vamos al cine?
- No, estoy mala, llevo tres días de baja y la verdad, sigo sin encontrarme bien.
- Joder! Podías avisar con tiempo!
- Si, el próximo día te pongo un telegrama desde la cama, con 40 de fiebre, o entre vómito y vómito te llamo por teléfono… o mejor, la próxima vez que me vaya a poner mala te llamo antes, a ver qué día te viene mejor, mas que nada para no joder tus planes… Ah, y gracias por preguntar al menos qué me pasa. Hoy estoy algo mejor.

Claro, luego que si soy borde… ahí si soy borde, pero borde a conciencia y con mala leche… y aun así me estaba mordiendo la lengua, podría haberlo sido muchísimo mas, pero me ha podido la hijadeputa de mi conciencia.

Me estoy dando cuenta de que mi vaso cada vez se llena antes...no se si es que es menos profundo o que los chorros son mas caudalosos... no se.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Tarde de Vargas

Hoy me siento en el diván de los sueños perdidos. Me acomodo y voy sacando una a una aquellas de mis ilusiones que di por vencidas. Las guardé poco a poco en un cajón para no olvidarlas del todo. Fueron tantos los versos que tuve en mis labios y jamás pronuncié. Fueron tantas las noches que quise regalar y que nadie aceptó. Cuántas lágrimas, cuántas sonrisas, cuántos besos y caricias… todos ellos perdidos u olvidados en el cajón que nadie quiso abrir. Y allí quedaron casi olvidados, esperando a que alguien se sentara y tuviera el valor de sacarlos.

Hoy sentada en el diván y me he acordado de Chavela, por ese boulevard de los sueños rotos, con su poncho rojo, su pelo plata y su carne morena…gata valiente de piel de tigre, mestiza ardiente de lengua libre, con voz de rayo de luna llena … hoy me he sentido la Vargas, con un tequila por cada duda, con un trago por cada pena… como dijo el gran Sabina, quién supiera reír como llora Chavela.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Me has invadido...

Llegaste a mi a penas sin avisar… de un plumazo invadiste mis sentidos, me llenaste de ti. Recorriste mis venas y te adentraste en lo más profundo de mí ser. Ahora yo soy tu y tu eres yo, uno sólo. El calor nos invade y nos hace iniciar una lucha cuerpo a cuerpo mientras jadeamos, sudorosos, bailando esta danza en la que uno de los dos debe vencer.

Vamos… que en realidad lo que quiero decir es que ya me ha cogido el puñetero virus de la gripe (otra vez) y que tengo un trancazo del copón. Que mañana voy al médico a por la baja y me voy a chupar jueves, viernes, sábado y domingo de relax, debajito del nórdico… lástima, sola.

Menos mal que mala hierba…

Salud! (la que a mi me falta)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Promesas en precampaña

Acabo de ver las noticias y vengo negra, muy negra. Nunca he escrito aqui un post politico, aunque me he posicionado bastante claramente a la izquierda siempre. Pero hoy vengo encendidita.

Dicen los señores Rajoy y Aceves en su precampaña que si les votamos y ganan las elecciones nos quitan los impuestos a los mileuristas y a los pensionistas. Y claro, va la gente y dice: “qué bien, de puta madre… gano una mierda pero no tengo que hacer declaración de la renta. Algo es algo, no¿?”……… ¡¡Por los cojones!!

¡¡Pero a quién coño se creen que engañan!! Vamos a ver señores peperos: Yo quiero pagar impuestos. Con mis impuestos se supone que ustedes van a mejorar mi calidad de vida, mejorarán la sanidad pública, el transporte público, las carreteras, la enseñanza, etc etc…en definitiva, creceremos. Pero si no hay impuestos no hay dinero, y si no hay dinero ¿con qué coño piensan hacerlo? Yo lo que quiero es que me suban el sueldo. Yo lo que quiero es que igual que comparan los precios con los de países europeos, comparen nuestras nóminas y vean que lo que yo gano aquí en España no lo gana nadie en Francia, en Suecia… ¿O me van a contar que para que no bajen las arcas del Estado van a poner ustedes de su bolsillo los impuestos que otros vamos a dejar de pagar? Y he dicho de sus bolsillos, pero de los de ahora… que nos vamos conociendo, y lo primero que hacen en cuanto llegan al poder es subirse la nómina y eso no vale señores, no vale.

Métanse sus promesas electorales por el culo y no nos traten de tontos, porque pa tontos ya están ustedes. Que yo no tendré ni puta idea de política, ni tendré un primo tan listo como el del señor Rajoy … pero gilipollas no soy.

Si aún quedan meses para las elecciones y ya estamos escuchando payasadas de este tipo no me quiero ni imaginar cuando entren de lleno en campaña. Me crispan señores, me crispan.

¡¡He dicho!!

Dicen que la distancia es el olvido...

Dicen que la distancia es el olvido y yo no me lo creo. Sólo tengo que recordar éste fin de semana. Valencia, Alicante, Murcia, Córdoba y Madrid. Cinco lugares tan distantes en el mapa y cinco personas tan cercanas a pesar de los kilómetros que nos separan.

Ayer volvía desde Alicante sola en mi coche; mucho tiempo para pensar con tantas horas al volante. Ha sido un fin de semana largo y corto a la vez... largo por las casi 10 horas de viaje entre el viernes y el domingo, las pocas horas de sueño, la resaca... corto porque estas pequeñas reuniones siempre me saben a poco, porque tantos besos y abrazos nunca son suficientes para aguantar hasta la próxima. Aun así siempre merece la pena.

Parece mentira que puedas tener tantísima conexión con gente a la que sólo ves cara a cara un par de veces al año, quizá tres, o incluso a quienes sólo has tenido delante 24 horas. Parece mentira que podamos decir de corazón cosas como “mi casa es tu casa, ven cuando quieras”, o “lo que necesites; ya sabes donde estoy”, o un sencillo pero grande “te quiero”.

Y entonces pienso que en mi vida ha habido gente que he tenido cerca por mucho más tiempo, que incluso viven a menos de 20 metros de mi casa, con los que se supone que he compartido muchos mas momentos, muchas mas cosas, muchísimas más horas... y en cambio han pasado sin pena ni gloria, no me han aportado nada. O quizá si. Me han aportado la experiencia para valorar tanto lo que ahora estas otras personas me dan.

La distancia nos une más que si estuviéramos cerca. ¿Por qué? Pues porque es la misma que hace que cuando te ves aproveches las horas al máximo. Es la que hizo que Alicante y Madrid no durmiéramos a penas el viernes porque Murcia y Córdoba llegaban de madrugada. Es la que nos hizo sentarnos a las 6 de la mañana alrededor de 4 tazas de café y no dejar de charlar hasta las 10. Es la que nos hizo no parar de reír mientras tomábamos unas cañas en una terracita al sol. Es la misma que nos llevó con ilusión a recoger a Valencia a la estación. La misma que nos hizo llenar cada momento con mil besos y abrazos sinceros, con tantas y tantas sonrisas abiertas y llenas de corazón. La misma distancia que nos emborrachó y nos hizo bailar hasta casi el amanecer. La misma que ayer en la despedida nos hizo llorar y reír a la vez, mezcla de pena por separarnos y de alegría porque ya queda menos para la próxima... Con nosotros nunca se sabe cuándo ni dónde será, pero será.

¿La distancia hace el olvido? No, al menos no la distancia kilométrica, quizá si la distancia de corazón. Pero nosotros no estamos lejos, sino cerca, muy cerca.

jueves, 15 de noviembre de 2007

El hada y el álamo.

Nunca creyó en las hadas ni en los cuentos. Escéptico de nacimiento no creía en nada que no se pudiera demostrar.

- No insistas; si no veo, no creo. ¿Acaso has visto algún hada en tu jardín? No, ¿verdad? Porque no existen.
- Muy bien. Cierra los ojos.
- ¿Para qué?
- ¿No dices que sólo crees en lo que ves? Pues cierra los ojos, confía en mi.
- Estás loca.

Pero cerró los ojos y esperó. Ella siempre le volvía loco con sus intrigas y sus locuras... pero le encantaba y se dejaba hacer. Entonces se acercó y en susurros le dijo:

- Sólo cierra los ojos y siente... concéntrate en el resto de tus sentidos, respira profundamente y huele... siente su tacto... óyelo... siente su sabor... shhhht....
- No siento nada.
- Calla... concéntrate... confía en mi.

Una vez más le hizo caso. Se dejó llevar por las sensaciones, algo que pocas veces acostumbraba a hacer. Se centró en los sonidos.... estaban de pié bajo un álamo. Su espalda se apoyaba en el tronco y ella estaba a su lado, la sentía cerca. Notó el tenue calor del sol de otoño colarse entre las hojas de aquél árbol, sintió la brisa acariciarle las mejillas, escuchó el trino lejano de algún pájaro que no logró identificar, respiró el olor a tierra mojada y a hierba que se abría paso bajo sus pies. Se relajó completamente y ella lo notó.

- Shhhhht.... muy bien.... sigue así.... sólo siente... siéntelo.

Sus susurros sonaban lejanos, distintos. Notaba que entraban en él como una caricia.... Y entonces lo sintió.



Aun con los ojos cerrados su gesto cambió imperceptiblemente, pero ella lo percibió y se le escapó una sonrisa. Él parecía no respirar intentando atrapar esa sensación que acababa de tener, pero no logró retenerla. Ella le tomó la mano y lo sacó de su trance.

- Abre los ojos... mírame...

La miró desconcertado. Seguían solos; en cambio él...

- ¿Dónde está?
- ¿Dónde está quien?
- Yo... eh... me ha besado...
- ¿Quién?

La miraba entre curioso y desorientado mientras ella sonreía.

- Aquí no hay nadie más que tú y yo, ¿no lo ves?
- Si pero... es que... ¡¡me ha besado!! ¡¡Yo lo he notado!! Y ha sido... real. Ha sido real.

No podía creer lo que había sentido tan vívidamente. No lo había visto pero estaba seguro de que había sucedido realmente. Lo sabía, lo había visto en su mente. ¡¡Tenía que ser real!!

- Si, es real... te ha besado, pero...¿acaso lo has visto?
- No... pero...
- Pero lo has sentido y sabes que ha sido real.
- Si.
- Entonces, ¿crees ya en que exista aquello que no ves?

Asintió sin atreverse a pronunciar su afirmación.

- ¿Tú la viste?
- Aham.... – asintió.
- ¿Era un hada?
- Quizá... pero tu no crees en las hadas...


Algunos meses después, una mañana de primavera, los dos volvieron a pasear por aquél sendero, y al llegar junto al álamo él se detuvo. La tomó de la mano y la llevó bajo la sombra del árbol, como aquella vez. Se apoyó sobre el tronco y la atrajo suavemente. Entonces por primera vez la besó. Besó sus labios en un leve roce, los ojos cerrados, la respiración contenida... sintió el sol, sintió la brisa, los pájaros, el olor a flores inundar sus sentidos... y lo sintió. Sintió su beso, el mismo que aquella vez. Abrió sus ojos para contemplarla... sonreía.

- Fuiste... eres.... eres tu. Eres un...

Asintió... lo era.


Porque todo lo que sientes existe, lo veas o no.

martes, 13 de noviembre de 2007

Simulacro

9:00 de la mañana. Suena el teléfono y en la pantalla aparece la extensión de mi compi de almacén.

- ¡Dime guapa! ¡Buenos días por la mañana!
- ¡¡Simulacro de emergencia!! ¡¡Pon en marcha el plan!!
- ¿Queeeeeeeeeeeeeeee? No jodas Maitechu, que tengo mucho sueño y acabamos de empezar... ¿qué pasa?
- ¡¡Se quema el almacén!! – me dice muerta de la risa... cojones, menuda credibilidad.
- OK, pongo en marcha el plan.

Hace unos días nos dieron un curso de prevención y riesgos laborales, y nos informaron sobre nuestros puestos en caso de emergencia... y a mi me ha tocado Centro de Control, tócatelo! Vamos, que si pasa cualquier cosa me tienen que avisar a mi y yo tengo que empezar a mover los hilos y encima, como el capitán del barco, soy la última en abandonar el puesto, así que estoy pensando en pedir un plus de peligrosidad jejeje.

Sabía que haríamos un simulacro... pero coño, anda que avisan, y menos tan pronto con las legañas.

- JR, simulacro de emergencia – le digo por teléfono al gerente.
- ¡¡No jodas!! ¿qué ha pasado?
- El almacén... se nos quema – tratando de aguantar la risa...
- ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaayyyyyy madre mía que se nos quema!! ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! – gritando como una loca.

Me quedo flipada y muerta de la risa a la vez ajjajaja ¡será cachondo! ¡¡Se estaba partiendo la caja!! Entre sus risas y las mías logramos entendernos, me da instrucciones y sale al almacén a ver si pueden extinguirlo. Aviso al Jefe de Fábrica y sale echando hostias al almacén.

Un minuto después se abre la puerta que tengo a mi espalda y entra éste último como un energúmeno:

- ¡¡Llama a los bomberos, rápido!! ¡¡No podemos controlarlo nosotros!! ¡¡Hay que desalojar inmediatamente toda la empresa!!

Me moría. Literalmente me moría de la risa. Rápidamente avisé a los dos encargados de la evacuación. Uno de ellos pasaba por aquí en ese instante, así que salió corriendo a evacuar la zona de taller y la otra nave, mientras yo avisaba al encargado de evacuar oficinas.

- Rafi al habla.
- Rafa... simulacro de emergencia. Evacuación inmediata. Está ardiendo el almacén.
- ¿Qué? Déjate de coñas ehhh, que yo hoy estoy muy liado.
- ¡¡Coño Rafa que es verdad!!
- ¿Nos quemamos?
- Noooooooooooooo, pero tienes que evacuar, ¡¡es un simulacro!!
- A mi no me jodáis eh, que yo hoy no tengo ganas de circo.
- Rafaaaaaaaaaa, que si fuera verdad que ardemos, el fuego no te pide cita previa para ver si estás muy liado ehhhhh. Evacúa coño, evacúa que nos quemamos!!
- Mecawentó....su puta madre...

Me colgó jajajajaja no supe si se había quedado en su despacho tranquilamente o había seguido el plan... hasta que le oí gritar en medio del pasillo:

- Simulacro de evacuación. Salgan todos ordenadamente hacia el punto de encuentro. Las escaleras están al fondo del pasillo. Si miran a la izquierda verán la Renault...


Jaaaaaaaaaaaaaaaaajajajja ¡¡el muy cabrón parecía una azafata!! ¡¡y eso que no tenía ganas de circo!! Casi me meo... y lo peor es que, muerta de risa era difícil hacerme entender por los walkis.

- Atención, simulacro de emergencia. Abandonen inmediatamente la nave. Corto y cambio.

En esas entre medias sonó el teléfono... un cliente, y de los gordos. Pongamos que hablo de una marca de coches con muchas ventas en este país.

- Buenos días Patricia – con esa voz tan interesantísima que tiene el tío, y yo, negra de la risa...
- Hola Paco, cómo estás – sonó a afirmación, y no a pregunta ;)
- No tan bien como tu. Por tu voz hoy debes estar muy contenta y de buen humor... como siempre...
- Hombre, pues si... pero si tengo esta voz es porque me pillas en medio de un ataque de risa.
- ¿Ah si? Cuéntame... – cómo puede tener ese hombre una voz tan sugerente diooooooooos, ¡si parece que te llama desde un 906!
- Pues... es que estamos en medio de un simulacro de emergencia.
- Ayyyy pues entonces te llamo luego y me cuentas, que ahora debes tener las líneas desocupadas.
- Claro... venga, luego hablamos. Ciao Paco.
- Ciao Patri.

Según colgaba sale el compi de diseño en dirección al WC, como si no pasara nada.

- Pero tío, ¿qué haces aquí?
- ¿Trabajar? Joder Patri, estás un poco tonta hoy, no?
- Ya joer, pero tenías que estar corriendo hacia el punto de encuentro. ¿No te has enterado?
- ¿De qué?

Muerto. Si en lugar de simulacro hubiera sido una emergencia real está demostrado que nos olvidaríamos de esa sala perdida en un ala del edificio donde se ocultan los de diseño jajajajjaaaaaaaaaaa

Cuando todos se pusieron a salvo (excepto yo, que por lista me quedé sola en la empresa casi 10 minutos mientras el resto se lo pasaba bomba en la calle), se dio orden de volver a los puestos de trabajo. Y aquí estaba yo cuando llegó el gerente con unos cuantos compañeros, algunos de ellos sudorosos. Se habían tomado el simulacro muy a pecho y corrieron como alma que lleva el diablo a salvar al personal. Al verlos entrar tan cansinamente me dirigí al gerente.

- Bueno, ¿y ahora qué?
- Ahora todo el mundo a currar.
- ¿Así sin más? Pero hombre, mira qué cansados vienen.... Yo pensé que esto era como cuando vas a donar sangre. ¿No nos vas a dar un bocadillo y un bote de coca cola?
- Pues va a ser que no. Lo que tienes que hacer es llamar a los bomberos y decirles que era una broma – me dice el muy capullito, partido de risa.
- No hombre nooooooooooo, por lo menos que vengan y así nos recreamos la vista...

Na, que ni bocadillo ni bomberos ni nada de nada. Encima a medio día voy a fichar para irme a comer y mi ficha ha desaparecido. Culpo a mi compi de diseño, pensando que era su represalia por haberle dejado morir en el incendio, pero no, no había sido él. Así que me voy al Jefe de Fábrica a darle parte de la desaparición de la ficha. Cuando se lo digo se dibuja instantáneamente una sonrisa en su cara, mete la mano en el bolsillo y saca dos fichas.

- Las he sacado yo de los casilleros. La del chaval de diseño y la tuya. Habéis sido bajas de guerra. Muertos en el incendio.

¡¡Qué cabrón!! No si... currar no curraremos, pero ojo qué bien nos lo pasamos.

Y claro, luego cachondeito con que si había que hacernos los primeros auxilios, que si masaje cardio-qué?... vamos, que no era en el pecho, sino en los pechos. Que si el boca a boca... y lo mejor, un comercial, que dice que me suba con él en el ascensor que me reanima en un periquete (dicho en tono pícaro y con mirada sucia... qué joio).

En fin... que mola esto de los simulacros... Estoy pensando que el día menos pensado digo que hay un paquete bomba y nos echamos otras risas jajajajjajaa

lunes, 12 de noviembre de 2007

Trece de Noviembre

Un trece de noviembre de hace ya muchos años cayó una estrella del cielo. Yo no la vi caer pues no había nacido, mas me contaron que el viento sopló despacio haciendo que su llegada fuera lenta y suave. La Tierra abrió los brazos y la cubrió con su manto; nació entre algodones... lástima que su vida aquí no fuera tan dulce.

Hace unos meses emprendió el viaje de vuelta. Se elevó como una hoja de otoño, solo que era primavera, y en lugar de volar roja y seca en el aire, se esparció con el polen evaporándose en el tiempo. Llegó al cielo esa noche y desde allí nos guiñó un ojo. De nuevo en su verdadero hogar, brilló mas que nunca.

Mañana es tu cumpleaños y por primera vez no estás. Mañana quisiera peinarte como tantas otras veces y ayudarte a elegir qué ponerte. Mañana quisiera hacer un lazo en tu pañuelo y después darte un beso. Mañana quisiera ir de tu brazo y dar un paseo. Y quisiera poner música y que bailáramos, aunque otra vez fuera El agua del avellano. Quisiera verte soplar la vela y darte un abrazo cuando tus ojos se humedecieran, mezcla de alegría, mezcla de tristeza, recordando a los que no están. Y cómo hacerlo, si mañana eres tú quien no está.

No tengo nada que regalarte; mis manos son pobres para darte lo que mereces. En cambio tú, como siempre, tienes la solución. Llevas tres noches regalándome tus recuerdos. Me has dejado verte sonreír, verte bailar, verte abrazarme y hasta jugar. Me has bañado de recuerdos olvidados o quizá dormidos... Llevo tres noches soñándote y mañana tu no estás. No estás aquí, pero sí en todo lo que me rodea y en lo que llevo dentro. Estás en la estrella que esta noche me tirará un beso de buenas noches y a la que una vez más diré aquello que tanto te hacía reír: Te quiero, te quiero mucho... hasta el infinito, ida y vuelta. Y en secreto, sola tras la ventana, te cantaré cumpleaños feliz. Y dirás que no es hoy, sino mañana... pero es que mañana no sé si podré cantártelo, no sé si podré soñarte, no sé si podré sonreír. Mañana quizá esté demasiado ocupada intentando no estar triste, procurando que los demás no lo estén, porque sé que tu lo preferirías así.

Muchas felicidades... allá donde estés.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Saeed



Aspiró la última calada su cigarro liado mientras miraba aquellas luces a lo lejos, mas allá de el mar, en la lejanía. Catorce kilómetros le separaban de ellas. Un abismo muy estrecho separando dos mundos tan distintos.

En noches como aquella en que el cielo mostraba su manto de estrellas le gustaba mirar el mar desde su ventana, pero a veces le angustiaba la idea de tener que cruzarlo alguna vez.

Saeed nació en Tánger. Su familia siempre fue, puede decirse, acomodada. Su padre emigró a Bélgica cuando él a penas tenía 2 años. El pequeño de cinco hermanos, nunca sintió la falta de la presencia paterna de la que sólo disfrutaba un mes al año, cuando su padre llegaba con el viejo coche cargado hasta arriba de maletas con ropas, juguetes y libros para sus hijos. Moulay, su padre, siempre le enseñaba cosas de Europa y de sus gentes, despertando en él una curiosidad que marcaría su camino.

El dinero que Moulay enviaba siempre a casa hizo que Saeed pudiera permitirse estudiar cuanto quisiera. Culminó sus años de primaria en un colegio inglés donde aprendió a la perfección el idioma. Años mas tarde, tras la secundaria, se matriculó en el “Institut Superieur Internationale de Tourisme” dando así un paso mas en su camino. Quería enseñarle al mundo su país, quería enseñar las riquezas de Marruecos, del mundo árabe, de sus tierras… quería enseñar aquello que él tanto amaba: sus orígenes. Hablaba árabe, francés e inglés a la perfección, además de castellano, idioma que había aprendido en las plazas y mercados de Tánger y en sus cortos viajes a Ceuta. Le gustaba aprender idiomas y comunicarse con los extranjeros que visitaban a su país y no era difícil encontrarlo en plena calle intentando entablar conversación con viajeros de cualquier lugar del mundo.

Trabajó unos años como guía turístico, pero la economía empezó a ir a peor. Varios de sus hermanos partieron hacia Bélgica con su padre, en busca de trabajo y de un futuro mejor. Él siempre había evitado la idea de tenerse que marchar. Amaba tanto su ciudad…

Pero la cosa fue a peor. Cada día veía en los noticiarios como centenares de compatriotas intentaban salvar sus vidas y sus sueños a bordo de embarcaciones de mala muerte, pateras y cayucos. Buscaban un futuro para sí mismos y para sus familias, y ese futuro estaba tan solo a catorce kilómetros de distancia. Su hermano Habib fue uno de ellos. Una noche llegó a casa, preparó un atillo con algunas cosas y marchó. Supieron de él meses después gracias a una carta del consulado Marroquí en España. Se lo devolvían en una caja de madera, muerto. Lo habían golpeado hasta morir al grito de “moro de mierda, sal de nuestro país”. Recordaba como aquél día su madre lloró desconsolada durante horas mientras él, como en ese mismo momento, miraba el mar desde su ventana oteando esos catorce kilómetros que le separaban de otra vida, preguntándose el por qué de tanta hostilidad a pesar de la cercanía.

Corrió la cortina y volvió a sentarse delante de su portátil. La cosa estaba mal, pero aún lo conservaba de su antiguo trabajo en el hotel. No sabía por cuanto tiempo lo conservaría, ni tan si quiera por cuanto tiempo aguantaría sin tener que seguir los pasos de sus hermanos. No quería pensarlo… sólo buscaba distraerse así que entró en un lugar donde puedes ser lo que quieras ser. Allí me encontró y le sonreí, y entonces él dijo:

- Soy moro. Lo siento.
- ¿Qué es lo que sientes?
- Pues que soy moro.
- ¿Y por qué dices que lo sientes?
- No lo se…


No entenderé jamás cómo seres de igual condición (porque todos somos iguales) podemos hacer sentir a otros vergüenza de sus orígenes. No entenderé jamás cómo tanta barbarie racista y xenófoba puede hacer sentir a alguien miedo de ser lo que es. No entenderé jamás como podemos permitir que los países se empobrezcan cada vez más y gente que ama sus tierras tenga que abandonarlas en busca de un paraíso prometido que lo es todo menos paraíso, donde además se les niegue una mano amiga, donde se les culpe de venir a “invadirnos” cuando en realidad ellos jamás hubieran querido venir así.


A Saeed, por contarme su historia. Ojala nunca tengas que cruzar esos catorce kilometros por necesidad, y ojala nunca nadie te haga avergonzarte ni sentir miedo de ser musulman.

- Pareces un angel - me dijo.
No soy un angel. Solo soy Persona

miércoles, 7 de noviembre de 2007

De celos y vasos

Alguna vez dije aquí, y muchas otras veces lo digo fuera de esto, que me conozco casi a la perfección, pero que no por ello dejo de sorprenderme a mi misma a veces.

Anoche me sorprendí reconociendo tener un sentimiento que pocas veces he tenido. Un sentimiento positivo y negativo a la vez, pero que ahí está, y que puede ser destructivo en potencia... o muy al contrario, puede unir más aún. Pero los celos son algo que jamás entendí, un sentimiento que siempre me pareció irracional, algo que había sentido en pequeñas dosis, pero nunca hasta llegar a hacerme perder los estribos... y eso no me gusta. Así que he analizado la causa de mis celos y aunque anoche la vislumbré, hoy la veo mucho mas clara. No son más que un reclamo de atención. Un reclamo de atención que se disfraza de celos, de sentimiento de posesión, de rabia... pero en realidad sólo es eso, necesidad de atención.

Cuando quieres a alguien (y hablo de todo tipo de “quereres”) necesitas sentir y saber que esa persona también te quiere a ti. Pero todos no tenemos la misma manera de expresar nuestros sentimientos, o no somos capaces de hacerlo... o simplemente la otra persona no sabe interpretarlos. Y entonces es cuando surgen los llamados celos. En realidad lo que sientes es necesidad de que esa persona te preste atención, que te acompañe, que te hable, que esté ahí, y no que no vea a nadie más y sólo tenga ojos para ti, que es lo que se suele interpretar de los celos.

Pienso en esas personas celosas enfermizas que acosan tanto a sus parejas con los celos que la relación se hace insostenible. En el fondo reclaman atención pero de tal manera que son capaces de hacer que la otra persona se sienta encerrada entre cuatro paredes, y en lugar de obtener mas atención lo que consiguen es que la persona que quieren busque huir de tanto control.

Yo no quiero llegar a eso jamás con nadie, no quiero cegarme de celos ni ser tan irracional a veces. Si necesito atención por parte de alguien he de aprender a pedirla de otra manera y en el momento, y no callarme y amontonar necesidades que me angustien y se agolpen en la boca del estómago hasta saturarme y tener que vomitarlas de un golpe. Porque cuando dejas el grifo abierto y te marchas, no te das cuenta... pero cuando vuelves a casa y todo está inundado sin previo aviso te sorprendes, no sabes qué ha pasado y no entiendes nada. Eso es lo que me pasa a mí. Yo voy guardando las gotas en mi vaso sin avisar a nadie de que el grifo está abierto, y cuando el vaso rebosa y se derrama todos se sorprenden porque no sabían que el agua estaba cayendo.

Me he prometido a mi misma dejar de hacer eso. Dejar de callarme las cosas con la excusa de que no tienen importancia, cuando en cambio si son gotas que llenan mi vaso. Así tal vez antes de que se llene, alguien cierre el grifo y no tenga que rebosar.

martes, 6 de noviembre de 2007

Gigantes de Viento

Como en la escena final de una película, ella iba sentada en la parte trasera de un coche mirando la lejanía a través de la ventanilla. Iba abstraída en su mundo, quizá sin pensar en nada, sólo viendo pasar la vida tras el cristal. El sol se colaba hacia el interior del coche y comenzó a sentir el calor suave de otoño sobre su cuerpo. Bajó la ventanilla y una bocanada de aire azotó suave pero firmemente su cara y cabellos. Satisfecha cerró los ojos disfrutando de aquella sensación que tanto le gustaba. Pero la quietud duró un instante; abrió los ojos sin saber muy bien por qué. Alzó la vista y los vio.

Allí estaban, en medio de la nada y del todo, grandes, enormes; parecían vigilar el llano desde lo alto. Sus grandes brazos se movían bailando al son del viento acariciando el cielo. Sus giros le trajeron un recuerdo y sonrió. Eran molinos de viento, pero no los gigantes que atemorizaron a Don Quijote de la Mancha, sino grandes moles de acero y hormigón levantados siglos después de que éste luchara contra ellos. Y allí, sobre éstos, le pareció verle, siempre tan serio, pero con un brillo en la mirada de hombre satisfecho. Estaba en lo más alto disfrutando del trabajo bien hecho. El cielo en sus manos y el mundo en el suelo. Allí se sentía en paz abrazado por el viento.

Ella recordó que una vez le invitó a subir a uno de aquellos molinos: “Tengo vértigo”, le dijo. “Mírame a mi, no mires al suelo”... y le miró, y vio ilusión y sueños, pero después le vio marchar en silencio.

Dejó los molinos atrás, pero no su recuerdo. Se preguntó qué sería de aquél viajero que un día le regaló sueños. Cerró los ojos de nuevo y le habló a los molinos. Molinos, llevadle un beso y dadle las gracias por devolverme el deseo. Un día lo perdí y él rompió mis muros para devolvérmelo; después se fue con el viento. Decidle que en mi memoria queda siempre lo vivido, que siempre recordaré a ese amigo que un día fue sueño para después ser olvido.

Quizá vimos gigantes donde sólo había molinos; quizá la locura, como al Quijote, nos hizo delirar. Quizá fue mejor así y evitar una lucha contra muros de piedra que nos hubiera dejado cuerpo y alma maltrechos. Quizá aquél viajero haya encontrado su destino. Quizá la tabernera siga esperando en aquél bar. Quizá todo fuera un sueño y quizá todo fuera real. Pero lo que sí sé es que me devolviste las ganas y eso... eso no lo voy a olvidar. Gracias.