Aún no conociste al picaro angel caido del cielo ... Descubrela, pero intenta guardar bien tu sonrisa o se apoderara de ella y estaras perdid@
domingo, 6 de julio de 2008
La fuga
Y al salir de su casa aquella mañana...
"...vacío, como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo, como los besos de alquiler.Confuso, como una noche sin abrigo, como las frases que ya no te escribo pa' que vuelvas otra vez..."
Como una fuga, con las ventanillas bajadas y la música muy alta, con el pedal a fondo… huía, si, de mi, de mis recuerdos, de mis palabras, maldita memoria… y yo vacía, confusa, absurda, inútil, triste, sola.
jueves, 3 de julio de 2008
Judas
Tres veces me habías negado, tres.
Un puñado de monedas te bastó
para venderme al olvido.
Y ahora que camino descalza,
ahora que el polvo me cubre los pies,
siento tu mirada tras de mi.
No voy a girarme y ver
la culpa que tus ojos reflejan.
No voy a girarme y decir
que no hay perdón para ti.
No es a mi a quien traicionaste.
¿Podrás perdonarte?
Yo si, pues la cruz apenas pesa ya,
casi no siento las espinas de mi corona,
ni tan si quiera pueden perturbarme las lanzas.
Y ahora que lavo mis manos
después de arrancarme los clavos
ya no es sangre lo que brota,
sino sal y arena.
miércoles, 2 de julio de 2008
La máscara
- No se… te veo distinta, estás cambiada.
- ¡Qué va! Sigo siendo la misma.
- Pues… no lo parece…
- Anda, no seas idiota. ¡Acércate! Y mírame a los ojos…
Y se acercó, con cautela… y miró la profundidad de sus ojos, despacio, sumergiéndose en ellos…
- Tienes razón… eres tu.
- ¿Lo ves? Te lo dije. Soy la misma.
- Pero entonces… ¿por qué no me lo pareces?
- Debe ser por la máscara. Si no miras más allá, no me verás.
- ¿Y por qué te la pusiste?
- …
Me la pusiste tú.
martes, 1 de julio de 2008
Cuando en la guerra todo vale...
- ¿Para qué?¿qué quieres de mi?
- Saldar cuentas.
- Yo no te debo nada.
- Pero yo a ti si. Te debo una batalla. Esto ya es algo personal entre tu y yo.
- No es necesario.
- Si que lo es. En la anterior gané yo.
- No es verdad, ganamos los dos.
- Sabes que no... y esta vez te toca ganar a ti.
- No me gusta pactar las victorias, ni las derrotas.
- No es un pacto, es una amenaza.
- Sabes que no te temo.
- Lo se. Pero esta vez ganarás.
- ¿Estás seguro? Yo creo que volvería a perder, soy especialista en perder este tipo de batallas.
- Cierto... nadie pierde como tu. ¿Cómo lo consigues?
- ¿No lo sabes?
- No.
- Dejo el alma a los pies de la cama.
- Eso no es cierto, porque la entregas en el campo de batalla.
- Tal vez... quizá no tenga corazón.
- Si que lo tienes, lo he visto.
- Puede que lo hayas visto, pero jamás te atrevas a tocarlo.
- No lo haré, sabes que lo que hay entre nosotros no tiene nada que ver con él.
- Lo se.
- ¿Aceptas entonces ganar?
- No. Es más, esta vez no voy a luchar, sería de cobardes hacerte frente. Prefiero huir.
- Eres valiente. La huida no será fácil.
- Lo se.
- Siento no ser un rival digno de ti.
- Lo eres, pero no quiero luchar contigo. Tú no eres el elegido. Por eso mismo siempre ganas y yo pierdo... con él ganaría sin esfuerzo, siempre.
- ¿Por qué?
- Porque él si puede tocarme el corazón y robarme la fuerza, debilitarme y hacerme prisionera. Con él todas las victorias serían mías.
- ¿Y lo sabe?
- No. Si lo supiera, lucharía.
- Pobre infeliz... yo vendería mi alma al diablo por perder contra ti.
lunes, 30 de junio de 2008
Charlando fuera de la caverna...

"… son como el mito de la caverna, no saben lo que hay fuera, y por eso tú, que sí estás fuera porque te has molestado en sacar la cabeza y buscar tu sitio en el mundo, flipas con las gilipolleces que dicen desde su realidad paralela… "
"…yo soy un bicho raro, pero soy raro por número, no por gustos ni ideas. Los raros son ellos."
Amen.
Sabia lección de un maestro de la vida, anónimo, aunque no para mí. Cuando me encuentro con gente así, dejo de sentirme desubicada aquí, fuera de la caverna, y me doy cuenta de que no soy la única, de que no estoy sola.
sábado, 28 de junio de 2008
Vuelta a casa :)
Después de tres semanitas fuera, ya estoy en casa. Hogar, dulce hogar… pero qué agustito se estaba por ahí jajajaja
Se acabaron las vacaciones, y el lunes a currar… pero han sido tres semanas increíbles en las que no he dejado ni un segundo de abrir mucho mucho los ojos y empaparme de todo lo que veía. He soltado lastres, he abierto las alas y he volado. He visto donde nace el arco iris y casi pude tocarle con mis manos… he visto luciérnagas, azules, muy azules, que me han iluminado el camino… he dejado que el sonido del agua fuera lo único que resonara en mi mente… me he vestido de otras pieles, he sido una extraña… he dejado que el viento se llevara todo, todo lo malo, y he guardado en mi mochila sólo lo bueno, y eso es lo que me he traído de vuelta. Vengo cargada, muy cargada de energía.
He disfrutado muchísimo este viaje, y la verdad, creo que va a ser difícil de superar (eso digo siempre…). Pero esta vez ha sido genial de verdad. Cuatro países, tres semanas, ¡¡quién me lo iba a decir a mi, si el año pasado ni si quera había salido de España!! Pero desde Francia le cogí el gustillo, le siguió Portugal y esta vez cuatro países del tirón. Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia. Claro que no me ha dado tiempo a ver todo, pero sí todo lo que he visto me ha encantado.
El viaje empezó volando a Alemania, a Frankfurt, y desde allí cruzar todo el país dirección Flensburg, último pueblo alemán antes de entrar a Dinamarca. Después atravesamos Dinamarca de sur a norte, viendo así ya el primer fiordo, el de Velje… no tan impresionante como los noruegos, pero fiordo al fin y al cabo, y seguimos subiendo hasta Hirtshal, donde debíamos coger el ferry que nos llevara a Noruega cruzando el mar del norte y llegando a Kristiansand. Y desde ahí ya se te empiezan a abrir los ojos y a alucinar. El oeste de noruega es uuuuna pasada, empezando por Farsund y terminando por Kristiansund que es lo más al norte que llegamos… nos quedamos a poquito de donde empieza el círculo polar. No puedo describir el paisaje, es mejor verlo, así que pondré unas pequeñas fotillos de muestra (no son las mejores, pero son las que tengo a mano ) Después entrar más en Noruega, hacia Oslo, y bajar por Suecia para cruzar de nuevo a Dinamarca y volver a Frankfurt.
Algunos de los lugares vistos…(no todos, porque me eternizaría contando cada detalle):
El Preikestolen y la roca del púlpito…es un palizote, porque son alrededor de 6 horas entre subir y bajar, escalando por la montaña hasta el púlpito, aguantando lluvia, granizo, viento… pero es increíble cuando llegas a arriba y disfrutas las vistas.
El tren de Flam, desde Flamsbanene a Myrdal, el tren con más pendiente de toda Europa (creo), con túneles escavados en la roca, en espiral. Impresionantes vistas que merece la pena ver, a parte del espectáculo de música y baile en una de las cascadas que hay en el trayecto.
Sognefjorden, o fiordo de los sueños… allí nace el arco iris, estoy segura porque lo vi. (En cuanto tenga la foto, la cuelgo). Cruzamos en ferry el brazo más estrecho del fiordo, de Gudvangen (al que se llega a través de túneles de hasta 11 km escavados en la roca) a Kaupanger. El trayecto dura dos horas, pero es espectacular, y en esa zona del fiordo es posible ver marsopas ¡¡y vimos varias parejas!!
El glaciar Nigardsbreen. En esta zona de Noruega las aguas se tornan de un azul celeste que parece de cuento… y el hielo del glaciar es impresionantemente azul y gris.
Carretera de Lom, o carretera de las nieves, abierta solo de junio a septiembre. Es acojonante (perdón por la expresión) conducir y mirar a derecha e izquierda y, en algunas zonas, verte rodeada de muros de nieve de más de dos metros (incluso tres metros en algunas zonas). Espectacular, de verdad. Es una carretera que merece la pena ver, sobretodo ahora en junio, que aún hay mucha nieve, pero puedes ver como la nieve se va deshaciendo y el agua se ve azul celeste… increíble, ¡¡es uuuuna pasada!! ¡¡Y además vimos renos!! Bajan de la montaña a beber agua a los arroyos que se forman del deshielo.
Geiranger Fiorden, donde, a través del ferry que se coge en el pueblo del mismo nombre y que lleva hasta Hellesylt, puedes ver la famosa cascada de las Siete Hermanas. El recorrido es genial, y el pueblo de Geiranger es precioso, encajado entre las paredes de las montañas. Nos quedó por ver el glaciar de Geiranger, pero la mañana estaba muy nublada y llovía bastante (bastante más de lo habitual, porque casi todos los días llovía un poquito)
Alesund, preciosa ciudad costera, marinera, desde la que después accedes a la carretera del atlántico, que va de Molde a Kristiansund, formada por puentes que saltan entre isla e isla, y túneles que cruzan de una isla a otra por debajo del mar.
Lillehamer… me encantó esta pequeña ciudad ya no costera, sino más interior, ya que íbamos dirección Oslo, ciudad que también mereció mucho la pena visitar… sus jardines son una pasada, llenos de esculturas de desnudos. Y de Oslo a la ciudad sueca de Gotteborg… cambia el paisaje, nada tiene ya que ver la zona de los fiordos con el centro de Noruega, y mucho menos con el oeste de Suecia. El verde ya no te inunda la vista, ya todo es mas seco… y dato curioso: causan furor en Suecia tanto los Mcdonalds como Enrique Iglesias (esto último me sorprendió bastante, dado que a mi no me gusta nada jajajajaja). También visitamos Fjarasa, que tiene yacimientos de monolitos de la edad de bronce… y Malmo, otra ciudad sueca, preciosa, justo antes de cruzar a Copenhague, de nuevo a Dinamarca, igual que en la carretera del atlántico, cruzando de isla en isla a través de puentes y túneles por encima y debajo del mar.
¡¡Copenhague!! ¡¡Y allí vimos pasar de cuartos de la Eurocopa a España!! Jajajajajaja Copenhague de noche es una pasada, y nosotros la disfrutamos de lo lindo. Y de día, pues preciosa también, sobre todo el barrio marinero, que me gustó mucho más que la sirenita, que es lo que más suele visitar la gente. Y todo, todo el mundo desplazándose en bicicleta, eso si que es vida, y no los atascos de la A-2 y la M-40 (por poner un ejemplo).
Bajando por Dinamarca dirección Alemania de nuevo, paramos en Odense y Aabenraa, donde disfrutamos de sus playitas (no me bañé, que el agua estaba congelada, pero sí que paseé por la playa, que me encanta, y me mojé los pies jugando con las olas)
De nuevo Flensburg, ya Alemania, y de camino a Frankfurt paradita en Hannover, Offenbach, y fin de viaje.
Muchos días, muchas anécdotas, muchas risas, muchos kilómetros, mucha carretera, muchas fotos, mucha música… y de esa música os dejo el Nº1 de la lista de ventas de Noruega para acompañar las fotillos jajajaja que estaba a cada momento en la radio y que a mi me ha encandilado. Cada vez que veo las fotos escucho en mi mente esta y alguna otra canción que ya dejaré por aquí. Ahora, Espen Lind, con Scared of heights.
Besos!

lunes, 2 de junio de 2008
Cerrado por Vacaciones
Bienvenidos A Mi Mundo
Buenas! así, como de andar por casa... Hoy me he decidido a abrir este blog (no se lo que me durará).
(...)
Así empecé este rinconcito hace ya casi un año, y pienso continuar. Pero ahora es momento de descanso, físico y mental, y me voy de vacaciones. Lo necesito, este año lo necesito, como todos los años. Pero esta vez el descanso llega en el momento exacto. Me siento muy cansada, mucho... de todo, de todos, de mi. Cansada de espirales, de remolinos, de nadar contra corriente... Desmotivada, y curiosamente, me sobran los motivos para estarlo. Contradicción, como siempre. Y a pesar de estar cansada y desmotivada, estoy bien... más contradicciones.
Creo que ya lo he dicho por aquí: me voy a Noruega del 6 al 27 de junio. Esta semana estoy muy liada en el trabajo, dejando todo cerrado y en orden para evitar jaleos en mi ausencia, y también estoy liada fuera de él: hacer el equipaje, cambiar moneda, últimas compras, despedidas... Mentiría si dijera que no tengo ganas de irme, porque las tengo, y muchas. Para mí será como escapar por un tiempo de la realidad, jugar a ese juego que cantaba Sabina en La del pirata cojo y que a mi tanto me gusta , “...con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida a vivir otras vidas, a probarme otros nombres, a colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré...”
Como no voy a tener tiempo – ni ganas – de escribir estos cuatro días que me quedan aquí, aprovecho y cuelgo el cartel de Cerrado por Vacaciones hoy. Y como tampoco voy a estar el día 13 para celebrar el añito de mi blog, pues lo celebro ahora.
Nos vemos a la vuelta, cuando recupere algo de aliento, cuando vuelva a ser quien soy y me ponga mi traje y mi piel, aunque me guste jugar a ponerme la de los hombres que nunca seré... pero si me dan a elegir, de entre todas las vidas yo escojo la de... (no, la del pirata cojo no) la del Pícaro Ángel Caído.
Hasta pronto!!
;)
Besos
jueves, 29 de mayo de 2008
A puerta cerrada

…
- ¿y qué pasó?
- Pues que me dio la espalda y caminó hacia la puerta.
- ¿Se fue? ¿y no dijo nada?
- Nada.
- ¿y qué hiciste?
- Ir tras él... pero me cerró la puerta en las narices.
- Vaya...
- Si, cerró y me quedé con la madera a un palmo de la cara.
- ¿Y no echaste la puerta abajo? Yo lo hubiera hecho...
- No, ¿para qué? Hubiera sido un destrozo... toqué con los nudillos, despacio, le hablé intentando dialogar... y nada.
- ¿Nada?
- Ni una palabra... después me alteré un poco y golpeé la puerta con los puños cerrados... y grité...
- Y entonces dijo algo…
- No, nada.
- Vaya... qué impotencia, ¿no?
- Pues si...
- ¿Y no te dio ninguna explicación?
- No, ninguna. Así que me fui, sin más. ¿Qué podía hacer si no?
- Uff, no lo sé… nada, supongo.
- Eso es, yo no puedo hacer nada, tengo las manos atadas. ¿Y sabes qué es lo que más me duele?
- ¿El qué?
- Su aparente indiferencia… hubiera preferido discutirlo, pero que se fuera así, sin más, como si no le importara…
- No pienses eso mujer… le importará.
- Ya… En fin, eso fue todo.
Y cada vez que pasea evita pisar su calle, pero los pasos, traicioneros, la llevan a su puerta.
Y veces mira hacia su ventana y ve luz encendida, y entonces siente el impulso de llamar… y a veces lo hace, tan suave tan suave que nadie la oye. Ni tan si quiera él.
Una canción; una imagen.

Esta mañana conducía hacia el trabajo, y como siempre, ventanilla abierta y música puesta, absorta en mi mundo, en mis pensamientos, en mi vida... De pronto una imagen. En la foto no se aprecia, pero en el cielo, elevándose sobre los escombros y las grúas, había un arco iris. Sonaba Sirena Varada, de Héroes del Silencio. He querido capturar el momento: cielo azul oscuro, muy oscuro... amenazaba tormenta. Rayos de luz formando un arco iris en medio del caos, sobre el tráfico. Frente a mi escombros, y en mi retrovisor todo lo que va quedando atrás. Y en mis oídos, una letra...
y me he enredado siempre entre algas,
maraña contra los dedos.
cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:
encías ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podrías ser tú.
echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu corazón
mientras tanto, te sangra.
y el mendigo siempre a tu lado,
tu compañero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, también vendrás tú.
duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
dedicarte un sueño,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre.
esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.
el miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extraño
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
sol, en la memoria que se va ...
y duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
lunes, 26 de mayo de 2008
El gato callejero
Hoy me he acordado de un gato. Uno callejero, juguetón, muy listo, que venía cada día al patio de mi tía a comerse la comida de sus gatos. A veces intimidaba... estaba acostumbrado a la calle y a pelear por todo para sobrevivir, y cuando ibas a acariciarle no se dejaba, erizaba el lomo y sacaba las uñas. Yo no entendía por qué... a mi siempre me han dado miedo los animales, pero me gustaba aquél gato, y trataba de superar mis miedos para poder acariciarle... y él no me dejaba. En cambio, si no le hacía caso, se me acercaba, me observaba... incluso a veces se rozaba con mis piernas. Yo entendía aquello como una señal... “niña, puedes acariciarme, no te voy a hacer nada malo”, pero en cuanto me agachaba para tocarle, saltaba y desaparecía. Y yo no lo entendía, porque tan sólo quería acariciarle y rascarle la barriga.
Pensé en que quizá me tenía miedo, pero ¿cómo iba a temerme a mi, que tan sólo era una niña miedica intentando tocarle? ¿Qué daño podría hacerle yo, si tenía más miedo que él? Además, él era callejero, y tenía mucho mundo como para distinguir quién podía hacerle daño y quién no.
Un día le sorprendí con un ratón. Lo tenía entre sus patas, lo zarandeaba de un lado a otro, lo golpeaba... A primera vista parecía que lo estaba matando para comérselo y aunque me pareció salvaje, lo vi normal, forma parte de su instinto animal. Pero seguí observándole y me di cuenta de que en realidad su intención era jugar con él. Pero el juego se le fue de las manos y lo mató, lo mató de verdad. El ratón quedó inerte ante sus ojos, y el gato se quedó muy parado, mirándole, esperando a que se moviera de nuevo. Vi tristeza en su mirada, no había sido su intención. Se tumbó junto al ratoncillo y se quedó ahí, esperando... me dio pena, mucha pena, y volví a querer acariciarlo, para consolarle. Yo sabía que no había sido su intención matar a aquel ratón, que tan sólo quería jugar, y yo quería pasarle la mano por el lomo y decirle que lo entendía, que no había sido culpa suya sino de su instinto. Pero no me dejó. Volvió a erizarse, a sacar las uñas, a enseñarme los dientes... Y entonces tuve mucho más miedo del que ya tenía y salí corriendo por el patio para alejarme todo lo posible.
Mi tía siempre nos dijo que no nos acercáramos a él, que era malo, traicionero y nos iba a arañar... Yo se que aquel gato no era malo, pero por alguna extraña razón no quería recibir cariño de nadie y por eso se ponía así de arisco. Jamás lo comprendí.
Quizá haya personas así, como aquél gato, y yo no sepa comprenderlas, porque si yo fuera gato, me dejaría acariciar la barriga y el lomo por aquellos que se que no pretenden hacerme daño.
jueves, 22 de mayo de 2008
Una tarde de lluvia... y una maleta

No, no voy a dar el parte meteorológico. Voy a contar que extrañamente se me antojó pasear, sola, por las calles de mi pueblo. Dejé el móvil y la chaqueta en casa, y me fui, a cuerpo gentil, a dar un paseo. La mano derecha en mi bolsillo jugaba con las llaves de casa. La izquierda, libre, tocaba las cosas que, curiosas, surgían a mi paso. A veces farolas, a veces flores… se me acercaban y me saludaban, como si llevaran tiempo sin verme. Y yo, agradecida, las acariciaba.
Y miré con otros ojos las calles; la luz me ayudó. Era una luz suave y a la vez brillante. El sol estaba escondiéndose un poco tras la montaña, un poco tras las nubes oscuras. Pero sus rayos, rebeldes, luchaban por no esconderse y seguir iluminando mis pasos.
De pronto una ráfaga de luz y seguido un estruendo. Agudizo el olfato… Ya está aquí, llegó la tormenta, la huelo. Huelo los campos mojados, ese olor tan característico a lluvia de verano. Lo se, no estamos en verano, pero ayer tarde llovía verano. Una suave cortinilla de agua empezó a caer sobre mí… no era fría, era casi una caricia. No aceleré el paso, al contrario. Caminé lenta, despacio, disfrutando cómo las gotas me iban mojando, limpiando, sanando… ese suave aroma me invadía y me serenaba… y la luz, cada vez más suave, guió mis pasos de nuevo hasta casa, con una sonrisa en los labios.

Y entonces la lluvia arreció, y yo la miré desde el cristal de mi ventana. Una gota, dos... resbalaban separadas haciendo surcos sinuosos. Seguí a una de ellas con la yema de mis dedos. La vi unirse a otra y seguir surcando el ventanal en busca de más gotas que devorar. Devoró tantas que al llegar al alféizar se derramó de golpe y formó un charco que poco a poco fluyó hacia el borde y cayó sin remedio hacia el asfalto.

Me he comprado una maleta. Una grande y azul aguamarina. Está vacía, por ahora. Pero quiero llenarla de sueños, de viajes sin retorno o viajes de ida y vuelta, de espuma de mar, de polvo de estrellas, de pegatinas. Quiero llenarla de ilusiones, de todas, las perdidas, las vencidas, las dormidas, las soñadas tantas veces. Por eso es grande, y azul, azul aguamarina. Porque en el mar todo cabe, sobre todo sueños impermeables que flotan, sueños que no mojan las lluvias de verano ni de primavera. Ilusiones florecidas en tormentas de silencio. Quiero tirar descalza de ella, mientras llueve y yo me mojo. Y pisar la arena, o las rocas, o alfombras persas. Quiero salir de viaje con ella y será mi compañera. No caminaré sola, sino con ellos y ellas, sueños, esperanzas, ilusiones, ideas… Y tras mis pasos se oirán sus ruedas.
Hoy el suelo está mojado… ha terminado la tormenta. Y en unas horas será de noche, ya ves… parece que fue hace un rato cuando amanecía…
miércoles, 21 de mayo de 2008
Puzzle
Sonrisa puesta y ojos risueños. Risilla intercalada cada dos frases y siempre dispuesta a regalar una carcajada. Cualquier pique recibe como respuesta una imagen, bien clarita, de una lengua. O un mohín airado, demasiado exagerado para ser creíble.
Cabezota. Para lo bueno y para lo malo. Algunas discusiones se eternizan. Si se decide que se va a conseguir algo, no importa lo que se tarde, a por ello hay que ir. Ceño fruncido ante problemas
sin resolver. Mirada obcecada a la pantalla del ordenador cuando el p... descuadre señala 0.01.
Indecisa. Insegura. Los nervios a flor de piel siempre. SIEMPRE. El estómago y el sueño se resienten. Días sin comer y noches de mil vueltas en la cama. Los engranajes del cerebro siempre crujiendo. Ideas rebotando constantemente en la cabeza.
Serena. El control de la situación siempre en las manos. Con una "aparente" capacidad para la calma. Nadie adivina el nerviosismo. Siempre saliendo de la boca la palabra precisa. (Aunque por dentro, y esto es un secreto, mil demonios trastoquen tu funcionamiento)
Decidida. Valiente. Tomar decisiones y saber que se llevarán a cabo. Contra vientos y mareas. Aunque por dentro se tiemble, se dude y el germen del arrepentimiento intente hacer mella.
Capaz de decir lo siento. Diciéndolo sincera, con la mirada fija
y el corazón abierto. A veces la decisión y la cabezonería nublan la visión. Pero siempre hay alguien que ayuda a abrir los ojos. Nunca negarse a decir lo siento.
Llorica. Esa lágrima fácil mojando la almohada, mientras los brazos abrazan a las rodillas o a ese peluche tan acostumbrado a la salobridad del llanto.
Fuerza. Genio. Nunca aceptar que algo duele. Ironía ante los
envites. Reírse de todos, de todo y de ti. Mirada alta y paso firme.
Responsable, seria. Siempre saber que palabra está de más y cual está de menos. Compostura perfecta. Saber estar, saber hablar. Casi elegancia.
Ridícula. Con esa capacidad sorprendente para meter la pata.
Boca grande. Torpeza continúa. Tropezones, caídas. Manos
de trapo.
Activa. Con mil cosas proyectadas. Aficiones de todas clases. Un día pintar. Otro, escribir. Al siguiente, clases de baile. Hacer aeróbic. Salir a andar al monte.
Pereza absoluta. Diez minutos después de sonar el despertador, seguir envuelta en las sábanas. Sábados de apuntes sobre la mesa y tirarse en el sofá. Cualquier actividad es excesiva si supone algo más que cambiar de canal. Tres dibujos a óleo sin acabar. Eludiendo amigos que proponen noches de marcha.
Marchosa sin remedio. Loca por un lugar con amigos y música. No parar de moverse en toda la noche. Pies destrozados, caras desencajadas de las risas. Ignorando el sueño y las punzadas de las piernas.
Loca. Infantil. Corriendo, dando vueltas, riendo. Al lado de cualquier niño, ser más niña aún. Dislocar a todos y acabar
con el corazón a mil. Mareada de tanto saltar, gritar y dar
vueltas.
Soñadora. Con ganas de creerse todo. Creyendo en la magia
(y en las hadas, ;) ). Dejando volar la imaginación hasta límites
insospechados, hasta que "la realista", esa otra pieza del puzzle,
obliga a ser consecuente con la edad. Y entonces se acaba la diversión.
Dulce y tierna. Con esa capacidad para acurrucarse en los brazos de él. Perdiéndose en un beso, en un abrazo. Inventando mil caricias nuevas. Siempre soñando con sus manos y su boca. Con su cuerpo entero. Suspirando enamorada.
Éstas y muchas más soy. Un montón de piezas de puzzle contradictorias. Un puzzle que parece imposible ver completo. ¿Mil caras para una sola moneda? Algo así. Quizás solo una palabra pueda resumirme: Contradicción.
He rescatado también el comentario que le dejé:
29 noviembre, 2007
La Sonrisa dijo...
Me acabas de dejar
alucinada... y es que tu puzzle y el mío tienen las mismas piezas. No sé si se
colocarán igual o no, pero te aseguro que son las mismas.
Leyéndote parecía
que me leía.
¿Y sabes qué es lo malo de tener un puzzle con piezas tan
contradictorias a veces? que la gente no sabe encajarlas en su sitio y,
perdidos, se dan por vencidos ante la incapacidad de contemplar el puzzle entero
ya montado.
Y luego está cuando nosotras mismas ocultamos piezas... o
cuando a veces las perdemos...
Vaya, me ha gustado muchísimo este post.
Algún día te lo pediré prestado... al fin y al cabo también son mis piezas ;)
Besos
Yo no me daré por vencida nunca y no descansaré hasta terminar mi propio puzzle. Tengo toooooooodo el tiempo del mundo, pero sobre todo, ganas.
Yo no busco la pieza que me falta, ni nadie que reconstruya por mi el rompecabezas... yo quiero unas manos que recompongan conmigo mi propio puzzle.
martes, 20 de mayo de 2008
Pies
No ambientaré la conversación ni la transcribiré entera, que así tiene más misterio, pero intentaré ser fiel a la realidad, salvo error u omisión, intencionada o no jajajaja.
Aquél día me encontré con uno de los especimenes más raros con los que he tenido el gusto – por qué no – de entablar conversación. Era un tipo de estos que te despiertan la curiosidad enseguida, pero la curiosidad pícara, la de hurgar y hurgar en la mente del tío para ver hasta dónde es capaz de llegar con su rareza.
Antes de que me pase como en otra ocasión que publiqué algo de este estilo y algún anónimo me tildó de mala persona, altiva, irrespetuosa y nosecuantas cosas más que no creo ser, he de decir que jamás mi intención fue reírme de ésta persona, sino intentar comprenderla, dentro del humor eso si. Lo que pasa es que tengo una manera peculiar de contar las cosas o de emplear cierta ironía y sarcasmo en muchas conversaciones, pero siempre de buen rollo y sin ánimo de ofender.
Y dicho esto, al lío:
- Hola.
- Hola.
- Oye, perdona que te entre así, pero... ¿puedo hacerte una pregunta?
- Bueno... pero me reservo el derecho a responder ehhh.
- Vale... es que es una pregunta un poco rara, ¿te importa?
- Bueno, venga, hazla, que ya me pica la curiosidad. ¿Qué quieres preguntarme?
- Pues... ¿tu venderías una foto de tus pies?
- ¿De mis pies? Joder, pues nunca me lo había planteado. No me digas que eres uno de esos fetichistas...
- Pse... me gustan los pies, si. ¿La venderías o no?
- Pero a ver...¿es que la gente va vendiendo por ahí fotos de sus pies?
- Si, te aseguro que si.
- ¿Tu has comprado fotos de pies?
- Si...
- Jajajaj vamos no jodas... ¿Y por cuanto, si se puede saber? Porque lo mismo es buen negocio y ¡yo sin saberlo!
- Hombre, pues depende... ¿tu me venderías una foto de tus pies o no?
- Habría que negociar ehhh, que te aseguro que mis pies no son cualquier cosa jajajaja
- ¿Y eso? Cuenta cuenta... ¿qué tienen de especiales?
- Pues para empezar no son bonitos, eso lo primero, no te voy a engañar. Pero te aseguro que en el reino de los pies los míos estarían cotizados al alza, por poco vistos jajajajaja
- ¿Pero se puede saber qué tienen de especiales o no?
- Pseeeeeeee, no te pongas nervioso, que te lo cuento. Pues a ver, mas que los pies son los dedos de los pies, que los tengo largos, delgados y abiertos o separados... todos los dedos salvo el meñique, que es tímido y se esconde, son más largos que el pulgarzote.
- Mmmmmm.... interesantísimo y sugerente... dedos largos... ¿y ágiles? Dime...
- Oye oyeeeeeeee, a ver si te vas a estar poniendo cachondo eh...
- Je je je... ¿Me vendes la foto o no?
- Jajajjaja ¿pero tu estás tonto? A ver, ¿cuánto me das?
- Pues... cinco euros.
- ¿Pero qué dices? Por cinco euros no te enseño ni el calcetín.
- ¿Diez?
- Nada nada... que además, no te creas que me hace a mi mucha gracia saber que alguien se pajea viendo una foto de mis pies.
- Una pena... deben ser muy especiales.
- Lo son lo son jajajjaa no te quepa duda. Y hablando de dudas... yo tengo una duda existencial ahora mismo. ¿Pero cómo te puede excitar ver unos pies?
- No es solo verlos, sino tocarlos, lamerlos, incluso olerlos.
- Vamos no me jodas... se me acaba de caer la libido al suelo pensando en los pies de mi padre cuando viene de correr.
- Jajajjaja claro mujer... pero unos bonitos pies, limpios, desnudos.... pues tienen mucho morbo.
- Si tu lo dices...
- Oye... y ya que no me vendes la foto... ¿qué te parece quedar algún día?
- Si hombre, ¿para qué? ¿Para que te enseñe los pies? Jajjajaja chato que en directo vale más caro que en foto ehhhh.
- Hombre... pues podemos dar un paseo por el Retiro y después sentarnos en el césped... descalzarnos...
- Lo que yo decía, tu me quieres ver los pies, ¡¡golosón!!
- ... y hacerte caricias en tus pies con los míos...
- ¡¡Ah!! ¿Qué encima pretendes meterme mano? ¿He dicho mano? Perdón, ¡ tu lo que quieres es meterme pie!
- Pues ahora que dices de meter pie... ¿a ti nunca...?
- ¿Nunca qué?
- Que si nunca te han masturbado con el pie...
- ¿Con el pie? ¡¡Qué me estás contando!! ¿Eso se hace?
- Claro... yo he conseguido hacer gritar de placer a más de una sólo usando mis pies...
- ¿No sería que no te habías cortado bien las uñas y gritaban porque les arañabas con las zarpas?
- Jajjajajajaja... no te lo tomes a risa. Si no lo has probado, no sabes lo que es...
- Pues tienes razón, no lo he probado y no se lo que es.
- Bueno... si quieres yo te lo enseño...
- Jajajjaja que va, déjalo si eso.
- Pues tu te lo pierdes, cariño...
- Uy uy, a mi no me llames cariño eh... a ver si has empezado con buen pie y ahora no vas a dar pie con bola!
- Vale vale, no te enfades... qué genio...
- Si si, es que hoy me levanté con pie el izquierdo jajajajaja
- Te estás cachondeando, ¿no?
- Un poquito, de buen rollito eh... no te lo tomes todo al pie de la letra jajajjaja.
- Será guasona... pero al menos sincera.
- Si, eso sí, bastante sincera, aunque no deberías creerme todo a pies juntillas jajajjaaaaaaaaaaaaaaa
- ¡Qué cabrona!
- Un poquito na más. Es que me estás dando pie jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
- Jajajajajjajaaj ... Oye pues me has caído simpática... ¿seguro que no te apetece dar un paseo, otro día?
- Jajajja no, en serio que no. Pero gracias ehhh.
- De nada mujer, pero en serio me gustaría. Una pena... me voy a quedar sin verte los pies esos especiales que dices tener.
- Jajjajajaa no te pierdes nada hombre. Oye, y gracias a ti por aguantarme el cachondeo eh. A tus pies! jajajaja
- Jajajjajaja A sus pies señora. Ha sido todo un placer.
- Venga, que vaya bien y que encuentres muchas dispuestas a venderte la foto de sus pies jajajjajaa
- Jajajjajaja ¡¡gracias!! Suerte a ti también. Ciao.
- Ciao.
Y se quedó sin verme los pies... con un poco de suerte el azar le traerá hasta aquí y podrá verlos gratis jajajajaja
He aquí mis pies.
Pimientos
Ayer tuve una conversación de lo más surrealista, y a juzgar por el tema entorno al cual giraba, con razón a veces digo que me siento parte de un circo... aunque con mi suerte, si pongo un circo me crecen los enanos.
Transcribo la conversación tan textualmente como mi memoria me permita:
- ¡Hola!
- Hola...
- ¿Qué tal?
- Bien... ¿te conozco?
- No, no... disculpa... Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Si... tu dirás.
- ¿A ti te gustan los pimientos?
- Pues... si, ¿por?
- Entonces, ¿te importa que te haga alguna pregunta más? Es que estoy haciendo una tesis sobre los pimientos.
Alucinaba, lo juro. Me lo tomé totalmente a guasa, está claro, así que entré al trapo, que tenía ganas de echarme unas risas.
- Venga, vale majo, pregunta, pero que sea fácil eh.
- Si si, facilísimo... ¿y a ti que pimiento te gusta más, rojo o verde?
- Hombre, pues depende de la variedad de pimiento, que no sólo los hay rojos o verdes ehhh.
- Anda, ¡no me digas que vas a saber de pimientos!
- Uy si, hice un master del universo en pimientos.
- O sea, que no tienes ni idea.
- A ver majete, los tienes rojos, verdes y amarillos, igualito que las luces del semáforo. Y luego pues depende, tienes pimiento morrón, o italiano que es mas dulce, pimiento choricero, ñoras, que también son pimientos... joder, parezco una verdulera jajajaja

- Jajajjaja si...Joer, pues sí que sabes de pimientos.
- Pimientos de piquillo, los de Gernika, los de Padrón, que unos pican y otros no...
- Vale vale, me queda claro que conoces los pimientos. ¿A que eres de pueblo?
- Como las amapolas chato, pero no conozco los pimientos porque me dedique a sembrarlos ehhh.
- ¿Y a ti cual te gusta más entonces?
- Pues no se, todos, según como estén preparados.
- A ver, ¿en verano cual prefieres?
- Está claro, pimiento morrón rojo asado, en ensalada, con bonito, cebolla, aceite, sal y huevo duro.
- Mmmmm debe estar bueno.
- Si... o si no pimiento italiano, frito, pero frío o del tiempo, y con tortilla de patata y unas lonchas de jamón, en bocadillo.
- Bien bien, tomo nota. ¿Y en invierno?
- Mmmm no se, pues rellenos por ejemplo. Pimientos de piquillo rellenos... están muy buenos rellenos de quesitos, con nata y tomate por encima.
- Vaya, encima cocinillas.
- Claro hombre.
- Oye, una cosa más.
- Dime.
- Y si fueras un pimiento, ¿qué tipo de pimiento serías?
- Jajajjajaja esa pregunta si que es difícil.
- Venga, ¡que seguro que te identificas con uno!
- Pues mira... se me ocurre que yo podría ser un pimiento morrón, si si si. De esos grandes y lustrosos que parecen como de cera.

- ¿Pareces de cera?
- ¡No hombre! Pero no sé, son así carnosos, con la piel tersa y suave, grandes, coloradetes... yo creo que sí, yo podría ser uno de esos. Porque no me veo yo como pimiento italiano eh, ahí estiradilla y arrugada... aunque ahora que lo pienso, en cuanto a sabor puedo ser un pimiento de Padrón... a veces pico, a veces no jajajajaja
- ¡¡Qué salá!! Oye, muchas gracias por tu colaboración, he tomado nota de todo para mi estudio.
- De gracias nada, que son 20 euros.
- ¿Qué?
- jajjajaja es broma.
- Por cierto, ¿tienes nombre? Es para ponerlo en la tesis...
- Si, tengo nombre.
(y se hace un silencio enorme... jajajaja preguntó si tenía nombre, no cuál era)
- Ah... y supongo que también tendrás apellidos, no?
- Si, tengo varios, pero suelo usar dos. Los dos primeros.
- ¡¡Anda!! ¡¡Como yo!! ¡¡Qué casualidad!!
- Ya ves... bueno, ¿alguna pregunta más?
- No, la verdad es que no, me has servido de mucha ayuda de verdad, muchísimas gracias.
- De nada majo. Suerte con los pimientos.
- ¡¡Gracias!!
- Hasta otra.
- Ciao.
domingo, 18 de mayo de 2008
La trapecista

Los curiosos la observan desde abajo y murmullan entre ellos sobre lo peligroso de la hazaña. Pocos confían en que lo logre y esperan la tragedia tras los golpes del aire que azota cada vez más fuerte. Pero ella sigue en pie. Se tambalea, restablece el equilibrio y sigue caminando. Mirada fija, al frente, nunca abajo, nunca atrás.
Sabe que llegará hasta el final del cable aunque eso no signifique ganar. Pero nadie le enseñó a darse por vencida, y no lo hará.
miércoles, 14 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Inconexiones
Es lo mejor, aunque duela... pero ¿qué duele más, quedarte o huir?
Huir no es la mejor salida... pero es una puerta al exterior.
Afuera hay aire, y yo me ahogo.
Afuera hace frío, mucho frío... y a mi el calor me nubla la mente.
Y cuando el calor me nubla la mente, me equivoco.
Y cuando me equivoco asumo mis errores y sus consecuencias,
aunque duela, aunque arda, aunque hiele por dentro, siempre por dentro.
Las consecuencias duelen y no sabes si prenderlas fuego o guardarlas en la nevera. Tratas de olvidarlas y cuanto más lo intentas, más recuerdas.
Y recurres al vacío, ese que se queda cuando algo que te llena se acaba.
Te dejas invadir más y más por él... mente en blanco, mirada ausente,
frío, frío, calor, calor... no olvido, adormezco.
Desaparezco, me hago invisible a la vista...
aunque en realidad sigo ahí, detrás de la cortina,
viendo la vida pasar y escaparse,
y estiro la mano para atraparle, y no puedo, no debo.
Y me siento perdida, como un barco a la deriva,
y me dejo llevar por las olas allá donde quieran llevarme.
Me gusta pensar que cuando me recuerdan lo hacen sonriendo.
Me da miedo pensar que sólo recuerden lo malo.
Quiero sonrisas, aunque no pueda verlas ni sentirlas,
aunque tenga que desaparecer para conseguirlas.
Quiero saber que no se me guarda rencor, aunque tampoco se me guarde amor ni cariño.
Quiero dormir tranquila, sin pensar cada noche ni cada mañana si estaré haciendo lo correcto, si no estaré equivocándome de nuevo.
Quisiera ser un autómata, estar programada para actuar sin tener que pensar,
tal vez así nunca erraría, y si algo va mal no sería mi culpa.
Eso tengo, culpa. Culpa de ser como soy y actuar como actúo.
La culpa no me deja dormir... ni vivir.
Vacío vacío vacío... prefiero el vacío a la culpa... pero tengo de los dos.
¡¡Cambio, cambio!! ¡Cambio un puñado de vacío por un abrazo!
Cambio un poco de culpa por un perdón.
Uno sincero, sereno, sin esperar nada más.
En realidad no debiera cambiarlo, porque es mío, y sólo mío.
Asumo mis errores, digo, y sus consecuencias,
así que culpa y vacío son míos, sólo míos.
Ni abrazos ni perdón para mi hoy.
He tallado una marca más en la pared de mi celda,
un día más... un trocito menos...
Debo acostumbrarme a la ausencia de carcelero
y a mirar por mi ventana, a través de los barrotes.
Pero tambien debo tener cuidado...
Porque a veces cuando vea el cielo brillar a través de ellos
soñaré con la libertad, me ilusionaré...
y es tan sólo eso, ilusión.
Y cuando vuelva a mirar veré sólo barrotes,
cuatro paredes formando un metro cuadrado,
suelo mojado, oscuridad y silencio, sobre todo silencio.
Esa es la realidad.
Lo que veo a través de las ventanas son sólo espejismos, y no quiero verlos.
Cierro los ojos, los aprieto fuerte... ¡y sigo viéndolos!
No quiero ver, no, no más... no quiero ver.
Si veo querré gritar y estirar la mano para alcanzarle.
Y no debo... no debo... es lo mejor... mejor así...aunque me equivoque.
Debo convencerme... debo creer en que pasará... todo pasa,
como la calma tras la tempestad, llegará.
In...
Con...
Ex...
I...
On...
Es = SOY. Soy inconexiones. O conexiones. O conexiones inconexas. O inconexión de conexiones. Creo que se me ha pelado el cable y estoy a punto de sufrir un cortocircuito. Escapa mientras puedas, escóndete en tu trinchera y no salgas, por nada del mundo salgas ni te acerques a mi, porque me inmolaré dejando que todo explote bajo mis pies y no quiero salpicarte.
Una carta más.
Sabes que no me gusta pensar en lo que me hace daño y por eso ésta manía mía de enterrar lo que duele. Quizá es de cobardes, lo sé, pero no puedo evitarlo. No te pienso mucho, y tal vez me culpes por ello, pero sabes que te quiero, y si no hablo de ti ni contigo es porque me dueles.
Anoche recordé muchas cosas, muchas... hasta las que casi había olvidado. Anoche escuché tu voz, toqué tus manos, me vi en tus ojos... anoche te sentí conmigo. Anoche lloré como una niña echándote de menos... porque de nada me sirve no pensarte si te llevo conmigo, si sé que estás ahí siempre, vigilando mis pasos.
Hay tantas cosas que no te dije... y tantas otras que repetí mil veces. Me hubiera gustado tenerte un ratito más. Y de haber sabido cómo sería el final hubiera cambiado muchas cosas. Pero aun así no me arrepiento de lo vivido contigo, ni si quiera de lo malo, porque todas esas cosas me han ido construyendo y me hacen ser como soy. Me has enseñado mucho, aun sin pretenderlo.
Hoy te echo de menos un poco más... sólo hoy. Pero sabes que no me permito nunca estancarme en la tristeza, y hoy no lo estoy.
Hoy hace un día brillante, radiante, lleno de luz... tu luz, seguro.
Hoy me siento bien y sonrío. Sé que estás ahí, cuidando de mi.
Hoy, un año sin ti.
Hoy, toda una vida contigo.
Te quiero, abuela.
sábado, 10 de mayo de 2008
Desempolvando canciones (II)
El motivo de que ande desempolvando canciones es porque soy la encargada ponerle música al próximo viaje... viaje que aún no he comentado aquí y del que ya va siendo hora de hablar, porque por su culpa - bendita culpa - desapareceré del mapa internauta casi casi un mes. Y es que me voy en el mes de junio a Norway, o Noruega, o el camino del norte, como les plazca llamarlo :P a ver si allí encuentro el norte que perdí un día y no se dónde jajajaja.
Mismo modo de viaje que el año pasado: autocaravana. Esta vez vuelo a Frankfurt Hann, recogemos allí la que será nuestra casa-móvil durante tres largas semanas, rumbo a Dinamarca para coger el ferry y desde ahí, a Noruega, a ver fiordos, salmones, trolls y noruegos!
Ya iré contando algún detalle más, y sobre todo a la vuelta colgaré alguna - sólo alguna - de las millones de fotos que pienso hacer.
Ahora al tema: canciones desempolvadas. Hoy tres, de las de buen rollito.
Wenda, de Los Especialistas. Esta no la he desempolvado yo. Me la ha desempolvado una mocosa de cuatro años que se la sabe enterita y me hace bailarla con ella cada vez que viene a casa. Si la escuchas y no te apetece bailar, es que no llevas música en las venas!
Otra, ésta de Shuarma, ex componente del grupo Elefantes. J'habite a l'eden hace que me entren ganas de bailar descalza sobre una alfombra de hierba bajo la lluvia.
Y por últimooooo, todo un clásico de La Unión, pero versión remezclada sacada de su álbum recopilatorio Love Sessions. Ese rollo housero que le dieron me hace recordar una noche, años atrás, en el Pacha de La Pineda ufffff qué tiempos aquellos!!
¡¡A bailar!!
jueves, 8 de mayo de 2008
Desempolvando canciones (I)
Llevo unos días desempolvando canciones que hacía tiempo que no escuchaba y me estoy sorprendiendo –gratamente- con algunos de los temas que había casi olvidado. No me resisto a colgarlas aquí, porque tengo ganas de escucharlas una y otra vez, de cantarlas, de bailarlas, y por supuesto, compartirlas.
Hoy le toca el turno a MClan y una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida: Miedo. Porque más de una vez me he sentido exactamente como dice la canción, porque tiene una letra increíble, porque me encanta la voz de Carlos Tarque y su manera de cantar, que además -por qué no decirlo- me pone.
Para empezar
diré que es el final
no es un final feliz
tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.
Sólo te di
diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos
rompí tu corazón
y ahora tu mundo esta burlándose de mi.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tu.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Ya se que es el final
no habrá segunda parte.
Y no se cómo hacer para borrarte.
Para empezar
diré que es el final.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Y aquí en el infierno
oigo tu voz.
martes, 6 de mayo de 2008
Un bucle infinito; mil pájaros sin vuelo
tapona los oídos del recuerdo, no escuches al silencio.
Ciega, sorda, muda. Quédate así.
Es tu elección, tu lo decidiste.
Cúbrete con tu capa de hielo,
que no se note que ardes por dentro,
que el viento no remueva más tus mares de dudas,
recoge las velas y déjate llevar a la deriva.
Y olvida y olvida y olvida...
y donde dice olvida di adormece.
Y duerme tus sentidos,
deja que sueñen sueños de olvido,
de blancas palomas, de pájaros sin trino.
Que no canten, no vuelen...
Duérmelos, adormécelos todos, uno a uno,
y no los escuches trinar.
Sujétales las alas y que no emprendan el vuelo,
que no lo hagan, que no se acerquen al sol.
Átales las patas con un cordel de seda negra
y prívales de libertad.
Ciérrales la jaula con barrotes de oro,
y no les dejes salir,
por que si emprenden el vuelo de nuevo
tal vez no vuelvan jamás.
Mejor así, mejor así, mejor así... una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... un bucle infinito; mil pájaros sin vuelo.
martes, 29 de abril de 2008
Comptine d'un autre eté (Yann Tiersen)
Dicen que la música amansa a las fieras... este tema de Yann Tiersen forma parte de la BSO de la película Amelie, y tiene el don de serenarme cuando lo escucho... una y otra vez, una y otra vez...
viernes, 25 de abril de 2008
La niña del castillo de arena
A mi me suele pasar… debe ser culpa de esta manía que tengo de expresarme escribiendo, con letras, donde me siento mas cómoda y creo que mejor plasmo lo que pienso. Pero a veces tanta letra y tantas vueltas hacen que la idea o el mensaje se pierdan o se mal interpreten. Es entonces cuando juego a comparar, a buscar metáforas que expliquen lo que quiero decir.
Ven, siéntate a mi lado y ahora pon tu cabeza en mi regazo, deja que te acaricie el pelo mientras te cuento una historia, ¿quieres?
Una vez, en una playa, una niña comenzó a construir un castillo de arena. Se sentó a la orilla del mar y cavó un hoyo poco profundo para hacer el foso… tenía prisa por verlo en pie. Con sus manos fue levantando los muros mientras imaginaba cómo sería la torre de la princesa, lo guapo que sería el príncipe, lo felices que serían viviendo en la corte… soñaba cuentos de hadas con final feliz.
Pero de pronto subió la marea y cuando el castillo estaba a medio construir fue arrasado por una ola. El mar lo devoró casi entero… inundó el foso, dañó los cimientos… solamente dejó en pie parte de la torre de la princesa.Entonces la niña lloró, lloró de pena, de rabia… el mar se había llevado de golpe todo lo que había construido con sus manos, así, sin avisar, injustamente. Se esfumaron con la espuma todos los cuentos que había imaginado. Quedó desolada y sin ganas de volver a construir otro castillo. Si el mar se lo había llevado una vez, ¿por qué no lo iba a hacer dos?, y ella no quería que eso ocurriera.
Pero aquella niña era tenaz, además de observadora, y quiso construir de nuevo el castillo sin temor a que las olas se lo llevaran. Sabía que la mar subía y bajaba con la luna y que si se quedaba tan cerca de la orilla de nuevo el agua lo inundaría todo. Entonces se apartó un poco y empezó a cavar de nuevo en la arena.
Esta vez quería hacerlo despacio, sin prisas, cavando bien profundo para sentar buenos cimientos, y aprovechando la arena que sacaba para levantar una muralla alrededor del castillo para que nunca más las olas lo arrasaran. Esta vez lo haría bien, despacio, a conciencia, poniendo mucho cuidado en cada puñado de arena que apretara para levantar las paredes. Trabajaría con ilusión, con empeño, imaginando a cada poquito cómo quedaría su obra final, cuidando cada detalle con mimo. Tardaría más tiempo, si, pero lo lograría y el resultado final sería un castillo realmente maravilloso que todo el mundo admiraría cuando paseara por aquella playa. Bajaría cada día a la orilla para seguir su tarea. Si, era una niña, y a veces se distraería jugando en el agua con los demás niños o tomando el sol, pero nunca dejaría de lado aquel gran castillo que quería construir.Allí la conocí, en esa playa, una tarde de lluvia en que, preocupada, trataba de proteger el castillo de las inclemencias del tiempo. Me agaché junto a ella, sonriendo, y le acaricié la cara.
- Te estás mojando, bonita, y te vas a enfermar. ¿No prefieres dejar el castillo e irte a jugar a otro lugar, con otros niños?
- No señorita, yo quiero construirlo y hacerlo muy grande, y muy bonito.
- Pero quizá haya tormentas, y el mar suba y lo arrase de nuevo.
- Por eso lo estoy haciendo bien, despacito, con mucho cuidado, apretando bien la arena, levantando una gran muralla alrededor para que ninguna ola lo tape.
- Bien hecho pequeña… así será difícil que lo destruya. ¿Y no prefieres construir otra cosa? Quizá barcos, o sirenas.
- No… yo quiero el castillo, porque es el castillo de mis sueños y voy a construirlo, aunque tarde mucho tiempo, aunque llueva muchos días y tenga que volver a reforzar los cimientos. Es lo que quiero señorita.
- Muy bien pequeña. Conseguirás levantarlo, lo se.
Y me fui sorprendida de la tenacidad de aquella niña, que aun sabiendo que el viento, el mar y la lluvia irían en su contra, se mantenía fiel a sus sueños y a sus propósitos. Estoy segura de que construirá el mejor castillo, un castillo de ensueño.
Jueves noche
Primero que nada explicar que, es la primera vez que lo hago, pero he borrado una entrada en mi blog. Ayer escribí cargada de rabia y cada vez que lo leo me cuesta más creer que esa soy yo. Hablé con mucha rabia, y hay veces que es mejor contar hasta diez antes de hablar. Así que donde dije “digo” digo “Diego” y “chimpún”. Para escribir cosas así, mejor no escribo.
Y ahora vamos al tema: Jueves noche.
Ayer Cristina (Yaves) exponía sus fotos en Madrid, en un local de copas en Tribunal. Hacía siglos que no salía de copas, y menos un jueves... pero ayer lo necesitaba, para desconectar, para no pensar... a pesar de que hoy estoy muerta de sueño, claro.
Cris, desde aquí te felicito. Están genial, aunque yo ya las había visto, pero verlas impresas, allí colgadas, con el local hasta arriba de gente fue fenomenal. Muchas gracias por la invitación ;) Ojalá tengas mucha suerte.
Llegué a Sol, donde me esperaba Ele. Hacía tanto que no la veía que pasé por su lado sin reconocerla... o quizá fue que no la vi porque siempre me pasa lo mismo cuando voy a Sol. Me encanta el devenir de la gente, me pierdo en sus andares por la ciudad. Y eso que siempre digo que no me gusta Madrid, que no soy urbanita... pero Sol es uno de los lugares con ese encanto especial que me engancha.
Nos pusimos al día rápido mientras caminábamos hacia Tribunal. Al llegar al garito empecé a salirme de mi. Estuve allí si, pero no era yo. Madrid a veces me hace sentir una extraña, incluso conmigo misma. Empezó a llegar gente... una cerveza, otra... Me presentaron a más de 30 personas... no recuerdo ningún nombre, pero sí las caras. Me concentré en las caras para no pensar en nada más: caras, fotos y cerveza... vaya plan. Pero de pronto sonó. No sé por qué me sorprendió, cuando sé más que de sobra que siempre me pasan este tipo de cosas, esas especie de “señales” que me dicen algo que no se interpretar en su momento. Sonó The Cure, otra vez, A forest. Es raro, pero nunca la había escuchado en una noche “de marcha” en ningún local. En cambio ayer la pusieron. Justo ayer que empecé la mañana con esa canción y lo que significaba para mi.
Y empecé a sentir ganas de irme, de escapar, de salir a pasear por la ciudad. Pero no quería ir sola, esta vez no. Cogí mi bolso, mi chaqueta, me despedí y me marché. Hacía calor, o tal vez era yo. Quería pasear, no sola, pero pasear, ir hacia el coche caminando... pero sola no. No era miedo, jamás me ha dado miedo caminar sola por la calle, ni si quiera de madrugada. Era necesidad de oír unos pasos a mi lado, de sentirlos.
Cogí un taxi pensando que así evitaría pensar en esos pasos acompañándome... Me sumergí en el asiento trasero de aquél extraño con el que crucé las palabras justas, y abrí la ventanilla. Bajamos Gran Vía, y me sentí más extraña aún... estuve tentada de pedirle al taxista que siguiera, sin rumbo, recorriendo la ciudad de noche mientras yo miraba por la ventanilla. Pero no lo hice.
Ya en mi coche me entró prisa por llegar a casa, por meterme en la cama y dormir un día más. Dormir, no soñar. Me desvestí, me lavé la cara limpiando así los restos de mi disfraz de extraña, y me deslicé bajo las sábanas. Diez minutos después, justo cuando ya dormía, otra señal, más inesperada todavía. Pensé que aun estaba durmiendo, pero no. La señal se repitió varias veces, era real. Tan real como las palabras que formaban mis respuestas, medio dormida.
Una de mis frases se quedó zumbando en mi cabeza... una vez... otra... como un eco. Y me dormí... y soñé con unas manos... unas manos que olían a hierba buena.
jueves, 24 de abril de 2008
Esta mañana...
- Deja de pensar...
- ¿Qué?... pensé que estabas dormida.
- No, yo nunca duermo cuando lo haces tu. Alguien debe velar tus sueños.
- Ya...
- Deja de darle vueltas y descansa. No te tortures.
- Lo se... pero no puedo evitarlo, a ratos...
- Cuéntame anda, ¿qué piensas?
- Pues que no se por qué...
- Nada pasa porque sí, sabes que todo lo que sucede ocurre por algo.
- Lo sé lo sé... de todo aprendo y me quedo siempre con lo bueno.
- Eso es.
- Pero y si...?
- Ni pero ni nada. Sabes que lo que tiene que pasar, pasa. Y lo que no, pues no pasa.
- Ya...
- Además, sabes que cuando una puerta se cierra tu abres ventanas. Sabes que después siempre viene algo mejor.
- ¿Mejor?... ufff, no se.
- Si, mejor. ¿Acaso no siempre has ido a mejor?
- Si... bueno... tienes razón.
- Como siempre.
- No te pases...
- ¿es mentira? Siempre acabas dándome la razón.
- Pues si, tienes razón.
- ¿Lo ves?
- No me saques la lengua, que no estoy de humor.
- Te saco la lengua y te desarropo si me da la gana. Vamos, levanta, perezosa, y deja de mirar atrás, y mira adelante.
- Un ratito más... porfa...
- He dicho que no. Ahora mismo te levantas, te duchas, te disfrazas y te vas a trabajar.
Y se levantó, dejando un lío de sábanas arrugadas a su espalda. Y no escuchó a su almohada suspirar preocupada. Se quitó el pijama despacio, dejándolo caer al suelo junto con cada pensamiento de aquella noche. Y se duchó, con agua tibia, cerrando los ojos al sentir como se depuraban sus tristezas. Secó cada gota que resbalaba por su cuerpo, y su cara... y entonces se disfrazó. Se vistió de otra piel, otra más fría, menos transparente, más dura. Perfiló la sonrisa de sus labios con un lápiz permanente para que no se borrara durante el día. Se calzó... esta vez zapato plano, paso silencioso, contacto con el suelo. Guardó las alas en una cajita bajo la cama, entre algodones... “sólo por unos días”, se dijo.
Mientras calentaba un vaso de leche miró hacia arriba, al tragaluz, y vio cómo el cielo empezaba a clarear.
- Todos los días sale el sol, que no se te olvide.
- ¡¡Quieres dejar de leerme la mente todo el tiempo!! Pareces la voz de mi conciencia...
- Chata, soy tu Pepito Grillo y no te vas a librar de mi.
- Grrrrrrrrr. Si no fuera porque tienes razón y porque sin ti no puedo dormir, me desharía de ti. ¡¡Y no pongas esa cara de lista!!
- Prrrrrrrrrrr. ¡¡Ah!! Y no pienses eso... tu siempre lo has hecho, siempre. Sigue haciéndolo. Escribe, sácalo... recuerda que siempre dijiste que el hecho de que lo leyeran no te importaba, que la finalidad no era esa.
- Lo se, esto es para mi, no para nadie... pero...
- Nada, tu hazlo.
- Ok, ok... no te pongas así.
- Así me gusta, que me hagas caso.
- ¡¡Qué remedio!!
Y se marcha de casa, y cierra la puerta. Y al ponerse al volante una canción viene a su mente. Retumba, retumba... busca entre sus cd’s y aparece. Ahí está... pista 13. Y suena... sube el volumen... más, lo sube más. Y abre la ventanilla, que entre el aire fresco y la despeine. Y canta... canta... y se repite la última estrofa... “Suddenly I stop but I know it's too late. I'm lost in a forest, all alone. The girl was never there. It's always the same. I'm running towards nothing again and again and again and again…”
[A forest, The Cure]
miércoles, 23 de abril de 2008
Regreso a la realidad
He estado un tiempo un tanto ausente. No voy a explicar el por qué, porque quienes deben saberlo, lo saben. Y hay cosas que es mejor dejar en el aire y no dar detalles... no se si por respeto hacia otras personas, si por prudencia, o por qué, pero así lo siento. Hay cosas que son para uno mismo, y no voy a hablar del tema. Pero si voy a hablar de lo que he aprendido y de lo que siento en este instante, porque eso es mío, y sólo mío.
He aprendido que uno de los mejores consejos que me han dado en mi jodida vida me lo dio una amiga, Lidia, hace ya mucho tiempo. Me prometí hacerle caso, pero siempre se me olvida... y ella siempre me lo echa en cara, con razón.
“Cuando pruebes la profundidad del charco, hazlo sólo con un pie”
Y yo, que soy muy confiada, siempre la pruebo a dos pies, y me doy cuenta del error cuando tengo el agua al cuello. Será porque siempre confío en que habrá alguien fuera que me libre de morir ahogada, aunque tenga que sacarme de los pelos.
Y después de esto, como siempre que me caigo, no me voy a dar tregua. Ni llorar, ni estar triste, ni pensar en lo que pudo ser y no fue, ni darle vueltas una vez y otra vez a lo mismo. No me lo permito. Me calzaré las botas de tacón y sonarán, fuerte, sonará cada paso, porque ésta soy yo, y aquí estoy. Me soltaré la melena... ¡¡y que se joda el viento!!
Ésta es mi manera de superar las cosas, desde luego no dejando que el agua me cubra del todo. Me gusta hacerme la muerta en el mar, si, cubierta casi totalmente por las olas... pero siempre la boca y la nariz fuera, para respirar. Eso hago, respirar. Voy a respirar, a llenar los pulmones de aire y a volver a poner rock&roll en el coche a todo volumen, como esta mañana... debí intuir que algo pasaría, porque nada mas ponerme al volante puse un cd que hacía casi un mes que no escuchaba, desde que todo esto empezó, y lo he puesto a todo volumen, como para no pensar, con la ventanilla bajada dejando entrar el aire fresco, dejando invadir mi cuerpo por el sonido de esa guitarra eléctrica que me carga de energía y que desgarra el alba, y el alma. Dentro de mi creo que lo sabía, creo que intuía que iba a pasar esto justo hoy y por eso no estoy sorprendida.
Que suene Rosendo, que suenen los Suaves, que suene Marea, que suene Platero, que suenen Despistaos, que suene Extremo, que suene Loquillo y también Barón Rojo, que suenen Reincidentes, Los Porretas, y Siniestro... que suenen fuerte, muy fuerte. Que chirríen en mis oídos sus guitarras... sólo así podré dejar de oír su voz.
martes, 22 de abril de 2008
Conclusiones de genio (by 24)
24, eres un genio coleguita, te debo una ;) así que este post en tu honor.
Dice mi amigo el 24 que el otro día una luz divina le iluminó y llegó a dos conclusiones:
1) Si Robocop se comiera a Lassie... sería una máquina "tragaperras".
2) Dos tíos de Zaragoza en un ring de boxeo serían... un combate "amañao".
Me parto contigo! Te has ganado otro helado de chocolate belga! :P
jueves, 17 de abril de 2008
Parte meteorológico
Vaya, y yo sin chaqueta y en manoletinas... me voy a mojar los pies.
No tengo paraguas...
Estoy empapada... calada hasta los huesos, a pesar de que en realidad, veo llover tras el cristal.Confío en que escampe... confío.
lunes, 14 de abril de 2008
Máquina del tiempo
¿Y para qué? ¿Dónde quedaría entonces lo divertido de la vida, lo bonito? Si todo está calculado no hay sorpresas, lo esperas todo, es como ver la misma película una y otra vez. Te la acabas aprendiendo y pierde la esencia. Conoces la trama de memoria, te sabes el fina, ya nada te sorprende. Y puede gustarte mucho, si… pero nunca te sentirás como cuando la viste por primera vez.
No quiero ver el mañana. Quiero ver siempre el hoy. Porque mañana será hoy… y poco a poco todos los días serán hoy. Quiero dibujar cada hoy con un pincel nuevo que estrene cada mañana. Quiero elegir cada día un color con el que pintar mi hoy. Quiero sorprenderme cada día, ilusionarme, vivir. Y mañana, si me toca llorar, me secaré las lágrimas y seguiré caminando. Pero quiero vivir hoy. Me da igual mañana, me da igual ayer… quiero hoy, muchos hoy… y sonreir.
domingo, 13 de abril de 2008
Mi ventana
Odio las tardes de domingo.
Y me siento delante de la pantalla, y tecleo dos palabras que me llevan a cientos de páginas… y he encontrado una imagen que hace ya mucho tiempo que vi en una de esas películas que siempre me hacen soñar.

Los amantes del Círculo Polar... Ana y Otto.
Recordé la película... y él saltó por su ventana... valiente.
¿Saltarás tu por la mía?
;)
miércoles, 9 de abril de 2008
La leche ¡¡qué día!!
7.45 a.m. El atasco es monumental. Estoy a menos de 1km de mi trabajo pero parada. Un trailer lleno de cajas de leche – y no mala, como la que se me está poniendo a mi – ha volcado justo en la última rotonda antes de llegar a mi curro. ¡Ya podía haber volcado en mi casa, que estamos sin leche! Finalmente llego a tiempo, no así el resto de mis compañeros de oficinas.
8.00 a.m. Atravieso fábrica para fichar y me parece tener una visión. Una de mis cajas está impresa en Negro42... ¡¡y debería ir en Azul39!! Ficho, vuelvo a mi sitio y enciendo el PC dispuesta a buscar la ficha de impresión de esa referencia y darle al encargado de fábrica con ella en las narices, a ver si aprende – él y el maquinista de turno - a distinguir que Negro42 ¡¡es negro!! y Azul39 ¡¡es azul!!. Peeeeeeeero no me da tiempo, porque se abre la puerta tras de mí y aparece el transportista estrella, alias Pancho Villa y el jefe de almacén. La administrativa de almacén no ha llegado y necesitan urgentísimo dos albaranes ¿y a quien le toca? A la menda lerenda. Pero eso no es todo, porque se vuelve a abrir la puerta. El encargado de fábrica reclamándome nosequé plano de nosecual caja... ¡¡ me tienen ya hasta el higo y acabamos de empezar!!
08.15 a.m. Pancho Villa y jefe almacén se van echando leches con los albaranes hechos. Y ahora viene lo bueno... me encaro con el encargado de fábrica. Por partes chato: el plano que me pides está donde debe estar. Si, como siempre, no sabes ni donde tienes la mano derecha, no es mi problema. Y ahora mira conmigo esta caja... ¿de qué color son las letras? Negras. ¿Y qué color dice en la orden de trabajo que deben ser? ¡¡AZUL 39!! ¿Cuántas planchas habéis impreso? 5000, o sea, todas. ¿Y ahora qué? Esta caja tenía que haberla servido ¡¡ayer!! Y me la imprimes ayer tarde y mal. Informe de No Conformidad. Despachado, que hoy estoy justiciera.
8.30 a.m. Llamo al cliente de la caja Azul39 (ahora Negra42). Me dan ganas de decirle que al encargado de fábrica de este turno le sacamos del zoológico y no sabe leer, pero le tengo que hacer la “mamadita de turno” y contarle una milonga fantástica sobre proveedores de tintas y diferencias entre pantoneras para justificarle el cambio de color en sus letras. Que no se volverá a repetir, que estoy muy arrepentida y me daré 5000 latigazos, uno por caja, y si hace falta haré el Camino de Santiago de rodillas. Se apiada de mi y me dice que no hay problema, pero que Santo Tomás, una y no más.
8.45 a.m. El cliente porculero empieza con su tarea favorita: dar por culo. Pedido urgente de 1.500 formatos para dentro de una hora. Lo lleva claro, porque para ello tengo que volver a pegarme con el de fábrica y con el de almacén, con los dos. Y el de fábrica, vale, pero el de almacén mide 1.90, 4x4, y es lo más parecido al enano gruñón de Blancanieves. Pero como hoy estoy guerrera – no sé si ha sido por la ducha fría o por la falta de leche de la buena... – me pongo a ello y les lío para que me lo tengan a tiempo.
9.00 a.m. Como llevo sólo una hora aquí y ya me han saturado, voy a ver si me tomo un cafelito... Hoy es mi día: cafetera vacía y encima sucia. Me toca fregarla y poner el café. La gente no entiende que a quien se le acaba le toca fregarla y ponerla. Mientras se hace, bajo a fumarme un cigarro... se me ha quedado el mechero sin gas ¡¡y no hay nadie más fumando!! Increíble pero cierto. Así que paso a fábrica y ¿a quién me encuentro? Al del zoo. Le pido fuego y me mira con cara de perro. Guau. Me fumo mi pitillo y vuelvo a por mi cafelito recién hecho... ¿y qué me encuentro? Los posos. Los cabrooooones de mis compañeros – no tienen otro nombre hoy – han llegado al comedor mientras yo fumaba y se han puesto sus cafelitos, y me han dejado un culín. Mecawenlaostiaputayenlasotadebastos!!!! Me lo tomo con leche – de la mala y de la buena – y vuelvo a mi sitio... un poco más relajada, eso si, pero no sé por qué.
Son las 11.30 justo ahora que termino de escribir esto. No sé cuántos marrones y jodiendas más me deparará el día.
En días como hoy, me acuerdo de Mariano, que siempre decía:
“Hoy puede ser un gran día, hasta que venga alguien y te lo joda”Menos mal que a mi no me da la gana hoy de dejarme joder (el día). ¡¡Y estoy de muy buen humor!!
:P
