
El paraíso existe.
Foto tomada en algún punto de la carretera de las nieves, Noruega.
Aún no conociste al picaro angel caido del cielo ... Descubrela, pero intenta guardar bien tu sonrisa o se apoderara de ella y estaras perdid@




y me he enredado siempre entre algas,
maraña contra los dedos.
cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:
encías ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podrías ser tú.
echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu corazón
mientras tanto, te sangra.
y el mendigo siempre a tu lado,
tu compañero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, también vendrás tú.
duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
dedicarte un sueño,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre.
esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.
el miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extraño
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
sol, en la memoria que se va ...
y duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.



Sonrisa puesta y ojos risueños. Risilla intercalada cada dos frases y siempre dispuesta a regalar una carcajada. Cualquier pique recibe como respuesta una imagen, bien clarita, de una lengua. O un mohín airado, demasiado exagerado para ser creíble.
Cabezota. Para lo bueno y para lo malo. Algunas discusiones se eternizan. Si se decide que se va a conseguir algo, no importa lo que se tarde, a por ello hay que ir. Ceño fruncido ante problemas
sin resolver. Mirada obcecada a la pantalla del ordenador cuando el p... descuadre señala 0.01.
Indecisa. Insegura. Los nervios a flor de piel siempre. SIEMPRE. El estómago y el sueño se resienten. Días sin comer y noches de mil vueltas en la cama. Los engranajes del cerebro siempre crujiendo. Ideas rebotando constantemente en la cabeza.
Serena. El control de la situación siempre en las manos. Con una "aparente" capacidad para la calma. Nadie adivina el nerviosismo. Siempre saliendo de la boca la palabra precisa. (Aunque por dentro, y esto es un secreto, mil demonios trastoquen tu funcionamiento)
Decidida. Valiente. Tomar decisiones y saber que se llevarán a cabo. Contra vientos y mareas. Aunque por dentro se tiemble, se dude y el germen del arrepentimiento intente hacer mella.
Capaz de decir lo siento. Diciéndolo sincera, con la mirada fija
y el corazón abierto. A veces la decisión y la cabezonería nublan la visión. Pero siempre hay alguien que ayuda a abrir los ojos. Nunca negarse a decir lo siento.
Llorica. Esa lágrima fácil mojando la almohada, mientras los brazos abrazan a las rodillas o a ese peluche tan acostumbrado a la salobridad del llanto.
Fuerza. Genio. Nunca aceptar que algo duele. Ironía ante los
envites. Reírse de todos, de todo y de ti. Mirada alta y paso firme.
Responsable, seria. Siempre saber que palabra está de más y cual está de menos. Compostura perfecta. Saber estar, saber hablar. Casi elegancia.
Ridícula. Con esa capacidad sorprendente para meter la pata.
Boca grande. Torpeza continúa. Tropezones, caídas. Manos
de trapo.
Activa. Con mil cosas proyectadas. Aficiones de todas clases. Un día pintar. Otro, escribir. Al siguiente, clases de baile. Hacer aeróbic. Salir a andar al monte.
Pereza absoluta. Diez minutos después de sonar el despertador, seguir envuelta en las sábanas. Sábados de apuntes sobre la mesa y tirarse en el sofá. Cualquier actividad es excesiva si supone algo más que cambiar de canal. Tres dibujos a óleo sin acabar. Eludiendo amigos que proponen noches de marcha.
Marchosa sin remedio. Loca por un lugar con amigos y música. No parar de moverse en toda la noche. Pies destrozados, caras desencajadas de las risas. Ignorando el sueño y las punzadas de las piernas.
Loca. Infantil. Corriendo, dando vueltas, riendo. Al lado de cualquier niño, ser más niña aún. Dislocar a todos y acabar
con el corazón a mil. Mareada de tanto saltar, gritar y dar
vueltas.
Soñadora. Con ganas de creerse todo. Creyendo en la magia
(y en las hadas, ;) ). Dejando volar la imaginación hasta límites
insospechados, hasta que "la realista", esa otra pieza del puzzle,
obliga a ser consecuente con la edad. Y entonces se acaba la diversión.
Dulce y tierna. Con esa capacidad para acurrucarse en los brazos de él. Perdiéndose en un beso, en un abrazo. Inventando mil caricias nuevas. Siempre soñando con sus manos y su boca. Con su cuerpo entero. Suspirando enamorada.
Éstas y muchas más soy. Un montón de piezas de puzzle contradictorias. Un puzzle que parece imposible ver completo. ¿Mil caras para una sola moneda? Algo así. Quizás solo una palabra pueda resumirme: Contradicción.
29 noviembre, 2007
La Sonrisa dijo...
Me acabas de dejar
alucinada... y es que tu puzzle y el mío tienen las mismas piezas. No sé si se
colocarán igual o no, pero te aseguro que son las mismas.
Leyéndote parecía
que me leía.
¿Y sabes qué es lo malo de tener un puzzle con piezas tan
contradictorias a veces? que la gente no sabe encajarlas en su sitio y,
perdidos, se dan por vencidos ante la incapacidad de contemplar el puzzle entero
ya montado.
Y luego está cuando nosotras mismas ocultamos piezas... o
cuando a veces las perdemos...
Vaya, me ha gustado muchísimo este post.
Algún día te lo pediré prestado... al fin y al cabo también son mis piezas ;)
Besos
Yo no busco la pieza que me falta, ni nadie que reconstruya por mi el rompecabezas... yo quiero unas manos que recompongan conmigo mi propio puzzle.



Llevo unos días desempolvando canciones que hacía tiempo que no escuchaba y me estoy sorprendiendo –gratamente- con algunos de los temas que había casi olvidado. No me resisto a colgarlas aquí, porque tengo ganas de escucharlas una y otra vez, de cantarlas, de bailarlas, y por supuesto, compartirlas.
Hoy le toca el turno a MClan y una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida: Miedo. Porque más de una vez me he sentido exactamente como dice la canción, porque tiene una letra increíble, porque me encanta la voz de Carlos Tarque y su manera de cantar, que además -por qué no decirlo- me pone.
Para empezar
diré que es el final
no es un final feliz
tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.
Sólo te di
diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos
rompí tu corazón
y ahora tu mundo esta burlándose de mi.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tu.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Ya se que es el final
no habrá segunda parte.
Y no se cómo hacer para borrarte.
Para empezar
diré que es el final.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Y aquí en el infierno
oigo tu voz.
Pero de pronto subió la marea y cuando el castillo estaba a medio construir fue arrasado por una ola. El mar lo devoró casi entero… inundó el foso, dañó los cimientos… solamente dejó en pie parte de la torre de la princesa.
Esta vez quería hacerlo despacio, sin prisas, cavando bien profundo para sentar buenos cimientos, y aprovechando la arena que sacaba para levantar una muralla alrededor del castillo para que nunca más las olas lo arrasaran. Esta vez lo haría bien, despacio, a conciencia, poniendo mucho cuidado en cada puñado de arena que apretara para levantar las paredes. Trabajaría con ilusión, con empeño, imaginando a cada poquito cómo quedaría su obra final, cuidando cada detalle con mimo. Tardaría más tiempo, si, pero lo lograría y el resultado final sería un castillo realmente maravilloso que todo el mundo admiraría cuando paseara por aquella playa. Bajaría cada día a la orilla para seguir su tarea. Si, era una niña, y a veces se distraería jugando en el agua con los demás niños o tomando el sol, pero nunca dejaría de lado aquel gran castillo que quería construir.
Primero que nada explicar que, es la primera vez que lo hago, pero he borrado una entrada en mi blog. Ayer escribí cargada de rabia y cada vez que lo leo me cuesta más creer que esa soy yo. Hablé con mucha rabia, y hay veces que es mejor contar hasta diez antes de hablar. Así que donde dije “digo” digo “Diego” y “chimpún”. Para escribir cosas así, mejor no escribo.

Los amantes del Círculo Polar... Ana y Otto.
Recordé la película... y él saltó por su ventana... valiente.
¿Saltarás tu por la mía?
;)