domingo, 3 de agosto de 2008

Souleria

A principios de agosto, siempre procuro enterarme de qué actuaciones habrá en la feria de Alcalá, que es a finales de mes. En los últimos años no ha habido nada que me motivara especialmente, pero por fin este año habrá un espectáculo que hace tiempo tenía muchas ganas de ver: Soulería.

"Soulería" protagonizado por Pitingo y Juan Carmona, propone una insólita fusión entre pop, flamenco, soul y gospel con el emergente cantante Pitingo y el guitarrista Juan Carmona (fundador del grupo Ketama) como estrellas principales.
"Soulería" supone una atrevida mezcla de temas tradicionales flamencos (trilla, granaína y fandango) y éxitos de Bob Marley,The Beatles, Police, Otis Redding, Ray Charles y Nirvana, entre otros.
En el espectáculo también participa el coro de gospel LONDON COMMUNITY GOSPEL CHOIR, y en escena se combina la intervención de músicos con proyecciones audiovisuales.
(http://www.souleria.org)


Había escuchado Killing me softly with his song a Roberta Flack, a Tino Casal, incluso a los Fugees – versión que me encanta- pero el aire que le da Pitingo junto con el fantástico coro de gospel es… especial.



¿Y qué hay del Gwendolyne que tantas veces hemos oído cantar a Julio Iglesias? Así queda cantado por Pitingo (por cierto, tema incluido en la B.S.O. de la película Cándida, fenómena)



Tiene sus defensores, también sus detractores… pero a mí, me gusta. Y no sólo su música, sino aquí el amigo Pitingo que, no lo obviaremos, tiene unos ojazos y una pedazo de sonrisa espectaculares.

El día 28, previo pago de 18 € (no está mal), ésta que escribe se va a ir a verlo en directo al Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

jueves, 31 de julio de 2008

Deseos...

Llegué a casa muy cansada, había sido un día duro en el trabajo: muchas prisas, clientes exigiendo, proveedores fallando, compañeros crispados… y yo luchando por mantener mi buen humor, por forzar sonrisas, por modular la voz, por superar el día. Para colmo al volver a casa pinché una rueda… Después de horas en un taller saturado de futuros veraneantes poniendo a punto sus coches, llegué a casa. Sólo quería silencio, sólo quería relax.

Cené cualquier cosa mirando sin ver la tele. Ni si quiera pensaba. Recogí los platos mientras me imaginaba tomando una ducha tibia, larga, muy larga. Buena idea, quizá así consiguiera descansar.

Me solté el pelo. Abrí el grifo, y mientras se graduaba el agua me desnudé frente al espejo. Me miraba a los ojos, reconociéndome en mis ojeras, en mis cabellos despeinados, en mi cuerpo desnudo… Casi sin darme cuenta el agua empezó a cubrirme. Me había metido en la ducha. Enjaboné el pelo, masajeando la cabeza con los ojos cerrados. El chorro de agua caía sobre mi espalda, tibia, casi fría. El frescor me invadió y pareció serenarme. Con movimientos lentos fui pasando la esponja por todo mi cuerpo, despacio, suave, acariciando… quería mimarme, lo necesitaba. Con los brazos caídos dejé mi mente ir, mientras el agua me limpiaba. Me concentré en su sonido, en el goce que provocaba en mi piel… el día terminaba y llegaba la noche, nuestra aliada.

Me sequé y desnuda caminé hacia la cama. Mi pelo, aún mojado, caía sobre mi espalda. Un escalofrío de placer me recorrió el cuerpo cuando entré en contacto con las sábanas, limpias, suaves, frescas. Me envolví con ellas y me giré, contra la pared, de espaldas a la puerta. Se acercaba el momento…

Cerré los ojos y abrí la sonrisa; ya te presentía. Entraste por la puerta, tranquilo, sigiloso. Yo no te veía, pero sabía que me mirabas, de pie tras de mi, adivinando mi desnudez bajo las sábanas. Lentamente te quitaste la ropa, dejándola caer al suelo. Casi podía sentir tus ojos clavados en mi espalda. Despacio te acercaste a mí, levantaste la sábana y te metiste en la cama. Podía sentir tu aliento en mi nuca, y tu lo sabías… sentiste como toda mi piel se estremecía justo en el momento en que te pegaste a mi, abrazándome. Yo me hacía la dormida… tu sabes cuánto me gusta jugar y hacerte sufrir, de mentirijillas, igual que sabes que poco durará el juego de resistirme a tus manos, a tu boca, a tu sexo… por eso me seguiste el juego.

De pronto tus labios rozaron mi hombro, subiendo hacia mi cuello… lento, muy lento, sin apenas tocarme. Y tu mano emprendió el camino que cruza mis piernas hasta mi espalda. A penas podía contener el aliento que se me escapaba con cada caricia, y tú sonreías sabiendo que pronto me rendiría y entonces se acabaría el juego. Besaste mis mejillas hasta llegar al lóbulo de mi oreja, mientras me abrazabas un poco más fuerte, acercándome a tu pecho. Tus manos, hábiles, habían dejado el camino para adentrarse en el sendero de mi pecho. Me giré, se acabó el juego. Incapaz de resistir sin verte, sin mirarte a los ojos, sin besarte, sin poder acariciarte.

Nos hicimos el amor, en un silencio lleno de palabras no dichas, de gritos en las miradas. Nos negamos el aliento propio buscando el del otro, respirándonos en cada beso. Abrazados nos estremecimos, ahogándonos de tanto amor regalado. Sonreías, esa sonrisa que sólo tú me sabes dar y que yo necesito sentir como mía… y yo, abrazada a tu pecho, me dormí.

Me desperté sin abrir los ojos, intentando retener el momento; aún estabas conmigo. Amanecía y yo, acurrucada en tus brazos, era feliz. Pero no quería abrirlos… tal vez si lo hacía te evaporarías. Tú también te despertaste, te oí bostezar. Me miraste, besaste mi frente y sonreíste mientras me abrazabas un poco más fuerte. Susurraste un te quiero… y entonces yo, impaciente, abrí los ojos para verte…



Y ya no estabas…tan sólo era un sueño.

martes, 29 de julio de 2008

Pies

Hoy me he mirado a los pies y he sabido…

Que me encanta mirar al cielo sabiendo que piso el suelo, aunque sea de puntillas.

Que me gusta andar descalza pisando flores, hierba, tierra, hielo o incluso brasas.

Que son ellos quienes, a cada paso, me mantienen firme en el camino.

Que en los talones siempre llevo prisa por escapar del vacío, del desencuentro, de la soledad no elegida, de las lágrimas tristes, de la deriva.

Que mis dedos son garras que me sostienen en cualquier puente inestable colgado en el abismo, que por ellos nunca caigo, al menos no del todo. Ellos resisten hasta que mis alas me elevan de nuevo.

Que las durezas no duelen, sólo quedan visibles, como marcas, para no olvidarlas.

He sabido muchas cosas que tal vez ya sabía de antes…

¡¡Pero lo que no sabía es que soy una cacho de guarra!! ¡¡Llevo los pies negros!! Y es que eso de llevar chanclas o andar descalza para todo no ha de ser bueno.

A ver si voy a ser descendiente de la tribu de los pies negros, y yo sin saberlo… (vale, vale, no tengo excusa, soy una cacho de cerda)

Adjunto foto, que aunque no es de mis pies, bien podrían serlo esta tarde cuando llegué a casa. ¡¡Qué cerda!!

domingo, 27 de julio de 2008

La caja de música



Y de pronto…

Se abrió la caja de música dejando escapar los acordes de un piano. Se erizaron todos y cada uno de los poros de mi piel. Cerré los ojos; sonreí.

Sueños bordados con plumas blancas… burbujas de jabón… hadas, duendes, elfos… brillantes fuegos artificiales silenciosos. Piano. Manos invisibles creando magia. Esperanza. Cerrar los ojos, respirar. Y una lágrima… y más sonrisas. Sólo piano, sólo mis latidos, mi respiración. Sólo sueños.

Y no quiero cerrar la caja. Todavía no. Quiero escucharla una vez más, es sólo un momento… déjame soñar, y después la cierro, y la guardo… pero la dejo a mano para seguir soñando.

miércoles, 23 de julio de 2008

Una carta doblada.

Hoy encontré una carta, doblada en mil pedacitos. La desdoblé con cuidado y leí...

“A veces pienso que nada fue verdad, que tal vez ni si quiera existió, sino que fue producto de mi imaginación, que todo fue una farsa. Tal vez... tal vez todo fuera una novela que escribimos entre los dos, sumergiéndonos tanto en sus letras que se nos olvidó que no era real.

Otras... otras veces siento firmemente que lo viví, como nunca había vivido algo así, que fue real para ambos, que el torrente que me desbordaba de veras existió, que me empapé de sus aguas... hasta ahogarme.

¿Sabes? Prefiero pensar que de veras me quisiste, que de veras sentiste todo aquello que decías, porque yo si lo sentí, sin ninguna duda. Algo así no se puede fingir... y si lo hiciste, no quiero saberlo. Quiero guardar el recuerdo de todo aquello que me diste, de aquello que hiciste florecer en mi, y que nunca olvidaré.


A veces aún me sorprendo acordándome de ti, de cosas tuyas, nuestras... la cosa más sencilla puede traerte de vuelta a mi mente por unos segundos: un mensaje en mitad de la noche, la luna guiñándome un ojo, una foto entre los escombros... hasta la etiqueta del bote de champú. Y me río de mi misma... y me digo que soy idiota por pensar que tal vez tu también te acuerdes de mi a veces, por pensar que tus recuerdos de aquello también sean bonitos.


Nunca lo entendí ¿sabes? Nunca. Como tampoco entiendo que por más que trato de mirar adelante siempre hay un golpe de aire que me trae algún recuerdo.


Te voy a contar un secreto: iba irme unos días, a hacer un viaje que debí hacer en su momento, un viaje que me arrepentiré siempre de no haber hecho cuando tuve que hacerlo. Pero ahora... ahora ya no puedo. Creo que aún estaría tentada de ir a ese lugar a buscarte en las miradas de la gente... y sé que te encontraría. Ya ves, he deshecho la maleta, me he vuelto una cobarde... ya iré... tal vez. No estoy lista para encontrarte, y quizá tu no quieras que te encuentre.


No voy a enviarte esta carta, aunque tal vez la leas, y en realidad no sé si prefiero que lo hagas o no.

El tiempo, el viento, la distancia... todo se cura y sana. No así el recuerdo.

Se feliz. Un beso.”


He vuelto a doblarla y a dejarla donde estaba... no quiero que su dueña la eche en falta.

lunes, 21 de julio de 2008

Diagnóstico

En consulta médica, septiembre de 2003:

- Vengo a recoger los resultados de mi resonancia.
- Aquí los tengo... pero esto ya estaba diagnosticado ehh, el resultado es POSITIVO.
- ¿Cómo? ¿Positivo de qué? A mi nadie me ha dado ningún tipo de diagnóstico.
- Si si, usted lo que tiene es un tumor en la cabeza.

Fundido en negro. Caída al vacío. Adiós al oxígeno. ¿La caja pino o caoba? Me voy a morir.

Era yo quien recogía los resultados de una resonancia magnética y a quien le acababan de soltar así de insensiblemente, sin una pizca de tacto, a bocajarro y sin anestesia un diagnóstico aparentemente de gravedad. El señor con carrera de medicina – que no médico, porque médico es otra cosa y no eso - que estaba frente a mi no me dio muchas más explicaciones. Se limitó a derivarme a endocrinología.

“Endocrinología??? Me acaba de decir que tengo un tumor en la cabeza, no debería enviarme a neurología o algo así?¿No me va a explicar qué es lo que tengo?”

Eso pensaba, me quedé como en blanco, perdida, no reaccionaba. Miraba a mi madre, sentada al lado mío, y estaba más blanca que yo. Tumor en la cabeza. Tu-mor-en-la-ca-be-za. Sólo era capaz de escuchar esas palabras rebotando en mi mente.

Afortunadamente, ni todos los médicos son como aquél señor, ni tumor en la cabeza es sinónimo de gravedad. Me moriré si, pero cuando me llegue la hora, como todos, no por aquél tumor.

Horas después un Médico me explicó que los microadenomas hipofisiarios (que así es como realmente se llama ese tipo de tumor) no son de gravedad, y menos cuando son de 0.03mm como el mío. Simplemente se trata con medicación y se disuelve.

Bueno, que no voy a entrar en temas médicos ni a explicar lo que tengo o he dejado de tener. Yo lo que reivindico es sensibilidad y empatía a la hora de dar los resultados médicos a los pacientes, sobre todo cuando no son favorables. Que tener un título colgado en la pared donde diga que eres médico no te autorice a ser un insensible. Que no den por hecho que conocemos sus tecnicismos y nos expliquen los diagnósticos lo más claramente posible. Que no somos números, que somos personas. Que a lo mejor ellos diagnostican 200 veces al día un cáncer de próstata y ya hablan de ello como quien habla de lo cara que está la gasolina, pero que no olviden que sus palabras afectan a quien las recibe, a quien las escucha, que lo que tienen enfrente es una persona asustada, ignorante de lo que padece. Que hay muchas formas de decir las cosas siendo sinceros, directos, pero con tacto, respeto, sensibilidad. Me cabreó, me cabreó muchísimo toparme con aquél señor de bata blanca carente de todo esto, porque yo, al fin y al cabo, no he sido nunca aprensiva – y desde entonces mucho menos – pero pienso en todas las personas que sí que lo sean y hayan tenido que escuchar diagnósticos así y me dan ganas de estrangularle.

Hoy vengo del Médico, uno de verdad, uno que ha tenido mucho tacto para decirme lo que me ha dicho, pero que bien podía habérselo ahorrado. Hoy no quería tacto, hoy quería que me lo dijera a bocajarro, sin anestesia, en plenas facultades y a pleno pulmón.

21 de julio de 2008. Resultado de la RMN: NEGATIVO.

jueves, 17 de julio de 2008

A conciencia tranquila

Ayer Alguien quiso hacerme mucho daño. Ayer Alguien descargó toda su rabia contra mí. Quiso herirme clavándome puñales envenenados, uno tras otro, escupiendo palabras cargadas de ira. Quiso hundirme, echarme al suelo, pisar mi cuello y no dejarme levantar. Quiso encerrarme, retenerme... y después se aferró a mí desesperadamente para no dejarme ir... Pero me fui.

Me dio pena, mucha pena, pues no hiere quien quiere, sino quien puede, y no pudo herirme, ni un rasguño. No recibí un solo golpe de los que me lanzó, ni sentí una sola de las puñaladas que me asestó. No sentí nada... asistí al maltrato al que se me quería someter casi indiferente. Me limité a dejar que se desahogara, que se vengara de mí... Alguien quería hacerme daño porque yo se lo había hecho antes. Con una diferencia: Alguien estaba haciéndolo a conciencia, adrede. Yo no, el daño que yo causé no fue intencionado ni mucho menos... Simplemente mi culpa fue no mentir, no fingir, y no tener poder sobre lo que no se manda, sobre el corazón. Culpable por no poder dar lo que se me exigía, culpable por no poder ser la actriz principal de su obra, por no querer interpretar un papel. Y por eso quiso matarme con palabras, volcar su impotencia sobre mí y ver si así me dolía, comprobar si era capaz de sentir por él, aunque fuera dolor.

No sentí. No sentí dolor, que era lo que Alguien pretendía. Sentí pena, lástima, incluso impotencia por no haber podidio evitar la tragedia, aun habiéndola visto venir. Avisé, y el que avisa no es traidor, pero Alguien no quiso escuchar nunca mis avisos, los ignoró, y siguió adelante, hasta que llegó al precipicio. Si se ha caído, ¿qué culpa tengo yo? ¡¡Si yo le advertí!! “No sigas adelante, te harás daño... no sigas por ahí, que no hay salida... frena, que te estás acelerando...” y no hizo caso, y se cayó. Y ahora me culpa a mí de no haber sido su paracaídas. No me siento culpable, y tengo la conciencia muy tranquila, por eso ayer no pudo destrozarme.

Hoy es Alguien quien se siente culpable, no yo. Por eso siempre, siempre actúo de manera que mi conciencia quede limpia. Si no lo hiciera así, hoy estaría muerta, o escuchando a mi almohada (que es mi conciencia) gritarme. En cambio, dormiré a pierna suelta.

miércoles, 16 de julio de 2008

Medicación...

He encontrado la solución a mi post anterior: "Contra la sodomización, medicación".

Y es que ha aparecido en el mercado un nuevo fármaco antidepresivo que me está ayudando a entender mejor las cosas de mi empresa y a estar más relajada en el trabajo, pero sobre todo a aguantar que X al completo me sodomice a diario. Ahora pongo el culo sin rechistar.

Empecé a tomarlo ayer y ya parezco otra persona, estoy más tranquila y no me altero por cualquier cosa, soy capaz de organizarme mejor y no tengo tanto trabajo atrasado, incluso estoy haciendo jornada intensiva.

Este nuevo medicamento ya está disponible en todas las farmacias y se vende sin receta. Ah! Se me olvidaba; va de maravilla para la conciliación familiar, así que ¿a qué estáis esperando?

Ainsss, yo estoy relajadísima oiga...




NdA: dedico este post a los terroristas del humor, por salaos ;)
http://terroristasdelhumor.blogspot.com
(la publicidad gratuita ya os la cobraré... en B, claro)

lunes, 14 de julio de 2008

Sodoma...

Tengo un cliente porculero. Sí, sí, porculero, es decir, que es muy dado a dar por el culo. Dicho esto aclararé que cuando digo cliente no me refiero a una persona física y a nuestra vida sexual… no, no, no, ¡¡mucho peor!! Me refiero a una Entidad al completo, con su Director General, su Gerente, su Dpto. Comercial, su Dpto. de Compras, de Ventas… incluso sus Vigilantes de Seguridad y sus Jarineros. Un largo etcétera de departamentos y personas (in)humanas puestas ahí nada más que para darme por el culo a mí.





Tanto así que a veces siento que le estoy dedicando mi vida a éste cliente de igual forma que las monjas le dedican su vida a un señor llamado Dios – que dicho sea de paso, a mí jamás me han presentado- . Al menos las monjas haciéndole trabajitos a ese Ser supuestamente Divino se ganarán un trato de favor a la hora del Juicio Final, y supongo que el tal San Pedro les dejará entrar en el cielo sin pasar por aduana y sin que les registren la maleta (bien por ellas… así no les pillarán los consoladores escondios entre los hábitos… ¿o eso es una leyenda urbana?). En cambio yo no dejo de preguntarme qué cojones me aporta a mí tener que poner el culo -sin vaselina- y hacer mamaditas de turno -sin rodilleras- a toda la Entidad X (llamémosle así, que nos viene al pelo dado el contenido sexual de mis palabras).

Si la comisión se la lleva el Comercial, si las palmaditas en la espalda se las lleva la Jefa de Departamento, si el beneficio se lo lleva el Gran Jefe… ¿por qué cojones no les sodomizan a ellos?

Día N: X quiere un pedido urgente de la muerte. 2500 unidades, para ayer.
Día N y ½: Planning me dice que imposible para ayer, que para dentro de una semana.
Día N y ½ + 5 minutos: La sodomizada - o sea, Yo- llama a X para dar fecha prevista de entrega.
Día N y ½ + 5 minutos 30 segundos: X quiere las cajas para ayer, y me dice textualmente: "Búscate la vida".
Día N y ½ + 6 minutos: Yo moviliza a media empresa, a todos los proveedores de cartón de la faz de la tierra e incluso a los GEOS para que busquen materia prima y la traigan ipso facto.
Día N y ½ + 15 minutos: localizada materia prima. Arrodíllate ante el Jefe de Fábrica para que paralice a la empresa entera y, como Fuente Ovejuna ¡¡todos a una!! se pongan a fabricar las cajas en cuanto llegue el cartón, que será el día N+1.
Día N y ½ + 16 minutos:
mi poder de persuasión ha surtido efecto (por favor, no preguntéis cómo convencí al Jefe de fábrica). Llamo a X para notificarle que ayer no, pero que mañana tendrá lo que desea (me falta añadir “si, mi amo”)
Día N y ½ + 17 minutos: X dice que ya no necesita ese pedido, que lo anule.

Instantáneo: Me cago en su puta vida (la de todos los que forman parte de X), pero por mi boca sale un “No te preocupes, yo anulo todo”, e inicio el mismo proceso anterior, pero a la inversa… toda una penitencia llena de disculpas y lo siento - de hecho, hasta me fustigo, espectáculo digno de ver.

Una semana después, en una de las enésimas llamadas diarias de X a mi empresa, me solicitan que reanude aquél pedido que anulé, y que sigue siendo para ayer (no el ayer de hoy, sino el ayer de hace una semana). Me cago en ese Señor que no me han presentado y al que dedican su vida las monjitas (lo siento, pero soy de pueblo, y a veces me sale la vena cazurra y bestiarraca…) y comienzo de nuevo con el procedimiento descrito anteriormente. Mejor no os cuento cómo se logra convencer al proveedor, al departamento de planning y al de fábrica para que de nuevo vuelvan a entrar por el aro y hacer lo que les estás pidiendo. Hombre, a decir verdad, influye el hecho de que haya una ley no escrita que dice que “Si X llama, te bajarás los pantalones en ese preciso momento y dejarás que te encule, seas quien seas en la cadena de fabricación”, palabra de Gran Jefe, te alabamos señor.

El tema es que, después de poner en marcha un pedido a la velocidad de la luz, después anularlo, y en menos de una semana ponerlo en marcha de nuevo y ya no para ayer, sino para antes de ayer… hoy ¡¡HOY!! y con la máquina puesta, el cartón troquelado y los palets casi preparados me vuelve a llamar X…¿adivinamos para qué? ¡¡Bingo!! ¡¡Para reducir el pedido a 80 putas cajas!!

¿Es o no es para echar espumarajos por la boca?

domingo, 13 de julio de 2008

El Paraíso

Una vez no hace mucho creí que el paraíso había dejado de existir, y me fui, errante, perdida, en busca de olvido. En cambio el destino me deparaba un encuentro, cara a cara, con el mismísimo cielo.



El paraíso existe.
Foto tomada en algún punto de la carretera de las nieves, Noruega.

miércoles, 9 de julio de 2008

Más contradicción...

Sigo siendo pura contradicción:

No quiero...
pero
... me apetece.

No soy lo que esperas...
pero
... ¿vienes a verme mañana?

Quizá me equivoque...
pero
... la puerta está abierta, pasa.

Despacio...
pero
...corre.


No...
pero
... si.

Sola...
pero
... contigo.

Tengo miedo...
pero
... tengo ganas.


Y así siempre.

Si no me entiendo yo... ¿cómo vas a entenderme tu? En cambio, por extraño que parezca, creo que lo haces.

lunes, 7 de julio de 2008

Nubla

Como siempre, me entero la última de todo… He descubierto hace bien poquito a Nubla, ¡¡y me la llevo perdiendo dos discos!! Menos mal que nunca es tarde… y llevo días escuchándolos a conciencia, para recuperar el tiempo perdido.

La descubrí con Día a Día, una canción que me llena de buen rollo y no me deja estar quieta… "desdichosa tu eres entre todas las mujeres… estoy cansada de consejos, de mirarme desde lejos y dudar de lo que veo en mi…" . Pero con Malquerida acabó de enamorarme. Malquerida "…un grito sosegado y hermoso contra el rechazo" he leído por ahí que dicen.

Escuchen, y juzguen.



domingo, 6 de julio de 2008

La fuga



Y al salir de su casa aquella mañana...

"...vacío, como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo, como los besos de alquiler.Confuso, como una noche sin abrigo, como las frases que ya no te escribo pa' que vuelvas otra vez..."

Como una fuga, con las ventanillas bajadas y la música muy alta, con el pedal a fondo… huía, si, de mi, de mis recuerdos, de mis palabras, maldita memoria… y yo vacía, confusa, absurda, inútil, triste, sola.


jueves, 3 de julio de 2008

Judas

Y al llegar el alba el gallo cantó.
Tres veces me habías negado, tres.
Un puñado de monedas te bastó
para venderme al olvido.
Y ahora que camino descalza,
ahora que el polvo me cubre los pies,
siento tu mirada tras de mi.
No voy a girarme y ver
la culpa que tus ojos reflejan.
No voy a girarme y decir
que no hay perdón para ti.
No es a mi a quien traicionaste.
¿Podrás perdonarte?
Yo si, pues la cruz apenas pesa ya,
casi no siento las espinas de mi corona,
ni tan si quiera pueden perturbarme las lanzas.
Y ahora que lavo mis manos
después de arrancarme los clavos
ya no es sangre lo que brota,
sino sal y arena.

miércoles, 2 de julio de 2008

La máscara

- ¿Por qué me miras así?
- No se… te veo distinta, estás cambiada.
- ¡Qué va! Sigo siendo la misma.
- Pues… no lo parece…
- Anda, no seas idiota. ¡Acércate! Y mírame a los ojos…

Y se acercó, con cautela… y miró la profundidad de sus ojos, despacio, sumergiéndose en ellos…

- Tienes razón… eres tu.
- ¿Lo ves? Te lo dije. Soy la misma.
- Pero entonces… ¿por qué no me lo pareces?
- Debe ser por la máscara. Si no miras más allá, no me verás.
- ¿Y por qué te la pusiste?
- …


Me la pusiste tú.

martes, 1 de julio de 2008

Cuando en la guerra todo vale...

- Tenemos que vernos.
- ¿Para qué?¿qué quieres de mi?
- Saldar cuentas.
- Yo no te debo nada.
- Pero yo a ti si. Te debo una batalla. Esto ya es algo personal entre tu y yo.
- No es necesario.
- Si que lo es. En la anterior gané yo.
- No es verdad, ganamos los dos.
- Sabes que no... y esta vez te toca ganar a ti.
- No me gusta pactar las victorias, ni las derrotas.
- No es un pacto, es una amenaza.
- Sabes que no te temo.
- Lo se. Pero esta vez ganarás.
- ¿Estás seguro? Yo creo que volvería a perder, soy especialista en perder este tipo de batallas.
- Cierto... nadie pierde como tu. ¿Cómo lo consigues?
- ¿No lo sabes?
- No.
- Dejo el alma a los pies de la cama.
- Eso no es cierto, porque la entregas en el campo de batalla.
- Tal vez... quizá no tenga corazón.
- Si que lo tienes, lo he visto.
- Puede que lo hayas visto, pero jamás te atrevas a tocarlo.
- No lo haré, sabes que lo que hay entre nosotros no tiene nada que ver con él.
- Lo se.
- ¿Aceptas entonces ganar?
- No. Es más, esta vez no voy a luchar, sería de cobardes hacerte frente. Prefiero huir.
- Eres valiente. La huida no será fácil.
- Lo se.
- Siento no ser un rival digno de ti.
- Lo eres, pero no quiero luchar contigo. Tú no eres el elegido. Por eso mismo siempre ganas y yo pierdo... con él ganaría sin esfuerzo, siempre.
- ¿Por qué?
- Porque él si puede tocarme el corazón y robarme la fuerza, debilitarme y hacerme prisionera. Con él todas las victorias serían mías.
- ¿Y lo sabe?
- No. Si lo supiera, lucharía.
- Pobre infeliz... yo vendería mi alma al diablo por perder contra ti.


lunes, 30 de junio de 2008

Charlando fuera de la caverna...

"… siempre me he sentido desubicado, me cuesta encontrar a gente que piense como yo, que sienta los mismos valores que yo; por eso tengo tan pocos amigos… "

"… son como el mito de la caverna, no saben lo que hay fuera, y por eso tú, que sí estás fuera porque te has molestado en sacar la cabeza y buscar tu sitio en el mundo, flipas con las gilipolleces que dicen desde su realidad paralela… "

"…yo soy un bicho raro, pero soy raro por número, no por gustos ni ideas. Los raros son ellos."



Amen.

Sabia lección de un maestro de la vida, anónimo, aunque no para mí. Cuando me encuentro con gente así, dejo de sentirme desubicada aquí, fuera de la caverna, y me doy cuenta de que no soy la única, de que no estoy sola.

sábado, 28 de junio de 2008

Vuelta a casa :)

¡¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaa!! ¡¡ He vuelto!!

Después de tres semanitas fuera, ya estoy en casa. Hogar, dulce hogar… pero qué agustito se estaba por ahí jajajaja

Se acabaron las vacaciones, y el lunes a currar… pero han sido tres semanas increíbles en las que no he dejado ni un segundo de abrir mucho mucho los ojos y empaparme de todo lo que veía. He soltado lastres, he abierto las alas y he volado. He visto donde nace el arco iris y casi pude tocarle con mis manos… he visto luciérnagas, azules, muy azules, que me han iluminado el camino… he dejado que el sonido del agua fuera lo único que resonara en mi mente… me he vestido de otras pieles, he sido una extraña… he dejado que el viento se llevara todo, todo lo malo, y he guardado en mi mochila sólo lo bueno, y eso es lo que me he traído de vuelta. Vengo cargada, muy cargada de energía.

He disfrutado muchísimo este viaje, y la verdad, creo que va a ser difícil de superar (eso digo siempre…). Pero esta vez ha sido genial de verdad. Cuatro países, tres semanas, ¡¡quién me lo iba a decir a mi, si el año pasado ni si quera había salido de España!! Pero desde Francia le cogí el gustillo, le siguió Portugal y esta vez cuatro países del tirón. Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia. Claro que no me ha dado tiempo a ver todo, pero sí todo lo que he visto me ha encantado.

El viaje empezó volando a Alemania, a Frankfurt, y desde allí cruzar todo el país dirección Flensburg, último pueblo alemán antes de entrar a Dinamarca. Después atravesamos Dinamarca de sur a norte, viendo así ya el primer fiordo, el de Velje… no tan impresionante como los noruegos, pero fiordo al fin y al cabo, y seguimos subiendo hasta Hirtshal, donde debíamos coger el ferry que nos llevara a Noruega cruzando el mar del norte y llegando a Kristiansand. Y desde ahí ya se te empiezan a abrir los ojos y a alucinar. El oeste de noruega es uuuuna pasada, empezando por Farsund y terminando por Kristiansund que es lo más al norte que llegamos… nos quedamos a poquito de donde empieza el círculo polar. No puedo describir el paisaje, es mejor verlo, así que pondré unas pequeñas fotillos de muestra (no son las mejores, pero son las que tengo a mano  ) Después entrar más en Noruega, hacia Oslo, y bajar por Suecia para cruzar de nuevo a Dinamarca y volver a Frankfurt.

Algunos de los lugares vistos…(no todos, porque me eternizaría contando cada detalle):

El Preikestolen y la roca del púlpito…es un palizote, porque son alrededor de 6 horas entre subir y bajar, escalando por la montaña hasta el púlpito, aguantando lluvia, granizo, viento… pero es increíble cuando llegas a arriba y disfrutas las vistas.

El tren de Flam, desde Flamsbanene a Myrdal, el tren con más pendiente de toda Europa (creo), con túneles escavados en la roca, en espiral. Impresionantes vistas que merece la pena ver, a parte del espectáculo de música y baile en una de las cascadas que hay en el trayecto.

Sognefjorden, o fiordo de los sueños… allí nace el arco iris, estoy segura porque lo vi. (En cuanto tenga la foto, la cuelgo). Cruzamos en ferry el brazo más estrecho del fiordo, de Gudvangen (al que se llega a través de túneles de hasta 11 km escavados en la roca) a Kaupanger. El trayecto dura dos horas, pero es espectacular, y en esa zona del fiordo es posible ver marsopas ¡¡y vimos varias parejas!!

El glaciar Nigardsbreen. En esta zona de Noruega las aguas se tornan de un azul celeste que parece de cuento… y el hielo del glaciar es impresionantemente azul y gris.

Carretera de Lom, o carretera de las nieves, abierta solo de junio a septiembre. Es acojonante (perdón por la expresión) conducir y mirar a derecha e izquierda y, en algunas zonas, verte rodeada de muros de nieve de más de dos metros (incluso tres metros en algunas zonas). Espectacular, de verdad. Es una carretera que merece la pena ver, sobretodo ahora en junio, que aún hay mucha nieve, pero puedes ver como la nieve se va deshaciendo y el agua se ve azul celeste… increíble, ¡¡es uuuuna pasada!! ¡¡Y además vimos renos!! Bajan de la montaña a beber agua a los arroyos que se forman del deshielo.

Geiranger Fiorden, donde, a través del ferry que se coge en el pueblo del mismo nombre y que lleva hasta Hellesylt, puedes ver la famosa cascada de las Siete Hermanas. El recorrido es genial, y el pueblo de Geiranger es precioso, encajado entre las paredes de las montañas. Nos quedó por ver el glaciar de Geiranger, pero la mañana estaba muy nublada y llovía bastante (bastante más de lo habitual, porque casi todos los días llovía un poquito)

Alesund, preciosa ciudad costera, marinera, desde la que después accedes a la carretera del atlántico, que va de Molde a Kristiansund, formada por puentes que saltan entre isla e isla, y túneles que cruzan de una isla a otra por debajo del mar.

Lillehamer… me encantó esta pequeña ciudad ya no costera, sino más interior, ya que íbamos dirección Oslo, ciudad que también mereció mucho la pena visitar… sus jardines son una pasada, llenos de esculturas de desnudos. Y de Oslo a la ciudad sueca de Gotteborg… cambia el paisaje, nada tiene ya que ver la zona de los fiordos con el centro de Noruega, y mucho menos con el oeste de Suecia. El verde ya no te inunda la vista, ya todo es mas seco… y dato curioso: causan furor en Suecia tanto los Mcdonalds como Enrique Iglesias (esto último me sorprendió bastante, dado que a mi no me gusta nada jajajajaja). También visitamos Fjarasa, que tiene yacimientos de monolitos de la edad de bronce… y Malmo, otra ciudad sueca, preciosa, justo antes de cruzar a Copenhague, de nuevo a Dinamarca, igual que en la carretera del atlántico, cruzando de isla en isla a través de puentes y túneles por encima y debajo del mar.

¡¡Copenhague!! ¡¡Y allí vimos pasar de cuartos de la Eurocopa a España!! Jajajajajaja Copenhague de noche es una pasada, y nosotros la disfrutamos de lo lindo. Y de día, pues preciosa también, sobre todo el barrio marinero, que me gustó mucho más que la sirenita, que es lo que más suele visitar la gente. Y todo, todo el mundo desplazándose en bicicleta, eso si que es vida, y no los atascos de la A-2 y la M-40 (por poner un ejemplo).

Bajando por Dinamarca dirección Alemania de nuevo, paramos en Odense y Aabenraa, donde disfrutamos de sus playitas (no me bañé, que el agua estaba congelada, pero sí que paseé por la playa, que me encanta, y me mojé los pies jugando con las olas)
De nuevo Flensburg, ya Alemania, y de camino a Frankfurt paradita en Hannover, Offenbach, y fin de viaje.

Muchos días, muchas anécdotas, muchas risas, muchos kilómetros, mucha carretera, muchas fotos, mucha música… y de esa música os dejo el Nº1 de la lista de ventas de Noruega para acompañar las fotillos jajajaja que estaba a cada momento en la radio y que a mi me ha encandilado. Cada vez que veo las fotos escucho en mi mente esta y alguna otra canción que ya dejaré por aquí. Ahora, Espen Lind, con Scared of heights.

Besos!












lunes, 2 de junio de 2008

Cerrado por Vacaciones

Miércoles 13 de junio de 2007.

Bienvenidos A Mi Mundo
Buenas! así, como de andar por casa... Hoy me he decidido a abrir este blog (no se lo que me durará).


(...)

Así empecé este rinconcito hace ya casi un año, y pienso continuar. Pero ahora es momento de descanso, físico y mental, y me voy de vacaciones. Lo necesito, este año lo necesito, como todos los años. Pero esta vez el descanso llega en el momento exacto. Me siento muy cansada, mucho... de todo, de todos, de mi. Cansada de espirales, de remolinos, de nadar contra corriente... Desmotivada, y curiosamente, me sobran los motivos para estarlo. Contradicción, como siempre. Y a pesar de estar cansada y desmotivada, estoy bien... más contradicciones.

Creo que ya lo he dicho por aquí: me voy a Noruega del 6 al 27 de junio. Esta semana estoy muy liada en el trabajo, dejando todo cerrado y en orden para evitar jaleos en mi ausencia, y también estoy liada fuera de él: hacer el equipaje, cambiar moneda, últimas compras, despedidas... Mentiría si dijera que no tengo ganas de irme, porque las tengo, y muchas. Para mí será como escapar por un tiempo de la realidad, jugar a ese juego que cantaba Sabina en La del pirata cojo y que a mi tanto me gusta , “...con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida a vivir otras vidas, a probarme otros nombres, a colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré...”

Como no voy a tener tiempo – ni ganas – de escribir estos cuatro días que me quedan aquí, aprovecho y cuelgo el cartel de Cerrado por Vacaciones hoy. Y como tampoco voy a estar el día 13 para celebrar el añito de mi blog, pues lo celebro ahora.

Nos vemos a la vuelta, cuando recupere algo de aliento, cuando vuelva a ser quien soy y me ponga mi traje y mi piel, aunque me guste jugar a ponerme la de los hombres que nunca seré... pero si me dan a elegir, de entre todas las vidas yo escojo la de... (no, la del pirata cojo no) la del Pícaro Ángel Caído.

Hasta pronto!!

;)

Besos

jueves, 29 de mayo de 2008

A puerta cerrada




- ¿y qué pasó?
- Pues que me dio la espalda y caminó hacia la puerta.
- ¿Se fue? ¿y no dijo nada?
- Nada.
- ¿y qué hiciste?
- Ir tras él... pero me cerró la puerta en las narices.
- Vaya...
- Si, cerró y me quedé con la madera a un palmo de la cara.
- ¿Y no echaste la puerta abajo? Yo lo hubiera hecho...
- No, ¿para qué? Hubiera sido un destrozo... toqué con los nudillos, despacio, le hablé intentando dialogar... y nada.
- ¿Nada?
- Ni una palabra... después me alteré un poco y golpeé la puerta con los puños cerrados... y grité...
- Y entonces dijo algo…
- No, nada.
- Vaya... qué impotencia, ¿no?
- Pues si...
- ¿Y no te dio ninguna explicación?
- No, ninguna. Así que me fui, sin más. ¿Qué podía hacer si no?
- Uff, no lo sé… nada, supongo.
- Eso es, yo no puedo hacer nada, tengo las manos atadas. ¿Y sabes qué es lo que más me duele?
- ¿El qué?
- Su aparente indiferencia… hubiera preferido discutirlo, pero que se fuera así, sin más, como si no le importara…
- No pienses eso mujer… le importará.
- Ya… En fin, eso fue todo.




Y cada vez que pasea evita pisar su calle, pero los pasos, traicioneros, la llevan a su puerta.
Y veces mira hacia su ventana y ve luz encendida, y entonces siente el impulso de llamar… y a veces lo hace, tan suave tan suave que nadie la oye. Ni tan si quiera él.

Una canción; una imagen.





Esta mañana conducía hacia el trabajo, y como siempre, ventanilla abierta y música puesta, absorta en mi mundo, en mis pensamientos, en mi vida... De pronto una imagen. En la foto no se aprecia, pero en el cielo, elevándose sobre los escombros y las grúas, había un arco iris. Sonaba Sirena Varada, de Héroes del Silencio. He querido capturar el momento: cielo azul oscuro, muy oscuro... amenazaba tormenta. Rayos de luz formando un arco iris en medio del caos, sobre el tráfico. Frente a mi escombros, y en mi retrovisor todo lo que va quedando atrás. Y en mis oídos, una letra...

y me he enredado siempre entre algas,
maraña contra los dedos.
cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:
encías ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podrías ser tú.

echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu corazón

mientras tanto, te sangra.
y el mendigo siempre a tu lado,
tu compañero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, también vendrás tú.

duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad
.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.

dedicarte un sueño,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa
,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre.
esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.

el miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extraño
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
sol, en la memoria que se va ...

y duerme un poco más,
los párpados no aguantan ya.
luego están las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.
sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones



cuando el cielo no parece escuchar.

lunes, 26 de mayo de 2008

El gato callejero

Hoy es uno de esos días en que tengo muchas ideas rondándome la mente pero no consigo conectarlas, ni explicarlas... ni tan si quiera entenderlas. Normalmente intento echarme a un lado y dejar que pasen sin que me atropellen, pero hoy he pensado que a lo mejor yo no las entiendo pero otros sí, y tal vez debiera escribirlas para que las lean y me las expliquen.

Hoy me he acordado de un gato. Uno callejero, juguetón, muy listo, que venía cada día al patio de mi tía a comerse la comida de sus gatos. A veces intimidaba... estaba acostumbrado a la calle y a pelear por todo para sobrevivir, y cuando ibas a acariciarle no se dejaba, erizaba el lomo y sacaba las uñas. Yo no entendía por qué... a mi siempre me han dado miedo los animales, pero me gustaba aquél gato, y trataba de superar mis miedos para poder acariciarle... y él no me dejaba. En cambio, si no le hacía caso, se me acercaba, me observaba... incluso a veces se rozaba con mis piernas. Yo entendía aquello como una señal... “niña, puedes acariciarme, no te voy a hacer nada malo”, pero en cuanto me agachaba para tocarle, saltaba y desaparecía. Y yo no lo entendía, porque tan sólo quería acariciarle y rascarle la barriga.

Pensé en que quizá me tenía miedo, pero ¿cómo iba a temerme a mi, que tan sólo era una niña miedica intentando tocarle? ¿Qué daño podría hacerle yo, si tenía más miedo que él? Además, él era callejero, y tenía mucho mundo como para distinguir quién podía hacerle daño y quién no.

Un día le sorprendí con un ratón. Lo tenía entre sus patas, lo zarandeaba de un lado a otro, lo golpeaba... A primera vista parecía que lo estaba matando para comérselo y aunque me pareció salvaje, lo vi normal, forma parte de su instinto animal. Pero seguí observándole y me di cuenta de que en realidad su intención era jugar con él. Pero el juego se le fue de las manos y lo mató, lo mató de verdad. El ratón quedó inerte ante sus ojos, y el gato se quedó muy parado, mirándole, esperando a que se moviera de nuevo. Vi tristeza en su mirada, no había sido su intención. Se tumbó junto al ratoncillo y se quedó ahí, esperando... me dio pena, mucha pena, y volví a querer acariciarlo, para consolarle. Yo sabía que no había sido su intención matar a aquel ratón, que tan sólo quería jugar, y yo quería pasarle la mano por el lomo y decirle que lo entendía, que no había sido culpa suya sino de su instinto. Pero no me dejó. Volvió a erizarse, a sacar las uñas, a enseñarme los dientes... Y entonces tuve mucho más miedo del que ya tenía y salí corriendo por el patio para alejarme todo lo posible.

Mi tía siempre nos dijo que no nos acercáramos a él, que era malo, traicionero y nos iba a arañar... Yo se que aquel gato no era malo, pero por alguna extraña razón no quería recibir cariño de nadie y por eso se ponía así de arisco. Jamás lo comprendí.

Quizá haya personas así, como aquél gato, y yo no sepa comprenderlas, porque si yo fuera gato, me dejaría acariciar la barriga y el lomo por aquellos que se que no pretenden hacerme daño.

jueves, 22 de mayo de 2008

Una tarde de lluvia... y una maleta

Ayer tarde el cielo amenazaba tormenta, pero la temperatura era buena.



No, no voy a dar el parte meteorológico. Voy a contar que extrañamente se me antojó pasear, sola, por las calles de mi pueblo. Dejé el móvil y la chaqueta en casa, y me fui, a cuerpo gentil, a dar un paseo. La mano derecha en mi bolsillo jugaba con las llaves de casa. La izquierda, libre, tocaba las cosas que, curiosas, surgían a mi paso. A veces farolas, a veces flores… se me acercaban y me saludaban, como si llevaran tiempo sin verme. Y yo, agradecida, las acariciaba.

Y miré con otros ojos las calles; la luz me ayudó. Era una luz suave y a la vez brillante. El sol estaba escondiéndose un poco tras la montaña, un poco tras las nubes oscuras. Pero sus rayos, rebeldes, luchaban por no esconderse y seguir iluminando mis pasos.

De pronto una ráfaga de luz y seguido un estruendo. Agudizo el olfato… Ya está aquí, llegó la tormenta, la huelo. Huelo los campos mojados, ese olor tan característico a lluvia de verano. Lo se, no estamos en verano, pero ayer tarde llovía verano. Una suave cortinilla de agua empezó a caer sobre mí… no era fría, era casi una caricia. No aceleré el paso, al contrario. Caminé lenta, despacio, disfrutando cómo las gotas me iban mojando, limpiando, sanando… ese suave aroma me invadía y me serenaba… y la luz, cada vez más suave, guió mis pasos de nuevo hasta casa, con una sonrisa en los labios.



Y entonces la lluvia arreció, y yo la miré desde el cristal de mi ventana. Una gota, dos... resbalaban separadas haciendo surcos sinuosos. Seguí a una de ellas con la yema de mis dedos. La vi unirse a otra y seguir surcando el ventanal en busca de más gotas que devorar. Devoró tantas que al llegar al alféizar se derramó de golpe y formó un charco que poco a poco fluyó hacia el borde y cayó sin remedio hacia el asfalto.



Me he comprado una maleta. Una grande y azul aguamarina. Está vacía, por ahora. Pero quiero llenarla de sueños, de viajes sin retorno o viajes de ida y vuelta, de espuma de mar, de polvo de estrellas, de pegatinas. Quiero llenarla de ilusiones, de todas, las perdidas, las vencidas, las dormidas, las soñadas tantas veces. Por eso es grande, y azul, azul aguamarina. Porque en el mar todo cabe, sobre todo sueños impermeables que flotan, sueños que no mojan las lluvias de verano ni de primavera. Ilusiones florecidas en tormentas de silencio. Quiero tirar descalza de ella, mientras llueve y yo me mojo. Y pisar la arena, o las rocas, o alfombras persas. Quiero salir de viaje con ella y será mi compañera. No caminaré sola, sino con ellos y ellas, sueños, esperanzas, ilusiones, ideas… Y tras mis pasos se oirán sus ruedas.



Hoy el suelo está mojado… ha terminado la tormenta. Y en unas horas será de noche, ya ves… parece que fue hace un rato cuando amanecía…

miércoles, 21 de mayo de 2008

Puzzle

Ayer me di cuenta de que parece que me voy vendiendo por fascículos. Y es que un día cuelgo mi sonrisa, otros mi mirada y por último mis pies. Parezco un puzzle. Y me vino a la memoria aquél post que escribió Pequeña hace ya unos meses y que sentí mío, porque me identifiqué por completo con ella. Ya se lo pedí prestado entonces y sé que no le va a molestar que lo vuelva a colgar aquí, para refrescar mi memoria.

Sonrisa puesta y ojos risueños. Risilla intercalada cada dos frases y siempre dispuesta a regalar una carcajada. Cualquier pique recibe como respuesta una imagen, bien clarita, de una lengua. O un mohín airado, demasiado exagerado para ser creíble.

Cabezota. Para lo bueno y para lo malo. Algunas discusiones se eternizan. Si se decide que se va a conseguir algo, no importa lo que se tarde, a por ello hay que ir. Ceño fruncido ante problemas
sin resolver. Mirada obcecada a la pantalla del ordenador cuando el p... descuadre señala 0.01.


Indecisa. Insegura. Los nervios a flor de piel siempre. SIEMPRE. El estómago y el sueño se resienten. Días sin comer y noches de mil vueltas en la cama. Los engranajes del cerebro siempre crujiendo. Ideas rebotando constantemente en la cabeza.

Serena. El control de la situación siempre en las manos. Con una "aparente" capacidad para la calma. Nadie adivina el nerviosismo. Siempre saliendo de la boca la palabra precisa. (Aunque por dentro, y esto es un secreto, mil demonios trastoquen tu funcionamiento)

Decidida. Valiente. Tomar decisiones y saber que se llevarán a cabo. Contra vientos y mareas. Aunque por dentro se tiemble, se dude y el germen del arrepentimiento intente hacer mella.

Capaz de decir lo siento. Diciéndolo sincera, con la mirada fija
y el corazón abierto. A veces la decisión y la cabezonería nublan la visión. Pero siempre hay alguien que ayuda a abrir los ojos. Nunca negarse a decir lo siento.


Llorica. Esa lágrima fácil mojando la almohada, mientras los brazos abrazan a las rodillas o a ese peluche tan acostumbrado a la salobridad del llanto.

Fuerza. Genio. Nunca aceptar que algo duele. Ironía ante los
envites. Reírse de todos, de todo y de ti. Mirada alta y paso firme.


Responsable, seria. Siempre saber que palabra está de más y cual está de menos. Compostura perfecta. Saber estar, saber hablar. Casi elegancia.

Ridícula. Con esa capacidad sorprendente para meter la pata.
Boca grande. Torpeza continúa. Tropezones, caídas. Manos
de trapo.


Activa. Con mil cosas proyectadas. Aficiones de todas clases. Un día pintar. Otro, escribir. Al siguiente, clases de baile. Hacer aeróbic. Salir a andar al monte.

Pereza absoluta. Diez minutos después de sonar el despertador, seguir envuelta en las sábanas. Sábados de apuntes sobre la mesa y tirarse en el sofá. Cualquier actividad es excesiva si supone algo más que cambiar de canal. Tres dibujos a óleo sin acabar. Eludiendo amigos que proponen noches de marcha.


Marchosa sin remedio. Loca por un lugar con amigos y música. No parar de moverse en toda la noche. Pies destrozados, caras desencajadas de las risas. Ignorando el sueño y las punzadas de las piernas.


Loca. Infantil. Corriendo, dando vueltas, riendo. Al lado de cualquier niño, ser más niña aún. Dislocar a todos y acabar
con el corazón a mil. Mareada de tanto saltar, gritar y dar
vueltas.



Soñadora. Con ganas de creerse todo. Creyendo en la magia
(y en las hadas, ;) ). Dejando volar la imaginación hasta límites
insospechados, hasta que "la realista", esa otra pieza del puzzle,
obliga a ser consecuente con la edad. Y entonces se acaba la diversión.


Dulce y tierna. Con esa capacidad para acurrucarse en los brazos de él. Perdiéndose en un beso, en un abrazo. Inventando mil caricias nuevas. Siempre soñando con sus manos y su boca. Con su cuerpo entero. Suspirando enamorada.

Éstas y muchas más soy. Un montón de piezas de puzzle contradictorias. Un puzzle que parece imposible ver completo. ¿Mil caras para una sola moneda? Algo así. Quizás solo una palabra pueda resumirme: Contradicción.


He rescatado también el comentario que le dejé:

29 noviembre, 2007
La Sonrisa dijo...
Me acabas de dejar
alucinada... y es que tu puzzle y el mío tienen las mismas piezas. No sé si se
colocarán igual o no, pero te aseguro que son las mismas.
Leyéndote parecía
que me leía.

¿Y sabes qué es lo malo de tener un puzzle con piezas tan
contradictorias a veces? que la gente no sabe encajarlas en su sitio y,
perdidos, se dan por vencidos ante la incapacidad de contemplar el puzzle entero
ya montado.

Y luego está cuando nosotras mismas ocultamos piezas... o
cuando a veces las perdemos...

Vaya, me ha gustado muchísimo este post.
Algún día te lo pediré prestado... al fin y al cabo también son mis piezas ;)

Besos


Sigo pensando exactamente igual que entonces. Nuestro puzzle es complicado, pero no imposible de montar. Basta con querer hacerlo; todo es voluntad. Pero hay gente que, cuando las cosas no les salen, se dan por vencidos y le dejan el rompecabezas a otro, o simplemente no les va gustando como queda el puzzle y lo dejan a medias. Es normal, les entiendo, porque son puzzles de muchas piezas y muy pequeñas, difíciles de encajar todas. ¿Pero sabes que? Que probablemente sean esos los más bonitos, y una vez terminados te proporcionen una grandísima satisfacción.

Yo no me daré por vencida nunca y no descansaré hasta terminar mi propio puzzle. Tengo toooooooodo el tiempo del mundo, pero sobre todo, ganas.



Yo no busco la pieza que me falta, ni nadie que reconstruya por mi el rompecabezas... yo quiero unas manos que recompongan conmigo mi propio puzzle.

martes, 20 de mayo de 2008

Pies

Respondiendo a uno de los comentarios del post de los pimientos he recordado otra conversación que tuve una vez igual de surrealista o más que la pimientera.

No ambientaré la conversación ni la transcribiré entera, que así tiene más misterio, pero intentaré ser fiel a la realidad, salvo error u omisión, intencionada o no jajajaja.

Aquél día me encontré con uno de los especimenes más raros con los que he tenido el gusto – por qué no – de entablar conversación. Era un tipo de estos que te despiertan la curiosidad enseguida, pero la curiosidad pícara, la de hurgar y hurgar en la mente del tío para ver hasta dónde es capaz de llegar con su rareza.

Antes de que me pase como en otra ocasión que publiqué algo de este estilo y algún anónimo me tildó de mala persona, altiva, irrespetuosa y nosecuantas cosas más que no creo ser, he de decir que jamás mi intención fue reírme de ésta persona, sino intentar comprenderla, dentro del humor eso si. Lo que pasa es que tengo una manera peculiar de contar las cosas o de emplear cierta ironía y sarcasmo en muchas conversaciones, pero siempre de buen rollo y sin ánimo de ofender.

Y dicho esto, al lío:

- Hola.
- Hola.
- Oye, perdona que te entre así, pero... ¿puedo hacerte una pregunta?
- Bueno... pero me reservo el derecho a responder ehhh.
- Vale... es que es una pregunta un poco rara, ¿te importa?
- Bueno, venga, hazla, que ya me pica la curiosidad. ¿Qué quieres preguntarme?
- Pues... ¿tu venderías una foto de tus pies?
- ¿De mis pies? Joder, pues nunca me lo había planteado. No me digas que eres uno de esos fetichistas...
- Pse... me gustan los pies, si. ¿La venderías o no?
- Pero a ver...¿es que la gente va vendiendo por ahí fotos de sus pies?
- Si, te aseguro que si.
- ¿Tu has comprado fotos de pies?
- Si...
- Jajajaj vamos no jodas... ¿Y por cuanto, si se puede saber? Porque lo mismo es buen negocio y ¡yo sin saberlo!
- Hombre, pues depende... ¿tu me venderías una foto de tus pies o no?
- Habría que negociar ehhh, que te aseguro que mis pies no son cualquier cosa jajajaja
- ¿Y eso? Cuenta cuenta... ¿qué tienen de especiales?
- Pues para empezar no son bonitos, eso lo primero, no te voy a engañar. Pero te aseguro que en el reino de los pies los míos estarían cotizados al alza, por poco vistos jajajajaja
- ¿Pero se puede saber qué tienen de especiales o no?
- Pseeeeeeee, no te pongas nervioso, que te lo cuento. Pues a ver, mas que los pies son los dedos de los pies, que los tengo largos, delgados y abiertos o separados... todos los dedos salvo el meñique, que es tímido y se esconde, son más largos que el pulgarzote.
- Mmmmmm.... interesantísimo y sugerente... dedos largos... ¿y ágiles? Dime...
- Oye oyeeeeeeee, a ver si te vas a estar poniendo cachondo eh...
- Je je je... ¿Me vendes la foto o no?
- Jajajjaja ¿pero tu estás tonto? A ver, ¿cuánto me das?
- Pues... cinco euros.
- ¿Pero qué dices? Por cinco euros no te enseño ni el calcetín.
- ¿Diez?
- Nada nada... que además, no te creas que me hace a mi mucha gracia saber que alguien se pajea viendo una foto de mis pies.
- Una pena... deben ser muy especiales.
- Lo son lo son jajajjaa no te quepa duda. Y hablando de dudas... yo tengo una duda existencial ahora mismo. ¿Pero cómo te puede excitar ver unos pies?
- No es solo verlos, sino tocarlos, lamerlos, incluso olerlos.
- Vamos no me jodas... se me acaba de caer la libido al suelo pensando en los pies de mi padre cuando viene de correr.
- Jajajjaja claro mujer... pero unos bonitos pies, limpios, desnudos.... pues tienen mucho morbo.
- Si tu lo dices...
- Oye... y ya que no me vendes la foto... ¿qué te parece quedar algún día?
- Si hombre, ¿para qué? ¿Para que te enseñe los pies? Jajjajaja chato que en directo vale más caro que en foto ehhhh.
- Hombre... pues podemos dar un paseo por el Retiro y después sentarnos en el césped... descalzarnos...
- Lo que yo decía, tu me quieres ver los pies, ¡¡golosón!!
- ... y hacerte caricias en tus pies con los míos...
- ¡¡Ah!! ¿Qué encima pretendes meterme mano? ¿He dicho mano? Perdón, ¡ tu lo que quieres es meterme pie!
- Pues ahora que dices de meter pie... ¿a ti nunca...?
- ¿Nunca qué?
- Que si nunca te han masturbado con el pie...
- ¿Con el pie? ¡¡Qué me estás contando!! ¿Eso se hace?
- Claro... yo he conseguido hacer gritar de placer a más de una sólo usando mis pies...
- ¿No sería que no te habías cortado bien las uñas y gritaban porque les arañabas con las zarpas?
- Jajjajajajaja... no te lo tomes a risa. Si no lo has probado, no sabes lo que es...
- Pues tienes razón, no lo he probado y no se lo que es.
- Bueno... si quieres yo te lo enseño...
- Jajajjaja que va, déjalo si eso.
- Pues tu te lo pierdes, cariño...
- Uy uy, a mi no me llames cariño eh... a ver si has empezado con buen pie y ahora no vas a dar pie con bola!
- Vale vale, no te enfades... qué genio...
- Si si, es que hoy me levanté con pie el izquierdo jajajajaja
- Te estás cachondeando, ¿no?
- Un poquito, de buen rollito eh... no te lo tomes todo al pie de la letra jajajjaja.
- Será guasona... pero al menos sincera.
- Si, eso sí, bastante sincera, aunque no deberías creerme todo a pies juntillas jajajjaaaaaaaaaaaaaaa
- ¡Qué cabrona!
- Un poquito na más. Es que me estás dando pie jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
- Jajajajajjajaaj ... Oye pues me has caído simpática... ¿seguro que no te apetece dar un paseo, otro día?
- Jajajja no, en serio que no. Pero gracias ehhh.
- De nada mujer, pero en serio me gustaría. Una pena... me voy a quedar sin verte los pies esos especiales que dices tener.
- Jajjajajaa no te pierdes nada hombre. Oye, y gracias a ti por aguantarme el cachondeo eh. A tus pies! jajajaja
- Jajajjajaja A sus pies señora. Ha sido todo un placer.
- Venga, que vaya bien y que encuentres muchas dispuestas a venderte la foto de sus pies jajajjajaa
- Jajajjajaja ¡¡gracias!! Suerte a ti también. Ciao.
- Ciao.


Y se quedó sin verme los pies... con un poco de suerte el azar le traerá hasta aquí y podrá verlos gratis jajajajaja

He aquí mis pies.

Pimientos

Ya no sé por qué me sorprendo cuando me pasan estas cosas, si está claro que lo que me pasa a mi no le pasa a nadie. Y ya no me refiero a que hoy, por ejemplo, haya tardado hora y media en hacer el trayecto de casa al trabajo, trayecto en el que esta tarde emplearé solamente quince minutos... eso le puede pasar a cualquiera en un día como hoy, con un par de accidentes en carretera y mucho gilipollas al volante. Me refiero a las cosas como la que me pasó ayer.

Ayer tuve una conversación de lo más surrealista, y a juzgar por el tema entorno al cual giraba, con razón a veces digo que me siento parte de un circo... aunque con mi suerte, si pongo un circo me crecen los enanos.

Transcribo la conversación tan textualmente como mi memoria me permita:

- ¡Hola!
- Hola...
- ¿Qué tal?
- Bien... ¿te conozco?
- No, no... disculpa... Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Si... tu dirás.
- ¿A ti te gustan los pimientos?
- Pues... si, ¿por?
- Entonces, ¿te importa que te haga alguna pregunta más? Es que estoy haciendo una tesis sobre los pimientos.

Alucinaba, lo juro. Me lo tomé totalmente a guasa, está claro, así que entré al trapo, que tenía ganas de echarme unas risas.

- Venga, vale majo, pregunta, pero que sea fácil eh.
- Si si, facilísimo... ¿y a ti que pimiento te gusta más, rojo o verde?
- Hombre, pues depende de la variedad de pimiento, que no sólo los hay rojos o verdes ehhh.
- Anda, ¡no me digas que vas a saber de pimientos!
- Uy si, hice un master del universo en pimientos.
- O sea, que no tienes ni idea.
- A ver majete, los tienes rojos, verdes y amarillos, igualito que las luces del semáforo. Y luego pues depende, tienes pimiento morrón, o italiano que es mas dulce, pimiento choricero, ñoras, que también son pimientos... joder, parezco una verdulera jajajaja



- Jajajjaja si...Joer, pues sí que sabes de pimientos.
- Pimientos de piquillo, los de Gernika, los de Padrón, que unos pican y otros no...
- Vale vale, me queda claro que conoces los pimientos. ¿A que eres de pueblo?
- Como las amapolas chato, pero no conozco los pimientos porque me dedique a sembrarlos ehhh.
- ¿Y a ti cual te gusta más entonces?
- Pues no se, todos, según como estén preparados.
- A ver, ¿en verano cual prefieres?
- Está claro, pimiento morrón rojo asado, en ensalada, con bonito, cebolla, aceite, sal y huevo duro.
- Mmmmm debe estar bueno.
- Si... o si no pimiento italiano, frito, pero frío o del tiempo, y con tortilla de patata y unas lonchas de jamón, en bocadillo.
- Bien bien, tomo nota. ¿Y en invierno?
- Mmmm no se, pues rellenos por ejemplo. Pimientos de piquillo rellenos... están muy buenos rellenos de quesitos, con nata y tomate por encima.
- Vaya, encima cocinillas.
- Claro hombre.
- Oye, una cosa más.
- Dime.
- Y si fueras un pimiento, ¿qué tipo de pimiento serías?
- Jajajjajaja esa pregunta si que es difícil.
- Venga, ¡que seguro que te identificas con uno!
- Pues mira... se me ocurre que yo podría ser un pimiento morrón, si si si. De esos grandes y lustrosos que parecen como de cera.



- ¿Pareces de cera?
- ¡No hombre! Pero no sé, son así carnosos, con la piel tersa y suave, grandes, coloradetes... yo creo que sí, yo podría ser uno de esos. Porque no me veo yo como pimiento italiano eh, ahí estiradilla y arrugada... aunque ahora que lo pienso, en cuanto a sabor puedo ser un pimiento de Padrón... a veces pico, a veces no jajajajaja
- ¡¡Qué salá!! Oye, muchas gracias por tu colaboración, he tomado nota de todo para mi estudio.
- De gracias nada, que son 20 euros.
- ¿Qué?
- jajjajaja es broma.
- Por cierto, ¿tienes nombre? Es para ponerlo en la tesis...
- Si, tengo nombre.
(y se hace un silencio enorme... jajajaja preguntó si tenía nombre, no cuál era)
- Ah... y supongo que también tendrás apellidos, no?
- Si, tengo varios, pero suelo usar dos. Los dos primeros.
- ¡¡Anda!! ¡¡Como yo!! ¡¡Qué casualidad!!
- Ya ves... bueno, ¿alguna pregunta más?
- No, la verdad es que no, me has servido de mucha ayuda de verdad, muchísimas gracias.
- De nada majo. Suerte con los pimientos.
- ¡¡Gracias!!
- Hasta otra.
- Ciao.

domingo, 18 de mayo de 2008

La trapecista

Suspendida en el abismo camina sobre un cable de acero. Serena, dominando los nervios, observando cada cambio en las ráfagas de viento. Los brazos en cruz, manteniendo el equilibrio. Sabe que un paso en falso y no habrá red que la sostenga.El sol se esconde y la oscuridad se cierne sobre ella, pero su mirada sigue al frente, decidida. No le gusta darse por vencida, y tampoco perder.




Los curiosos la observan desde abajo y murmullan entre ellos sobre lo peligroso de la hazaña. Pocos confían en que lo logre y esperan la tragedia tras los golpes del aire que azota cada vez más fuerte. Pero ella sigue en pie. Se tambalea, restablece el equilibrio y sigue caminando. Mirada fija, al frente, nunca abajo, nunca atrás.

Sabe que llegará hasta el final del cable aunque eso no signifique ganar. Pero nadie le enseñó a darse por vencida, y no lo hará.

miércoles, 14 de mayo de 2008

lunes, 12 de mayo de 2008

Inconexiones

In-con-ex-i-on-es

Es lo mejor, aunque duela... pero ¿qué duele más, quedarte o huir?
Huir no es la mejor salida... pero es una puerta al exterior.
Afuera hay aire, y yo me ahogo.
Afuera hace frío, mucho frío... y a mi el calor me nubla la mente.
Y cuando el calor me nubla la mente, me equivoco.
Y cuando me equivoco asumo mis errores y sus consecuencias,
aunque duela, aunque arda, aunque hiele por dentro, siempre por dentro.
Las consecuencias duelen y no sabes si prenderlas fuego o guardarlas en la nevera. Tratas de olvidarlas y cuanto más lo intentas, más recuerdas.
Y recurres al vacío, ese que se queda cuando algo que te llena se acaba.
Te dejas invadir más y más por él... mente en blanco, mirada ausente,
frío, frío, calor, calor... no olvido, adormezco.
Desaparezco, me hago invisible a la vista...
aunque en realidad sigo ahí, detrás de la cortina,
viendo la vida pasar y escaparse,
y estiro la mano para atraparle, y no puedo, no debo.
Y me siento perdida, como un barco a la deriva,
y me dejo llevar por las olas allá donde quieran llevarme.

Me gusta pensar que cuando me recuerdan lo hacen sonriendo.
Me da miedo pensar que sólo recuerden lo malo.
Quiero sonrisas, aunque no pueda verlas ni sentirlas,
aunque tenga que desaparecer para conseguirlas.
Quiero saber que no se me guarda rencor, aunque tampoco se me guarde amor ni cariño.
Quiero dormir tranquila, sin pensar cada noche ni cada mañana si estaré haciendo lo correcto, si no estaré equivocándome de nuevo.

Quisiera ser un autómata, estar programada para actuar sin tener que pensar,
tal vez así nunca erraría, y si algo va mal no sería mi culpa.
Eso tengo, culpa. Culpa de ser como soy y actuar como actúo.
La culpa no me deja dormir... ni vivir.
Vacío vacío vacío... prefiero el vacío a la culpa... pero tengo de los dos.
¡¡Cambio, cambio!! ¡Cambio un puñado de vacío por un abrazo!
Cambio un poco de culpa por un perdón.
Uno sincero, sereno, sin esperar nada más.
En realidad no debiera cambiarlo, porque es mío, y sólo mío.
Asumo mis errores, digo, y sus consecuencias,
así que culpa y vacío son míos, sólo míos.
Ni abrazos ni perdón para mi hoy.

He tallado una marca más en la pared de mi celda,
un día más... un trocito menos...
Debo acostumbrarme a la ausencia de carcelero
y a mirar por mi ventana, a través de los barrotes.
Pero tambien debo tener cuidado...
Porque a veces cuando vea el cielo brillar a través de ellos
soñaré con la libertad, me ilusionaré...
y es tan sólo eso, ilusión.
Y cuando vuelva a mirar veré sólo barrotes,
cuatro paredes formando un metro cuadrado,
suelo mojado, oscuridad y silencio, sobre todo silencio.
Esa es la realidad.

Lo que veo a través de las ventanas son sólo espejismos, y no quiero verlos.
Cierro los ojos, los aprieto fuerte... ¡y sigo viéndolos!
No quiero ver, no, no más... no quiero ver.
Si veo querré gritar y estirar la mano para alcanzarle.
Y no debo... no debo... es lo mejor... mejor así...aunque me equivoque.
Debo convencerme... debo creer en que pasará... todo pasa,
como la calma tras la tempestad, llegará.

In...
Con...
Ex...
I...
On...
Es = SOY. Soy inconexiones. O conexiones. O conexiones inconexas. O inconexión de conexiones. Creo que se me ha pelado el cable y estoy a punto de sufrir un cortocircuito. Escapa mientras puedas, escóndete en tu trinchera y no salgas, por nada del mundo salgas ni te acerques a mi, porque me inmolaré dejando que todo explote bajo mis pies y no quiero salpicarte.

Una carta más.

Anoche no podía dormir. Venías a mi cabeza una y otra vez, golpeando, revolviendo mis recuerdos, rasgándolo todo y trayéndolo de nuevo hacia mi. Así que decidí escribirte esta carta, como tantas otras veces te he escrito. Se que la leerás.

Sabes que no me gusta pensar en lo que me hace daño y por eso ésta manía mía de enterrar lo que duele. Quizá es de cobardes, lo sé, pero no puedo evitarlo. No te pienso mucho, y tal vez me culpes por ello, pero sabes que te quiero, y si no hablo de ti ni contigo es porque me dueles.

Anoche recordé muchas cosas, muchas... hasta las que casi había olvidado. Anoche escuché tu voz, toqué tus manos, me vi en tus ojos... anoche te sentí conmigo. Anoche lloré como una niña echándote de menos... porque de nada me sirve no pensarte si te llevo conmigo, si sé que estás ahí siempre, vigilando mis pasos.

Hay tantas cosas que no te dije... y tantas otras que repetí mil veces. Me hubiera gustado tenerte un ratito más. Y de haber sabido cómo sería el final hubiera cambiado muchas cosas. Pero aun así no me arrepiento de lo vivido contigo, ni si quiera de lo malo, porque todas esas cosas me han ido construyendo y me hacen ser como soy. Me has enseñado mucho, aun sin pretenderlo.

Hoy te echo de menos un poco más... sólo hoy. Pero sabes que no me permito nunca estancarme en la tristeza, y hoy no lo estoy.

Hoy hace un día brillante, radiante, lleno de luz... tu luz, seguro.

Hoy me siento bien y sonrío. Sé que estás ahí, cuidando de mi.

Hoy, un año sin ti.

Hoy, toda una vida contigo.

Te quiero, abuela.

sábado, 10 de mayo de 2008

Desempolvando canciones (II)

Sigo desempolvando canciones, y hoy le toca el turno a tres temas que me llenan de buen rollito y me hacen saltar de la silla y ponerme a bailar. No lo puedo evitar, se me cuelan las notas por los poros de la piel y el cuerpo me pide marcha jajajaja

El motivo de que ande desempolvando canciones es porque soy la encargada ponerle música al próximo viaje... viaje que aún no he comentado aquí y del que ya va siendo hora de hablar, porque por su culpa - bendita culpa - desapareceré del mapa internauta casi casi un mes. Y es que me voy en el mes de junio a Norway, o Noruega, o el camino del norte, como les plazca llamarlo :P a ver si allí encuentro el norte que perdí un día y no se dónde jajajaja.

Mismo modo de viaje que el año pasado: autocaravana. Esta vez vuelo a Frankfurt Hann, recogemos allí la que será nuestra casa-móvil durante tres largas semanas, rumbo a Dinamarca para coger el ferry y desde ahí, a Noruega, a ver fiordos, salmones, trolls y noruegos!

Ya iré contando algún detalle más, y sobre todo a la vuelta colgaré alguna - sólo alguna - de las millones de fotos que pienso hacer.

Ahora al tema: canciones desempolvadas. Hoy tres, de las de buen rollito.

Wenda, de Los Especialistas. Esta no la he desempolvado yo. Me la ha desempolvado una mocosa de cuatro años que se la sabe enterita y me hace bailarla con ella cada vez que viene a casa. Si la escuchas y no te apetece bailar, es que no llevas música en las venas!



Otra, ésta de Shuarma, ex componente del grupo Elefantes. J'habite a l'eden hace que me entren ganas de bailar descalza sobre una alfombra de hierba bajo la lluvia.



Y por últimooooo, todo un clásico de La Unión, pero versión remezclada sacada de su álbum recopilatorio Love Sessions. Ese rollo housero que le dieron me hace recordar una noche, años atrás, en el Pacha de La Pineda ufffff qué tiempos aquellos!!



¡¡A bailar!!

jueves, 8 de mayo de 2008

Desempolvando canciones (I)

Llevo unos días desempolvando canciones que hacía tiempo que no escuchaba y me estoy sorprendiendo –gratamente- con algunos de los temas que había casi olvidado. No me resisto a colgarlas aquí, porque tengo ganas de escucharlas una y otra vez, de cantarlas, de bailarlas, y por supuesto, compartirlas.

Hoy le toca el turno a MClan y una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida: Miedo. Porque más de una vez me he sentido exactamente como dice la canción, porque tiene una letra increíble, porque me encanta la voz de Carlos Tarque y su manera de cantar, que además -por qué no decirlo- me pone.








Para empezar
diré que es el final
no es un final feliz
tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.
Sólo te di
diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos
rompí tu corazón
y ahora tu mundo esta burlándose de mi.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tu.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Ya se que es el final
no habrá segunda parte.
Y no se cómo hacer para borrarte.
Para empezar
diré que es el final.
Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.
Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.
Y aquí en el infierno
oigo tu voz.