Durante años me olvidé de aquella vieja maleta y de lo que contaban que tenía dentro. Pero hace unos días, de una forma extraña, apareció. Casi no me atreví a tocarla, como si haciéndolo fuera a romper el hechizo y desapareciera... Pero soy curiosa y llevaba años deseando que llegara ese momento. Por fín la tenía delante de mi y podría desvelar el secreto de lo que guardaba: las cartas.
La cogí y me encerré en mi cuarto con ella. Con mucho cuidado la abrí y me encontré con atillos de cartas colocados con cierto orden. Extrañas cartas, sin remitente ni destinatario... tampoco tenían sello, como si alguien las hubiera escrito y jamás las hubiera enviado. Mi curiosidad entonces se multiplicó por mil. Temblando de emoción cogí la primera y delicadamente la abrí, desdoblándola despacio, acariciando los pliegues. Estaban escritas con una letra muy cuidada y clara, a mano, una letra de mujer. Me encontraba tan nerviosa por haberla encontrado por fin que a penas pude leer. Pensé que era mejor calmarme y esperar a tener un momento tranquilo para leer las cartas... después de todo llevaba tantos años esperando ese momento que unas horas más no importaban. Así que volví a doblar la primera carta y a meterla en el sobre, y una vez de vuelta en la maleta la cerré y la escondí bajo mi cama. Allí estaría a salvo hasta la noche... cuando llegara la hora de dormir y todo el mundo estuviera acostado la sacaría y entonces si, en el silencio y la soledad de la noche, las leería... una a una... todas... hasta desvelar su secreto... cada noche...

NDA: Compartiré la lectura de esas cartas en otro rinconcito, www.lascartasdelamaleta.blogspot.com