
Exacto, una estrella fugaz. Era tan grande que al principio pensé que era un avión, que tan cerca pasan de la A2 a la altura de Barajas, que era por donde yo circulaba. Pero no lo era, era una estrella fugaz. Hacía mucho, mucho, que no veía ninguna y mucho menos tan bonita.
Muchas veces digo que no creo en los cuentos… pero lo digo con la boca pequeña, porque en el fondo soy una romántica empedernida y una inocente e ilusa, así que siempre que veo alguna, pido un deseo. Y lo pido de verdad, me lo creo, cierro los ojos y pido con fuerza lo que deseo poniendo mis esperanzas en esa estrella que cae del cielo. El sábado también lo hice… a pesar de ir conduciendo cerré los ojos un instante y deseé con fuerza lo primero que me vino a la mente. Cuando los abrí aún se veía el rastro que había dejado la estela de la estrella.
No diré qué pedí… dicen los cuentos y leyendas que si lo cuentas no se cumple, y yo quiero que se cumpla. Seré inocente, seré ilusa, seré idiota… pero soñar es gratis, y los sueños a veces se cumplen haciendo realidad el mas fantástico de los cuentos.